#NiLocasNiSolas: labor de mapa y de constelación

#NiLocasNiSolas: labor de mapa y de constelación

#NiLocasNiSolas. Narrativa escrita por mujeres en Estados Unidos. Eds. María Mínguez Arias, Maya Piña y Naida Saavedra

El BeiSmAn PrESs, Chicago, 2023. 278 págs, ISBN 979-8390980163

 

 

Una antología es siempre una muestra, un acercamiento a distintos movimientos y relaciones entre productores culturales y lectores. Como muestras, las antologías no buscan abarcar un panorama sino ofrecer un compendio de voces relevantes para un fin determinado. En Latinoamérica, por ejemplo, las antologías han servido en algunos casos para definir y delimitar movimientos, como ocurrió con la antología de Ángel Rama sobre nueva narrativa latinoamericana en la década de 1980. Su antología Novísimos narradores hispanoamericanos en Marcha, 1964-1980, publicada en 1981 por el sello editorial Marcha, ayudó a configurar la escena del post-boom, publicando muestras narrativas de autores como Manuel Puig, Reinaldo Arenas, Rosario Ferré, Eduardo Galeano y Cristina Peri Rossi, entre otros. La antología de Rama fue celebrada desde distintas esferas y realzó la necesidad de crear dispositivos narrativos que reunieran autores de diferentes trayectorias. Entonces, hablar de antologías es hablar de fenómenos literarios que muchas veces no serían posibles en otros espacios. 

La antología que nos convoca, #NiLocasNiSolas. Narrativa escrita por mujeres en Estados Unidos, compilada por María Mínguez Arias, Maya Piña, Naida Saavedra y publicada por El BeiSmAn PrESs, se publica 42 años luego de la antología de Rama y ofrece un panorama de la nueva narrativa escrita en español. El español en Estados Unidos ya no es un fenómeno aislado, sino que expande sus movimientos hacia todas las aristas que configuran al país. En el prólogo titulado “Escribir en voz alta”, Naida Saavedra afirma que la presente antología “se inscribe dentro del New Latino Boom, el movimiento de literatura en español propio de Estados Unidos durante las primeras décadas del siglo XXI” (13). El New Latino Boom es un término creado por Saavedra para estudiar y promover la obra de autores que escriben en español a lo largo del territorio estadounidense no para presentarlos como algo marginal a la cultura literaria norteamericana, sino para destacar y realzar voces desde un idioma siempre en disidencia. Más adelante, Saavedra sostiene que “la antología se arraiga al estudio no solo de la literatura latinx en español sino al papel de la mujer dentro del mundo de las artes” (13). Así, #NiLocasNiSolas es una muestra que se delimita por cuestiones de género y cuestiones geográficas: las autoras que forman parte del libro mantienen el español como su primera lengua literaria y despliegan su oficio en Estados Unidos como un acto de reivindicación. Luego, en “Lo que el hashtag ha unido”, María Mínguez Arias menciona que “la gran aportación de las que narramos en español en Estados Unidos es precisamente llevar al extremo ese juego de asociación de ideas que es la escritura al ejecutarlo en nuestra lengua materna” (18). Llevar al extremo el lenguaje disidente para que permee en las grietas de lo ajeno es así parte de esta propuesta. La compiladora e investigadora también menciona otras antologías referentes al mismo tema: Ni Bárbaras ni Malinches: Antología de narradoras de Estados Unidos (Ars Communis, 2017), Ellas cuentan: Antología de Crime Fiction por latinoamericanas en EEUU (Sudaquia Editores, 2019) y Féminas: Antología de infidelidades y mentiras escrita por mujeres (Ars Communis, 2021), todas pioneras de la nueva narrativa escrita por mujeres en español en Estados Unidos. En el capítulo “La libertad de pensar, sentir, ser y escribir en español en Estados Unidos”, Maya Piña menciona que “Publicar en español en Chicago es un acto de resistencia cultural, una declaración de amor a la lengua de Nelly Campobello, Ninfa Martínez, Gloria Anzaldúa, entre otras muchas” (21). Al frente de El BeiSmAn, revista cultural con base en Chicago, Piña ejerce constantemente labor de compiladora: reúne, entrega, publica, organiza, comunica y resiste en un país donde en el pasado el español fue un movimiento marginal. Ahora, poco queda de esos márgenes a los cuales fue confinada. 

