Poemas de León Leiva Gallardo

Poemas de León Leiva Gallardo

Vendaval

 

fuertes son las ráfagas del vendaval
que quiere llevarse mi casa de astilla en astilla
desde mi lecho veo la viga que apunta a mi ojos
y afuera está el camello con el que podría irme
pero no hallo la aguja estoy confuso
se desencuadernan las hojas de este libro
las palabras tramitan sus avisos en la esquina
roja tengo la mejilla izquierda como la derecha
¿Será que todo es una tormenta:
un estornudo de Dios?

 

 

De payasos

 

Cuando regresen los payasos vas a estar en Utila
que se ahoguen todas las risas en mi vaso de agua
esta tormenta hoy sale de mi casa y del vecindario
estoy cansado de que esta carcajada solo yo la oiga

me entendés fue todo un mal cálculo una hernia
un tumor tenías la apéndice llena de mis púbicos
y temías de que iba a hacerse una bola bigotuda
no metás a los niños ni siquiera se parecen a vos

cuando regresen los payasos vas a estar en Utila
los muchachos ya se van a graduar de la Católica y
la mayor ya procuró un turco procurador de blancas 

me entendés ya estoy cansado de los cumpleaños
quiero se vayan todos a la playa de conchas partidas
me quedo con los payasos que bien le hago de guasón 

  

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Incineración

 

este reposo no es de huesos
tampoco palpita aquel órgano
que mal administra mi amor
este es un trámite de ciencias

el sofá se va a encender solo
la piel va arder como sátira
en sus propios últimos óleos
no abran la ventana –apesta–

dejen que los coroneles vengan
a levantar los despojos con palas
ellos están bien acostumbrados 

en cambio ustedes televidentes
padecen de demasiado pudor
son unos bárbaros trasnochados

  

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Paraíso


Los corazones van a dejar de palpitar a las doce.
Pero los niños van a seguir jugando en el jardín.
Hay una consagración de amor desnudo y carnal
en el círculo primordial del Tigris y el Éufrates.
Aunque las serpientes y los ángeles tramen ufanos,
los niños seguirán jugando desnudos y sexuales,
mientras Dios sin nombre trame la circuncisión.

Los corazones van a dejar de palpitar a las doce.
Ha llegado el fin del paraíso: ha nacido la maldad.
Los agentes de Dios, las serpientes y los ángeles,
han circuncidado a niños y mutilado a las niñas.
Pero las criaturas van a seguir jugando en el jardín:
nunca Dios podrá contra la inocencia de los niños.

 

León Leiva Gallardo (Amapala, Honduras, 1962) Autor de las novelas Guadalajara de noche (Tusquets Editores, 2006), La casa del cementerio (Tusquets Editores, 2008), A la imagen del hombre (en vías de publicación) y el poemario Palabras al acecho en la coedición Desarraigos: Cuatro poetas latinoamericanos en Chicago (Vocesueltas, 2008). Sus relatos y poesía también hna sido publicados en varias revistas y antologías, entre las cuales se encuentran En el ojo del viento (John Barry, 2004) y Astillas de luz/Shards of Light (Tía Chucha Press, 2000).

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