Sobre La Fulana Respetuosa

Sobre La Fulana Respetuosa

Texto atemporal de Sartre de una temática cruel y visceral que nos expone como las víctimas y los villanos; los culpables y los mercenarios; los poderosos y los seductores que a partir de la postura del progreso intentamos justificar nuestro actuar. La doble moral se exhibe desde sus entrañas permitiéndonos valorar al Absurdo, a las consecuencias del bien y del mal; a las consecuencias de la indiferencia con sus víctimas. ¡Quién miente, sino el otro! ¡Quién es la escoria, sino los otros! El poder parece indicarnos, ya sea por medio de una retórica seductora, o por la ley del talión, que su verdad es la verdad absoluta y lo opuesto es un punto de vista pueril que se sofoca con el paternalismo de quién tiene más.

La nueva obra del Teatro Aguijón trae un tema tan explorado como experimentado. La prepotencia del poderoso sobre los pobres. Es una obra que se puede leer desde distintas perspectivas y de las cuales menciono dos: La primera, la de la distinción de clases donde existe un gobierno altanero, poderoso e imperial; y un pueblo engañado con el escudo de una verdad moral; y el marginado que no tiene opción para el existir, aquél que se auto denomina ciudadano de tercer nivel, e inmerecido de cualquier pizca de justicia, aquél que se sabe perseguido porque así se ha acostumbrado, por lo tanto, no espera, y le resulta lejana una solución ante cualquier tipo angustia, aquél que se arma para defenderse, aquél que no le queda más, aquél que no piensa más que en la inmediatez porque le es imposible prever un porvenir. La segunda perspectiva es sobre la distinción de las razas, el blanco poderoso que camina con la cabeza en alto, orgulloso de su linaje y defensor del mismo; el pobre mestizo que apenas sobrevive con las moronas que éste primero le arroja; y el mulato, el jorobado, el desconfiado y nervioso que ha sido orillado a vivir entre las sombras para solventar apenas la sobrevivencia.

 

La función

Las canciones antes de las obras pueden tener dos rumbos, y es que si éstas no son las atinadas, tendrán un efecto negativo entre el espectador y la presentación hasta el punto de excluirlo del momento que viven los personajes. Pero éste no es el caso, ya que los tangos y los boleros ejecutados con gran tesón y soberbia de parte de la bella Alba Guerra con su poderosa voz y su tono nostálgico, logra crear la atmósfera propicia para que el espectador se convierta en cómplice, y no sólo en un testigo más de los personajes. Es Alba quién nos da la bienvenida y nos coge de la mano para adentrarnos hasta las entrañas de aquella habitación.

La trama comienza con la entrada de Lizzie MacKay que apenas desciende del tren donde se presume que llega de Chicago, de donde al parecer, se trajo una aspiradora y un ipod. La escenografía cuenta con tres paredes viejas de un cuarto sin cuadros, una mesa escueta, dos sillas y una cama pecadora, un encendedor, una vela, dos vasos y una botella de whisky, nada más necesario para representar a una habitación de alquiler en cualquier cinturón de alguna ciudad tercermundista. La anfitriona, ella, —ingenua y alegre— que recién llegada a la ciudad se ha embarcado en una encrucijada que le costará su porvenir; el invitado de honor él, Fred, el prepotente hijo del senador, enfermizo y desquiciado, cocainómano y holgazán que después de haber pasado la noche con la anfitriona está a punto de tenderle la trampa que ya le ha tramado. El invitado incómodo, un mulato que aún sin estar presente, entra y sale, causando el desquicio de los personajes con tan solo nombrarle por su color, posteriormente, un policía bufón y corrupto, y al final, el senador que pareciese acostumbrado a hablar con las estrellas y los dioses tratando a los demás como insectos ingenuos. Ellos, con el objetivo principal de salvar su linaje, de limpiar su apellido, de permanecer en los cielos sin cualquiera mancha de la podredumbre; Ella, que entre la batalla del peso de la verdad y sus consecuencias se ve orillada a tomar una decisión inesperada. La pobre Lizzie que aferrada a sus principios morales y sin pedir nada más que un ramo de flores, una postal, o una lágrima de una mujer que ha quedado sin hijo, es llevada casi hasta la locura por medio de la humillación, las amenazas, los golpes, el soborno, y las arduas y cínicas conversaciones con el libidinoso Fred. Sin embargo, es, hasta que llega el senador con su retórica seductora, y aprovechando un diminuto titubeo de Lizzie que ven culminada su obra al lograr su oscuro objetivo.

La Fulana Respetuosa cuenta con la participación de Sandor Menéndez y Marcela Muñoz, éstos que aprovechan la química entre ellos para darle una veracidad indubitable a sus personajes. Los diálogos entre ambos son fuertes y explosivos y con cambios de tonos frenéticos, entre lo burlesco y lo cínico, mismos que conducen a silencios necesarios, dónde el dialogo interno permanece y denota la postura emocional entre los personajes y su problemática. El policía, representado por Oliver Aldape, nos conduce al empleado de gobierno corrupto y asalariado por el amo y señor, y que a la vez sólo le responde a él y no a la ciudadanía; el Senador es representado por el actor Elio Leturia; el negro por Ramón Smith, que aunque su participación fue escasa, no así la concentración en su papel.

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Marcopolo Soto. Actor y escritor michoacano. Autor de la novela Sociópata (2013). Reside en Chicago. 

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La Fulana Respetuosa es una obra para adultos y se presenta todos los fines de semana a partir del 14 de marzo hasta el 13 de abril. Los viernes y los sábados a las 8:00 p.m., y los domingos a las 6:00 p.m. Cuenta con supertítulos en inglés. 

Teatro Aguijón
2707 N. Laramie, Ave. En Chicago IL 60639.
Está permitido estacionarse en el estacionamiento del templo al lado del Teatro. Boletos.

 

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