El universo onírico en Fragmentos: Pilar Acevedo

El universo onírico en Fragmentos: Pilar Acevedo

Un armonioso rosa pastel resalta en las paredes de Kraft Gallery en el National Museum of Mexican Art que alberga la exhibición Fragmentos: Pilar Acevedo. En este espacio, pinturas al óleo y ensamblajes minuciosos entrelazan la memoria de la infancia.

 

 

Pilar Acevedo

María del Pilar Acevedo, es originaria de la Ciudad de México. En 1959, ella y su familia emigraron a Kankakee, Illinois a raíz de una oferta laboral que recibió su padre como artesano grabador de armas antiguas. Pilar comenzó a dibujar a lápiz desde pequeña, pero fue hasta la adolescencia mientras cursaba junior high cuando su padre le enseñó a pintar; sin embargo, su vida continuó sin ejercer el arte como profesión y sorpresivamente hasta los 33 años mientras residía en California comprendió que la pintura era su llamado. El fallecimiento de una persona cercana la hizo reflexionar sobre su presente y decidió comenzar desde cero. Su carpeta comenzó a tomar forma en Santa Monica College donde se matriculó en clases de arte; a partir de ahí su dedicación y destreza la llevó a ser aceptada en la School of the Art Institute of Chicago. Finalmente recibió su Bachelor of Fine Arts en 1994. Pilar nunca olvidó sus raíces mexicanas y por un año regresó a México para cursar asignaturas de arte, arquitectura maya y español en la Universidad Nacional Autónoma de México mientras impartía clases de inglés para ayudarse económicamente. 

 

Mi encuentro con Fragmentos

Entrar a la sala rosa es entrar a un universo onírico. Primeramente, me atrapa la resonancia de la voz infantil que escucho en una esquina junto a el ensamblaje Naughty. Sobre un pequeño buró colorido yace una cabeza gigante de un muñeco hecho con papel maché que mira hacia arriba muy expresivamente y no tiene el ojo derecho. Me asombra tanto detalle. Desearía que no estuviera el cubo de cristal que lo cubre y me impide mirar detrás de ese hueco. En la parte izquierda de la cara del muñeco noto inscrito un texto en inglés, intento descifrarlo y un minuto después lo escucho; está presente mediante la voz infantil y otra voz femenina de fondo: “no I am not wicked, I am honest”; me perturban las palabras mediante esas voces que poco después cambian al español y mi oído captura “de cachivaches y cuchicheo la muñeca pelangocha susurraba”. La ficha técnica indica que el poema se titula “La muñeca pelangocha”; “pelangocha” dentro del coloquial mexicano se refiere a “pervertida” y traducido al inglés es “naughty”. Me acerco más y noto que ahí en el hueco donde falta un ojo rodea la frase “Tanto hace el diablo a su hija que le saca un ojo”. Entonces me pregunto si la temática tiene que ver con el maltrato infantil. ¿Qué se piensa al escuchar “naughty” o “pelangocha”? ¿Es esta pieza acaso un reclamo al maltrato verbal y físico hacia los niños? Y mientras tanto, el cristal me impide explorar con detalle los tres cajones semi-salidos del buró; las etiquetas “remembered”, “repressed” y “regurgitated” dividen los cajones. Por lo que logro apreciar bajo repressed noto una foto antigua de una niña y las palabras “cochina” y “haragán”. Ambas son palabras muy cotidianas qué sin embargo menosprecian y señalan la violencia verbal. Naughty me ha cautivado por su riqueza interactiva entre la poesía, el sonido, el ensamblaje y el collage.

 

Continúo mi recorrido y veo dos pinturas al óleo sin título. En ambas, observo una figura de una muñeca sobre fondos de colores obscuros donde resalta la sombra de las muñecas; una me mira y la otra está recostada y mira hacia arriba. Noto el contraste entre el color de las paredes y lo que veo: la memoria infantil no siempre es rosa. La siguiente pintura titulada Birthday pareciera que forma parte de un fragmento de una pesadilla o algún mal recuerdo. Es una muñeca con vestimenta blanca junto a un pastel de cumpleaños y detrás de ella vuela una figura diabólica surreal que me asusta. 

Finalmente llego a la pieza que me cautivó desde que entré a la sala: I see red. Es una pintura al óleo tridimensional en donde salen del cuadro unas zapatillas rojas de madera y en ellas está inscrita la palabra “huir” en ambos idiomas; y están atornilladas a los pies de una niña cuya mirada es triste y profunda. Ella está sentada mientras sus piernas están entreabiertas sobre un fondo rojo tal como el que lucen sus pequeños labios; viste un vestido blanco y en el fondo rojo se transparenta la sombra de su cabecita. Noto otro detalle: ¡la niña no tiene brazos! Esta pieza me desconcierta y me lleva al tema del abuso sexual infantil. ¿Qué pasa cuando sucede el abuso sexual en la infancia? ¿Se pierde la niñez? ¿Cómo cambia la percepción de un niño en tal caso? Hasta ese momento no había visto antes una expresión artística que le diera voz a la infancia desafortunada.

