Sonando de Chicago para el mundo

Radio Arte

 

Mientras vivía la ambivalencia de la vida, de la juventud, no sabía qué hacer. Sabía que debía continuar mis estudios, pero tampoco tenía rumbo, especialmente en una etapa en la que me pesaba la condición de migrante, lo legal y lo económico, que para nosotras las mujeres siempre nos pone en desventaja.

En 2004, un hecho trascendental dictó mi camino para siempre. Digo “siempre” porque tengo la certeza de que la radio me acompañará hasta el fin de mis días. Entré a Radio Arte, que además era un centro de capacitación de medios comunitarios liderada por jóvenes, un proyecto ambicioso del National Museum of Mexican Art que arrancó en 1997 cuando se adquirió la frecuencia 90.5 FM del Boys & Girls Club. Empleando en su mayoría a jóvenes latinos, para llevar a cabo una programación en formato bilingüe que conectara a las comunidades aledañas como Pilsen, La Villita, North Lawndale y Cicero, Radio Arte fue una escuela alternativa para migrantes como yo, ya que ofrecía programas de dos años de educación para jóvenes y adultos enfocados en comunicación radiofónica, periodismo comunitario y también clases de arte que ofrecía la iniciativa Yollocalli Arts Reach. El edificio de Radio Arte estuvo ubicado en Pilsen, en la esquina de Blue Island Avenue y 18th Street, donde aún se puede ver en una pared que da hacia el alley el mural Declaration of Immigration que señala “No human being is illegal”. Radio Arte fue un espacio para la revolución creativa.

Como un presagio, años antes había llegado al periodismo comunitario por un programa de After School Matters. Yo quería tomar clases de baile flamenco, pero no alcancé a inscribirme, y me tocó agarrar la grabadora. Éste fue mi primer acercamiento al periodismo comunitario. Fueron varias semanas que fui con mi microcassette recorder para grabar las voces y las historias de la comunidad negra que residía en las viviendas públicas en el sur de Chicago, así como Studs Terkel lo hizo con the common Americans. Ahí vi de cerca la segregación, la violencia, la falta de atención de la ciudad, pero también cómo reinaba un sentido de comunidad.

Estar en la radio me dio libertad, y también un sentido de pertenencia, de independencia y de colectividad. Aprendí del lenguaje de la radio, un lenguaje atravesado por el silencio, el sonido y una conjunción de ideas que se intercambian entre un interlocutor y aquella persona que te recibe. Éramos un grupo de jóvenes con muchos sueños e ideas. Mis primeras intervenciones al aire fueron entre los 17 y los 18 años de edad. Junto a mi compañero de curso El Ricky Rock, hice mis pininos al aire comentando selecciones musicales y realizando entrevistas, sobre todo relacionadas con la música. Mis primeros entrevistados fueron varios artistas del momento que pasaban por Chicago, como Las Ultrasónicas, Jaguares, Ely Guerra, La Barranca, Los Amigos Invisibles, entre otros.

En las clases de periodismo hicimos un audiodocumental sobre los vendedores ambulantes de la calle 26. Mi primer trabajo en la radio fue como productora de una radiorevista a la que nombré Audiofilia, la cual destacaba temas culturales con cápsulas realizadas por estudiantes. Mi mejor formación fue estar al aire entrevistando a gente involucrada en la comunidad, en las artes, en la música y en la gestoría cultural de Chicago. La radio fue mi plataforma para conectar con una de mis pasiones que se ha convertido en gran parte de mi trabajo: la curaduría musical.

 

 

 

 

La resistencia en la FM

Me parece un acto de resistencia seguir haciendo radio en español en Estados Unidos. Después de Radio Arte, no he dejado la radio. Pasé a ser conductora de Rock Sin Anestesia, programa al que me invitó mi amigo Eduardo Calvillo “Resistol 5000”, que continúa al aire por WLUW Loyola University Radio 88.7 FM, cada miércoles en Water Tower. Antes de ser coconductora fui muy fan del programa: era de las que llamaban para pedir canciones, y me emocionaba escuchar uno de los pocos espacios dedicados a la música alternativa y en español sonando en Chicago. Con Rock Sin Anestesia me quité el miedo a estar al aire, y sobreviví la inconsciencia de una audiencia misógina que no estaba acostumbrada a escuchar una voz femenina hablar sobre temas de música; inclusive con varias bandas, artistas y colegas encaré el machismo.

