{"id":1516,"date":"2019-12-02T19:20:59","date_gmt":"2018-04-20T03:49:28","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-30T00:00:00","slug":"sin-color","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/2019\/12\/02\/sin-color\/","title":{"rendered":"Sin Color"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"..\/wl-galeria\/nqjsxxsbxc_med.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"450\" \/><br \/><\/strong>Sin Color: Crisia Regalado y David Aquino<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;<\/p>\r\n<p>La voz de Crisia es cristalina, transparente, et&eacute;rea. Es una voz que fluye, sube, baja, se arrastra y acaricia la sensibilidad de quien la escucha. Cautiva, libera. Es la sonoridad de la poes&iacute;a. Es el susurro de un seraf&iacute;n tenaz. Es un registro inolvidable, afectivo. Crisia lleva el canto desde siempre; naci&oacute; con&nbsp;&eacute;l: &ldquo;soy cantante de coraz&oacute;n&rdquo;, me dice sonriendo. El cosquilleo musical recorre su cuerpo, exalta su creatividad.<\/p>\r\n<p>Comenz&oacute; a cantar desde antes de sus primeros recuerdos. Tarareaba las canciones populares que sus padres salvadore&ntilde;os escuchaban en South LA: las cumbias de Aniceto Molina y los boleros de Charlie Zaa. A temprana edad, y antes del auge del <em>smart phone,<\/em> sus padres se dieron cuenta del talento de su hija pues la escuchaban cantar intuitivamente en la iglesia y le regalaron una m&aacute;quina de Karaoke para que explorara su di&aacute;fana voz. Enamorada del canto, desde su banca en la iglesia le hac&iacute;a eco a los coros y en casa interpretaba las composiciones musicales de Shakira, Man&aacute; y Lola Beltr&aacute;n. La m&uacute;sica y el canto con mariachi tambi&eacute;n pasaron a ser parte de su repertorio. El canto dej&oacute; de ser un acto de devoci&oacute;n para convertirse en pasi&oacute;n desmedida.<\/p>\r\n<p>A los diez a&ntilde;os, su madre busc&oacute; inscribirla en el coro de la iglesia y porque &ldquo;era muy chiquita&rdquo; no le permitieron cantar en el coro. En aquel tiempo, una oportunidad para aprender a cantar &oacute;pera &ldquo;me cay&oacute; del cielo&rdquo;, comenta Crisia con modestia. &ldquo;Mi madre le pregunt&oacute; a sus amistades en d&oacute;nde podr&iacute;a encontrar clases de canto&rdquo;. Y despu&eacute;s de andar preguntando en el sur angelino, dieron con el maestro Antonio Espinal &mdash;inmigrante mexicano&mdash;, que la instruy&oacute; en las t&eacute;cnicas vocales de la &oacute;pera durante cinco a&ntilde;os. No es que Crisia y su familia fueran pudientes; al contrario son de origen muy humilde, pero ella se las ingeni&oacute; para tomar clases y, adem&aacute;s, intercambiar horas de <em>babysitter<\/em> mientras miraba al instructor impartir otras clases y as&iacute; continuaba aprendiendo. La partida repentina del maestro Espinal la dej&oacute; sumida en una orfandad sin direcci&oacute;n, pero la vena art&iacute;stica y la ansiedad creativa la llevaron a continuar buscando, y un d&iacute;a volvi&oacute; a encontrarse con David en la iglesia de Santa Cecilia.<\/p>\r\n<p>Quiz&aacute; tal vez sea por su voz angelical, pero hay algo sacro en el camino musical de Crisia. En una iglesia la privaron de formar parte del coro y en una iglesia volvi&oacute; a cruzarse en el camino con David Aquino, m&uacute;sico y compositor. Asist&iacute;an a la primaria cuando David y Crisia se conocieron por primera vez. Ella cursaba el s&eacute;ptimo grado y &eacute;l, octavo. Cierto d&iacute;a, David comenz&oacute; a buscar una vocalista que lo acompa&ntilde;ara para un show de talento; y si en la escuela hab&iacute;a alguien que anduviera por los pasillos, aulas y el comedor experimentando con la voz, pues esa era Crisia. Para la audici&oacute;n tocaron una rola de reggae, pero el intento solo qued&oacute; en eso. El jurado debi&oacute; haber escuchado con espanto la fusi&oacute;n de Mar&iacute;a Callas con Bob Marley y los mandaron desangelados a su casa. Crisia regres&oacute; a sus clases de &oacute;pera y David continu&oacute; arreglando para otros grupos.<\/p>\r\n<p>Tres a&ntilde;os despu&eacute;s y de vuelta a la la iglesia de Santa Cecilia, santa de los m&uacute;sicos, Crisia estaba en su clase de confirmaci&oacute;n, pero como no le gustaba estar sola, a lo lejos distingui&oacute; a David y se acerc&oacute; a platicar. Conversaron sobre m&uacute;sica: ella asist&iacute;a a una secundar&iacute;a de arte donde estudiaba jazz vocal; &eacute;l adem&aacute;s de estudiar tocaba en grupos de reggae, ska, rock. Y para ganar dinero, quer&iacute;a formar un grupo de cumbia. Crisia, por su parte, no sab&iacute;a qu&eacute; iba a ser de ella, pero s&iacute; sab&iacute;a que quer&iacute;a cantar. Intercambiaron textos, David le mandaba <em>riffs<\/em> de guitarra de los acordes que estaba arreglando y le pidi&oacute; a Crisia que compusiera la letra. Ella no sab&iacute;a c&oacute;mo, pero &ldquo;no sab&iacute;a decir que no&rdquo;. As&iacute; que le pidi&oacute; ayuda a mam&aacute;&nbsp;con el primer verso de una cumbia: &ldquo;&lsquo;Caus&oacute; un dolor en mi coraz&oacute;n&hellip;&rsquo; o algo as&iacute; y a partir de ah&iacute; no par&oacute; y naci&oacute; la primera cumbia&rdquo;.