 

Sigo mi camino y me detengo en Heaven Bound, una pieza de técnica mixta muy atractiva. En ella se emplea una jaula de pájaros que le da forma de cuerpo de donde sale una cabeza de una muñeca parchada con papel de periódicos; y sobre la cara de esta muñeca hay dos pajaritos color rojo y uno parece salir de su boca; dos ramas salen de la jaula y forman los brazos; un corazón pequeño y también de color rojo cuelga de la jaula mientras un pajarito yace sobre la base de la jaula. Y de nuevo resalta la poesía, esta vez inscrita con tinta roja alrededor de la madera que sostiene la jaula; hay palabras como “oppressed”, “flesh”, “stain” que las relaciono a las manchas en tinta roja sobre la cara de la muñeca. Me asombra su manera de emplear distintas técnicas y materiales incorporando su propia poesía; y que a la misma vez nos acerca a temáticas fuertes.

 

La provocación continúa con pinturas como Spider Princess, que a primera vista causa perplejidad por su tamaño imponente en la sala y la minuciosidad que resalta. También se encuentran ensamblajes desgarradores como XOXO: Daddy’s Little Trophies aunque en Fragmentos no todo vaga por la infancia desafortunada. En la otra mitad de la sala habitan pinturas contrastantes que aluden a la entrañable nostalgia de la infancia. Yello Cat y Plum Girl son piezas que por sus colores y simbología recrean otras escenas universales.

 

Otra pieza muy atractiva y que manifiesta una atmósfera nostálgica de la niñez es una hermosa caja de madera titulada A Childhood. Es una pieza autobiográfica que nos remonta a la infancia de Pilar en México. La escena pintada en el exterior de la caja presenta a una niña que sostiene dos globos blancos mirando hacia el horizonte de un paisaje campirano con tierra roja como sacado de un cuento. En la otra parte del exterior podemos ver un búho grande que pareciera descender a ese paisaje alegre. Al abrir la puerta de la caja, la escena cambia a una llanura verde y con nubes que parecen algodones; adentro se encuentra una muñequita con un vestido blanco sostenida bajo una llave al que se le puede dar cuerda. Pero gracias a ese cubo de cristal no logro descubrir qué hace. Mientras tanto perderse en este mundo de Fragmentos es una experiencia conmovedora.

 

Las voces de Fragmentos

A través de Fragmentos, Pilar interpreta diferentes historias que oscilan entre la realidad y la fantasía. Varios fragmentos unifican la voz de distintas mujeres que se han acercado a ella para compartirle algún recuerdo. La narración pictórica de Pilar aborda temas como el abuso sexual infantil, el maltrato físico y verbal, la inocencia, la culpa, la nostalgia, la superstición, la muerte y nuestra relación con los recuerdos de la infancia.

 

Pilar reúne con armonía ideas desconectadas. Cada fragmento ha sido un proceso paulatino que muchas veces inicia con la poesía o el collage. Tal como fue el caso de Naughty, que comenzó con el poema “La muñeca pelangocha”, después con la cabeza y partiendo de recuerdos del refrán mexicano e incorporando objetos para finalmente crear un ensamblaje que desembarca en distintas temáticas. Desde esta pieza, Pilar supo el tipo de obra que quería hacer. Otras obras nacieron del collage: Spider Princess, Lily: Queen of the Universe y Plum Girl. Una simple fotografía, un dibujo o alguna imagen de libros de textos escolares sirve a Pilar como punto de partida para crear memorias fantásticas.

Como todo artista, algunas influencias artísticas transitan en el universo de Pilar. Ella ha encontrado gran influencia mediante las cajitas del estadounidense Joseph Cornell; a través de la escala de la estadounidense Georgia O’Keeffe; y por medio de la narrativa de la mexicana Frida Kahlo.

Más de treinta minutos han pasado. Algunas cuatro personas han entrado a la sala en este martes helado. Su primera reacción tal como la mía al inicio del recorrido es de perplejidad. Sin embargo, intentar descifrar a Pilar mediante su obra sería erróneo, hay que dejarse llevar para encontrar en su obra temas sobre la infancia que invitan a la contemplación y a la reflexión, y por qué no utilizar esta experiencia para remontarnos a la nuestra.

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Roxyo Colette. Escribe para descubrir. Le gustan las historias breves, y los sueños eternos.

Fragmentos: Pilar Acevedo hasta el 13 de Julio de 2014
National Museum of Mexican Art1852 W. 19th Street. Chicago, Illinois

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