El Benito Bowl: Día de América

El pasado domingo salí corriendo para alcanzar a ver el medio tiempo del Super Bowl en el House of Blues de Chicago. Es mi primer Super Bowl, y no por el partido entre Seahawks y Patriots, sino por Bad Bunny. No podía perdérmelo antes de una noche de rock con la banda mexicana Enjambre.

Seas o no seas de origen puertorriqueño, cuando alguien como Benito Antonio Martínez Ocasio representa a Latinoamérica en uno de los escenarios más vistos —con una transmisión que tuvo 128.2 millones de espectadores y logró la cuarta mayor audiencia de un medio tiempo—, sientes orgullo por restregarle al mundo que tu identidad y tu cultura importan, que tu lengua importa y que resistimos desde el gozo en medio de la violación a nuestros derechos humanos y las deportaciones en Estados Unidos, que llegan a más de 475,000 bajo la actual administración que continúa expulsando a los nuestros, pero que vive de ellas y ellos. Sin embargo, como exalta el Conejo Malo en su canción “El apagón”: “ahora todos quieren ser latinos”.

Por fin llego al cuarto piso y entro al Foundation Room. Me paro frente a la pequeña pantalla del bar, y 15 minutos después empieza el show con dembow… Me siento atónita, qué poderoso ver a los jíbaros en los campos de caña mientras Bad Bunny interpreta uno de sus mayores hits, “Tití me preguntó”. ¿Y qué? ¡OMG! Se ve al barrio, al vendedor de piraguas, Villa’s Tacos, boxeadores, manicuristas. Le digo a mi compa David, el bartender de esa noche, que le suba el volumen a la tele; se resiste un poco hasta que, de repente, ya lo vemos mover la cabeza al compás de los ritmos caribeños. Es imposible no sentir emoción.

Quiero escuchar mejor y entonces me cuelo a una suite privada donde hay alrededor de 15 personas; la mayoría no son caras latinas, pero están vibrando alto con el show mientras se rolan las wings y todo el bufet que tienen en un VIP, un VIP… Me ofrecen un asiento, pero prefiero permanecer parada para perrear sola. Me encanta la performance, la intimidad que nos entregan las cámaras, cada gesto, cada símbolo y los elementos de la escenografía, pero sobre todo escuchar a Benito hablar y cantar en español, que es como una bofetada a la hegemonía gringa.

Regreso al bar y en eso, ¿también se están casando en el Super Bowl? Ayyy, no lo creo, ¡no lo creo! ¡Es Lady Gaga cantando una versión salsa de “Die with a smile”! ¡Órale! Me atrevo a decir que todes quisimos ser parte de este fiestón. ¿Quién fue ese niño en las sillas? ¡Baila sin miedo, ama sin miedo! Y después de una monumental coreografía con “Nuevayol”, ¡no mames, que es Ricky Martin! Y cantando “Lo Que Le Pasó a Hawaii”, de las canciones más emotivas de DeBÍ TiRAR MáS FOToS. Llega profunda esta rola, ¿cómo no? Ahora mismo saquean nuestros países al sur del continente y más extranjeros viven de sus recursos naturales; mientras que aquí, en un país impregnado por el racismo y la supremacía blanca, se expulsa la labor migrante y sus contribuciones.

Le aplaudo a Benito. Ondea la bandera de la esperanza, de la anhelada independencia, de una isla con mucha riqueza, pero revelando fallas estructurales y políticas que son resultado de la colonización. Y Bad Bunny logra, desde un mensaje de celebración, gozo, esperanza y orgullo, darle el centro a la comunidad caribeña, latinoamericana y la diáspora. Han sido los mejores 13 minutos de mi vida viendo este half time. Si bien, viviendo en un sistema capitalista también podríamos encontrar desperfectos, aquí uno de los artistas más poderosos de la música a escala global nos ha entregado un momento de unidad desde el amor. En este escenario el pop es político, no podría ser otra cosa. Quiero sacar la lagrimita al escuchar a cada país del continente americano ser nombrado. Este #BenitoBowl debería ser declarado el Día de América.

Together, We Are América.

 


Rocío Santos “Roxyo Sounds” es una periodista cultural mexicana-chicagüense. Desde 2013 produce, conduce y cura la música del programa Domingos en Vocalo en la emisora Vocalo de Chicago Public Media. También trabaja como DJ, editora de sonido y productora de televisión. Su relato “Sonando de Chicago para el mundo” fue publicado en el libro Nadie es ilegal: Mexicanas en Chicago (UNAM, 2025).