Militante indignación

Militante indignación

Netanyahu ha dicho que Israel está utilizando armas inteligentes que sólo apuntan contra los blancos militares. ¿Cabe entonces que debemos de asumir, según los sionistas, que han asesinado a niños, ancianos y mujeres, que estos niños, ancianos y mujeres son combatientes palestinos? Probablemente tienen razón. Es que la Palestina trae consigo un cúmulo de años de agresiones en sus espaldas, estos son en verdad el Cristo al que se le crucifica cada vez que a los fariseos-sionistas se les pega la gana, y que resucita cada intifada. 

El 70% de los muertos según los observadores de la ONU son civiles palestinos indefensos, son niños, ancianos y mujeres que no pudieron salir, escapar de las balas asesinas, genocidas, balas malditas, que ciegan la vida de un solo tajo. El mundo está en pie de solidaridad, mientras que los mass media callan y dicen que en Gaza hay una guerra, un enfrentamiento bélico, y yo me pregunto y les pregunto a ustedes, ¿de qué guerra hablan, de qué enfrentamiento bélico?, como dice Concepción Pérez, ahí sólo hay una agresión, una asimetría bélica.

Es imposible imaginarse una guerra, los palestinos con cerbatanas y piedras, con cohetes de fabricación casera que nunca o casi nunca dan en el blanco, con cocteles molotov que están desactivados a causa de la falta de gasolina, mientras los sionistas han entrado en Gaza con toda su parafernalia bélica, genocida, de tanques y tanquetas de guerra, aviones bombarderos de última generación, helicópteros y misiles, marines y mercenarios, y nos quieren hacer creer a la humanidad que ahí hay una “guerra”.

Esta es la falacia más grande de todos los tiempos, el oráculo de los genocidas, de los imperialistas y sus cómplices y encubridores. Sin lugar a dudas, ahora ya sabemos que la agresión sionista no es una respuesta a la provocación de Hamas, que por cierto mantiene nexos con Washington, eso es sólo un justificativo que les ha permito ocupar Gaza, y a la vez parar las negociaciones que la autoridad palestina venía gestionando con la compañía rusa Gazprom para iniciar la explotación del gas natural que se encuentra en su territorio. Los sionistas quieren para sí el Gas Marine, una reserva que se encuentra en el mar territorial palestino y que algunas estimaciones dicen que supera los 30 mil millones de metros cúbicos, traducido a dólares, representaría millones de millones. Pero más aún, la aventura sionista-israelita contempla tomarse toda la cuenca del Levante, la misma que contiene una vasta reserva de energéticos naturales estratégicos que incluyen Palestina, Siria y Libia (Manlio Dinucci).

Entonces, en medio de esta matanza del pueblo palestino y en medio de los intereses geopolíticos-energéticos que promueven los crímenes contra humanidad, las expresiones del presidente Pepe Mujica son válidas cuando se refiere a la FIFA como “unos viejos hijos de puta”, expresión que generó censuras de todos los lados de la society y que horrorizaron a los medios de comunicación que están al servicio o que forman parte del gran capital.

Es válida la frase la Mujica porque nos libera de ataduras ideológicas creadas por esta sociedad capitalista, pero además es válida en la medida que nos representa, y que es la voz de los de abajo, de los oprimidos, para ahora poder decir a viva voz: sionistas genocidas, ¡hijos de puta!

Y entonces cabe preguntarse, ¿qué es más escandaloso, más doloroso, lo que dijo Mujica o los tanques, los bombardeos, los misiles, los milicos armados hasta los dientes y los mercenarios asesinando a niños, ancianos y mujeres en Gaza, que hasta ahora ya superan los 1,000 muertos y miles de heridos? Sociedad de doble rasero llamaría Fidel, sociedad hipócrita la digo yo, que cada domingo comulga y cada lunes ignora la matanza de inocentes en Gaza. Hay que levantar la voz en todos los espacios para que nos escuchen a los de abajo y paren el genocidio en Gaza.

 

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Plegaria para Gaza

 

¿Quién va a contar los cuerpos apilados,
cuerpos inertes,
cuerpos sin luz,
cuerpos sin aliento,
cuerpos sin mirada,
que yacen bajo las lágrimas lastimeras de los suyos,
de sus madres,
de sus amigos,
de sus hermanos,
de sus vecinos,
de sus tíos,
de sus hijos,
de sus amores,
de nuestra propia mirada ausente?

 

¿Quién querrá que ignoremos
el horror de una
muerte forzada,
muerte asesina,
muerte genocida,
muerte maldita
que arranca de tajo la vida,
la esperanza,
la sonrisa de los pequeños,
esos que hasta ayer nomás
corrían con sus bolsillos llenos de sueños? 

¿Quién será el cobarde,
el mal nacido que con sonrisa irónica
deja caer la muerte y siembra de miedo,
los hogares, las caras de los inocentes? 

El verbo que nos queda,
que sean entonces verbalizado
para expresar nuestro repudio,
nuestra indignación,
militemos en nuestras ideas,
verbalicemos nuestra solidaridad
y militemos juntos,
que ahora:
¡todos los oprimidos
somos Gaza!

 

Zanoni Cuesta. Artista y profesor de apreciación artística en St. Agustine College.

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