Consecuencias de Miguel Ángel Ontiveros
N’L EXILIO Producciones, 2025. 113 páginas, ISBN 978-1966393023
[Autor de la reseña: Raúl Dorantes]
Conocí a Miguel Ángel Ontiveros a mediados de la década del noventa en este barrio. Él pertenecía a ese pequeñísimo grupo de recién llegados que ya tenían cierta formación en la literatura. Febronio Zatarain y Rafael Ortiz habían escrito poemas. Jorge Hernández y Ontiveros habían participado en obras teatrales y publicado en revistas de su tierra.
Éramos el club de los machitobis de Pilsen, hombres de México que se juntaban para publicar la revista Fe de erratas, otros para realizar lecturas en la Décima Musa. Luego fueron llegando poetas y cuentistas, hombres y mujeres, ya no sólo de México sino de España y América Latina.
Me llamó la atención que Miguel firmara los poemas con su nombre y un apelativo: “El rinoceronte en el exilio”. El rinoceronte es un animal grande y fuerte, solitario y en vías de extinción. Es la contraparte de otros animales precámbricos, como el elefante o el búfalo, que tienden a ser gregarios. El rino posee, además, un cuerno en el centro de la cara que también le ha otorgado una carga erótica; por eso Juan José Arreola, en su famoso cuento, decía que son de los animales que atacan de frente pero no pueden volverse con rapidez.
En el poemario Consecuencias, de Ontiveros, el rinoceronte en el exilio aparece como un logo. ¿Por qué en el exilio? En el tercer poema, titulado “Extraña complejidad”, hay un verso que nos sirve como pista: “eres a la postre un ser del destierro”.
El destierro, es decir, el abandonar la tierra, lo podemos percibir de dos formas: como migrante y como exiliado. El inmigrante generalmente abandona el terruño por razones económicas y se traslada en grupo de un país a otro; el exiliado, en cambio, sale de su patria debido a razones políticas y lo hace solo. Desconozco si Miguel vino a la Ciudad de los Vientos por razones políticas o si cruzó el río Bravo ayudado con un neumático. Pero sí creo que el autor de Consecuencias es un exiliado, o mejor dicho, un autoexiliado.
Los temas de la literatura migrante son la nostalgia, la identidad, el extrañamiento de sí mismo. Los que encontramos en Consecuencias son el paso de los años, el amor fugaz, la búsqueda de la poesía y los gatos, los cuales, por cierto, también tienden a ser solitarios y rascadores. Cabe decir que en el poemario de Miguel se habla de la nostalgia por aquella juventud rebelde, no por la nostalgia hacia el pueblo que quedó 2000 kilómetros al sur. Es una nostalgia provocada por el tiempo, no por el espacio y las fronteras.
Hay en los poemas de Consecuencias un gran manejo de la metáfora. Es como una corriente que se vuelve cascada, una cascada de imágenes que nos llevan, como él dice, por la blancura del silencio. Veamos la descripción que hace de la poesía.
Ella en el trapecio de espesura
enceguece luminosa oscuridad
rellena la placenta inhabitable
araña al interior
el destierro
y descubre la fuga
el limbo
sitia el escondite de la nutria
Además de la metáfora, hay en Consecuencias un buen manejo del habla, y me refiero al habla que conoció Miguel en la vida diaria del México de su adolescencia, en la música que ha escuchado y en las lecturas que ha hecho de otros poetas. En algunos de los poemas se alcanza un ritmo que me remite a la letra de una salsa o de una buena cumbia. Por ejemplo, comienza una estrofa diciendo “¡Ay, loco!”:
Como todo en ella es poesía
de dónde tomarías una loable reseña
para gritarle al mundo
que te ahogas
en la bahía de sus ojos
que son como diezmos a Neptuno
De nuevo, no es el habla del México que migró, que lo llevaría a salpicar de espánglish o inglés algunos versos, o bien de torcer la sintaxis hasta parecerse a la de los mexicanos de primera generación. Miguel es, como ya dije, un poeta que escribe desde el exilio y que mira por las persianas aquella edad, cuando la palabra vato era común entre muchos jóvenes. En uno de los textos más logrados leemos todo un trabalenguas:
Este es un gato con los ojos de vato
y los cuentos de entremés
este es un vato y sus ojos de gato
con sus cuentos sin siamés
El salmo es generalmente un canto de alabanza a la divinidad. Se le considera una forma poética común en las religiones porque pone a descansar al cerebro mientras nos va religando con el todo. Es una palabra o un verso que se repite y nos encausa mántricamente al silencio. Hay varios poemas en Consecuencias que se acercan al salmo, pero se trata de un salmo laico, un salmo social. Leo una estrofa de “A los amigos simples”:
Dedico un minuto para mirar
a través del cristal
un tarro de jalea
donde se encapsulan tus ideas
dedico un silbido al viento
que ligero trae el silencio mismo
dedico al árbol una copa más donde se ahoga el trino
Cierro mi presentación para referirme a los puntos de encuentro entre los poetas llegados a Chicago en los años noventa y los que llegaron en este nuevo (y anaranjado) milenio. Miguel Ángel Ontiveros es parte de ese grupo que en los noventa publicó revistas y realizó lecturas en Calles y sueños o en la Décima Musa. Ahora vemos a un grupo más amplio de mujeres y hombres, llegados de México y toda América Latina, que se mueven en otras temáticas y sensibilidades, un grupo que publica no sólo revistas sino que también edita libros de cuentos, novelas y poemarios, como es el caso de nuestras Consecuencias.
Raúl Dorantes. Nació en Querétaro, México, en 1968. Emigró a la ciudad de Chicago a finales de 1986. Desde 1990 hasta la fecha ha sido parte de los consejos editoriales de varias revistas literarias: Fe de erratas, zorros y erizos, Tropel y Contratiempo. En 2007 publicó un libro de cuentos titulado Vocesueltas. En el mismo año, a través de la casa editorial de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Dorantes (en colaboración con su amigo Febronio Zatarain) publicó una colección de ensayos que lleva por nombre Y nos vinimos de mojados; el prólogo de este libro fue escrito por el cronista mexicano Carlos Monsiváis. La tercera edición del mismo libro fue publicada por El BeiSmAn PrESs, de Chicago. En el terreno de la dramaturgia, la compañía de teatro Aguijón, asentada en Chicago, ha producido dos obras de Dorantes: Hasta los gorriones dejan su nido (2008) y El lunes de León Rodríguez (2009). En 2010, su obra De camino al Ahorita obtuvo el segundo lugar del certamen nacional Nuestra Voces, organizado por el reconocido Repertorio Español. En ese año, Dorantes fundó Colectivo El Pozo, grupo teatral con el que ha producido catorce de sus obras. A lo largo de dos décadas, Dorantes ha publicado una colección de cuentos, Noches de tablarroca, y dos novelas, Cajitas y La casa de Leviatán. En la actualidad Dorantes es profesor de literatura latinoamericana en Northeastern Illinois University.

