{"id":1805,"date":"2022-10-02T20:46:44","date_gmt":"2022-10-02T10:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-30T00:00:00","slug":"trece-padres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/2022\/10\/02\/trece-padres\/","title":{"rendered":"Trece padres"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:start\"><span style=\"font-size:medium\"><span style=\"font-family:Calibri,sans-serif\"><span style=\"color:#000000\"><span style=\"font-size:16pt\">Tengo trece padres. Como saben, ser hijo es dif&iacute;cil con un padre; con trece, se resuelven muchos problemas. El primero de ellos naci&oacute; lejos y me ense&ntilde;&oacute; a redondear mis vocales cuando las pronunciaba:&nbsp;<em>Mon Dieu!<\/em>,&nbsp;<em>parfait<\/em>,&nbsp;<em>croissant<\/em>; eran sus palabras preferidas. A veces se le escapaban algunas frases extra&ntilde;as como&nbsp;<em>J&rsquo;ai d&eacute;test&eacute;&nbsp;<\/em><\/span><em><span style=\"font-size:16pt\">&ccedil;a<\/span><\/em><em><span style=\"font-size:16pt\">&nbsp;ici&nbsp;<\/span><\/em><span style=\"font-size:16pt\">o&nbsp;<\/span><em><span style=\"font-size:16pt\">Mais l&rsquo;amour infini me montera dans l&rsquo;&agrave;me<\/span><\/em><span style=\"font-size:16pt\">.&nbsp;<\/span><span style=\"font-size:16pt\">A&ntilde;os despu&eacute;s supe que ten&iacute;a medios hermanos y hermanas por su lado, pero nunca supe si yo era su consentido.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align:start\"><span style=\"font-size:medium\"><span style=\"font-family:Calibri,sans-serif\"><span style=\"color:#000000\"><span style=\"font-size:16pt\">El segundo era un poco m&aacute;s viejo, y siempre miraba a la izquierda. &ldquo;Este pa&iacute;s que es desigual, dec&iacute;a, hay que convertirlo en una m&aacute;quina de la justicia&rdquo;. Quiz&aacute;s por eso, todas sus amantes me quer&iacute;an y me mimaban con regalos y besos, porque antes que una caricia o un abrazo, me sentaba a devorar libros rojos llenos de fuego. En las noches invernales de la Nueva Inglaterra, tambi&eacute;n me le&iacute;a los cuentos de Poe y repet&iacute;a y repet&iacute;a&nbsp;<em>Nevermore!<\/em>, mientras que en Navidad me negaba cualquier regalo. &ldquo;Mientras haya hambre, no podemos recibirlos&rdquo;. Lo am&eacute; mucho hasta que muri&oacute; un d&iacute;a bajo la nieve.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align:start\"><span style=\"font-size:medium\"><span style=\"font-family:Calibri,sans-serif\"><span style=\"color:#000000\"><span style=\"font-size:16pt\">El tercero era el m&aacute;s joven de todos. Siempre viaj&aacute;bamos por las ciudades pero, como el segundo, tampoco me daba regalos. &ldquo;Eso hay que ganarlos con el trabajo&rdquo;. Me puso a vender limonada en verano. En oto&ntilde;o, a recoger hojas. En invierno, a palear la nieve. En primavera, a acompa&ntilde;arlo a su trabajo para que las secretarias me apretaran las mejillas o me abrazaran. &ldquo;El que es pobre es pobre porque quiere&rdquo;, me dec&iacute;a antes de dormir. Siempre lo mir&eacute; con reserva, como quien ve a un pobre perro jugando a morderse la cola. Fue el primero en huir.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align:start\"><span style=\"font-size:medium\"><span style=\"font-family:Calibri,sans-serif\"><span style=\"color:#000000\"><span style=\"font-size:16pt\">El cuarto me hablaba siempre en castellano que por aqu&iacute; llaman espa&ntilde;ol. A veces seseaba y a veces parec&iacute;a estar chupando lim&oacute;n. As&iacute; dec&iacute;a mi mam&aacute; que se llamaba ese ruido peculiar que emit&iacute;a con los labios y con los dientes. Cuando no trabajaba, descansaba tanto que parec&iacute;a que nunca m&aacute;s iba a trabajar. Y cuando trabajaba, simplemente no regresaba a casa por d&iacute;as. Por ejemplo, llegaba los viernes y sacaba de su bolsillo una gran cantidad de dinero que daba a mi madre para la comida y otros gastos. Le daba un beso en la frente y le dec&iacute;a cu&aacute;nto la amaba para luego desaparecerse hasta el domingo en la noche. No era tan mal padre. Cuando sal&iacute;amos a jugar, est&aacute;bamos hasta tarde con la pelota, pate&aacute;ndola tantas veces contra un arco hecho de piedras simulando que est&aacute;bamos en alg&uacute;n estadio. Huy&oacute; muchas veces, tantas como las que regres&oacute;.