Poemas de Silvia Goldman

 

llegar

 

las almohadas estaban correctas en la cama de su hijo corría el aire y las palabras la echaban de su boca el sueño perdía sus lamentos eran sudores bajando hasta el ombligo doblándole las ganas a quien no sabe qué es menos cuando se tapa la cara la levanta y el pañuelo en que se sienta ya no puede ni entornarle la boca naufraga dentro de sus sábanas unas gotitas caen desde el techo de estrellas luminosas son ojos rodando por el cuarto son peces esparcidos por la tierra de cuando en cuando entra a un largo pasillo y llega a las palabras

 

 ◊

 

dos poéticas

 

-debes quedarte observando el objeto llana y ferozmente

por ejemplo

observar la cebolla hasta la cutícula de su catáfila

hasta ese perro donde ya no se ladra

y esperar

a que pase un hombre y no le falte a otro hombre

y anticipar

que se besarán los hombros estos hombres

y despedirán

desde la prisa de su árbol

un ladrido en la piel que los enrama

y cuando tus ojos comiencen a buscarlos

y si una piedra los mueve todavía

empezar a comer sus oraciones

un cuchillo como una inclinación

un ángulo que disperse la raíz  

como lo hace la soledad sobre las formas

una forma de estar inclinado es un abismo

por ejemplo la parte de la noche es su pesadilla

por ejemplo las tardes son un ejemplo de lo que no

se debe decir en un poema sobre la tarde

-yo digo que no hay lenguaje en soledad

que las palabras no están en tu boca

hay que sacarlas de otros y esperar

sujetarse al cuello por donde pasa su hermosura

y en el medio de una sílaba sentarse y olvidar

la palabra

el cuello

el país natal

esto no suena bien decirse

sentado en la línea que cruza la lengua

olvidar la lengua

sentado en la lengua que surca la línea

arar la línea

escuchar lo partido en cada sílaba

echarse en esa herida

¿quién se parece

a tu palabra cuando la lame su mitad?

entre sílaba y sílaba

entre lo asido y lo dejado

un pájaro

un pico que comienza

a no poder hablar

un olvidar a medias

un alzarse porque hay que caminar

un alzarse si hay que caminar

 

Reseña del poemario De los peces la sed de Silvia Goldman.

Silvia Goldman, uruguaya, radicada en Estados Unidos desde hace quince años. Poemas y artículos académicos suyos han sido publicados en revistas literarias de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. En el 2008 publicó su primer libro de poemas titulado Cinco movimientos del llanto(Ediciones de Hermes Criollo, Montevideo). En el 2016, la editorial Cardboardhouse Press publicó No-one Rises Indifferent to Sorrow, una selección de los poemas contenidos en la primera sección de dicho libro y traducidos al inglés por Charlotte Whittle. Su poemario más reciente es De los peces la sed (Pandora/Lobo estepario, 2018). Es doctora en Estudios hispánicos por la Universidad de Brown y docente universitaria.

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