Editorial

Editorial

In the spirit of William Blake’s stanza “To see the world in a grain of sand, and heaven in a wild flower,” the aim of El BeiSMan, our digital magazine, is to see the world through the lens of Pilsen, a Mexican neighborhood in Chicago. El El BeiSMan is aimed primarily at understanding the politics, culture, and history of our current times, especially of Mexico and the United States.

It is our view that because of the historic relationship between Mexico and the United States, these countries embody many of the features that are shaping the course of the world. As one of the first countries to fall under the spell of neo-liberalism in the 1980s, the recent history of Mexico is one of how a “mafia” of 100 or so families came to own the country, their selling of Mexico to Wall Street, and the corporations pillaging of the nation’s resources and exploitation of workers. It is the history of a government that progressively loses legitimacy and forfeits the so-called “monopoly of violence” to drug cartels, which besides owning sectors of government, are dismantling the nation into their territorial fiefdoms. It is also the history of the “losers” of neo-liberalism: Indians, workers, peasants, street vendors, slum dwellers, victims of violence, migrants , “ni-nis (ni trabajan, ni estudian),” and the second continuous generation of children without future prospects. Mexico has been for the past decades the leading country of emigration in the world. It is also a history of resistance as manifested by the EZLN rebellion of 1994, the first social movement in the world against the neo-liberal order.

This history transcends national boundaries because Mexico and the US are interconnected in many ways, most recently by NAFTA which allows for the free movement of goods, services, and investments. NAFTA did not include the movement of labor as part of the economic integration package, but nevertheless Mexican labor has become, until recently, Mexico’s chief export to the US. These bi-national interconnections are most clearly visible in the borderlands, one of the fastest growing regions in the world where the tensions between the first and third world come together. Considering the friendly relations between both governments, the US-Mexican border is one of the most militarized boundaries in the world.

The current economic crisis has hurt all sectors of society in this country, especially Latinos who are now the poorest group in the U.S. They were the group most affected by the foreclosure crisis, not only by losing homes, but also employment related to the housing market. Latinos are the youngest of all ethnic groups in this country and the future for young Latinos is much bleaker than it was for their parents. They are facing substandard education, dead-end jobs, unemployment, and for Latino “ninis (ni de aquí, ni de allá)”, the undocumented children, a future dictated by closures to higher education, the fear of deportation, and the prospects of an existence on the margins of society. Moreover, the nativist right-wing of this country, from the Tea Party to the Republican Party, have targeted Mexicans and Latinos immigrants as the main political problem of the US. Latinos have responded to these right-wing attacks in 2006 when millions of people marched throughout the US. The “Immigrant’s Spring” of 2006 began in Chicago, and Pilsen was the center of this movement.

From the optic of Pilsen, we feel that today’s times offers a political opportunity for those who seek a world governed by social justice and real egalitarianism. It offers us the opportunity to free ourselves from antiquated political agendas and find a new vocabulary, ideas, and organizational forms. This is the essence of El BeiSMan.

 

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Para ver el mundo en un grano de arena
William Blake

Siguiendo el espíritu del verso de Blake, el objetivo de la revista digital El BeiSMan es ver al mundo a través de los lentes de Pilsen, un barrio mexicano en Chicago. El BeiSMan aspira primordialmente a comprender la política, la cultura y la historia de nuestro tiempo, especialmente la de México-Estados Unidos y su relación con la aldea global.

México y Estados Unidos, y la relación que guardan entre sí, encarnan muchas de las características que hoy en día están dándole forma al rumbo que el mundo sigue. México fue uno de los primeros países en caer bajo la seducción del neoliberalismo en la década de 1980. La historia reciente de México es la de cómo una “mafia” de aproximadamente 100 familias llegó a adueñarse del país y haber entregado el país a Wall Street. También es la historia del saqueo de recursos que han hecho las corporaciones y la explotación de los trabajadores. México encarna la historia de un gobierno que progresivamente ha perdido legitimidad y pretende renunciar al “monopolio de la violencia” para endilgárselo a los carteles de la droga, quienes además de ser dueños de amplios sectores del gobierno, están desmantelando y repartiéndose la nación en sus feudos territoriales. Y también es la historia de los “perdedores” del neoliberalismo: indígenas, obreros, campesinos, vendedores ambulantes, moradores de los barrios bravos, víctimas de la violencia, “ninis” (ni trabajan, ni estudian), y la segunda generación de jóvenes sin futuro. En las últimas décadas, México se convirtió en el mayor país impulsor de inmigrantes en el mundo. Pero México también es un país de resistencia, como lo manifestó la rebelión zapatista de 1994, el primer movimiento social en el mundo en contra del neoliberalismo.

Esta historia trasciende las fronteras nacionales porque México y Estados Unidos están interconectados de muchas maneras, más recientemente por el NAFTA, el cual permitió un intercambio amplio de bienes, servicios e inversiones. Mas NAFTA no incluyó el flujo laboral como parte del paquete de integración económica; sin embargo, la fuerza laboral mexicana se convirtió —hasta hace poco— en la principal exportación mexicana a Estados Unidos. Estas conexiones binacionales se ven más claramente en la región fronteriza, una de las regiones en el mundo donde las tensiones entre el primer y tercer mundo se aglomeran. Considerando las relaciones amistosas entre ambos gobiernos, la frontera México-Estados Unidos es una de las fronteras más militarizadas del mundo.

La actual crisis económica ha lastimado todos los sectores de la sociedad en este país, especialmente a los latinos que representan al grupo más pobre en Estados Unidos. Fue el grupo más afectado por la crisis hipotecaria, no solo al perder su casa, sino también el empleo relacionado al mercado de bienes raíces. Los latinos son el grupo étnico con más jóvenes en el país y el futuro para estos jóvenes es mucho más desalentador que lo que fue para sus padres. Los jóvenes latinos padecen una educación por debajo del estándar, trabajos sin mucha movilidad, desempleo. Y para los latinos “ninis”—(ni de aquí, ni de allá), los hijos indocumentados— les espera un futuro cercenado, sin acceso a la educación superior, el miedo a la deportación y las perspectivas de una existencia al margen de la sociedad. Por si fuera poco, el ala derecha nativista de este país —que abarca desde el Tea Party hasta el Partido Republicano— ha puesto su mirada en los inmigrantes mexicanos y latinos como el principal problema político de Estados Unidos. Los latinos respondieron a estos ataques de la derecha en el 2006, cuando millones de personas marcharon a lo largo y ancho de Estados Unidos. La “Primavera Inmigrante” de 2006 comenzó en Chicago y Pilsen fue el centro de dicho movimiento. 

Desde la óptica de Pilsen, creemos que los tiempos de hoy en día ofrecen una oportunidad política para aquellos que buscan un mundo gobernado por la justicia social y una igualdad verdadera Nos ofrece la oportunidad de liberarnos de agendas políticas anticuadas y encontrar un vocabulario nuevo, con ideas y formas de organización innovadoras. Esta es la esencia de El BeiSMan.

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