«El maíz de la soledad»

«El maíz de la soledad»

 

El siguiente ensayo es la segunda entrega de la serie Transformar el silencio: ensayando la sororidad en la literatura” recopilada para El BeiSMan por Violeta Orozco y Melanie Márquez Adams —una serie de ensayos que establecen un diálogo entre escritoras que viven en México y escritoras que viven en Estados Unidos. El domingo 29 de noviembre (8 pm EST / 7 pm CDMX), conmemorando el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, varias de las autoras se encontrarán por Facebook Live para complementar y continuar la conversación.

 

 

en conversación con

* «HABLAR EN LENGUAS: UNA CARTA A ESCRITORAS TERCERMUNDISTAS» de GLORIA ANZALDÚA *

 

 

“When one woman doesn't speak, other women get hurt.”
Terry Tempest Williams, When Women Were Birds

 

* QUERIDAS MUJERES DE COLOR, COMPAÑERAS DE LA ESCRITURA― *

 

Cuando eres de una de las ciudades más peligrosas de Latinoamérica, cada vez que vas de visita se activa en ti una especie de safety mode. Como si pudieras repeler el peligro manteniéndote alerta: un estado zen de defensa personal.

De regreso en tu pueblito montañés de Tennessee —aunque una vocecita dentro de ti te recuerda que por ser mujer el peligro siempre acecha— te das permiso para bajar un poco la guardia. 

Te relajas. 

Te sientes a salvo otra vez. 

 

* MIS QUERIDAS HERMANAS, HAY MUCHOS PELIGROS QUE CONFRONTAMOS COMO MUJERES DE COLOR. NO PODEMOS TRASCENDER LOS PELIGROS, NI ASCENDER SOBRE ELLOS. TENEMOS QUE ATRAVESARLOS Y ESPERAR QUE NO TENGAMOS QUE REPETIR LA ACCIÓN. *

 

Entonces el universo te regala un nuevo código postal. La oportunidad de tu vida: un Máster en Escritura Creativa en una famosa universidad asentada en el estado del maíz.

Destino: Iowa City. 

Tu safety mode se relaja aún más. Una pequeña ciudad del medio oeste norteamericano. La ciudad de la literatura. Una meca para todo el que tenga ambiciones literarias en este país. Un paraíso lleno de escritores.

Nada malo podría ocurrir en un lugar así.

¿Cierto?

 

NO ES PROBABLE SER AMIGAS DE GENTE LITERARIA EN LUGARES ALTOS, LA PRINCIPIANTE DE COLOR ES INVISIBLE EN EL MUNDO PRINCIPAL DEL HOMBRE BLANCO Y EN EL MUNDO FEMINISTA DE LAS MUJERES BLANCAS. *

 

Apenas llegas a Iowa City te encuentras con un mundo de slumlords sobre el que nadie te advirtió. Un lugar en el que las fachadas que parecen casas —porche y flores incluidos— ocultan apartamentos pequeños y tristes, propiedad de corporaciones afincadas en alguna metrópolis muy lejos de los maizales.

Descubres que a esos seres corporativos no les importa ni tu vida ni tu seguridad y que descargan los servicios de mantenimiento en otras empresas que a su vez descargan esos trabajos en hombres que no pertenecen a ninguna plantilla. Así nadie tiene ningún tipo de responsabilidad. Nadie tiene que responder. ¿Garantías sobre aquellos hombres que tienen acceso a tu lugar de vivienda? Absolutamente ninguna. 

