Michoacán, el narcotráfico, las comunas de autodefensa y la inmigración

Michoacán, el narcotráfico, las comunas de autodefensa y la inmigración

Michoacán es uno de los estados de México que ocupa los primeros lugares con inmigrantes en Estados Unidos, y los michoacanos en Estados Unidos son los que han mandado más remesas en las últimas décadas. Es también uno de los estados más afectados por las secuelas de la guerra contra el narcotráfico. Pero en los últimos años se han visto movimientos de ciudadanos que se autonombran Comunas de Autodefensa. Ante la escalada de violencia en Apatzingán y Parácuaro, El BeiSMan preguntó a varios michoacanos que residen en Chicago las siguientes preguntas: ¿cuál es su opinión sobre el desarrollo de las autodefensas? ¿Los ciudadanos tienen derecho a la autodefensa o ese papel le corresponde exclusivamente al Estado Mexicano?

 

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Michoacán siempre fue vulnerable

Un aproximado de 46 municipios en el estado se dedican a la producción y comercialización del aguacate. Según el periódico El Economista, solamente en el ciclo agrícola del 2012, los cultivadores y comerciantes del fruto fueron víctimas de extorsionadores por una cantidad aproximada de 2,460 millones de pesos. Varios productores han decidido dejar el país y otros han tomado la decisión de armar a pequeñas columnas de ciudadanos considerados como grupos de autodefensas; esta teoría puede sonar inverosímil, pero ante tantas especulaciones no está muy lejos de la realidad.

Michoacán siempre fue vulnerable ante los políticos corruptos y el narcotráfico, y en la actualidad, la narcoviolencia mantiene a la población en un estado repetitivo de shock. Ante el fracaso del gobierno han sido necesarios los autodenominados grupos de autodefensas. El problema consiste, sin embargo, en la falta de credibilidad de estos mismos, ya que son vulnerables —en su más objetiva definición— a la confusión por el parecido con los grupos delictivos. Es indubitable la valentía de ciertos elementos, como la de su creador, el doctor Míreles Valverde, pero considerar a un grupo armado, defensor de los derechos estando fuera de ellos, otorga preocupación ante la verdadera ideología o intención de quién carga y apunta el fusil.

Sea para proteger a los intereses particulares y/o civiles. Sean financiados por los agrícolas, los caciques, los comerciantes, o el mismo gobierno; lo cierto es que los grupos existen, y ante la psicosis establecida desde hace casi una década, éstos forman un elemento más, éste que a pesar de la esperanza que pueda prometer al cargarse la bandera a favor de la ciudadanía, se fundamenta con violencia, y ésta sólo puede provocar más violencia y precisamente, eso es lo que se quiere evitar.

 

Marcopolo Soto. Actor y escritor michoacano. Autor de la novela Sociópata (2013). Reside en Chicago.

 

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Tenemos que recuperar nuestro estado, nuestro país

Un amigo me ha pedido que escriba sobre las autodefensas en Michoacán, que dé mi opinión sobre este movimiento. Como mexicano, como michoacano, siento que mi corazón se desangra al escuchar día con día las noticias de mi país, de mi estado, noticias que te llegan, que dices “cómo es posible que nadie haga algo sobre todo este relajo de la inseguridad”. El recuerdo florece de cuando tenías la libertad de viajar libremente a tu estado (Michoacán) sin ninguna preocupación, tan sólo llevando tu boleto de regreso y una lanita extra para pasártela a gusto con tu familia y con tus cuates.

Al tiempo empecé a ver cómo mi México y mi estado se iban desmoronando. En los viajes constantes que hacía a Michoacán, que ya fueron disminuyendo, sentía que estaba cambiando todo, mis amigos, mi misma familia, todo se veía diferente de una fecha en adelante, el ambiente se sentía tenso, muy pesado, muy áspero, se respiraba el temor de toda la gente. Me platicaba un pariente, que ya no era lo mismo, que tuviera cuidado con quién hablaba y de qué.

¿Que si estoy de acuerdo con las autodefensas? Claro que sí, tenemos que recuperar nuestro estado, nuestro país. Hay que hallar soluciones cuando las instancias de gobierno no te dan otra alternativa, cuando la violencia te afecta directamente a ti y a tu entorno y no tienes a nadie en quien confiar, porque tienes temor de que si denuncias a los criminales ante las autoridades (las mismas que están involucradas con el crimen), te pueden secuestrar, matar o de una forma u otra lastimar a algún miembro de tu familia. En teoría, éstas son las instancias a quien recurrir, las que tienen que brindar protección a la ciudadanía. En la práctica la cosa cambia. Las autodefensas son, para mí, la mejor alternativa ante un estado corrupto, fallido e inepto, inepto ante los problemas reales de la ciudadanía.

