Las sociedades modernas y la bestia del poder

LEVIATÁN: escena del filme del cineasta ruso Andrey Zvyagintsev.

por Febronio Zatarain

 

El pensador inglés Thomas Hobbes nos hace pensar que los verdaderos actos de bondad tienen un carácter sobrehumano. Que por naturaleza somos cien por ciento egoístas; que el objeto de estudio de la Ética es artificial, pues los valores se han establecido para poner riendas a los egoísmos y así poder desarrollar la Civilización. Lo natural, por ejemplo, es que los hombres seamos machos porque en términos de fuerza física podemos dominar a las mujeres. La mujer luchó y sigue luchando para lograr que se le trate como igual y que el hombre no abuse de su fuerza física.

Y esta lógica se reproduce en toda diferencia, en toda confrontación. Mientras más disposición muestran los grupos que se enfrentan a concertar, a ceder y a conceder mayor desarrollo en términos de civilización se manifestará al interior de una comunidad, de un país o del mundo entero.

En la primera mitad del siglo XX estas grandes Bestias del Poder que Hobbes bautizó con el nombre de Leviatán, se desbocaron y generaron dos guerras. Los triunfadores de la Segunda Guerra Mundial tuvieron que concertar, conceder y ceder. El mundo se dividió en dos bloques y cada uno construyó una ética con la cual regirse. Estos dos Leviatanes tuvieron sus confrontaciones de manera indirecta (lo que se llamó la Guerra Fría) a lo largo de cuatro décadas, hasta que el bloque “socialista” aceptó su fracaso. Al derrumbarse el Muro de Berlín se derrumbaron por completo las éticas que sustentaban al Uno con el Otro. Los leviatanes se desbocaron de nuevo. Los países de Europa Occidental, para poderse proteger de los embates de Estados Unidos, de Rusia y de China formaron la Unión Europea.

Debido al alto gran desarrollo de bienestar social que se había alcanzado en la gran mayoría de los países de la Unión Europea hacia el año 1989, las propuestas de respetar lo que no soy, lo que pertenece al terreno de la Otredad vienen fundamentalmente de ellos. Estados Unidos, Rusia y China se han mantenido en la misma sintonía; sus pleitos, cínicamente, son por el control de territorios. Entre ellos los debates sobre los valores no existen… “Si puedo, te jodo”.

Al llamado Tercer Mundo, los tres Grandes Leviatanes han agarrado a los países que lo conforman como trampeadores y han aplicado un capitalismo bárbaro y descarnado. Si algunos de estos países han tenido en su interior movimientos sociales que han logrado tomar el poder, estos movimientos han tendido a crear un “Estado de Bienestar” muy débil que se ha manipulado al antojo de un Caudillo, priorizando siempre mantener y acrecentar el Poder valiéndose, si es necesario, de prácticas demagógicas y populistas. En la actualidad la esperanza, más que los jóvenes, son los adolescentes; y los liderazgos es muy probable que salgan de la Unión Europea, de Estados Unidos y de los demás países del llamado Primer Mundo; esto porque sus programas educativos preponderan el respeto no sólo a los demás, sino a los animales y a la naturaleza. La herramienta fundamental de los adolescentes y posiblemente de los niños para organizarse en todo el Orbe será el Internet; y también el Internet será su arma de ataque.

Los adolescentes y los niños del mundo nos darán una lección de Civilidad en la próxima década.

Febronio Zatarain. Emigró a Chicago en 1989 donde se ha dedicado a la promoción cultural. Ha publicado En Guadalajara fue (novela), Veinte canciones en desamor y un poema sosegado. En 2015 ganó el Premio Latinoamericano de Poesía Transgresora con el poemario El ojo de Bacon.

 

 

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