<\/p>\r\n<p>Y tambi&eacute;n as&iacute; naci&oacute; Sin Color, d&uacute;o integrado por Crisia Regalado y David Aquino, j&oacute;venes creadores de talento desbordante pero no avasallador. Ella vive en su canto, su voz cimbra, despierta la alegr&iacute;a de la vida. &Eacute;l es hacedor de sonidos, sublima el o&iacute;do. El mudo musical es vasto y variado como para casarse con uno o dos g&eacute;neros; de ah&iacute; que este compositor talentoso, navegue del rock al pop, de la cumbia al reggae, de la bossa nova al disco y al indie. Crea y recrea melod&iacute;as. Sin color es el reflejo de la diversidad y complejidad de una juventud talentosa e insatisfecha con el mundo actual de las cosas y asimismo ha comenzado a ofrecer una narrativa musical desde la resiliencia. El d&uacute;o amalgama g&eacute;neros musicales diversos con frescura y la pasi&oacute;n por el idioma espa&ntilde;ol enaltecen su m&uacute;sica. Despu&eacute;s de tres a&ntilde;os experimentando en estudio, Sin color produjo independientemente su primer &aacute;lbum,&nbsp;<em>Frutas,<\/em> 2017, aunque anteriormente ya hab&iacute;an grabado modestamente los cl&aacute;sicos <em>demos<\/em> de caj&oacute;n.<\/p>\r\n<p>El nombre del d&uacute;o nace de una canci&oacute;n de Crisia: &ldquo;El amor puede ser amargo <em>sin color<\/em>&rdquo;. Y esa idea refleja la misi&oacute;n del d&uacute;o: &ldquo;cantar de todo&rdquo;, que un g&eacute;nero no predomine sobre otro, que los estilos se fusionen; que la m&uacute;sica libere y transforme al ser humano. Asimismo, el nombre del d&uacute;o nos lleva a reflexionar sobre el viento que sopla en nuestros tiempos pol&iacute;ticos de intolerancia. De ah&iacute; que en Sin Color se puede esperar de todo y el resultado es seductor.<\/p>\r\n<p>David y Crisia, j&oacute;venes m&uacute;sicos que bien podr&iacute;an ser los hijos de la t&iacute;a de la Veintis&eacute;is o la prima del barrio de Pilsen. Su origen es humilde como el de miles de migrantes o sus hijos; sin embargo la adversidad no los ha detenido. Ambos han escuchado la pulsi&oacute;n de su coraz&oacute;n y han desatado su vena creadora. Estos j&oacute;venes <em>millenials<\/em>&nbsp;nos invitan a bailar con su m&uacute;sica, pero tambi&eacute;n a reconciliar la tradici&oacute;n con la modernidad. Nos incitan a observarnos en las otras, en los otros y a armonizar en la diversidad. Reci&eacute;n han cumplido la mayor&iacute;a de edad y con su talento y actitud ya nos est&aacute;n proponiendo una nueva manera de ver y vivir el mundo.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/_OxAYr6mowk\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\">&there4;&nbsp;<\/p>\r\n<p>Franky Pi&ntilde;a es gestora cultural, activista por los derechos de la comunidad transg&eacute;nero, escritora apasionada del arte y directora editorial en El BeiSMan. En Chicago, cofunda revistas literarias como&nbsp;<em>Fe de erratas, zorros y erizos, Tropel&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>Contratiempo.<\/em>&nbsp;Es coautora del libro&nbsp;<em>Rudy Lozano: His Life, His People&nbsp;<\/em>(1991). Particip&oacute; en la antolog&iacute;a&nbsp;<em>Se habla espa&ntilde;ol: Voces latinas&nbsp;en USA<\/em>&nbsp;(2000) y&nbsp;<em>Voces en el viento: Nuevas ficciones desde Chicago<\/em>&nbsp;(1999). Edit&oacute; los cat&aacute;logos de arte:&nbsp;<em>Marcos Raya: Fetishizing the Imaginary<\/em>&nbsp;(2004),&nbsp;<em>The Art of Gabriel Villa<\/em>&nbsp;(2007),&nbsp;<em>Ren&eacute; Arceo: Between the Instinctive and the Rati<\/em><em>onal&nbsp;<\/em>(2010),&nbsp;<em>Alfonso Piloto Nieves Ruiz: Sculpture&nbsp;<\/em>(2014),&nbsp;<em>Barberena: Master Prints<\/em>&nbsp;(2016) y&nbsp;<em>Raya: The Fetish of Pain<\/em>&nbsp;(2017). Actualmente, Pi&ntilde;a es copart&iacute;cipe de&nbsp;<em>La Proyecta: Visibilidad a las desparramadas y sujetas trascendentes de la historia<\/em>, un espacio de experimentaci&oacute;n escritural que exhibe y propulsa el trabajo de las mujeres en el arte, la cultura y la pol&iacute;tica.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>By Franky Pi\u00c3\u00b1a<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1516","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cooltura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1516","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1516"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1516\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1516"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1516"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elbeisman.com\/v2\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1516"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}