Pasaron algunos años de hacer radio en español y, aunque se sumaban a mis espaldas las experiencias radiofónica, musical y comunicativa, las oportunidades laborales eran escasas. Dicen que una no se aburre de lo que ama hacer, y mi pasión hacia la radio y la música me salvaron de abandonar(me) y soltar la idea de dejar esta labor tan gratificante.

Ser voluntaria para Rock Sin Anestesia tuvo sus frutos, pues un día Silvia Rivera, la directora de programación de la radio urbana y pública Vocalo, me llamó —con mi compañero Jesús Echeverría— para sumarnos a un nuevo bloque de programación en español que quería lanzar Chicago Public Media en el verano de 2013, cuando adquirió la frecuencia que perteneció a Radio Arte. Esta nueva radio de formato urbano, dirigida a una audiencia joven millennial, era una gran apuesta para continuar con el legado que nos dejó Radio Arte. Y como Silvia, Jesús y yo veníamos de la escuela de Radio Arte, la encomienda consistió en lanzar un espacio para la comunidad latina y latinoamericana de Chicago. La parte esencial de este mosaico radiofónico fue apostar por una curaduría musical alternativa e independiente. Hacer sonar canciones fuera del mainstream. Hacerles espacio a las nuevas generaciones de músicas y músicos, de Chicago y el mundo hispanoparlante. Lo nombramos Domingos en Vocalo, y así nació el programa que sigue al aire desde agosto de 2013 y que ahora continúa en la frecuencia modulada por el 91.1 FM cada domingo.

Con Domingos en Vocalo me he nutrido de intercambios que reafirman mi labor en los micrófonos de la radio pública de Chicago. Se han enlazado las voces de activistas, artistas y transformadores de la cultura como Maya Piña (El BeiSmAn), Teresa Magaña y Pablo Ramirez (Pilsen Arts & Community House), la fotógrafa y activista Diana Solis, la familia del Instituto Gráfico de Chicago, el comediante Rudy Mendoza (Antojitos Improv), la pintora Alma Domínguez (OPEN Center for the Arts), la artista multidisciplinaria Rebel Betty y muchas voces que enriquecen el diálogo sobre la resistencia cultural, la gentrificación, el arte público, la memoria visual, el activismo y el decolonialismo, el performance y la colectividad.

Desde la música, el diálogo no cesa, las canciones también van narrando nuestro presente. En entrevistas que he realizado con artistas como Café Tacvba, Lila Downs, Carla Morrison, Monsieur Periné, Julieta Venegas, Mon Laferte, Sara Curruchich, Helado Negro, y exponentes locales como Vivian Garcia, emi be like, Rudy de Anda, Los Black Dogs, Chillona, entre otres, todes coinciden en que la música forma parte del activismo y el discurso popular. Porque la creación es un acto político, ya sea para atravesar la identidad, la deconstrucción, la salud mental, la sexualidad, la cotidianidad de la vida, la memoria, la migración y todo el quehacer humano.

En 2024, en entrevista con Vivir Quintana en el marco de Día de Muertos en Chicago, la activista y cantautora originaria de Coahuila, México, me contaba sobre su historia y hacía eco de las experiencias de la mujer mexicana y de las comunidades menos privilegiadas. Con orgullo sostenía que hay que cantar por las que no pudieron. Es un acto tan generoso y empoderado darle espacio a lo social desde lo personal. Pienso en mis ancestras, en mi madre, en mis tías, en varias mujeres de mi familia. Para ellas también hago radio, por las que no tuvieron acceso al micrófono y al espacio público.

 

 


Rocío Santos “Roxyo Sounds” es una periodista cultural mexicana-chicagüense. Desde 2013 produce, conduce y cura la música del programa Domingos en Vocalo en la emisora Vocalo de Chicago Public Media. También trabaja como DJ, editora de sonido y productora de televisión. Su relato “Sonando de Chicago para el mundo” fue publicado en el libro Nadie es ilegal: Mexicanas en Chicago (UNAM, 2025).

Descarga aquí el libro Nadie es ilegal. Mexicanas en Chicago para leer el relato completo Sonando de Chicago para el mundo por Rocío Santos.