CONVERSACIONES Y ENCUENTROS EN TRES AMÉRICAS (parte IV, b)

CONVERSACIONES Y ENCUENTROS EN TRES AMÉRICAS (parte IV, b)

 

—Cuarta Parte: pequeña selección de poesía de la Revista—

(parte ii)

 

 

Del libro Paleta de diez colores, de Ediciones ERA/ CIDCLI:

 

EL AMARILLO

 

Son

un solo sol,

cuando son un solo brillo,

el oro y el amarillo.

 

 

EL ROJO

 

El rojo apagado

se hace rojo vivo

de unos labios prendado,

a una boca prendido.

 

Fernando del Paso (mexicano)

 

 

Hablan trece niños de la escuela primaria Kanoon (CPS) sobre el V Centenario

(Edades: de 6 a 13 años)

 

 

Todo lo que descubrió (Colón) es un espacio con indios bien acostumbrados a ser buenos como nosotros.

—José Sánchez

 

 

¡Yo quiero mi tierra de nuevo! Mi tierra linda y bonita destruida por los cuellos blancos.

—Horacio Bañuelos

 

 

¡Pero con la herida tan profunda, la gente con recuerdos pintados siempre llorará!

—Tonalti Ramírez

 

 

La tierra es la madre del mundo.

—Javier López

 

 

La naturaleza le dio voz a la tierra para asustarnos cuando no la cuidamos.

—Sonia

 

 

En verdad nosotros somos de la tierra y al último nos convertiremos en tierra.

—Charles López

 

 

El indio ya no es libre como las mariposas; ahora es como un pájaro prisionero.

—Gloria Almanza

 

 

Niño indio: ayúdame a despertar y encontrar árboles y pájaros cantando.

—Violeta Galindo

 

 

El indio era libre y feliz. Vivía con la madre. La madre de todas las madres.

—Patricia Banderas

 

 

Sin poder cultivar la tierra, sin oler la tierra húmeda, no puedo vivir...

—Alejandro Hernández

 

 

La tierra me hace caso cuando tengo que hablar y me responde con el ruido de la calle.

—Tirzo García

 

 

La tierra es bella con su fino vestido de embarazo de color verde, con una cinta azul arriba de su vientre.

—Mayra Monroy

 

 

El hombre es como el árbol. El árbol nace de una semilla y el hombre nace del cariño de sus padres.

—Irma López

 

 

TRECE NANAS ENANAS

Te canto esta noche / mi niño, estas nanas / ¡Ya llegan en coche / mis nanas enanas!

Duérmete, precioso, / y duérmete ya. / Aquí está tu oso, / él te curará

Duérmete en la cuna / o duerme en un sillón, / cantará la luna / sola esta canción.

Mi niño no tiene / zapatos de gato. / El sueño no viene / con plumas de pato.

Duérmete tranquilo / en la oscuridad, / hasta un cocodrilo / duerme de verdad.

Nanas a la nena / que está en la cuna, / Llena llena llena / salió la luna.

Nanas al hermano / que está por llegar. / Le daré la mano, / le enseñaré a andar.

Nanas al balcón / mi niña morena, / te daré un malvón / y miel de azucena.

Mi niña de pecas / y ojos azules / tiene una muñeca / vestida de tules.

Una margarita / sobre su zapato / tendrá mi niñita / si se duerme un rato.

Tengo mucha prisa, / tengo que salir, / te mueres de risa, / no quieres dormir.

Ha venido un pato / a pasar el rato / en casa del gato / que perdió el olfato.

Se durmió contento / se durmió feliz, / un sueño sentado / sobre la nariz.

 

Aída E. Marcuse (uruguaya)

 

 

ELLA

(Versión y traducción: Henry Russell)

I got tired of pleading, tired of telling her / that without her I would die— / she wouldn’t listen to me / and if she opened her lips / it was only to say “I don’t love you!” / I felt like my life had fallen into a pit / as dark and black as my fate, / and I wanted to forget, / the way we do in Jalisco, / but those mariachis and that tequila / only made me cry. / I was tired of begging, / and with tears in my eyes / I raised my glass to her— / she had no right to despise me, / this was the final toast / of an artist to his queen... / The mariachis stopped playing, / and without my knowing it / the glass fell from my hand. / She wanted to stay when she saw my sadness, / but it was already written that / this was the night I would lose her love.

 

José Alfredo Jiménez (mexicano)

 

 

Del libro Armadillo Charm, de Tía Chucha Press:

 

ATROCITY IN THE ASSASSIN/NATION

I just met Mr. Pragmatic, / school-wise scholar, / he’s trying to get ready for the future, / so he got himself a P-H-D-D-T / from fancy M.I.T., or did he say DeVry?

His post-industrial heart, / is chambered off from feelings / that would distract him, as he crunches big numbers / doing research on the road that would render / grave digging obsolete.

