Poemas de Isadoro Saturno

 

I

Ellas construyeron un hospital en una grieta. Primero cargaron las piedras y maderas en sus hombros. Luego, se acostumbraron a la sangre. Las tareas se dividían entre procedimientos, tratamientos y el mantenimiento general. Me pregunto cuál de ellas lavaba las batas blancas y a qué hora. Si lo hacía en el alba. Si en algún momento la luz la calentaba. Cómo tenía las manos. Si esas mismas manos habían sostenido a alguien la noche anterior. Y si esa sensación en las vísceras, ahí, en medio de la faena, le perturbaba o si la reconocía como una forma de amor. La máquina no podría saberlo; ella tampoco lo sabe.

II

La gallina está donde mira el niño. El ajuste del ojo es lo que genera pertinencia. Si todo el tiempo te fijaras solo en el amarillo, dejarías de entender las horas. Me paro de la silla porque en esta posición no respiro. Cuando entra el aire, la pupila se dilata y la sensación de que te toco aparece y me despeina las cejas, los pelos del pecho; algo me susurra en el cuello. Si le preguntas a la máquina, te dirá que debes volver a la silla y desplumarte.

III

Él se ríe y ella se ríe: la punta de un dedo contra la punta de otro dedo. Ahí se presenta la suavidad de un Lamborghini: se deslizan los labios sobre el esmalte. Ahora hablan, pero son curvas. Quien vibre primero será el motor y los aceites: braman en ascenso hasta que despegan. La velocidad vuelve nubes a los árboles y la sacudida la hala, a ella, por las piernas. Colgada como está, pierde el miedo. Él está aterrado; atado de las rodillas finge saber apretar los botones del tablero. Aquí la máquina tiene un único lugar: el de metáfora.

IV

La siguiente es una traducción de un poema de Srečko Kosovel (cir. 1920). Su versión original la leo en un autobús desde Sezana a Bled, pero a diferencia de la máquina, yo no hablo esloveno.

Lo mecánico no puede morir porque no tiene alma. Para lo mecánico la paradoja es incomprensible porque trasciende las leyes de lo mecánico. La paradoja es un salto de lo mecánico a la vida. La paradoja está tan viva como la electricidad.

NO SEAMOS MECÁNICOS, ENTONCES. MEJOR SEAMOS ELÉCTRICOS.

V

Si te apoyas en mi espalda, la luz de la cámara comienza a titilar. La grabación inicia. Es una secuencia cinematográfica simple: tú te escondes y yo te busco. Cuando te escucho cerca, en verdad estás muy lejos. Y si te escucho lejos, no significa que estés cerca. Si hago algo incomprensible, como lanzar un anzuelo sin carnada, apareces de repente. Hay veces que elaboro trampas complicadas, y tú te rehúsas a caer. Lo mejor para encontrarte es olvidar que te estoy buscando. La máquina no olvida ni puede apagarse: sin intermitencia no hay erotismo.

 


Durante la Ferio del Libro Chicago 2026

 


 

Isadoro Saturno. Poeta, traductor, editor y autor de libros para niños. Su debut Conejo y Conejo (Ekaré, 2018) ganó el premio Los Mejores del Banco del Libro y fue traducido al chino. Publicó Dear Parent or Guardian / Estimado representante (Ugly Duckling Presse, 2023) y Shigeru Ban Builds a Better World (Tra Publishing, 2023), obra destacada por The Horn Book, nominada a la Sakura Medal y al Jack Keats Award, y seleccionada en los premios BolognaRagazzi. En 2024 obtuvo el XV Premi Llibreter por su traducción de Mariposa (Ekaré, 2023). Ha sido incluido en diversas antologías y revistas, entre ellas el Premio Rafael Cadenas (tercer lugar, 2017), Poesía contra la opresión (PROVEA, 2019) y eXpuestXs (El BeiSmAn PrESs, 2024).