#NiLocasNiSolas reúne a Sylvia Aguilar Zéleny, Kianny N. Antigua, Alexandra Castrillón Gómez, Ena Columbié, Anjanette Delgado, Noelia Domínguez, Teresa Dovalpage, Estela González, Carolina Herrera, Susana Illera Martínez, Lilianne Lugo Herrera, Dainerys Machado Vento, Yutzil Martínez, Luz Stella Mejía, Nancy Mejías, Alicia Monsalve, Violeta Orozco, Ivón Osorio, Ani Palacios, Cristina Rivera Garza, Legna Rodríguez Iglesias, Olga M. Romero Mestas, Claudia Salazar Jiménez, Rose Mary Salum, Margarita Saona, Ana Schein, Rossana Sisso, Hilda Yaneth Sotelo Aguirre, Jennifer Thorndike, Rocío Uchofen, om ulloa, Liliana Valenzuela, Keila Vall de la Ville, Iris Mónica Vargas, Johanny Vázquez Paz, todas de distintos países y distintas generaciones, pero con el territorio del lenguaje en común.   

            El libro inicia con Sylvia Aguilar Zéleny (México, 1973), escritora de ficción y no ficción y directora del Programa de Escritura Creativa en Línea de la Universidad de Texas en El Paso. Su relato “Basura” se anuncia como fragmento de algo más grande y destaca el uso de la segunda persona para la creación de su personaje: Reyna Grande, Treyna Glande o Mi Reyna Trande, un nombre triangular que da cuenta de un oficio también triangular, ese de esquinas y de precariedad: “Esta será tu esquina. Nadie más tiene derecho a usarla” (29). Luego, el relato “Ópera prima” de Kianny N. Antigua (República Dominicana, 1979), narradora, poeta, traductora y profesora adjunta titular de Español en Dartmouth College, también a través de la segunda persona del singular, teje un fragmento del universo de una poeta con “libro en mano” que cuenta su viaje hacia Miches, municipio de la República Dominicana situado en la provincia de El Seibo: “lo importante era esa noche, en Miches, cuando yo pusiera a circular mi obra primera, mi obra maestra, mi libro de poesía” (36). Alexandra Castrillón Gómez (Colombia, 1978), autora de diversos libros y galardonada con el premio Isabel Allende al libro más inspirador de ficción de ILBA 2021, relata en “No entre” una serie de instrucciones precisas que recuerdan a las de Julio Cortázar, dando una serie de órdenes que van desde cómo tocar un timbre hasta cómo seguir a una mujer: “Camine despacio pero sin perderla de vista” (42). Más adelante, Ena Columbié (Cuba, 1957), escritora, artista cubanoamericana y autora de diversos libros, evoca en su relato “Dolor” un relato familiar que busca en su pasado una memoria trastocada por el abuso infantil, entretejiendo una historia llena de momentos felices y de la inocencia de quien no sabe que ha sido abusada. El relato, desgarrador desde su inicio, interpela la vulnerabilidad del lector a través de un lenguaje certero y crudo: “Si ya no me quiere jamás volveré a reír, voy a estar siempre triste, muy triste. Mejor lo busco y le enseño cómo me sale sangre, para que me cure y me quiera” (46). Anjanette Delgado (Puerto Rico, 1967) es escritora, periodista y autora de La píldora del mal amor (Simon and Schuster, 2009), novela dos veces ganadora del Latino International Book Award. Participa en la antología con un fragmento de dicha novela, “Estoy aquí por la ciencia”. El fragmento da cuenta de un personaje al borde de la muerte, quien relata con maestría las sensaciones de su cuerpo apagándose: “Veo cables azules e imagino que son los neurotransmisores de mi cabeza, el cerebro comunicándose con la conciencia en espirales lapislázuli” (49). Noelia Domínguez (España, 1977), profesora de Español en la Universidad de California San Diego, relata en “Las uñas azules de mi abuela” a la figura materna mayor, ese de la abuela que impone orden y ternura: “Mi abuela hacía crecer cosas de la tierra, cosas que después ponía en la olla en su cocina de carbón y todos comíamos” (53). Teresa Dovalpage (Cuba, 1966), autora de doce novelas que vive en Hobbs, Nuevo México, escribe en “Amor a primera fusta” un relato sobre una periodista que es enviada a hacer un reportaje sobre una feria kink en San Diego: “Luego de vagabundear un rato por la feria empecé a sentirme más