Me platicaba un hermano (que por cierto fue secuestrado) que todos los niveles del gobierno están embarrados. Cuando empiezan las campañas, los candidatos corren con los grupos de la delincuencia para hacer sus amarres, y obvio que ya cuando llegan a ser electos tienen compromisos hechos con estas personas. Los criminales tienen carta abierta para actuar con impunidad. No tenemos otra alternativa que apoyar a estos valientes grupos de personas, es decir, a las autodefensas. Léase entre líneas el mensaje del doctor Mireles: “no pararemos hasta que Michoacán quede libre de cárteles” caiga quien caiga.

 

Jesús Estrada.(Inmigrante desde 1979.)

 

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Hartazgo ante el constante incremento de inseguridad

Hoy día el asunto de la seguridad es una de las grandes preocupaciones en Michoacán y en México, aunque esto no es un asunto solamente de los gobiernos estatales, la estrategia contra el crimen organizado proviene del gobierno federal, y lo que hemos visto es que ha sido insuficiente e incapaz de garantizar el Estado de derecho en la gran mayoría de los Municipios en Michoacán. En FEDECMI/Casa Michoacán creemos que la seguridad de nuestras comunidades es una responsabilidad de los gobiernos pero también reconocemos el derecho de nuestras comunidades a organizarse para proteger sus derechos. De acuerdo con los reportes de nuestros miembros quienes están regresando de las fiestas de fin de año se ha corroborado que hay una verdadera ausencia de seguridad en algunas zonas y un incremento del secuestro, el cobro de piso y otros abusos. Hay en general un hartazgo ante el constante incremento de inseguridad y la falta de las autoridades para poner orden, por esto las comunidades se están organizando, incluso algunos presidentes municipales han tomado la decisión de enfrentar al crimen organizado apoyando las acciones de los grupos de autodefensa en sus municipios. Como michoacanos radicados en Estados Unidos creemos que se debe ir al fondo del problema de la inseguridad y para esto hay que tener un plan de ataque frontal a la corrupción; generación de más fuentes de empleo digno, más acceso a la educación, vivienda y a la salud de calidad, entre otras muchas cosas. El crecimiento del crimen organizado no va a parar si en nuestras comunidades no se dan más oportunidades de progreso y una mejor distribución de la riqueza y no es solo un asunto de los municipios, estados o de los países, esto tiene que ver con el modelo económico que sigue privilegiando a las grandes transnacionales. En lo inmediato en Michoacán hay que buscar soluciones como en el caso de los 7,000 niños que han quedado huérfanos en el último año por causa de la violencia ya que son presa fácil para el reclutamiento de los cárteles, se tiene que invertir en programas sociales, fortalecer el tejido social y darle esperanza a la gente que las cosas pueden cambiar. El reto es muy grande pero también es una oportunidad para que la sociedad en su conjunto asuma más responsabilidad, se organice, critique y proponga.

 

José Luis Gutiérrez. Director Ejecutivo de la Federación de Clubes Michoacanos en Illinois.

 

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Las autodefensas:
una encrucijada difícil

El desarrollo de las autodefensas es, de alguna manera, natural por la situación que vive el país. Es decir, natural por la realidad de los sucesos donde la violecnia es una constante y donde los abusos por parte de los carteles prevalecen. Y por otro lado, se encuentra el Estado mexicano que es incapaz de mantener y garantizar el orden y la paz que los ciudadanos merecen. Después de tantos abusos, anomalías y cosas misteriosas que sucedieron, como por ejemplo en el pueblo de Cherán, Michoacán, la gente se cansó y decidió protegerse a sí misma. En Cherán durante un buen tiempo a deshoras de la noche la gente escuchaba las caravanas de vehículos que entraban vacías y salían cargados de troncos que recién habían talado ilegalmente. Por mucho tiempo, nadie en el pueblo tuvo las agallas para hacerles frente a los talamontes. Después de un buen tiempo de haberle notificado a las autoridades y que ellas mismas no hicieran nada al respecto, la gente se armó de valor, sacaron unas escopetas viejas y con troncos bloquearon el acceso principal al pueblo y a sus bosques, y por semanas no le permitieron a nadie el paso ni de día ni de noche.

Por otra parte —mientras que no debería ser la responsabilidad ni siquiera la necesidad de existir de dichos grupos—, las circunstancias de cada pueblo y región de México han forzado a la gente a defenderse y a defender lo que les pertenece. Ante la carencia de autoridad en la que se pueda confiar y depender, estos grupos de autodefenesa se ven obligados a surgir. O se defienden y hacen valer sus derechos ciudadanos o los borran del mapa sin que las autoridades muevan un dedo para prevenirlo.

Así que la situación de las autodefensas representan una encrucijada difícil para el país. Por un lado la actividad económica se acrecienta, hay cada vez más empleos; y, por otro lado, el estado de derecho se sigue deteriorando. Esto específicamente en el campo, en las zonas rurales en donde históricamente quien ha dominado o tenido mucho peso han sido los hacendados y los terratenientes que controlan y hacen a sus anchas cuanto les convenga. Solo el tiempo dirá cuál será el resultado de esta experiencia si la balanza se inclina más hacia los carteles o hacia los pueblos.

René Arceo. Artista gráfico, originario de Michoacán y reside en Chicago.

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