 

EL PELIGRO DE ESCRIBIR ES NO FUNDIR NUESTRA EXPERIENCIA PERSONAL Y NUESTRA PERSPECTIVA DEL MUNDO CON LA REALIDAD SOCIAL EN QUE VIVIMOS, NUESTRA HISTORIA, NUESTRA ECONOMÍA Y NUESTRA VISIÓN. LO QUE NOS VALORIZA A NOSOTRAS COMO SERES HUMANOS NOS VALORIZA COMO ESCRITORAS. NO HAY TEMA QUE SEA DEMASIADO TRIVIAL. EL PELIGRO ES EN SER DEMASIADO UNIVERSAL Y HUMANITARIA E INVOCAR LO ETERNO PARA EL SACRIFICIO DE LO PARTICULAR Y DE LO FEMENINO Y EL MOMENTO HISTÓRICO ESPECÍFICO. *

 

A pocas semanas de iniciarte en el programa de tus sueños, pides que reemplacen el toilet obsoleto del estudio que los seres corporativos te alquilaron. Ellos envían un acechador a tu puerta —un hombre que te acusa de robar un dinero que según él se le cayó en aquel baño diminuto.

Un acechador que toca varias veces a tu puerta a lo largo del día. 

Un acechador que te encuentras al final de la tarde de ese mismo día… dando vueltas en el estacionamiento... esperándote. 

Un acechador que te hace sentir atrapada en tu carro y que te hace llamar por primera vez en tu vida a la policía. 

Un acechador que destruye tu safety mode para siempre.

Pero no, la historia no acaba aquí con este hombre.

Descubres que tu vida tampoco le importa a la policía. El oficial que envían 25 minutos después de que llamas al 911, archiva tu caso bajo uno que a él le parece más importante: el reporte del objeto perdido del acechador. Esperas en vano alguna señal de que el peligro ha pasado, pero todo lo que recibes del oficial es su tarjeta —para que lo llames en caso de que encuentres el dinero del acechador.

No, tampoco acaba acá con este otro hombre.

 

UN POEMA TRABAJA PARA MÍ NO CUANDO DICE LO QUE QUIERO QUE DIGA Y NO CUANDO EVOCA LO QUE QUIERO. TRABAJA CUANDO EL TEMA CON EL QUE EMPECÉ SE METAMORFOSEA ALQUÍMICAMENTE EN OTRO DISTINTO, UNO QUE SE HA DESCUBIERTO, O DESTAPADO, POR EL POEMA MISMO. *

 

Refugiada en un hotel, un par de horas después del incidente con el acechador y el oficial de policía, la primera persona a la que contactas es la directora de tu programa. Las horas pasan a cuentagotas mientras esperas que responda al email que le escribes contándole todo por lo que acabas de pasar. Le dices que no sabes qué hacer. Que tienes miedo. Acabas de llegar a este lugar. No conoces a nadie más en Iowa City.

Te imaginas palabras solidarias, compasión, apoyo. Tal vez empatía. Te aferras a esa esperanza —una lucecita en medio de uno de tus días más oscuros. 

Pero en lugar de una luz, todo lo que la directora de tu programa te ofrece es una lista de enlaces. Ella está en España y no volverá durante el resto del semestre, copia en el email y descarga su responsabilidad sobre la jefa del departamento. También te dice que te apoyes en las compañeras de tu programa. Luego de eso, nunca más te vuelve a contactar.

 

PUEDO ESCRIBIR ESTO Y AUN RECONOZCO QUE MUCHAS DE NOSOTRAS, MUJERES DE COLOR, LAS QUE HEMOS COLGADO TÍTULOS, CREDENCIALES Y LIBROS PUBLICADOS ALREDEDOR DE NUESTROS CUELLOS COMO COLLARES DE PERLAS DE LOS CUALES AGARRAMOS COMO A LA VIDA QUERIDA, ESTAMOS EN PELIGRO DE CONTRIBUIR A LA INVISIBILIDAD DE NUESTRAS HERMANAS ESCRITORAS. “LA VENDIDA”, LA QUE SE VENDIÓ. *

 

La jefa del Departamento de Español y Portugués inmediatamente te envía más enlaces y más números. No volverás a saber de ella hasta varias semanas después de que te hayas instalado en un nuevo apartamento al otro lado de la ciudad. Su intento tardío por aparentar solidaridad solo conseguirá que la herida duela aún más.     

Te reúnes con una de las compañeras de tu programa en un pub. Antes de que le acabes de contar tu historia, ellate interrumpe para decirte que esto tiene que tratarse de algo más. Que algún recuerdo de tu pasado es lo que está haciendo que te sientas así.

