{"id":1524,"date":"2019-12-02T19:20:59","date_gmt":"2018-05-07T02:07:03","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-30T00:00:00","slug":"esto-no-es-un-manifiesto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/2019\/12\/02\/esto-no-es-un-manifiesto\/","title":{"rendered":"Esto no es un manifiesto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"..\/wl-galeria\/kinaqcqosb_med.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"477\" \/><br \/>Pinina Flandes. Foto:&nbsp;Hernando Toro Botero<\/p>\r\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\r\n<p style=\"padding-left: 120px;\">&ldquo;La iron&iacute;a trata del humor y de la seriedad. Es tambi&eacute;n una estrategia ret&oacute;rica y un m&eacute;todo pol&iacute;tico para el que yo pido m&aacute;s respeto dentro del feminismo socialista.&rdquo;<br \/><em>&mdash;Donna Haraway<\/em><\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>Las rebeld&iacute;as no siempre se quedan en una fuerza que ri&ntilde;e con las instituciones simplemente en un antagonismo que se queda en la mera indignaci&oacute;n. Algunas rebeld&iacute;as se organizan. Si bien la fuerza y el furor de algunas rebeld&iacute;as alimenta los combates, ciertas rebeld&iacute;as pueden apuntalarse desde un an&aacute;lisis creativo que organice las rabias, algunas rabias, y las haga fecundas. Ante la rampante precariedad y la crisis en la que el sistema se sume por su insostenibilidad, se puede iniciar unos an&aacute;lisis y unas propuestas de fondo que permitan llegar a construcciones concretas, a desaf&iacute;os vivos, inmediatos, cara a cara con los bur&oacute;cratas y con lo establecido<\/p>\r\n<p>Se puede, por ejemplo, como bien indica Donna Haraway, proponer la iron&iacute;a como un medio, una manera de dar en el lugar ret&oacute;rico que nos puede ayudar a configurar actos cruciales de resistencia. Iron&iacute;as que no se someten al dogma de alguna postura pseudocr&iacute;tica, o de una cr&iacute;tica que no asume su situaci&oacute;n y su precariedad; una iron&iacute;a que usa el lenguaje en su m&uacute;ltiple posibilidad para articular un desaf&iacute;o abierto a la postura d&oacute;cil de los que hablan, pero que no ejecutan actos instituyentes, sino que reproducen acciones constituidas, permitiendo una narrativa vac&iacute;a sobre la rebeld&iacute;a y las resistencias.<\/p>\r\n<p>Se pueden configurar nuevos mitos desde las iron&iacute;as de la comida, de la carne, del deseo, de las rutinas cotidianas, de las maneras de hablar, de escribir. Decir, por ejemplo: &ldquo;esta cuerpa es m&iacute;a, esta letra es lo que puedo hacer conmigo&rdquo;; o escribir en grande, en ponencias, en lugares serios: &ldquo;amo a mis amigues, camaradxs, ellas y ellos, l@s que luchan, estamos actives en una escritura insoportable, inc&oacute;moda, por ir&oacute;nica, imposible y lejos de cualquier orto-doxia que intente acu&ntilde;arnos desde un r&eacute;gimen no impugnado&rdquo;.<\/p>\r\n<p>Hacer del vestido una iron&iacute;a, del g&eacute;nero un laboratorio para ironizar, para inflexionar y llamar la atenci&oacute;n sobre los mitos tan estrechos en los que las costumbres nos sumen. Se pude una ubicar, &ldquo;une se puede ubicar&rdquo;, parcialmente y con conciencia del sesgo, en un lugar particular y desde ah&iacute; hincar el diente y pegar la mordida que inocular&aacute; un poco de veneno en alguna parte del sistema y de la m&aacute;quina; mordisco de esta rabia feroz ante la inclemente injusticia contra todxs nostres; mordida de indocilidad ir&oacute;nica que inspire y despierte a las generaciones venideras. Una especie de acci&oacute;n hist&oacute;rica responsable para que la antorcha de la rabia no se apague y otroas pueden activar su rebeld&iacute;a, canalizando, a la vez, la fuerza con una mayor precisi&oacute;n para derribar lo que debe derribarse.<\/p>\r\n<p><br \/> Ahora bien, no se puede juzgar la incidencia de algunas rebeld&iacute;as con el &iacute;mpetu y la urgencia de ver transformado todo el aparato de una vez por todas. Se puede pensar en una concepci&oacute;n del tiempo diferente &mdash;por ejemplo, un tiempo que zigzaguea, que se circula, que se suspende, que no es prol&eacute;ptico, que ahora s&iacute; lo es, que es un tiempo alcahuete, un tiempo para dormir y amar, un tiempo del cuerpo, otros tiempos que se cuentan en &aacute;bacos de lamidas&mdash;, sin dejar de actuar ahora. La idea de una revoluci&oacute;n que nos liberar&aacute; ahora y que llegar&aacute; a nosotrxs en cuesti&oacute;n de minutos, horas, d&iacute;as, semanas, a&ntilde;os, es una quimera. La rabia que fertiliza nuestra disidencia opera insipiente en la m&aacute;s audaz crisis de la globalizaci&oacute;n y la exclusi&oacute;n. Vamos lentamente, pero vamos.<\/p>\r\n<p>Cansadas del silencio preferimos el ostracismo a quedar paralizadas por la gran herramienta sist&eacute;mica del conformismo, de la diplomacia y el eufemismo; en otras palabras, nos despojamos del miedo a hablar. El bur&oacute;crata indica que no es procedente, prudente; nos aconseja cuidar la imagen, el buen nombre, el prestigio; pero nosotres no tenemos miedo de cuidar la imagen. Desafiamos la imagen y rompemos el r&eacute;gimen de una est&eacute;tica pacata y servil; somos bien feas, ordinarias, de la calle y pintorescas. Preferimos ser sinceras a riesgo de esta exposici&oacute;n flagrante. A pesar de todo, no nos pueden quitar la palabra, los sonidos, la voz. Queremos salir y hablar con la inquietud que se ape&ntilde;usca en la boca, que recorre por el cuerpo; no pueden detener la audaz presencia de este hilo de carne desnudo, ni este zumbido de enjambres que se aloja en la garganta, en los pulmones y que insiste en expresar toda esta intensa e inmensa experiencia de devenir rebelde, instituyente y experimentalmente ir&oacute;nica.