De cómo el Señor del Narcotráfico, “El Chapo”, convirtió a Chicago en puerto y hogar

De cómo el Señor del Narcotráfico, “El Chapo”, convirtió a Chicago en puerto y hogar

El jefe del cártel usó a la Ciudad de los Vientos para infiltrar Estados Unidos.

Joaquín “El Chapo” Guzman fue llevado a un helicóptero esposado por soldados de la Marina mexicana en un hangar de la marina en la Ciudad de México, el 22 de febrero de 2014.

El año pasado en el Día de San Valentín, el jefe narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán fue nombrado el Enemigo Público Número 1 en Chicago. Fue un día muy interesante, ya que excedió al gánster Al Capone en el Día de la Masacre de San Valentín en 1929. En aquel primer Día de San Valentín, Al Capone asesinó a siete gángsters y fue declarado Enemigo Número 1 porque se le culpaba por el incremento del crimen en la ciudad y llevo dicho nombramiento por décadas; hasta que llegó El Chapo.

El Chapo dirigía la organización de drogas más grande en las Américas hasta que lo capturaron en México la semana pasada, y sus huellas son más que obvias en el lugar que un día controló el enemigo público predecesor. Se sabe que el Cártel de Sinaloa de El Chapo suministra hasta el 80 por ciento de las drogas en la ciudad y se dice que es culpable por incrementar las disputas entre pandillas y la violencia armada que abunda en la ciudad. La violencia en Chicago alcanzó la cúspide en el 2012. Ese año fue el más sangriento en casi una década ya que 506 personas fueron asesinadas con armas de fuego. Como dice Art Bilek de la Comisión Criminal de Chicago (Chicago Crime Commission), quien designa la lista de los enemigos públicos: El Chapo “virtualmente tiene sus huellas en las armas que están matando a los niños de esta ciudad”. 

En efecto, El Chapo antes decía que Chicago era su “hogar y puerto”. Su arresto no va a detener la violencia. Muchos oficiales y policías atribuyen el incremento de asesinatos a la descomposición en la jerarquía tradicional de las pandillas. Las prosecuciones federales de jefes de gangas como la de Larry Hoover, el jefe de los célebres Gangster Disciples, desorganizan los rangos y aumenta la violencia sin sentido, la cual ocasiona daños colaterales. 

“El problema ahora es que la estructura de las pandillas está muy fracturada, y tenemos demasiadas pandillas,” dice Brian Sexton, jefe de la oficina de narcóticos y procesamientos para la Oficina del Procurador del Estado en el Condado de Cook: “Puede haber como 15 hombres en una cuadra o como sea, pero no hay nadie a quien se responsabilice de los tiroteos; ahora son más jóvenes los gatilleros y más violentos que antes”. 

El comercio de drogas puede tener un efecto estabilizante, según la policía. La oferta de cocaina y heroina que proviene de México, viene del Cártel de Sinaloa, y es la fuente principal de ingresos para estas pandillas; así que la violencia puede ser mala para el negocio. “En la década de 1970, cuando todas las pandillas empezaron de una forma muy grande, la manera en que se organizaban era más tradicional”, dice Sexton. “El conflicto era entre Folks versus Peoples, y sus colores; entonces todos sabían quiénes eran sus enemigos y protegían celosamente sus territorios. Pero hoy todo se trata de ganar dinero”.

La mayoría de ese dinero viene de la distribución de drogas del Cártel de “El Chapo”, las cuales vienen de contrabando de México a Chicago, y después se distribuyen en el Medio Oeste y otras partes de la nación. Numerosos cárteles también embarcan drogas a través de la Ciudad, pero en comparación con el cártel de Sinaloa, no son nada, según dátos de la corte. Y el mercado es enorme. En un reporte de 2010, el Departamento de Justicia nombró a Chicago y a sus alrededores como el destino número 1 en embarques de heroina en Estados Unidos, el número 2 en marihuana y cocaina, y el número 5 en metanfetaminas. Las razones pueden ser atribuídas: a su geografía considerada ideal; a una red desarrollada para la venta de drogas; y a una gran población de inmigrantes mexicanos.

Chicago es un centro nacional de transporte, está idealmente localizado cerca del 70 por ciento de la población estadounidense. Tiene dos aeropuertos principales y seis grandes rutas ferroviarias. Por esta región pasa una cuarta parte de todo el tráfico ferroviario en el país. Así que si estás buscando cómo distribuir productos de un lado a otro, es difícil encontrar un mejor lugar.