No te violaron. 

No te tocaron. 

Lo que te acaba de pasar no-fue-realmente-tan-grave.

Entonces bebe el último sorbo de su IPA, se levanta del bar y te dice adiós. 

 

MUCHAS TIENEN UNA FACILIDAD CON LAS PALABRAS. SE DAN LA ETIQUETA DE PROFETAS, PERO NO VEN. MUCHAS TIENEN EL TALENTO DE HABLAR, PERO NO DICEN NADA. NO LAS ESCUCHES. MUCHAS DE LAS QUE TIENEN PALABRAS Y LENGUA NO TIENEN OÍDO, NO PUEDEN ESCUCHAR Y NO OIRÁN. *

 

Todo lo que hacen de allí en adelante las personas que contactas en la universidad es bombardear tu correo electrónico con más enlaces y números de teléfono. Cada vez que pides ayuda a alguien, enlaces. Cuando te dan citas en sus oficinas, más números y más enlaces. Nadie te ofrece una salida de aquel maizal de números y enlaces y por un tiempo te quedas atrapada en ese laberinto cruel diseñado exclusivamente para cumplir con formalidades y librar a la universidad de cualquier responsabilidad.  

Como si esos enlaces pudieran reemplazar las palabras y los actos de solidaridad. Como si esos números pudieran protegerte, ofrecerte lo único que realmente necesitas: un lugar donde sentirte a salvo. 

 

¿POR QUÉ ME SIENTO TAN OBLIGADA A ESCRIBIR? PORQUE LA ESCRITURA ME SALVA DE ESTA COMPLACENCIA QUE TEMO. PORQUE NO TENGO OTRA ALTERNATIVA. PORQUE TENGO QUE MANTENER VIVO EL ESPÍRITU DE MI REBELDÍA Y DE MÍ MISMA. PORQUE EL MUNDO QUE CREO EN LA ESCRITURA ME COMPENSA POR LO QUE EL MUNDO REAL NO ME DA. AL ESCRIBIR, PONGO EL MUNDO EN ORDEN, LE DOY UNA AGARRADERA PARA APODERARME DE ÉL. *

 

Luego de sobrevivir a toda esa indiferencia y encontrar por tu propia cuenta una especie de salida de aquel laberinto de maíz maldito, te haces una promesa.

Nunca serás indiferente ante una mujer que te diga que tiene miedo. 

Reclamarás junto a ella y reclamarás por ella, una y otra vez hasta que se vuelva imposible ignorar sus voces. Hasta el día en que todas las mujeres tiendan la mano a otras mujeres en peligro. Hasta que todas las mujeres aprendan a cuidarse unas a otras. Hasta que ninguna mujer se sienta sola ni en la ciudad del maíz, ni en las ciudades tranquilas, ni en las ciudades peligrosas del mundo. 

Atrévete a imaginarlo: nunca-más-ninguna-mujer-sola.

 

ESCRIBIR ES PELIGROSO PORQUE TENEMOS MIEDO DE LO QUE LA ESCRITURA REVELA: LOS TEMORES, LOS CORAJES, LA FUERZA DE UNA MUJER BAJO UNA OPRESIÓN TRIPLE O CUÁDRUPLE. PERO EN ESE MERO ACTO SE ENCUENTRA NUESTRA SUPERVIVENCIA PORQUE UNA MUJER QUE ESCRIBE TIENE PODER. *

 

 

«Hablar en lenguas: una carta a escritoras tercermundistas», Gloria Anzaldúa. De la antología Esta puente, mi espalda. Editada por Cherríe Moraga y Ana Castillo (Ism Press, 1988). 

«El maíz de la soledad», Melanie Márquez Adams. Del libro Querencia: Crónicas de una latinoamericana en Estados Unidos (Katakana, 2020).

 


 

La siguiente entrega de la serie: “Criar palabras” por la escritora mexicana Daniela Becerra.

 

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