<\/p>\r\n<p>No apaciguar&iacute;an, bajo la amenaza de ning&uacute;n cepo, esta inquietud por nosotres, hermeneutas de nuestra subjetividad, argon&aacute;utas del nosotres mismes. Viajeras del cuerpo, tenemos por mar la sangre y por puertos los orificios que nos comunican con las otras, con los otros, con les otres. Cuerpas oce&aacute;nicas, acuosas, viscosas, l&uacute;bricas; pero recuerden hermanoas; ir&oacute;nicas hasta el cansancio, intensamente ir&oacute;nicas y para nada mudas.<\/p>\r\n<p>En cada grieta peque&ntilde;a que ocasionamos y en cada conversaci&oacute;n disidente en el restaurante, en el autob&uacute;s, en el metro, en la banca del parque hacemos grieta; incluso cuando hablamos en voz alta a solas en una cafeter&iacute;a del barrio para que todes nos escuchen (aunque nos tilden de orates) abrimos peque&ntilde;a brecha; en cada reflexi&oacute;n de textos rebeldes, en las aulas en las que pensar no es un lujo sino una posibilidad matri&oacute;tica; en los acoplamientos no reproductivos; en cada incursi&oacute;n dentro de los pensamientos cr&iacute;ticos y las estrategias de desestabilizaci&oacute;n, estos sujetos-cuerpo no hegem&oacute;nicos, parciales, localizados, contagiamos, virusiamos, alimentamos el gorgojo de la duda; ejecutamos un gran triple salto mortal de la &ldquo;skepsis&rdquo; (&iexcl;Ah! el esquicito arte de la duda).<\/p>\r\n<p>El escepticismo cobra fuerza y, aunque no se hace legi&oacute;n, somos fecundas; reitero, somxs en&eacute;rgic@s y en&eacute;rgiques, conscientes que ya no se requiere la totalidad enunciativa, por el contrario, la tarea es prescindir de ella. Queremos dejar el lugar de quienes hablan en nombre de &ldquo;todas&rdquo; y &ldquo;todos&rdquo;, de &ldquo;todes&rdquo; y &ldquo;todis&rdquo;, de &ldquo;todus&rdquo; y las dem&aacute;s posibilidades generalizadoras que contienen los cuantificadores de la totalidad, el todxs o el ningun@. Ahora se est&aacute; geolocalizada, corpolocalizadx; as&iacute;, el lugar se afirma en la sombra de las que hemos puesto y expuesto el culo &mdash;como dice Lemebel&mdash;, el pecho, y s&iacute;, en nuestro caso, hasta la mejilla &mdash;como niega Lemebel quien no quiso poner la mejilla, sino solo la nalga por sus propias razones&mdash;; y el coraz&oacute;n, al azaroso e inclemente clima de la tergiversaci&oacute;n, la mala interpretaci&oacute;n y el rechazo.<\/p>\r\n<p>Al fin de cuentas el descarr&iacute;o y la locura es nuestra. Ahora se piensa ubicadxs, dado que pensar generalmente, totalmente, universalmente, distrae la acci&oacute;n situada y el particular combate. Nuestra m&aacute;xima pretensi&oacute;n es encontrar las formas de encuentro y traducci&oacute;n de estas rabias juntas, hacer un compinche de rabias; un manojo de rabias que est&eacute;n al menos juntas, si es que no pueden estar revueltas; unas rabias que no se arrabien entre ellas, sino que se encuentren en una banda de transferencia que, conservando su diferencia y distinci&oacute;n, las lance contra el r&eacute;gimen opresor que para todes, tan distintamente localizadxs, es el mismo.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>Pinina Flandes ser&aacute; parte del programa&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/events\/1613922595369595\/\"><strong>Trans\/tocando el binarismo de g&eacute;nero<\/strong><\/a><\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/events\/1613922595369595\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"..\/wl-galeria\/pgjzshhifj_med.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"495\" \/><\/a><\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\">&there4;<\/p>\r\n<p>Pinina Flandes. Es el nombre perf&oacute;matico de Yecid Calder&oacute;n (Bogot&aacute;, 1975), acad&eacute;mico y artivista colombiano en defensa de los derechos de las personas sexual diversas; gestor de estrategias para la comunicaci&oacute;n y traducci&oacute;n de t&aacute;cticas de resistencia frente a la exclusiones de diverso cu&ntilde;o. Pinina Flandes funge como un &#8220;laboratorio perform&aacute;tico&#8221; que despliega, mediante el performance, un activismo vinculante entre academia, reflexi&oacute;n, poes&iacute;a y rebeld&iacute;as propositivas, afectivas y er&oacute;ticas.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>By Pinina Flandes<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-1524","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-dossier"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1524","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1524"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1524\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1524"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1524"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1524"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}