La Traviata

La Traviata en el Lyric Opera de Chicago. Foto: Cortesía

por Carolina Herrera

Las románticas notas del preludio al primer acto de La Traviata de Giuseppe Verdi, comienzan a flotar sobre un hermoso telón de encaje celeste que sirve de filtro para mirar dentro de la recámara de Violetta, una cortesana (las escorts del XIX), quien, ayudada por su empleada Anina, se viste para una fiesta que ha organizado en su casa, tras recuperarse de una enfermedad.

El telón se levanta y se transforma rápidamente en el área donde se desarrolla la fiesta y ahora observamos una mesa que se desborda de pasteles y confites sobre una pared blanca. Los invitados llegan luciendo vestidos de colores, pelucas estrambóticas y algunos hasta máscaras, sirviendo no solo de reparto sino de adornos de alto impacto visual. Sus sombras se proyectan contra la enorme pared blanca dándole a la escena un aire fellinesco y es aquí donde comienza el conflicto de la historia. Alfredo Germont (el tenor italiano Giorgio Berucci), un joven aristócrata, se ha enamorado de Violetta (encarnada por la coloratura soprano rusa Albina Shagimuratova) y ésta se debate entre las declaraciones de amor de Alfredo y la vida de placer que hasta entonces ha llevado. Violetta, decide aceptar el amor de Alfredo y la hermosa voz de Shagimuratova se alza en el escenario al cantar la primer aria de la noche.

Giuseppe Verdi se basó en La dama de las Camelias del francés Alejandro Dumas hijo, para escribir una tragedia de amor clásica, donde los enamorados no pueden estar juntos y justo cuando parece que todo se va a resolver, ella muere. La producción del Lyric Opera es una explosión de color, luz y sombras que solo puedo describir con una palabra que no tiene traducción en español: whimsical, que es algo entre lo fantástico y lo caprichoso, lo colorido y lo novedoso. En el segundo acto, tras la intervención del padre de Alfredo (el tenor Zeljko Lucic) quien ha convencido a Violetta de dejarlo para preservar el honor de la familia, los enamorados asisten a una fiesta por separado. El tapiz rojo y negro de la pared que encuadra el escenario da una sensación de exceso y decadencia que se acentúa con el vestuario del ensemble, los toros danzantes y los magos, en un desfile de luces y sombras que podría compararse con los altibajos del amor.

La tragedia de La Traviata —la mujer caída— es un drama del siglo XIX que resuena en el XXI pues aunque las formas han cambiado y supuestamente nos hemos “liberado”, una mujer independiente todavía es vista con cierta sospecha y a veces hasta lástima. Y mejor aquí le paro porque ya me estoy enojando… La Traviata en el Lyric es una puesta visual y musicalmente impactante que no deja de asaltar y sorprender de principio a fin.

 

La Traviata se presenta en el Lyric Opera de Chicago hasta el 22 de marzo.

Carolina Herrera. Su primera novela, #Mujer que piensa (El BeiSMan PrESs, 2016), recibió primer lugar en la categoría Mejor Primer Libro-Novela del International Latino Book Award. Es parte de Ni Bárbaras, ni Malinches: antología de escritoras latinoamericanas en Estados Unidos (Ars Comunis Editorial, 2017). Su historia forma parte del volumen IV de la serie Today’s Inspired Latina, Life Stories of Success in the Face of Adversity (2018). Es miembro del consejo editorial de El BeiSMan y contribuye a la revista con regularidad. Oradora TEDx. Vive en Naperville, Illinois.

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