Con los ojos llenos de fútbol: el chiste funciona sólo porque la realidad hizo casi todo el trabajo

Día 26 — La cancha dio su veredicto. El teléfono presentó una apelación.

 

España derrotó 1–0 a Portugal. Bélgica goleó 4–1 a Estados Unidos.

El día comenzó con un gol que llegó cuando el partido ya estaba buscando dónde estacionarse.

España dominó. Portugal resistió. Diogo Costa cerró la puerta, puso el cerrojo y escondió la llave. Hasta el minuto 91.

Entonces apareció Mikel Merino, que había entrado seis minutos antes, y marcó el gol que eliminó a Portugal.

La transmisión habló de paciencia, madurez y manejo de los tiempos. En español sencillo: España insistió hasta que entró.

Cristiano Ronaldo dejó el Mundial entre aplausos. La televisión comenzó inmediatamente a despedir una época, porque cuando pierde un veterano no termina un partido: se clausura una civilización. 

Después llegó Estados Unidos–Bélgica. Pero el partido había comenzado antes del silbatazo. Balogun recibió una roja contra Bosnia. La sanción automática indicaba que no debía jugar. T  llamó a Infantino: “Flojito y cooperando”. FIFA revisó el caso, suspendió el castigo durante un año y descubrió que el reglamento también tiene plan de amigos y familiares.

Bélgica protestó. FIFA explicó que la decisión era independiente. La llamada fue de cortesía. La resolución fue independiente. Y ambas llegaron tomadas de la mano, aunque oficialmente dijeron que apenas se conocían.

A Gianni Infantino y amigos que lo acompañan, la porra les canta:

Lindo pescadito, que estás en la fuente…”

Balogun jugó. Bélgica también. Y Bélgica jugó bastante más. Estados Unidos empató momentáneamente, pero los belgas fueron muy bélicos y respondieron casi de inmediato, aprovecharon los errores del anfitrión y terminaron ganando 4–1. Romelu Lukaku puso el último gol y cerró la puerta del Mundial para el tercer país organizador.

Canadá puso estadio. México puso estadio. Estados Unidos puso estadio. Los cuartos de final agradecieron la hospitalidad y siguieron sin los anfitriones. Organizar el Mundial garantiza estacionamiento. No garantiza resultados.

Bélgica goleó a Estados Unidos. Pero, según fuentes completamente investigadas, T ya llamó a Infantino y pidió repetir el partido hasta que gane el anfitrión.

FIFA estudia jugarlo al mejor de siete. También analiza declarar que los goles belgas fueron durante una interrupción administrativa.

Aclaro, por si me corretea el Departamiento de Estadio: esa segunda llamada es sátira.

La primera sí ocurrió. Y ahí está el problema. El chiste funciona sólo porque la realidad hizo casi todo el trabajo. T había dicho que quería un partido justo y que, con ambas selecciones completas, Bélgica podría sentirse orgullosa si ganaba.

Bélgica tomó nota. Ganó por tres. Con Balogun en la cancha. Con el reglamento suspendido.

Con Infantino en la fuente.

La FIFA quiso eliminar toda excusa deportiva. Bélgica eliminó al equipo completo. Ahora enfrentará a España en cuartos. Un equipo llega después de esperar 91 minutos para marcar. El otro, después de meter cuatro pese a que el teléfono ya había participado en la alineación.

España avanzó por insistencia. Bélgica avanzó por goleada.Estados Unidos quedó fuera.

Y el lindo pescadito siguió en la fuente, muy independiente, esperando por si llegaba otra llamada.

Reportó El Tamaláctico, desde la cabina oficial de la banqueta. Se tenía que decir y se tamaleó.

 


Jorge Hernández. Traductor y profesor universitario. Licenciado en Lingüística Aplicada por la UANL. Recibió la maestría en Estudios Hispánicos por la Universidad de Illinois en Chicago. Desde 1988 radica en Estados Unidos. Autor de la obra de teatro El desdén con el desdén (1993) y de los poemarios Laberinto de errores (1993), Las palabras no se agotan por su nombre (2008) y los perros locos (2016). Fue incluido en las antologías Voces en el viento (1999), En el ojo del viento (2004), Tercer encuentro de poesía joven de la frontera norte (1987) y Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI (1997).