cómoda; me di cuenta de que la mitad de los asistentes iba a fisgonear y no a dejarse abofetear o dar nalgadas” (61). Estela González (México, 1963) es escritora, crítica literaria y autora de diversos libros. En “Alebrijes”, González cuenta un viaje en kayak hacia la isla del Caballero: “Pero igual mi kayak mal empacado me viraba hacia las olas y me alejaba de la isla. Triunfé por fin, dos horas tarde, bajo la mirada paciente de Ana” (69). Carolina Herrera (México, 1967), escritora, licenciada en Ciencias Jurídicas y maestra en Escritura Creativa por la Universidad de Salamanca, narra en “El entierro de Celia Funes” la fascinación de una niña por la muerte. Sus padres, dueños de una funeraria, ofrecieron el espacio perfecto para que la niña desplegara juegos entre ataúdes: “La primera vez que invité a una amiguita a mi casa —adyacente a la funeraria— le propuse jugar a las escondidas. Se me hizo fácil meterme en un ataúd” (78). Susana Illera Martínez (Colombia, 1975), diseñadora y escritora bilingüe de varios géneros literarios, relata en “Cara o cruz” la ansiedad de una escritora, Inés Salazar, que acude a un café para reunirse con un editor y que, mientras espera, interactúa con una moneda que llama su atención: “Inés entrecerró los ojos y ajustó la posición de su cabeza varias veces tratando de adivinar la denominación de la moneda para ver si valía la pena exponerse al contacto con los gérmenes de cuantas personas la hubieran manoseado” (86). Lilianne Lugo Herrera (Cuba, 1987), doctora en Estudios Literarios, Culturales y Lingüísticos por la Universidad de Miami, cuenta en “Pañales para abuelo” la travesía de un personaje que busca pañales para su abuelo y quien no sabe si, al final, el abuelo llegará a usarlos todos: “Ir hasta Hialeah y pesar los paquetes y dar la dirección de mi casa. Y no saber si los pañales llegarán a tiempo, y no saber qué pasó con el jarrito, y que tampoco importe” (96). Dainerys Machado Vento (Cuba, 1986), escritora, periodista e investigadora literaria, narra en “La hipócrita” el momento en que una niña le pide a una amiga que sea su novia. Luego de darse varios besos, la niña decide rechazar la propuesta diciendo que los besos solo eran un juego: “Por el tono de la ingrata supo que aquello era el fin y que ninguna discusión valdría la pena” (p. 99). Yutzil Martínez (Venezuela, 1969), guionista, asesora dramática y productora de contenido, participa en la antología con su relato “El eco de la tarantela”. La resonancia de una tarantela es la atmósfera que acompaña la noticia de un embarazo a los 17 años: “Esa canción en italiano, la jodida tarantela, se la cantaba su abuela y es la que no puede sacarse de una maldita vez de la cabeza” (104). Luz Stella Mejía (Colombia, 1964) es escritora, editora y bióloga marina. Su relato “Un cuento cuántico” presenta la historia de Juana, una mujer que pide tiempo para hacer luego de no poder hacer por motivos familiares: su relación con Sergio y su paso hacia la maternidad la despojan de la autonomía de su cuerpo hasta que, frente al espejo, “Juana ve claro que lo importante es definir el estado en el que está, hasta que pueda alcanzar el que desea” (110-11). Nancy Mejías (República Dominicana, 1970) es psicóloga, escritora y fotógrafa. Cuenta en “Luzmary Unisex” el paso de una mujer por las manos de Luzmary, una peluquera que, si decide usar las uñas, masajea cráneos, hace cortes de pelo que se llevan todas las miradas y tiene, también, oficios secretos: “Mi instinto periodístico me dijo que algo más ocurría ahí. Luzmary llegó al barrio como el último grito de la moda. ¿Cómo es que se tiene esa facilidad de caer en gracia tan rápido?” (114). Alicia Monsalve (Venezuela, 1965) es periodista egresada de la Universidad Católica Andrés Bello. En “Contenido neto: 2 kilogramos de azúcar”, habla sobre una mujer que encuentra su quehacer en describir sensaciones y en su gusto por la palabra: “Ella no sabía cómo domar su cabello ensortijado, ni rezar el rosario, como ahora tampoco. No le gustaba el arroz, ni levantarse muy temprano. Lo que