A pesar de la longitud de una de las óperas más controversiales de Mozart, Cosi Fan Tutte es una delicia musical. La mano de Mozart sigue tan vigente como en 1790, cuando se estrenó. El problema de Cosí Fan Tutte no es la duración, sino el tema. El primer acto es una comedia, y el segundo, un drama. Dos soldados, Guglielmo y Ferrando, hacen una apuesta con Don Alfonso, el gerente del Country Club donde las hermanas, Fiordiligi y Dorabella se hospedan. Los soldados afirman que sus mujeres son las más fieles, mientras que el escéptico Don Alfonso, está convencido de que ninguna mujer lo es, o es capaz de serlo. Tras sobornar a Despina (la mucama de las hermanas), para que le ayude a ganar la apuesta, ésta les reitera a sus patronas que no está mal echarse una cana al aire. Guglielmo y Ferrando, disfrazados de turistas albaneses, acosan a las hermanas durante todo el primer acto, ensalzados por Don Alfonso.
En la era post #metoo, es difícil reírse de hombres que acusan a las mujeres de ser incapaces de ser fieles porque “todas son iguales”: ligeras de cascos, volátiles, volubles, propensas al engaño, etc., cuando ellos mismos son los creadores de un problema que no existía. Una pensaría que las cosas han cambiado desde 1790, pero no. Los hombres siguen siendo dueños de la narrativa.
Decidí no dejar que el postmodernismo me arruinara la tarde y disfruté inmensamente las maravillosas voces entrelazadas de Fiordiligi (la soprano, Jacquelyn Stucker) y Dorabella (la mezzo-soprano, Cecilia Molinari), tratando de defender su virtud de los avances de Ferrando (el joven tenor colombiano, Anthony León) y Guglielmo (el barítono, Ian Rucker). Los tres primeros, haciendo su debut en el Lyric. Despina, interpretada por la gran Ana María Martínez, se roba cada escena donde aparece, mientras que el barítono, Rod Gilfrey, interpretando a Don Alfonso, es quien empuja la acción a la conclusión qué él desea. Ganar una apuesta a costa del estado sentimental de dos jovencitas (no mujeres, porque una de las arias es “Una mujer de quince años”).
Durante el segundo acto, las hermanas sucumben a la tentación, todos cantan arias muy bonitas, y al final, todo vuelve a su estado original. Las mujeres perdonan a los hombres y aquí no pasó nada. Cosí Fan Tutte es un juego de espejos, donde los hombres acusan y acosan a las mujeres hasta convencerlas, sin medir las consecuencias. ¿Será porque son expertos en los mismos pecados? ¿Quién dijo que toda acusación es una confesión?
Desde el punto de vista musical, Cosí Fan Tutti, dirigida por el Maestro Enrique Mazzola, es digna de todos los adjetivos propios de la grandeza de Mozart, pero en este preciso momento, es difícil digerir un libreto cuyo tema podría ser detonante.
Carolina A. Herrera (Monterrey, Mexico) ha escrito dos novelas. #Mujer que piensa y Flor de un árbol raro (El BeiSMan Press, 2016 y 2021). Su obra de teatro “Sacrificios” fue ganadora del festival “Inicios” auspiciado por CLATA. Sus cuentos y ensayos han aparecido en una decena de antologías de escritores en Estados Unidos. Es coorganizadora de la Feria del Libro de Chicago y Directora de El Beisman punto com.

