Llegó la primavera

Llegó la primavera

 

Quizás la temporada más anhelada por mí es la primavera. Nunca la conocí en Cuba, una isla tropical en medio del Caribe donde el calor es eterno y en diciembre sopla un vientecito platanero para refrescar las noches, diría mi abuela. La primavera en Chicago me hace otra persona, me devuelve las ganas de estar a la intemperie, caminar, ir al parque, sacar al perro, escuchar música cuando hago mis caminatas de rutina de mi casa hasta el lago. La primavera se me asoma y con ella me asomo yo al mundo y a sus colores. Los retoños en mi patio, las aves que llegan hasta el techo de mi casa, los sonidos, los rostros de las personas, el sabor de las comidas. Chicago para mí es la espera, luego de meses grises, de soles que no están, de tormentas heladas, de botas incómodas y más de un abrigo sobre mi piel, la primavera me devuelve la humanidad. Me corto el cabello.

Esta primavera será distinta, será molesta, incómoda. ¿Mortal? Yo veía lejana la posibilidad del contagio, de la expansión. Un “virus chino” decía el presidente torpe. Uno se va haciendo inmune en América (cree el aldeano pobre) y sí, lo llega a creer y se siente inmune ante la catástrofe, la posibilidad de la muerte. This is America… ¡Ay!

Esta primavera será recordada. Hemos cancelado las funciones de Kiev de Sergio Blanco en el Aguijón, compañía de teatro a la que me debo desde hace 10 años. Hemos cerrado todo, las tiendas, almacenes, bares y restaurantes, escuelas y centros de aprendizaje. Nos comunicamos por FaceTime, Zoom, Skype… nos miramos sin tocarnos, nos saludamos de lejos. Dicen que en Italia las personas enfermas se despiden para siempre en Facebook Live… ¡Qué horror! También dicen que en Barcelona arrestan a unos cuantos en una orgía… ¡Qué delicia!

Esta primavera será recordada. Propongo regresar a viejos libros, a viejas películas. Propongo reinventarnos los gestos. Propongo la escritura, los testimonios. Propongo volver a Martí, Darío, Borges, Mistral. ¿Y si nos hacemos cómplices? ¿Y si no nos queremos morir? Es un fastidio que la primavera de todos sea una herida. ¿Y si intentamos cerrarla con todas las ganas? ¿Con cada acción? ¿Y si no me corto el cabello nunca más?

 

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