He’s never been inside a sweat lodge, / he resists superstition, / and feels closer to Marx than to God. / He’s a regular dialectical materialist whose contradictions / allow him to take Bill Gates as his guide and dump Ohsawa.

Was it after Union Carbide did its Bophal, India body count? / Or When PCBs chased the folks at Love Canal out, / or the spread of airport diseases starting with HIV / when people choked on a no mañana menu.

Still, our high-paid experts want us to / prosper under techno-heaven gains, / we should be pleased with the size / of our disks and the lunch time / fever of microwaves.

 

Carlos Cumpián (Chicano-USA)

 

 

¡SEGURO QUE HELL YES!

(apologies to Flaco Jiménez)

We have passed this way before, / laden with sod, skeleton tongues / marking the dark. We have eaten of this / dust, we have scraped it off our faces, / we have dreamed this wound, this world / of vile tantas veces that it’s / a song beneath our breathing. / ¡Seguro que sí!

We knew it was coming before it came. / Ya hemos pasado por este camino, / and venom eyes seek us, taunting / mouths greet us. The most rooted people / of the land are the most revered / and the most despised, making us myths / even as mother earth daily births us.

We cross many borders and cross / into ourselves. This America / that Emerson called a poem / is a barbed wire. Our sweat, our blood, / and the lágrimas shed for thee, / is fashioned into a prison. / Freedom for some is slavery for me.

Whenever they lie, a part of us / is murdered. This we know, and our / children cannot let it be. This we know, / and we challenge our skins to take it on. / This we know because we have passed / this way before, seguro que sí, cactus bedding / at our feet, snake curling through our veins.

Ya hemos pasado por este camino, / and we can never stop coming. / The dessert calls us out; / the fire-scarred trees, the dried bones / of elders, the silent screaming / of stones, they call us back / and we come, because we have died so many / times to the sun, because we belong / to the rivers wild, because / we never feared the blue / in the eye, the green in the heart, / the searing laws and guns and lies, / because we dreamed all this, / and now we are awake to dream again, / ¡Seguro que hell yes!

 

Luis Rodríguez (Chicano-USA)

 

 

Posdata con Poesía.— Una postal desde la Ciudad Luz

 

Escribió Anne Marie Mergier en la edición número 2216 de la revista mexicana Proceso:

“París, Francia.— Son las nueve de la noche. Somos miles apretados los unos contra los otros, estupefactos, hipnotizados, horrorizados. No podemos dejar de mirarla tan digna y estoica, maciza y frágil, iluminada por las llamas que la devastan, amputada de su aguja... Notre Dame se está quemando. [...] Se desvanece el siglo XXI, resurgen la Edad Media y su terror de La ira de Dios... Nadie podrá olvidar el crepúsculo del 15 de abril de 2019, ni la siniestra noche que siguió.”

El gran reportaje de Mergier, “La ira de Dios medieval mutiló Notre Dame”, ofrecía estos datos para los que ignoramos tanto de la Historia: “Los 17 de noviembre de 1918 y 26 de agosto de 1944 se oficia en Notre Dame el Te Deum de la victoria —liturgia de acción de gracias— al final de la primera y la segunda guerras mundiales. Y son las extraordinarias campanas de Notre Dame las que dos días antes, el 24 de agosto [de 1944], se sueltan sonando, como ebrias de alegría, la liberación de París. [...] También en Notre Dame, en 1456, es que el rey Carlos VII convoca a un tribunal eclesiástico para rehabilitar a Juana de Arco, en presencia de la madre y del hermano de esa modesta campesina que le permitió vencer al rey de Inglaterra, pues otro tribunal eclesiástico —a sueldo de los ingleses— la había condenado en 1431 a morir en la hoguera. Juana se convierte entonces en la gran heroína de la historia de la patria.”.

La crónica de Mergier nos recordaba: “La campana mayor de Notre Dame, Emmanuel, suena el 8 de enero de 2015 en homenaje a las víctimas del atentado terrorista contra Charlie Hebdo, semanario epidérmicamente anticlerical. [...] Notre Dame, esa gran nave de piedra blanca en la que podemos navegar fuera del tiempo, como se refería a ella el escritor Francois Mauriac. [...] La imagen de la aguja incandescente derrumbándose sobre la nave de Notre Dame rompió el corazón del mundo entero el pasado 15 de abril a las ocho de la noche.”