sí la atrapaba eran las palabras” (119). Violeta Orozco (Ciudad de México, 1989), escritora bilingüe, narra a través de “Saliendo de la caverna. Modelo para armar” un relato a partir de un rompecabezas: “Rompecabezas #1. Ladonorte. Legar una mirada, la de nuestra parcela de tiempo. Amanece en esta caverna dolida de no ser vista” (123). Ivón Osorio (Cuba, 1968) es narradora, poeta, guionista, directora y productora de programas de radio. En su fragmento de “Las hijas de las dos aguas”, cuenta una historia donde la policía entra a la casa de la protagonista para buscar a un hombre llamado Osvaldo Hernández. Luego de revolver, destrozar y no encontrar nada, la protagonista queda con una casa cargada de ruinas simbólicas: “Apenas nos incorporamos, salimos a toda prisa hacia el único lugar donde nos sentiríamos seguras: la vieja casa de familia” (138). Ani Palacios (Perú, 1961) es escritora y periodista. A través de su relato “Ya no estoy”, narra en primera persona el miedo de quien abandona un lugar para ocupar otro con la misma carga de miedo y muerte: “Abro los ojos. La realidad es otra, pero la muerte es la misma” (144). Cristina Rivera Garza (México, 1964) es autora, traductora y crítica. “El inquilino de Márai” cuenta una visita a la casa donde Sándor Márai se suicidó. La casa, ubicada en San Diego, California, está plagada de misterios e historias. Al toparse con un hombre sentado en las escaleras, la voz narrativa lo pone al tanto de los hechos que rodean la casa: “El inquilino de Márai guardó silencio. Luego, sin comentar todavía nada, se regresó al borde de las escaleras para alcanzar su copa de vino” (149). Legna Rodríguez Iglesias (Cuba, 1984) es autora de diversos libros de poesía y narrativa. “Soba” está narrado a través de un perro que observa la cotidianidad de su dueña-madre y que reflexiona acerca de su rol en la vida de su humana: “Soy lo único que tiene y eso sí me gusta y de eso sí me doy cuenta. Se desnuda y se baña y se acuesta en el borde y yo voy y le paso la lengua por un brazo hasta que me regaña” (152). Olga M. Romero Mestas (Cuba, 1972) es doctora en Español por la Florida State University. El relato “Antihéroe” narra la voracidad de la violencia de género en manos de una pareja abusiva: “Suéltame. Suéltame el pelo. Por favor. No me pongas la navaja en el cuello, que el diablo empuja. Yo sé que me quieres. Quizás anoche te pasaste. Por favor, por favor” (161). Como grito de auxilio, el relato está construido a través de la segunda persona para que el lector se interpele y sienta la magnitud del daño. Claudia Salazar Jiménez (Perú, 1976) es escritora y académica. El relato “Carta a Salvador”, como su nombre lo indica, es una carta a un amigo que ha decidido compilar una antología: “A veces siento que no puedo escribir, que solo garabateo ideas. ¿Cuántas veces te he pedido una extensión del plazo para enviarte mis escritos?” (163). La voz narrativa trabaja lavando platos y, en la carta-relato, agradece la existencia de una excusa que ponga los dedos a lavar y escribir. Rose Mary Salum (México, 1964), escritora y autora de varios libros, cuenta en “A la llegada” el embarque y desembarque de un barco cargado de tripulantes con historias entrelazadas: “Los de tercera clase fueron los últimos en desembarcar, no solo por su posición económica, sino porque traían la angustia a cuestas” (175). Margarita Saona (Perú, 1965) es escritora y académica. “Aprendiz de bruja” relata la travesía de una neobruja que ha invocado al viento y vive, al mismo tiempo, su tacto implacable: “He invocado al viento. He invocado al viento y ahora vive en mi casa. Pero una tormenta se esconde en los rincones, una tormenta me acecha en las esquinas” (184). Ana Schein (Uruguay, 1970) es abogada, escritora, editora y profesora de escritura creativa. En “Anushka”, Schein relata la fascinación de una niña de cinco años por la muñeca de su vecina que, luego de un intercambio, puede hacer propia: “En el otro cuarto, con las paredes recubiertas de madera, Anushka y yo compartíamos un sofá que hacía de cama” (188). Rossana