Para el actor: Imitar o actuar

Para el actor: Imitar o actuar

"Al Son que me toques Lorca", adaptación de "Bodas de Sangre" de Lorca por Laura Crotte. -©Foto José Guzmán

Ante vosotros yace un espacio con ganas de convertirse en arte. Tú eres el responsable de iluminarlo, tú eres el Actor de la obra. ¿Podrás? ¿Lo intentarás siquiera? ¿Reaccionarás con sosas imitaciones o te arriesgarás a la transformación y actuarás? Porque de todos es sabido que la actuación es cosa opuesta a la imitación. Mientras la actuación se fundamenta con un entendimiento sobre la poética del texto; un estudio —aunque sea ligero— sobre los distintos aspectos sociales del personaje; además de la obvia relación que se debe de dar entre actor-personaje-actor y que en ésta debe prevalecer la sinceridad. En contraparte, la imitación es la mera comodidad donde se esconden nuestras carencias técnicas, y de donde se nutren nuestras irresponsabilidades en los ensayos. En lo personal, creo que la imitación es una de las peores costumbres del actor. Ya que se denotan ausentes de creatividad, vencidos y ofrecidos ante un talento ajeno, por desgracia esta práctica se da mucho en nuestro teatro. Especialmente cuando al actor le toca interpretar un personaje popular. Esto deviene de ciertas costumbres, como el ver a antiguos actores parecidos a tu personaje, o a la técnica del espejo, en tales casos, el actor ya no está creando sino imitando una imagen que ha sido imitada por otro. La ventaja del teatro es que es orgánico e inmediato, y aunque permite este tipo de baratijas, nunca las oculta.

Como actor deberás aparecer desnudo siempre. ¡Sí desnudo! porque si no logras deshebrar la maraña de sentimientos que puedas guardar, entre ellos, nervios-celos-problemas-inseguridad por la falta de entendimiento del texto, etc... —se denotará de inmediato tu inexperiencia, y por lo tanto estarás ofreciendo un trabajo mediocre aunque no lo creas así y los aplausos dicten lo contrario.

Es muy fácil que el actor pierda el piso: Stanislavski decía: “El actor se confunde y se enfanga en el pantano de la lisonja y del elogio, en él siempre triunfa lo que es agradable y lo que más desea creer”. Y es cierto, muchas veces medimos el éxito de nuestros trabajo por los aplausos y no por nuestra propia crítica, yo siempre he dicho que los aplausos son para quién quiere aplaudir y no para el aplaudido, lo menciono con todo el respeto de ambas partes; pero como actores creo que es necesario que prevalezca una pizca de sinceridad entre tanta hipocresía.

Una de las principales necesidades del actor es el saber interpretar un texto. ¿Saber leer? Sí, tan sencillo, como eso. No sabemos leer, debemos inculcar la lectura entre nosotros y no sólo preguntarle a google sobre la reseña, sino leer una novela, entenderla, interpretarla, preguntarse, hacer discusiones, estudiar, interesarse por la literatura ésta es necesaria en la cosmovisión del actor. Es básico, hay que recordar que como actores tenemos la responsabilidad de convertir lo sutil de la Poética en Arte tangible, y si no sabemos interpretar el texto que se nos confía, el transvase será ejecutado desde una distancia bastante alejada por la cual fue escrita. Otros aspectos importantes es la concentración y el enfoque, no olvidar nunca el momento anterior; los objetivos y los súper objetivos. Recordemos que cada actor sobre el escenario está haciendo algo aunque esté inmóvil. Lo importante es como lo hace y lo que proyecta cuando lo hace. No olvidemos que en el teatro el Qué es el mayordomo del Cómo... Pero de esto habláremos más adelante.

Lo que acabamos de leer es un esbozo de un ensayo que preparo. Y esta más o menos será la dinámica de nuestra columna. En ella hablaremos de teatro en Chicago, principalmente del que se hace en español. Aprenderemos juntos de técnicas, costumbres, necesidad, recomendaremos lecturas, invitaremos al teatro, haremos teatro. ¡Tercera llamada!

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Marcopolo Soto. Escritor y actor. Recientemente publicó la novela Sociópata. marcopolosoto@gmail.com

“Una hormiga en la 26”, la obra, cuyo guión fue escrito por el mexicano Raúl Dorantes, propone una toma de conciencia y fue producida por Colectivo El Pozo. -©Foto Fabiola Pomareda

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