“La realidad geográfica de esta situación es que es muy conveniente, la infraestructura ya está ahí”, dice Amarjeet Singh Bhachu, asistente al Procurador de Estados Unidos, quien ayudó a enjuiciar a miembros del cártel de la Familia Michoacana. “Las mismas razones que hicieron a Chicago una gran ciudad en la historia de Estados Unidos, son las mismas razones que la convierten en una ciudad ideal para cualquier empresa, incluyendo el comercio ilegal”.

Una vez que las drogas llegan a la ciudad, el gran número de pandillas se encargan de la distribución. Jack Blakey, jefe de la dependencia de enjuiciamientos especiales de la Oficina del Procurador del Estado en el Condado de Cook, estima que hay entre 75,000 y 100,000 pandilleros activos en la región, los cuales se encargan de distribuir las drogas en las calles. “Chicago tiene un problema enormemente serio de pandillas”, dice Christina Egan, ex jefa de la unidad de pandillas y narcóticos de la Oficina del Procurador de Estados Unidos. “Es fácil para el cártel llevar las drogas a Chicago a través de varias etapas y después tener gente que las distribuirá en la calle a los consumidores. Hay una gran demanda, y con las pandillas en Chicago es muy fácil suplir la demanda”.

Los lazos familiares han demostrado ser cruciales para ayudar al Cártel de Sinaloa a ganarle el terriotio a sus rivales en el mercado lucrativo de Chicago. Los chicagenses que han ayudado a edificar la operación local de cocaina de El Chapo fueron dos gemelos hijos de padres mexicanos en el vecindario de La Villita. Su papá y su hermano mayor también traficaron drogas de Sinaloa. Los gemelos, Pedro y Margarito Flores, reclutaban amigos de La Villita para distribuir la cocaina, la cual en la cima de la operación llegaron a distribuir dos toneladas mensulamente. Hay conneciones en el comercio de drogas en México que datan varias generaciones y esto es lo que distingue al modelo comercial del Cártel de Sinaloa en Chicago al de otros cárteles como el de los Zeta o La Familia, quienes tienen distribuidores temporales.

Estas ventajas han ayudado a Sinaloa a dominar el mercado de drogas en Chicago. La oficina del Procurador de Estados Unidos en Chicago ha formulado tres acusaciones contra los cárteles mexicanos desde el 2009. Estas tienen que ver con los distribuidores del Cártel de Sinaloa; La Familia en el 2009; y los Zetas en el 2011, de acuerdo a documentos de la corte federal. La cantidad de cocaina en la acusación del Cártel de Sinaloa fue 12 veces mayor que los otros dos, e incluyó 64 kilos de heroina. “La cuestión más importante en el Medio Oeste es sin duda Sinaloa”, dice Jack Riley, director de la Administración para el Control de Drogas en Chicago (Drug enforcement Administration’s Chicago Field Division). “Todas nuestras investigaciones, inevitablemente nos llevan a otras investigaciones que terminan ligadas a Sinaloa”. 

Las autoridades creen que la captura de “El Chapo” va a ayudarles a detener el influjo de drogas de Sinaloa a Chicago. Los miembros y afiliados del cártel son investigados por el gobierno federal, el cual tiene más de 40 investigaciones activas relacionadas a la distribución de grupos en dicha región y sus fuentes distribuidoras en México. “Nuestro trabajo”, dice Riley, “es remover todas las extremidades de la organización para que deje de existir, desde los niveles más altos hasta al hombre que a lo mejor ni sabe que está distribuyendo las drogas de El Chapo en las calles del Oeste, y así terminar la operación para siempre”.

Este es un dictamen que será difícil, tomando en cuenta las ventajas que Chicago tiene en el mercado de las drogas y la distancia que existe entre los líderes de los cárteles y los consumidores de su producto. Pero incluso en la cumbre de su poder, El Chapo fue muy cuidadoso en mantener la distancia entre él y sus distribuidores. Las distintas capas de importadores y comerciantes sirvieron como una gran pared entre los grandes distribuidores en México y los pandilleros que las distribuían en las calles. Los distribuidores de las calles sabían de donde venían las drogas, pero solo desde el nivel de los intermediarios, la identidad de los grandes distribuidores se perdía. 

“Los muchachos que las venden en las calles”, dice Nicholas Roti, jefe de la oficina del crimen organizado del Departamento de Policia de Chicago, “no tienen idea.”

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Jason McGahan.Periodista neoyorkino. Especialista en el tema de las drogas y los carteles mexicanos. Además de publicar en Time, publica en Chicago magazine y Vice, entre otros.

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Este artículo fue publicado originalmente por la revista Time y se publica en español con la autorización del autor. Fue traducido al español por Leticia Cortez.

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Otro artículo en inglés de Jason McGahan en la revista Chicago relacionado al tema.

Artículo de Antonio Zavala sobre "El morbo y la captura de El Chapo Guzmán".

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