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align:start\"><span style=\"font-size:medium\"><span style=\"font-family:Calibri,sans-serif\"><span style=\"color:#000000\"><span style=\"font-size:16pt\">El quinto no merece mucha menci&oacute;n. Era militar y solo hablaba en &oacute;rdenes: la casa es la casa y la mesa es la mesa, gritaba. Creo que mam&aacute; no lo aguant&oacute; mucho pues ella tambi&eacute;n ordenaba: esta es mi casa y esta es mi mesa. De esta situaci&oacute;n, aprend&iacute; que mi ropa no era mi ropa y mis juguetes no eran m&iacute;os tampoco. Hab&iacute;an sido de mis primos o de mis hermanos mayores, y luego hab&iacute;an pasado a m&iacute; y ahora pasar&iacute;an a los menores. El quinto muri&oacute; en la guerra contra los zorros, los lobos, los coyotes o los chacales. No lo recuerdo bien. Y mam&aacute; se niega a contarme los detalles.&nbsp;<\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align:start\"><span style=\"font-size:medium\"><span style=\"font-family:Calibri,sans-serif\"><span style=\"color:#000000\"><span style=\"font-size:16pt\">El sexto parec&iacute;a haber salido de una pel&iacute;cula de Hollywood, de aquellas donde el gal&aacute;n o el h&eacute;roe se enfrenta a los villanos, lo capturan pero sale victorioso y se queda con la hermosa mujer de cabellos negros. Una vez le dijo a mi madre que todos sus hijos se parec&iacute;an a &eacute;l menos yo que ten&iacute;a los ojos y cabellos negros y gruesos como los de mi madre. Casi nunca me dirig&iacute;a la palabra, y cuando lo hac&iacute;a, solo era para decirme que me moviera de sitio. Se fue un d&iacute;a sin avisar, solo dej&oacute; atr&aacute;s su ropa reci&eacute;n lavada, como si en cualquier momento fuera a regresar.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align:start\"><span style=\"font-size:medium\"><span style=\"font-family:Calibri,sans-serif\"><span style=\"color:#000000\"><span style=\"font-size:16pt\">El octavo recorr&iacute;a las arenas en su viejo microb&uacute;s que un&iacute;a nuestra casa con la ciudad. Recog&iacute;a ni&ntilde;os y mujeres, hombres alcoholizados, perros y gatos, a veces tambi&eacute;n pollos y gallinas, y &iquest;por qu&eacute; no?, becerros y terneros. Los pasajeros lo amaban, el vecindario lo amaba, mi madre lo amaba, sus hijos tambi&eacute;n, los que viv&iacute;an en nuestra casa y los que viv&iacute;an desperdigados por la ciudad. Una vez conoc&iacute; a uno de mis medio hermanos, era tan parecido a m&iacute; que no supe qu&eacute; decirle. Pero &eacute;l s&iacute;. Me dijo: &ldquo;yo tambi&eacute;n tengo trece padres. &iquest;Quieres saber c&oacute;mo son?&rdquo; Pero solo atin&eacute; a huir como lo hicieron ellos en su momento y nunca m&aacute;s lo volv&iacute; a ver.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align:start\"><span style=\"font-size:medium\"><span style=\"font-family:Calibri,sans-serif\"><span style=\"color:#000000\"><span style=\"font-size:16pt\">Del noveno tampoco hay mucho qu&eacute; decir. Fue el que m&aacute;s tiempo se qued&oacute; con nosotros. Me acompa&ntilde;&oacute; en mi primer d&iacute;a de escuela y tambi&eacute;n en el &uacute;ltimo. Cargaba siempre a mi hermana y cuando creci&oacute; la llevaba de la mano por las calles de la ciudad. No importaba si ese d&iacute;a hab&iacute;an detonado bombas o si hab&iacute;amos perdido electricidad. No hay que perder un d&iacute;a de escuela, sol&iacute;a decirnos con una amable sonrisa. Mam&aacute; lo criticaba todo el tiempo: por su manera de vestir, su trabajo o la forma de pronunciar las vocales. Muchas veces confund&iacute;a la&nbsp;<em>e<\/em>&nbsp;con la&nbsp;<em>i<\/em>&nbsp;o la&nbsp;<em>o<\/em>&nbsp;con la&nbsp;<em>u<\/em>, y dec&iacute;a que Dios era las nubes, el r&iacute;o, las monta&ntilde;as y tambi&eacute;n los animales. Nadie sabe bien por qu&eacute; se suicid&oacute;.