En la misma edición de Proceso, Jorge Sánchez Cordero escribió: “En esta joya del barroco francés se ha conjugado lo mundano con la sacralidad, la trivialidad con lo sublime, la laicidad y el secularismo, en un constante ejercicio de identidad nacional en torno suyo. [...] En nuestra época la noción de santuario se legitima bajo los principios de libertad en sus distintas vertientes, con lo que adquiere asimismo una dimensión humanitaria y ecuménica: la protección de las personas inermes frente al poder y la atemperación de la vulnerabilidad. [...] Notre Dame es la perpetuación del santuario en el sentido descrito: esa vertiente en donde la humanidad se reconoce a sí misma [...] En este momento el templo es un cuerpo inmenso, vacío; peor aún, una osamenta. El espíritu lo ha abandonado. Ante ello, el desafío que se impone es el de la reinvención y no el de la resurrección.”

En su columna “Tiempo Fuera”, Fabrizio Mejía Madrid expresó: “El incendio de la catedral la semana pasada recobró la idea de que es una creación literaria. Me refiero, por supuesto, a la novela Nuestra Señora de París que Víctor Hugo publicó en 1831. El poeta y novelista francés se concibió como una síntesis entre la historia y la vida, como si fueran realmente opuestas [...] Fue [Víctor Hugo] en sus visitas a la iglesia, desde arriba, como el jorobado [Quasimodo], que encontró la palabra destino en griego, una idea pagana en un edificio católico. Visualizó, entonces, un final gótico para una historia de amor [...] El narrador es una mezcla de lenguas: latín, francés medieval, y un castellano rocambolesco. No hay nada de clásico aquí. Novela de la destrucción, Nuestra Señora de París tiene un lema que lo explica: El Tiempo es Ciego. El Hombre, Estúpido. Una frase que resurgió esta semana como nuestro desdén hacia lo antiguo”.

Aquella noche tristísima, el 15 de abril de 2019, en la Ciudad Luz. Parecía el preludio de lo que llegaría al mundo en los primeros días de enero de 2020: un resurgimiento de La ira de ese Dios medieval. Pero esta vez encarnado en forma de virus letal, el Covid-19.

Uno de los tantos miles que se aglutinaron aquella tarde en París, a escasos metros de su catedral, y pudo presenciar el siniestro ocurriendo, fue el poeta Alejandro Calderón.

La catedral de Notre Dame está situada en el corazón de París, en la Ile de la Cité, la islita natural formada por el río Sena (Seine). Contigua, hay otra joya de la arquitectura gótica, la iglesia Sainte Chapelle. A sólo tres millas está la legendaria torre Eiffel, y aún más cerca de Notre Dame se localiza la más famosa de todas las librerías del mundo: la Shakesperare & Company. Contar la historia de la admirable Bookstore ameritaría todo un libro; valga, por hoy, mencionar que, sin ella, no hubiera existido el Ulysses de James Joyce; y los destinos de Anais Nin y Ernest Hemingway quizás hubieran sido distintos.

También, a escasos cien metros de distancia de Notre Dame, se puede observar un edificio del siglo XVII donde vino a establecerse un hotel —no muy grande ni muy lujoso— hace algunos cien años: el Hôtel Esmeralda, bautizado así en homenaje a la bella gitana protagonista de la novela de Víctor Hugo. Ese infausto día, ese 15 de abril de 2019, allí se encontraba trabajando Alejandro Calderón. Le diría después a su amigo Pepe Arenas, mi primo: “Las atroces llamaradas, tan próximas, quemaban mi piel y mis entrañas.”

Alejandro Calderón nació en Perú en 1960. Al igual que tantos poetas y escritores —como sus ilustres paisanos César Vallejo y Julio Ramón Ribeyro— Calderón ha amado a Francia, su otra patria. Lleva más de 30 años viviendo en París, la muy bien llamada Ciudad Luz.

El 13 de febrero de 2018, la librería Shakespeare & Company anunciaba a sus clientes y amigos: Join us for an evening with Peruvian poet Alejandro Calderón. This event will be in French and Spanish only. La invitación de la Shakespeare era para la presentacion del último libro de Alejandro Calderón: Tsunami de la luz (Tsunami de la lumiére). Aportaba datos biográficos del poeta peruano: “Estudió filosofía en la Universidad de París VIII y literatura comparada en la de París III. Dirigió la revista Spirali Inkari. Ha publicado los poemarios Transmigración (1992), Nazca (1994), A través de la penumbra (1996), todos traducidos por Claude Couffon; y los dos primeros con un prefacio del mismo Couffon”.

Esos tres primeros poemarios de Alejandro Calderón fueron recopilados en 2000, y se publicaron bajo el título Parpadeo de la nada (Cillement du néant), con introducción de Américo Ferrari, uno de los grandes amigos del poeta. A él dedicó Calderón su Tsunami de la luz, aquel libro presentado en la Shakespeare en 2018. Reproduzco un fragmento:

“Américo [...], antes de cumplir 50 años, decidí visitar Italia, la tierra de tus ancestros; fruto de ese viaje es el poemario que ahora te dedico. Una tarde, en el Foro Romano, perdido en los pasos del tiempo, absorto en la insondable inmensidad, me meció la cadencia insalvable del primer verso de Tsunami de la luz. He aquí, me dije, la exploración perpetua, patria del bardo, ya que el lenguaje es sólo la chispa de su piedra primitiva. Tres días después, ya en Firenze, en el Palacio Pitti, irrumpiría el primer verso del segundo poema de este libro: su elevación instantánea y fugaz logré consignarla, es verdad, antes que se diluyera o se llevara definitivamente mi razón.”