Sisso (Venezuela, 1962) es escritora y psicóloga. “Eres un Villavicencio” narra la historia de una depresión y el encuentro con un libro que rememora episodios de la infancia: “En realidad, ya no eres dueño ni del deseo de levantarte del sofá, que junto al control remoto, se han apoderado de tu vida” (191-92). Hilda Yaneth Sotelo Aguirre (México, 1972) es escritora y académica. En “El cielo sin machos” traza una historia colectiva donde el canto común es la libertad: “Algunas no supimos cómo llevar nuestras vidas una vez expulsado el patriarcado. Nos torturaba la culpa” (196). Jennifer Thorndike (Perú, 1983) es escritora, académica y autora de varias novelas. En “La cara sobre la almohada”, narra una historia desgarradora sobre el abuso infantil: “Es mi hermano, no es un niño cualquiera, es mi hermano, repetí varias veces sin que mis ganas de verlo y tocarlo cesaran” (209). Rocío Uchofen (Perú, 1972) es narradora, poeta y promotora cultural. “Diana Cazadora” narra la historia de una mujer que viaja a Ciudad de México al lado de su amante: “Me di cuenta de que éramos solo él y yo, un binomio extraño, ambos lejos de casa y con la angustia perturbadora de la desgracia inminente, ambos en una expectativa oscura mientras el mundo seguía girando hasta acabar con aquella noche sin luna y de sabor extraño” (220-21). om ulloa (Cuba, 1958) es autora de varios libros. “intruso en la chaise lounge” trata sobre la reclusión de la voz narrativa en una clínica psiquiátrica: “el psiquiatra se impacienta con cada nueva respuesta que le doy. se mortifica porque escojo palabras que riman” (223). Al salir, el mundo exterior se llena de ruidos que impacientan al narrador para así crear un relato introspectivo. Liliana Valenzuela (México, 1960) es escritora y traductora. En “Lástima que no me alcanzó”, relata el encuentro de la voz protagonista con la vida nocturna del Drama Club en Jersey: “Emerjo por esa boca de león y me encuentro a un encuerado, nalguitas blancas, redonditas y peluditas como kiwis” (235-36). Keila Vall de la Ville (Venezuela, 1974) es promotora cultural y autora de varios libros. “Los días animales” es un fragmento de su novela del mismo título. En él, narra la historia de Julia y su relación con los límites del cuerpo propio y ajeno: “Estirarlos arde. Rafael dice que dolor es placer y también que su gran sueño es saltar en paracaídas desde El Capitán. Escalamos los bloques de roca. Estudiamos las rutas más difíciles y nos ponemos tarea” (240). Iris Mónica Vargas (Puerto Rico) es poeta, escritora de ficción y no ficción, traductora y física. En “Cuesta arriba”, relata el contacto con la muerte desde la contemplación: “Hacía solo un día que la muerta había dejado el mundo. La muerta, Maga, madre de la hija, Niya, habíase ido en silencio, contrario a sus rutinas y gestos habituales” (249). Johanny Vázquez Paz (Puerto Rico, 1960) es autora de varios libros. Su relato “Señorita ignorante” narra el paso a la adultez de una niña a partir de su primera menstruación: “¡Cómo voy a regresar al colegio y darles la cara a todos! ¿Por qué, Dios mío, me tuvo que pasar esto un viernes cuando es mandatorio usar el uniforme blanco?” (262).

Así, la antología #NiLocasNiSolas se presenta como una gran muestra del panorama literario actual en los Estados Unidos. El libro destaca por su tenacidad en la selección de las autoras y por la rigurosidad de sus relatos. El lenguaje, alto en su naturaleza narrativa, es un viaje de paisajes y de discursos propios. Las autoras presentes en esta antología refuerzan la idea de que el español también está formado por localismos y universos transculturales. El español de esta antología no es uno solo y parte de estas voces marcan y destacan un panorama que está en constante expansión. #NiLocasNiSolas sigue, entonces, la tradición de las antologías: ejerce labor de mapa y de constelación. Querer saber sobre la narrativa actual dentro de Estados Unidos pasa por el acercamiento de su literatura en español y esta antología se inscribe, así, como lectura importante y necesaria.