Jesús “Chuy” Negrete, el trovador de corridos, muere a los 72 años de edad

Jesús “Chuy” Negrete, el trovador de corridos, muere a los 72 años de edad

 

El activista y musicólogo Jesús, Chuy, Negrete, un residente de Chicago, falleció el 27 de mayo 2021 en el hospital Glenbrook del suburbio de Glenview, Illinois, a consecuencias de complicaciones de insuficiencia cardiaca. Tenía 72 años de edad.

A lo largo de su vida Negrete atravesó el país decenas de veces por mas de cuatro décadas para cantar sus corridos en los salones de iglesias, secundarias, universidades, museos, conferencias y protestas masivas.

Negrete, de ascendencia mexicana, era un trovador itinerante que llevaba sus canciones y corridos a donde estos pudieran inspirar a la gente a seguir luchando y cuestionando el orden establecido que deja a los pobres y latinos al margen de la sociedad.

El reconocido escritor Studs Terkel lo llamó el Woody Guthrie Chicano y alabó su labor de llevar los cantos de luchas y huelgas al público de todo el país.

En una entrevista que le hice en 2009, para el Servicio de Noticias Efe de España, el cantautor y activista me contó su historia.

Para este trovador todo comenzó el día en que el sindicalista César Chávez llegó a una iglesia del barrio de Sur Chicago en 1968.

La presencia del líder campesino que luchaba por mejorar las condiciones de los trabajadores agrícolas impactó tanto a Negrete, quien en ese entonces tenía 18 años, que desde entonces dedicó su vida a divulgar la causa de los chicanos y latinos.

Nacido en San Luis Potosí, México, el músico creció en Sur Chicago, un barrio donde la mayoría de los residentes trabajaban para las fundiciones de acero en la década de 1960.

Su papá, Bernardo Negrete, no era la excepción.

“Mi papá tenía un ritual, cada vez que regresaba de la fundición, ponía la canción ‘La vida no vale nada’ (interpretada por Pedro Infante)”, recordaba. “Así que yo crecí en casa escuchando corridos”.

De hecho, fue su papá, quien también trabajó en los campos agrícolas de Texas, quien le enseñó a tocar la guitarra y la armónica.

“La armónica”, le había comentado su padre: “es el instrumento de los pobres”.

Después de ese trascendente evento, Negrete se dedicó por completo a servir al Movimiento Chicano. Lo hizo a través de El Teatro del Barrio, después en 1974 también lo hizo con el grupo Flor y Canto en el cual participanban sus hermanas Rosa, Juanita y Santa Negrete. Con los años, Negrete llevó a todo el país sus corridos y una presentación con diapositivas el cual llamó “500 años del Pueblo Chicano”.

Como escribí en esa nota periodística del 2009, sus presentaciones combinaron música y humor con un toque de “calo” sobre hechos históricos y anécdotas de inmigrantes de las décadas de 1930 y 1940. El trovador usualmente terminaba sus presentaciones hablando de César Chávez y los retos que confrontaban los inmigrantes.

Para el artículo de Efe entrevisté al historiador Javier Villa-Flores, entonces profesor en la Universidad de Illinois en Chicago, quien dijo que los trovadores modernos como Negrete rescatan la esencia de las experiencias de la gente.

“Negrete emite relatos importantes para que la gente no los olvide, él hace que la historia viva en nuestros tiempos”, sostuvo Villa-Flores.

"Aunque cantantes como Negrete están al margen de lo comercial, ellos le dan al público una razón para que haya un cambio social”, añadió.

En una platica que tuve con él, Negrete me contó que incorporo el sentido del humor de Lalo González “El Piporro”, un intérprete y compositor mexicano, porque era parte del pueblo.

Negrete obtuvo un bachillerato en educación multicultural de la Universidad de Illinois en Chicago y en 1982, por recopilar los corridos de los trabajadores inmigrantes del pasado, la Universidad de California en Berkeley le otorgó un doctorado honorario en musicología.

También fue becado por el Smithsonian Institute en Washington, D.C., para hacer investigaciones sobre los trabajadores mexicanos, incluido el impacto de los corridos en sus vidas.

“Los corridos son historias populares”, me contó Negrete. “El origen del corrido está en España, allá les llamaban romances en la edad medieval, pero fue la Revolución Mexicana la que forjó al corrido mexicano”.

Negrete agregó que la gente sigue cantando corridos que tienen cien años o más porque las condiciones que le dieron auge a esos corridos aún existen. “Hoy en día todavía tenemos la discriminación”, afirmó.

Según su esposa Rita Rousseau, una editora de profesión, Negrete nació en San Luís Potosí, México, y sus padres sus padres, Bernardo Negrete y Melesia Cárdenas, lo trajeron a Estados Unidos a través del Río Grande cuando tenía un año de edad. Pasó sus primeros años en Texas, donde sus padres eran trabajadores agrícolas migrantes.

Su familia luego se integró a la comunidad de Sur Chicago, la primera colonia mexicana, en donde su padre Bernardo se fue a trabajar a las siderúrgicas de esa área.

De joven Negrete sentía tanto la opresión cultural que pensó en cambiar su nombre, pero el auge del Movimiento Chicano le enseñó que debía luchar por su identidad y su cultura.

“Él literalmente tocó la vida de miles de personas”, dijo a El BeiSMan su esposa Rita: “Mucha gente me ha dicho que Chuy impactó sus vidas”.

El cantante y activista deja como legado dos grabaciones de corridos, muchos de ellos de la lucha de César Chávez, pero también de otras luchas laborales.

En la última década, Negrete fue locutor de “Radio Rebelde”, un programa semanal bilingüe de conversación y música transmitido en WLUW, 88.7 FM de la Universidad de Loyola. Cuando publiqué mi libro Pale Yellow Moon, me invitó a discutirlo en el aire.

Aparte de su esposa, a Negrete le sobreviven sus hijos Joaquín y Lucas Negrete-Rousseau, ambos de Chicago; y cuatro hermanas: Martha N. Bustos de Dolton, Illinois; Juanita Negrete-Phillips y Santa Negrete-Pérez, ambas de Sur Chicago; y Rosa Negrete Livieri, de Skokie, Illinois.

Su esposa informo que se planea un servicio conmemorativo para rendirle un homenaje a Jesús Negrete a finales de este verano de 2021.

 


 

1 Comment

  • Marc Zimmerman 2 weeks ago

    A fine tribute to Chuy, who was always there to sing and play a tribute to a fallen Latin@ warrior, to teach a history of oppression and struggle thru song, to contribute all he could to every cause, every march and demonstration.
    I personally could call on Chuy for fullscale presentations for Chicago Latin@ students at UIC; I sometimes saw him perform in Houston, where Tatcho Mindiola and Leonardo Cano would have him come to U. of Houston to perform for and teach incoming Chican@ Mexican American studies students. Thanks to Anonio Zavala for his work and words.

    Marc Zimmerman, Prof. Emeritus, UIC and U of Houston