Para honrar esta parte dedicada a la poesía en tres américas, Alejandro Calderón, con enorme generosidad, me ha permitido ahora reproducir su poema Notre-Dame de Paris, concebido al calor de las llamas que ensombrecieron esa tarde, cuando divisaba desde el Esmeralda a la majestuosa catedral tan inerme, tan desvalida. El gran poeta peruano-francés expresa, como nadie, la angustia y los sentimientos que embargaron a millones del mundo en aquella larga noche del 15 de abril de 2019. Así, este poema de Calderón aparece traducido al español por vez primera; y eso, gracias a la generosidad de la poeta Olivia Maciel. Si algo tuvieron siempre las dos tres américas, fueron amigos que acudían a su auxilio.

 

 

Notre-Dame de Paris

 

L’imaginaire brûle et l’instant fuit

dans une vapeur d’humanité. Lierre d’éclats

des lucioles, vitraux de crépuscules boréals,

souléve avec effort la paille

ta soif fragile de méditation,

et avec des genoux furtifs

immobilise ton chant effiloché d’étoiles :

ravissement des nuages á leur ardeur.

Impulsion de diérése de la noix,

dard de l’écume du courant

élague les rives de l’éclipse

et atténue l’aigu bannissement

ancre la vigne du pêcheur sur les flots

espace le blanc du dauphin

et fixe sa fléche sur l’attente de l’image,

scintillement du perchoir de la pensée;

fusain pélerin des lignes de Nazca

ou sueur du ciel moutonné d’espoir et croyance,

éclaire l’obscur cri du sang sur tes bûchers,

et avec une vibration d’Esmeralda,

á travers l’âge du sable des chiméres,

déterre la prose rimée de Sumer,

source du silence de la brise

qui verse le soulier du reflet du temps.

Chapitre de commissure de la pierre

ceint l’encre de feu de ta priére

couronne de blé le pont de l’Archevêché,

nuance de corail la veille de la tour Saint-Jacques,

perspective du tempérament du mirage.

Ruche de points suspendus de l’imaginaire.

 

Alejandro Calderón

París 28/05/2019

 

 

Notre-Dame de París

 

La imaginación arde y el momento huye

en un vapor de humanidad. Fragmentos hiedra

de luciérnagas, vidrieras boreales crepusculares,

levanta la paja con esfuerzo

tu frágil sed de meditación,

y con sigilosas rodillas

inmoviliza tu desgarrada canción de estrellas :

Deleite de nubes en su ardor.

Impulso de diéresis la nuez,

dardo de espuma la corriente

poda las costas del eclipse

y atenúa el agudo destierro

ancla la vid del pescador en el espacio

de las olas el blanco del delfín

y fija su flecha en la espera de la imagen

parpadeo de la percha del pensamiento;

carbón peregrino de las líneas de Nazca

oh sudor del cielo plagado de esperanza y creencia,

ilumina el oscuro grito de sangre en tus piras,

y con una vibración de Esmeralda,

a través de la edad arenosa de las quimeras,

desentierra la prosa rima de Sumer,

fuente del silencio de la brisa

que vierte el zapato del reflejo del tiempo.

Capítulo de comisura de la piedra

ciñe la tinta de fuego de tu oración

corona de trigo el puente del arzobispado,

matiza de coral la vigilia de la torre Saint-Jacques,

perspectiva temperamento de espejismo.

Colmena de puntos suspendidos de lo imaginario.

 

Alejandro Calderón. París 28/05/2019

Copyright 2020, Olivia Maciel Edelman (traducción del francés al español)


Conversaciones y encuentros en Tres Américas” (parte I)

Primera parte: Pequeñas historias de la revista Tres Américas

 

Conversaciones y encuentros en Tres Américas” (parte 2)

Segunda parte: Pequeños duendes y ángeles de la Revista

 

Conversaciones y encuentros en Tres Américas” (parte III)

Tercera parte: entrevistas en la revista tres américas (parte i)

Tercera parte: entrevistas en la revista tres américas (parte ii)

Tercera parte: entrevistas en la revista tres américas (parte iii)

 

Conversaciones y encuentros en Tres Américas” (parte IV)

Cuarta Parte: pequeña selección de poesía de la Revista (parte i)

Cuarta Parte: pequeña selección de poesía de la Revista (parte ii)

0 Comments