Overworked de Naida Saavedra
El BeiSmAn PrESs, Chicago, 2025. 110 páginas, ISBN: 9798307671467
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“I’m overworked”. Así comienza el nuevo libro de Naida Saavedra (Maracaibo, 1979) y al leerlo le damos la razón. Naty Romero, la protagonista de esta breve novela y alter ego de la escritora, es profesora de lengua, cultura y literatura en una universidad estatal en el norte de Estados Unidos, enseña cuatro clases al semestre, participa en numerosas actividades académicas para obtener la permanencia laboral, es madre y es esposa. Aparte de contestar veinte mil emails y corregir tareas hasta las tantas de la noche, debe cuidar a sus hijas, a sus mascotas, a los estudiantes latinos que confían en ella. Para organizarse la vida, llena sus libretas de listas de cosas pendientes, planes, reuniones, deberes, y escribe a cuentagotas, cuando buenamente puede, en un diario donde registra sus vivencias, lo que observa a su alrededor, para que quede constancia de ella, su pensamiento y su escritura. Su único momento de libertad es a las 5:45 de la mañana, bajo la ducha, cuando su familia aun descansa y ella sueña con robarle tiempo al tiempo para poder escribir.
La vida que Naty expone en estas páginas es compleja. Profundas son sus reflexiones sobre la academia, sobre el papel que cumplen las minorías en un campus universitario estadounidense y sobre lo que es vivir, como latina o latinoamericana, siempre entre dos culturas: al caminar por la calle, al entrar a una reunión de trabajo, al ir al médico, al convivir con el inglés y el español. La narradora cumple con sus tareas laborales, familiares, con un pie en Estados Unidos y otro en su país de origen, destinada a habitar el intersticio, el puente y, a veces, el limbo. Winterland, situado en algún rincón perdido del coloso del norte, es un mundo blanco, frío, de respeto por los espacios personales y burocracia gringa, al que Naty y su marido le ponen queso fresco y alguna salsa picante, ese toque latinoamericano con el que los inmigrantes recreamos algo de aquello que dejamos atrás.
Overworked (El BeiSmAn PrESs, 2025) es eso y más. Es un conjunto de diecisiete relatos autónomos que se pueden leer independientemente, como cuentos separados o viñetas. Solo que al leerlos de principio a fin, junto con las diecisiete entradas de un diario y con seis dibujos hechos a mano por la autora/narradora, tenemos la sensación de haber leído una novela breve, como nos pasa al leer, por ejemplo, The House on Mango Street, de Sandra Cisneros. Y es que todos los trozos narrativos están puestos en el libro como las piezas de un mismo rompecabezas, donde la figura que sobresale en primer plano es siempre la de Natalia, Naty, Dr. Romero, la profesora que reflexiona sobre su vida y su cuerpo cambiante frente al espejo, la mujer que cumple cuarenta y dos años y nos habla de sus tribulaciones diarias, sus cambios hormonales, sus sangrados excesivos, su incapacidad para expresar algo en traducción, su exceso de trabajo, sus dilemas como Assistant Professor en un mundo que jamás será suyo, aunque por ratos lo parezca.
La obra es bastante realista y está escrita con un lenguaje íntimo, cotidiano, pero de vez en cuando hablan también los animales, como sucede en “Jaulas”, y en ese reino de fábula seguimos analizando alguna faceta de Naty. A un lugar fantástico, por otro lado, ingresamos cuando la narradora cruza las puertas del edificio de la administración y descubre a “Governance” como una bestia de proporciones gigantescas que controla absolutamente todo: “No tenía manos. Los tentáculos se movían independientemente mientras el resto del cuerpo resbalaba de cualquier superficie que tocaba. Estaba ante la criatura horrenda que llevaba el control de la universidad. Sin nariz ni pupilas me miraba con dos ojos blancos girando de un lado a otro. […] Los dientes destartalados y amarillentos sobresalían de los labios tipo flotador infantil. No tenía orejas, el pelo era inexistente, el cuello era parte de la barriga, las caderas tocaban el piso. No olía mal, pero la vista era perturbadora” (40). La imagen repulsiva que la narradora pone ante nosotros es exagerada a cual más, pero captura muy bien el malestar que los administradores universitarios producen en sus profesores. Porque en sus manos grandes, poderosas, invencibles, está la decisión de otorgar o negar el tan anhelado tenure.
¿Es por esto una novela de campus? Sí y no. A veces. Eso sentimos cuando Naty narra su vida en los salones de clase, en las reuniones departamentales, o cuando redacta un email, “Dear Sarah”, para alguien de la administración. También cuando sus estudiantes le cuentan sus vidas en “Autobiografía lingüística” o en “Memoria prestada”. El mundo de Naty es ese, el de los comités universitarios, el del año académico y la registración para las clases, el de la biblioteca, las tediosas búsquedas laborales. Y aun así la narración que Naty nos regala va más allá de los pasillos universitarios. Nos inmiscuye en su relación de pareja con Ricardo, nos cuenta lo que es vivir un posparto, lo que significa ser atendida por el personal médico en Estados Unidos. Otras veces nos invita a su celebración de cumpleaños la mañana en que sus hijas se meten a su cama y la llenan de besos. O nos explica lo que es vivir en una piel “de color” para que sintamos, lejos de lo políticamente correcto, cómo opera el racismo en un mundo anglo, o cómo vive la gente privilegiada a diferencia de los muchos latinos que no cuentan con un seguro médico y hacen milagros para llegar a fin de mes.
Overworked es sencillo solo en apariencia. Sus páginas guardan el sentimiento de una mujer, una profesora latinoamericana que se descubre a sí misma en su escritura y termina el libro escribiendo: “Empiezo a sentirme de nuevo. Despojada de ilusiones bellas y absurdas, toco la tierra con las plantas de los pies y me doy cuenta que he dejado de llorar. Hoy no existe el llanto. Hoy transitan las palabras dentro de mí” (110). Con este final, la venezolana conocida por su libro #NewLatinoBoom (2020) nos invita a seguir leyendo la producción literaria de aquellos que escriben en español desde Estados Unidos. Aun cuando los que tienen el poder en sus manos insistan en negar nuestra lengua y costumbres, nuestro color y diferencia.
Oswaldo Estrada (1976), de origen peruano, es autor del libro para niños El secreto de los trenes (2018) y de varias colecciones de cuentos, como Luces de emergencia (2019), Las locas ilusiones y otros relatos de migración (2020) y Dreams in Times of War / Soñar en tiempos de guerra (2025), entre otros. En 2020 obtuvo dos International Latino Book Awards y obtuvo el Primer Premio de Testimonio de la Feria Internacional del Libro Latino y Latinoamericano en Tufts. En 2021 fue finalista del Doris Betts Fiction Prize. Su libro Las guerras perdidas (2021) obtuvo la Medalla de Oro como Mejor Libro de Cuentos en Español en el International Latino Book Awards 2022 y su novela Tus pequeñas huellas(2023) recibió otro premio en la categoría Best Immigration Themed Book en el ILBA 2025. Su libro de cuentos más reciente es Cortocircuitos (2025).