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align:start\"><span style=\"font-size:medium\"><span style=\"font-family:Calibri,sans-serif\"><span style=\"color:#000000\"><span style=\"font-size:16pt\">El d&eacute;cimo se hab&iacute;a ido hace tanto tiempo que no lo pude reconocer cuando toc&oacute; a la puerta y pregunt&oacute; por mam&aacute;. Pero me reconoci&oacute; y me dijo cu&aacute;nto hab&iacute;a crecido y que ya era todo un hombre. Lo mir&eacute; y poco a poco volvi&oacute; a m&iacute; el recuerdo de su rostro, solo que ahora se hab&iacute;a afeitado, y ten&iacute;a el cabello largo de color rojo, y las facciones m&aacute;s finas y sus brazos m&aacute;s delgados. Usaba una falda muy moderna como las que le gustaban a mam&aacute;. Se qued&oacute; pocos d&iacute;as pues hab&iacute;a venido a ver a mi hermana la menor y decirle que la amaba tanto. Mam&aacute; se enfureci&oacute; con &eacute;l porque su dinero no alcanzaba para nada, si bien le deseaba lo mejor. Lejos de todos nosotros, por supuesto. Lo &uacute;ltimo que me dijo antes de irse fue &ldquo;nunca dejes de creer en quien eres&rdquo;.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align:start\"><span style=\"font-size:medium\"><span style=\"font-family:Calibri,sans-serif\"><span style=\"color:#000000\"><span style=\"font-size:16pt\">El onceavo me dijo un d&iacute;a que ten&iacute;a once hijos, cada uno m&aacute;s hermoso que el otro, si bien alguno ten&iacute;a alg&uacute;n defecto casi imperceptible: un ojo m&aacute;s peque&ntilde;o que el otro, las orejas levemente convexas, una pierna m&aacute;s larga que la otra, dos pies izquierdos, uno era zurdo, otra era diestro, dos eran gemelas id&eacute;nticas pero no se parec&iacute;an entre s&iacute;, y los siguientes eran mellizos con color de ojos diferentes. La &uacute;ltima hab&iacute;a nacido prematuramente y era la m&aacute;s hermosa de todas.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align:start\"><span style=\"font-size:medium\"><span style=\"font-family:Calibri,sans-serif\"><span style=\"color:#000000\"><span style=\"font-size:16pt\">El doceavo solo me dec&iacute;a una y otra vez que podr&iacute;a ser de cualquier parte del mundo. Buscaba en mi rostro y en mis facciones como quien examina un objeto desenterrado de las arenas del Sahara alg&uacute;n indicio de mis or&iacute;genes, de mis ancestros que podr&iacute;an reflejarse en mis p&oacute;mulos, o en el color de mis ojos, o el tama&ntilde;o de mi frente. Cuando se cansaba de eso, buscaba en mi cuerpo alguna marca como cicatrices, lunares, protuberancias extra&ntilde;as, cualquier signo de la palabra de Dios. &ldquo;Todo lo que un hombre tiene es su legado&rdquo;, me dijo. Un d&iacute;a tuvimos que enterrarlo con su Biblia agarrada a sus manos.&nbsp;<\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align:start\"><span style=\"font-size:medium\"><span style=\"font-family:Calibri,sans-serif\"><span style=\"color:#000000\"><span style=\"font-size:16pt\">El &uacute;ltimo dijo que no se ir&iacute;a nunca. Estaba cansado de viajar por el mundo y trajo consigo an&eacute;cdotas e historias, como aquella vez que conoci&oacute; a su padre en una zona alejada de la ciudad pero no pod&iacute;a recordar si esto sucedi&oacute; en Europa o en alg&uacute;n lugar remoto de los Andes. Otro d&iacute;a me cont&oacute; de su viaje por este pa&iacute;s, desde Chicago hasta Nueva Orleans, de Boston a San Francisco, en un viejo Chevrolet destartalado, tomando viejas botellas de whisky que le regalaban algunos vagabundos y que &eacute;l llenaba con cualquier alcohol. Lo mir&eacute; bien y aunque me agarr&oacute; cari&ntilde;o, siempre supe que &eacute;l no era mi verdadero padre, si es que alguno lo fue.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align:start\"><span style=\"font-size:medium\"><span style=\"font-family:Calibri,sans-serif\"><span style=\"color:#000000\"><span style=\"font-size:16pt\">Estos son mis trece padres.<\/span><\/span><\/span><\/span><br \/>\r\n<br \/>\r\n&nbsp;<\/p>\r\n\r\n<hr \/>\r\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tengo trece padres. 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