The New Cosmos: Los átomos se contemplan a sí mismos nuevamente

The New Cosmos: Los átomos se contemplan a sí mismos nuevamente

La cadena Fox acaba de lanzar Cosmos: A Spacetime Odyssey, una nueva y actualizada versión de la serie documental Cosmos: A Personal Voyage concebida por Carl Sagan y transmitida en 1980 por la cadena PBS.

La serie original se transmitió en 60 países y fue presentada también por Sagan, a quien el carisma y su sencilla manera de explicar lo convirtieron en el divulgador científico más popular para toda una generación. Ahora es el astrofísico Neil deGrasse Tyson quien comanda la imaginaria nave por el espacio intergaláctico en la nueva serie. Al igual que Sagan, deGrasse Tyson es un académico y un hombre mediático con admirable capacidad para explicar las complicadas leyes de la física.

Sagan tenía como objetivos principales difundir la historia de la ciencia, el origen de la vida, pero sobre todo hacernos conscientes sobre nuestro lugar en el universo. Hacernos comprender que los átomos que forman la vida en la tierra son descendientes directos de las explosiones solares de la primera generación de estrellas después del big bang, por lo tanto, más que estar en el universo, somos el universo mismo, polvo de estrellas que hace la vida en el planeta. Visto así, eso no nos hace insignificantes, sino grandes como ha declarando deGrasse Tyson en algunas entrevistas.

Otro que lejos de sentirse diminuto al reconocerse en la vastedad infinita del universo fue el monje de la orden dominicana Giordano Bruno a quien la nueva serie dedica una buena parte en su primer capítulo. Tiene gran significado que el nuevo Cosmos comience haciendo énfasis precisamente en su figura ya que él fue crucial en la nueva toma de conciencia de nuestro lugar el universo, de tener atisbos de la materia que se está hecho y del lugar que se ocupa en el cosmos.

Una vez consciente de que era parte de un mundo infinitamente vasto, Giordano Bruno no pudo ni quiso volver atrás y ello le valió ser quemado vivo por la (nada) Santa Inquisición. Más que su fe, Bruno prefirió seguir la evidencia, aunque ésta demoliera sus creencias y los mitos de la época. “Seguir la evidencia a donde quiera que conduzca” también ha sido el lema de Cosmos.

Al igual que el proyecto de Sagan, el de Cosmos: A Spacetime Odyssey es lograr que su audiencia se reconozca en las estrellas. Apuestan por sensibilizarnos para poder apreciar los remanentes destellos de la energía que vino de la estrellas hace 5 billones de años y ahora se manifiesta en nosotros, en la vida de nuestro planeta.

Sin embargo, la sociedad ha cambiado mucho desde que Carl Sagan asombró al mundo con su imaginario viaje por el universo. Ahora la mayoría de la gente de los países a los que llegó el primer Cosmos están enchufados a internet y a las redes sociales, donde se apremia la inmediatez de la información y todo efecto es a corto plazo.

Los productores del nuevo Cosmos son conscientes de esta nueva tendencia y por ello no han escatimado recursos y han hecho su proyecto el más ambicioso de la historia de la televisión. Cosmos: A Spacetime Odyssey será transmitida en 45 idiomas y en 181 países. Falta ver qué tanto interés despierta y cómo repercutirá en la audiencia.

El Cosmos de Sagan maravilló a muchos, incluyendo al mismo Neil deGrasse Tyson. Sin embargo, hoy son otros tiempos, existe toda una generación que nació en la era digital y cuyos miembros están habituados a acceder y recibir información de otra manera. Fuera la atractiva producción cinematográfica y el gran despliegue de publicidad, no hay indicios claros de cómo pretenden llegar a esta otra generación que no ubica a Carl Sagan, que ha nacido en un mundo dominado por las redes sociales y en el cual las mayorías se reconocen en esas otras estrellas, las del espectáculo.

Sería una verdadera lástima que el nuevo Cosmos no lograse comunicar con las nuevas generaciones de la misma manera que lo hizo Cosmos: A Personal Voyage en su tiempo porque la divulgación científica de manera amplia y efectiva fue siempre la meta de Sagan. Y quien seguramente pensaría que hoy la ciencia no solamente nos ayudaría a ver nuestro mundo en sus múltiples dimensiones sino que también es una muy buena opción a la banalidad imperante.

Así pues, con este panorama queda la invitación para abordar la nave de Neil deGrasse Tyson y seguir la evidencia a donde quiera que nos lleve. Ya una vez abordo, el itinerario de viaje promete moverse entre lo inconcebiblemente pequeño, como las fronteras del universo micro celular, hasta la especulación sobre lo que hay más allá del universo observable. Luego entonces, el asombro está garantizado en este intento por comprender lo que parece incomprensible. En Cosmos: A Spacetime Odyssey, para decirlo con palabras de Robert Krulwich, los átomos se contemplan y maravillan a sí mismos nuevamente.

Luis De La Varga. Vive en Massachusetts.

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Cosmos: A Spacetime Odyssey
Domingos, 9p.m., en Fox.

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