Carmen o el amor es un ave de rapiña

Carmen o el amor es un ave de rapiña

 

Se ha dicho que Carmen es la ópera perfecta y quizás lo sea desde el punto de vista teatral y musical. La clásica ópera-comique invade el escenario con casi un centenar de actores, incluyendo a un coro infantil, marchas que evocan a la revolución francesa más que a los ruedos taurinos de la madre patria, y una de esas heroínas atípicas que no caben en el siglo XIX y apenas en el XXI. J’Nai Bridges, espléndida en el papel principal, domina el escenario en todo momento, dejándole al resto del reparto la difícil tarea de estar a la altura. Basada en la novela de Prosper Merimée, cuyo origen puede ser trazado a un poema de Pushkin, Bizet compuso algunas de las piezas más reconocidas del mundo de la ópera. 

Pienso en las palabras que definen a Carmen: rebelde, seductora, indomable, volátil, atrevida. Adjetivos que hace 150 años tenían una connotación negativa y, que curiosamente, siguen teniendo una connotación negativa, pues una mujer que desafía las normas sociales es una “mujer problema”. Carmen es una mujer dañada, con miedo a amar, porque sabe que el amor es esclavitud y no está dispuesta a sacrificar su libertad por Don José o el torero Escamillo o el hombre de turno. Usa su sexualidad abiertamente sabiendo el efecto que produce en los hombres y se divierte con eso. Es fiel a las palabras de “La Habanera” que describen la naturaleza del amor como un pájaro rebelde, que es Carmen cuando afirma que “si tú no me amas, yo a ti sí”, aunque Sor Juana lo dijo mejor: al que ingrato me deja, busco amante. Y quizás acá valga la pena hacer un estudio de las similitudes entre una monja enclaustrada del siglo XVII, y una pobre gitana empleada en una cigarrera en una ficción del siglo XIX. Para no desviarme, concluyo que es lo mismo que queremos las mujeres del XXI: que no nos estén jodiendo, que nos dejen vivir bajo nuestros propios términos. Pero eso no será posible para Carmen porque: hombres necios.

Don José, interpretado por el gran tenor Charles Castronovo, es un cabo con mommy issues, que tiene una noviecita, Micaela (a quien da voz la mezzo-soprano Golda Schultz) con la que su madre quiere que se case y esa es la intención del cabo, hasta que conoce a Carmen. Ella será el detonante de su deterioro moral porque la pasión que siente por ella es inextinguible, pero la realidad es que he can’t take no for an answer. Con la producción de Carmen, el Lyric Opera, se saca un 10 en escenografía, coreografía, vestuario, casting, calidad musical, etc. El problema que tengo con Carmen es que, en un mundo donde el feminicidio continúa siendo una epidemia, me enoja verlo puesto en escena. A Carmen la asesina Don José porque no puede tenerla. Algunos romantizan este acto diciendo que Carmen prefiere estar muerta que sometida. Lo dudo. El hombre no ha cambiado en 150 años. La pregunta de ¿por qué Carmen va y lo encuentra a la salida en lugar de huir?, es negar que ella tiene la esperanza de que Don José no sea el monstruo en el que se ha convertido. Carmen no es una heroína. No es un ícono feminista. Carmen es una víctima más.  

 

 

 

Carmen está en el Lyric Opera of Chicago hasta el 7 de abril de 2023.