Con los ojos llenos de fútbol: México pregunta “¿Y si sí?”. Inglaterra responde “Easy sea”

Día 24 — Uno jugó. El otro presentó una queja formal.

 

Reportando desde la cabina oficial de la banqueta, donde reclamar una falta todavía no cuenta como disparo a portería.

Marruecos derrotó 3–0 a Canadá. Francia venció 1–0 a Paraguay.

Dos partidos de octavos.  Dos selecciones avanzaron. Pero llegaron por caminos muy distintos.

Marruecos no pidió permiso. Entró, jugó y convirtió el partido en trámite antes de que Canadá encontrara dónde había guardado la reacción. Tres goles. Una clasificación. Y otra demostración de que aquello que el comentarista llama sorpresa puede convertirse rápidamente en costumbre.

Canadá era anfitrión. Marruecos dejó de tocar la puerta. Ya está cambiando los muebles de lugar.

Después llegó Paraguay contra Francia. Paraguay salió a cortar el juego pero se le olvidó volver a conectarlo. Cada falta traía reclamo incluido. Promoción válida hasta quedar eliminado.

Paraguay pasó más tiempo explicándole el reglamento al árbitro que complicándole el partido a Francia. Pegó. Protestó. Señaló. Abrió los brazos. Volvió a señalar.

Por momentos parecía que no buscaba recuperar la pelota, sino convencer al árbitro de que nunca la había perdido.

Francia tampoco necesitó ofrecer una obra maestra. Le bastó con no distraerse en la conversación. Mientras Paraguay discutía cada silbatazo, Francia esperaba el siguiente espacio. Ganó 1–0. No porque haya aplastado. Porque su rival dedicó demasiados minutos a pelear un partido paralelo.

Marruecos avanzó jugando. Francia avanzó esperando. Canadá se fue superado. Paraguay se fue todavía reclamando.

Y ahora aparece el partido que México ha estado evitando imaginar y deseando jugar al mismo tiempo.

México contra Inglaterra.

De un lado:

¿Y si sí?

Del otro:

Easy sea.

México llega con esperanza, nervio y una nación completa calculando milagros. Inglaterra llega con historia, favoritos y esa tranquilidad de quien piensa que el problema pertenece al rival

México pregunta “¿Y si sí?”. Inglaterra responde “Easy sea”. La pelota no habla ninguno de los dos idiomas. Ahí estará el verdadero partido: la ilusión contra la suficiencia, la posibilidad contra el pronóstico, el “ahora sí” contra el “of course”.

Hoy veremos si Inglaterra tenía razón. O si el “¿Y si sí?” deja de ser pregunta.

Reportó El Tamaláctico, desde la cabina oficial de la banqueta.

Se tenía que decir y se tamaleó.

 

 


Jorge Hernández. Traductor y profesor universitario. Licenciado en Lingüística Aplicada por la UANL. Recibió la maestría en Estudios Hispánicos por la Universidad de Illinois en Chicago. Desde 1988 radica en Estados Unidos. Autor de la obra de teatro El desdén con el desdén (1993) y de los poemarios Laberinto de errores (1993), Las palabras no se agotan por su nombre (2008) y los perros locos (2016). Fue incluido en las antologías Voces en el viento (1999), En el ojo del viento (2004), Tercer encuentro de poesía joven de la frontera norte (1987) y Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI (1997).