Con los ojos llenos de fútbol: hasta la eternidad tiene sus límites

Día 39 — Los campiones son eternos

 

¡Ejpanya es campion!

Ganó uno a cero después de 106 minutos de tocar, tocar, tocar y volver a tocar, hasta que la pelota entendió que aquello no era una botanita y decidió entrar.

Argentina, por su parte, tiró a portería 000 veces en los primeros 90 minutos. Cero. Número redondo. Número táctico. Número que no compromete. Es que, para fallar un gol, primero hay que correr el gravísimo riesgo de intentar meterlo.

Los comentariosos explicaron que Argentina estaba “esperando su momento”. El momento llegó. Saludó. Miró el reloj. Y se fue sin dejar recado.

España disparaba suavecito, como quien devuelve una pelota prestada. El Dibu la recogía con la cortesía de un portero de hotel:

—Gracias, joven. ¿Algo más?

Pero en la prórroga apareció Ferrán Torres, remató y se acabó el asunto.

Entonces los comentariosos activaron el paquete completo: “¡El futbol hizo justicia!” “El balón no quería entrar.” “España fue fiel a su estilo.” “Argentina murió de pie.”

Lo curioso es que varios argentinos estaban acostados sobre el césped. Y el futbol, hasta donde sé, no tiene título de juez.

Enzo Fernández tampoco terminó el partido. Lo expulsaron por un patadón. Aclaremos esto para evitar confusiones históricas:

 “No lo expulsaron por razizta, porque Enso no es razizta.”

Lo expulsaron por patear a un español con una intensidad que Argentina jamás aplicó sobre la portería.

El Chamoco levantó su cartel desde el palco:

ENSO NO ES RAZIZTA

NOMÁS ENTRA CON HUMILDE CANDOR

Después llegó la ceremonia. Una comentarista anunció que los campeones ya eran eternos. ¡Eternos!

Yo nomás conozco La Eternidá, un bar detrás del Mercado Juárez, en Monterrey. Precios módicos. No dan botana… porque hasta la eternidad tiene sus límites.

Pero en el futbol la eternidad dura cuatro años. A veces menos. Hasta que gana otro equipo y los comentariosos anuncian que ahora esos son los nuevos eternos.

También dijeron que “se escribió una página dorada”. Que “nació una generación irrepetible”. Que “se cerró un ciclo”. Y que Me$$i no perdió: “entregó la corona”.

Porque un comentario profesional jamás permite que alguien simplemente pierda.

Todo debe ser legado, transición, destino, epopeya o cambio generacional.

Desde Nueva Jersey habló el Tamaláctico:
Ejpanya es campion.

Argentina es subcampion sin tiros a portería.

Enso no es razizta.

Los comentariosos son eternos.

Y La Eternidá cierra a las dos.

 


Jorge Hernández. Traductor y profesor universitario. Licenciado en Lingüística Aplicada por la UANL. Recibió la maestría en Estudios Hispánicos por la Universidad de Illinois en Chicago. Desde 1988 radica en Estados Unidos. Autor de la obra de teatro El desdén con el desdén (1993) y de los poemarios Laberinto de errores (1993), Las palabras no se agotan por su nombre (2008) y los perros locos (2016). Fue incluido en las antologías Voces en el viento (1999), En el ojo del viento (2004), Tercer encuentro de poesía joven de la frontera norte (1987) y Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI (1997).