Celebraciones, una novela para no perder la memoria

Fotografía de Leonardo Gil por Rafael Ortiz Calderón

 

Celebraciones, de Leonardo Gil
Bogotá Colombia: Ministerio de Cultura, Himpar editores, 2018, 148 páginas, $10 dólares/$30.000 pesos colombianos, ISBN 978-958-58740-3-9

Los temas que genera la literatura no son al azar. Todo escritor se basa siempre al escribir en una conmoción interna, en una debacle intelectual que le empuja a decir algo. Pero ese sacudón emocional llega desde lo espiritual y no tanto desde lo sentimental. Siempre hay un hecho que marca no solo la visión personal, sino que afecta a toda una comunidad, a una nación, incluso a todo un continente. La novela Celebraciones, del autor colombiano Leonardo Gil Gómez, nos recrea una serie de eventos que han sacudido a Colombia por muchos años, pero sabemos que esos hechos se reflejan, lamentablemente, en cualquier zona de América latina.

Guillermo, el joven bogotano que es el protagonista de la novela, se gana la vida vendiendo películas, se entera que su hermano ha sido abatido por fuerzas del gobierno en un enfrentamiento con guerrilleros. Ni Guillermo ni Alicia, su madre, entienden la información que se les presenta de manera confusa, de mala gana, y con muchas sugerencias de “dejarlo ahí”. Guillermo, quien no cree lo que le dicen, emprende el viaje para recuperar el cuerpo de su hermano, guiado por un narrador en segunda persona que le habla muy de cerca, esa voz no es otra que la de su propio hermano muerto. El viaje se consuma no sin complicaciones ni desventuras, pero no deja de escucharse un dejo de tragedia a su paso, tal cual una guerra civil fratricida es.

Con una narrativa casi coloquial, Gil Gómez nos pasea por los llanos colombianos haciéndonos sentir el calor sofocante, los aromas de las cocinas de la calle, los sonidos de los vehículos y de los mosquitos, pero también las penurias de un pueblo que vive la muerte de manera cotidiana.

Toda América latina ha sufrido de dictaduras, de revoluciones, de guerras civiles o de terrorismo, y las secuelas se palpan aún después de varias décadas. Toda confrontación deja cicatrices, y es por eso que si queremos seguir viviendo y creciendo como comunidad, esas cicatrices deben ser expuestas para que la población aprenda de los errores y éstos no vuelvan a repetirse. Libros como Celebraciones, recrean esa memoria colectiva, nos la presentan sin contemplaciones para que podamos comprender en toda su dimensión la crueldad del ser humano, y lo que se necesita hacer para que el mundo cambie.

Celebraciones es una buena novela desde lo narrativo no solo porque es rica en su expresión, sino porque crea un ambiente propicio para que el lector viva el mismo entorno que el protagonista, sufra sus mismas angustias y para que celebre también esas pequeñas victorias que se pueden saborear dentro de un ambiente hostil, corrupto y despiadado. Pero también uno se da cuenta que la novela está trabajada desde el aspecto histórico y político, que es fiel a su contexto y porque invita a la reflexión. Y cuando tenemos un cóctel tan poderoso como este en una sola novela, no nos queda otra que sentarnos y empezar a leerla.

 

Fernando Olszanski, escritor y editor, su último libro se titula El orden natural de las cosas y otros cuentos. Es Director Editorial de Ars Communis. Reside en Chicago.

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