La Ruta

The Women of La Ruta. Photo: Michelle Nolan

por Tanya Victoria

La indiferencia del mexicano ante la muerte, se nutre de su indiferencia ante la vida.
—Octavio Paz

El sitio es Ciudad Juárez, el primer caso de feminicidio documentado es de Alma Chavira Gómez su cuerpo fue hallado el 23 de enero de 1993. Aunque es un dolor profundo para la sociedad, estos crímenes están impunes. Los mexicanos tenemos una lucha pendiente contra la insoportable indiferencia a la violencia, a las mujeres desaparecidas nadie las busca, hoy 43 desaparecidos ya no son noticia. Nos falta capacidad de indignación.

La importancia de seguir conectados con la realidad y la necesidad emocional por hablar de la ausencia llevan al dramaturgo Issac Gómez a escribir La Ruta. Inspirado por testimonios reales, la puesta en escena cuenta con música en vivo, un elenco femenino de los más dinámicos de Latinx en Chicago, La Ruta es un descubrimiento visceral de infames secretos enterrados en el desierto, para muchos es una realidad distinta pero no distante. La Ruta da seguimiento a dos mujeres, a dos madres que buscan a sus hijas desaparecidas, el libreto es indudablemente un tributo a la comunidad de mujeres mexicanas que intentan vivir tras una pérdida indescriptible.

Cada mujer en esta obra está basada en la historia de una persona real. Algunos nombres han sido cambiados para su protección, la violencia que enfrentan y su resistencia no. Les prometí a estas mujeres que sus historias serían escuchadas por tantas personas como sea humanamente posible, y durante este estreno mundial en Steppenwolf, estamos un paso más cerca de cumplir esa promesa: dar testimonio y llevar sus historias hacia adelante.

“Como un mexicano de la frontera, le debo toda mi existencia a las mujeres mexicanas. Esta obra es para ellas. Para todas. Forever”. —Isaac Gómez

 

La Ruta
Escrita por Isaac Gómez
Dirección Sandra Márquez
Diciembre 13, 2018 – Enero 27, 2019
Upstairs Theatre (1650 N Halsted St).
steppenwolf.org 312-335-1650

Tanya Victoria. Ciudad de México. Reside en Chicago desde 1998. Trabaja como coordinadora de programas que promueven la cultura y conservación para la educación infantil. Trabajó en la Sociedad de Zoológicos de Chicago. Estudió en la Sociedad General de Escritores Mexicanos (SOGEM) y escribe para Contratiempo desde 2001.

Il Trovatore

Il Trovatore puesta en escena por el Lyric Opera of Chicago

por Carolina Herrera

Enrico Caruso alguna vez dijo que era muy fácil montar Il Trovatore, solo hacía falta conseguir a los cuatro mejores cantantes del mundo. Les aseguro que, en este caso, el Lyric Opera no se quedó corto. Cuatro maravillosas voces en escena que hicieron vibrar al público de principio a fin. Comenzaré con la soprano Tamara Wilson, quien tiene una larga trayectoria en el mundo de la ópera, e hizo su debut en el escenario. ¡Dios! ¡Qué voz! Yo no soy una experta en cantantes de ópera, es más, ni siquiera soy experta en ópera, pero me encanta y puedo reconocer una gran voz, y la de Tamara Wilson es, sin duda, una de las mejores voces que he escuchado en mi vida.

Il Trovatore, de Giuseppe Verdi, se desarrolla en España y comienza con el Capitán Ferrando (Roberto Tagliavini) contando la historia del Conde de Luna (Artur Rucinski), quien está enamorado de la princesa Leonora (Tamara Wilson) y ésta, a su vez, lo está de un misterioso trovador, Manrico (Russell Thomas). Éste último es hijo de la gitana Azucena (Jamie Barton), quien busca vengarse del Conde pues años atrás, los padres del Conde quemaron a la madre de Azucena después de acusarla de haberles robado a uno de sus hijos. Es pues, una historia de amor, pero también de venganza, los dos grandes motores de las pasiones humanas y es precisamente esta pasión lo que mueve la historia.

Tras el telón que muestra una de las pinturas “negras” de Goya, en el escenario se observa una enorme pared con unas escaleras por donde desciende el Capitán Ferrando para dirigirse a sus soldados. Al terminar la escena, la pared gira y vemos a Leonora dentro del castillo con su dama de compañía, y así va girando la pared, pasando por el Coro de los Yunques (donde un coro de gitanos martillea los yunques al ritmo de la orquesta), hasta terminar en la pira donde yacen Azucena y Manrico… pero no les voy a contar el final.

Todas las voces de los personajes son maravillosas, pero las cuatro voces principales no le piden nada a nadie, aunque debo apuntar que las mujeres se llevaron la noche. Alegría, tristeza, desesperanza, determinación, todo esto y más es capaz de transmitir la soprano Tamara Wilson, representando todas las etapas del amor, con esa voz que hizo retumbar el recinto y me sacó un par de lágrimas (y eso es decir bastante). Ni qué decir de la potencia de la voz de Jamie Barton, la joven mezzo-soprano que canta con los colores de la venganza.

Il Trovatore es una ópera relativamente corta, dura solo dos horas, veinte minutos. Además, tenemos un mexicano en el repertorio, el tenor Mario Rojas en el papel de Ruiz, el ayudante del Conde, quien también deleita con su voz pristina.

Il Trovatore se presenta en el Lyric Opera hasta el 9 de diciembre.

 

Carolina Herrera. Su primera novela, #Mujer que piensa (El BeiSMan PrESs, 2016), recibió primer lugar en la categoría Mejor Primer Libro-Novela del International Latino Book Award. Es parte de Ni Bárbaras, ni Malinches: antología de escritoras latinoamericanas en Estados Unidos (Ars Comunis Editorial, 2017). Su historia forma parte del volumen IV de la serie Today’s Inspired Latina, Life Stories of Success in the Face of Adversity (2018). Es miembro del consejo editorial de El BeiSMan y contribuye a la revista con regularidad. Oradora TEDx. Vive en Naperville, Illinois.

Las criadas

Las criadas de Jean Genet, dirigida por José Burgos y puesta en escena por Repertorio Latino Theater Company. Foto: cortesía

Por Antonio E. Del Toro

La ciudad de Chicago está pasando por un nacimiento de artes escénicas en español como nunca se había visto; cosa que se debe apoyar. En el transcurso de la temporada otoñal 2018, se han establecido nuevos teatros, nuevas escuelas de actuación, las cuales están produciendo eventos que abarcan desde monólogos hasta musicales. Sin embargo, también están surgiendo obras que van más allá del uso de las tablas como un medio de entretenimiento, apelando a las sensibilidades de un público que demanda poesía y no sólo diversión.

Repertorio Latino Theater Company se atrevió a montar una obra que cumple con estas características. Alejándose de la comedia y de la danza, obliga al espectador a acurrucarse dentro de la filosofía y a cobijarse con las incomodidades de las divisiones socioeconómicas mostradas en la literatura de mediados del siglo XX, Las criadas de Jean Genet fue un excelente preámbulo al teatro de lo absurdo. El drama es complejo y exige la atención absoluta de la audiencia, la cual es pagada con una exposición poética del clasismo y la modernidad francesa en la década de 1940.

El montaje de Las criadas bajo la dirección de José Burgos es un trabajo minimalista en cuanto al uso mesurado de efectos de sonido e iluminación; la magia del teatro en este caso se fundamenta en lo actoral. El escenario se aleja del cubo típico y opta por una plataforma hexagonal que inmiscuye a la audiencia dentro de la obra y crea una intimidad entre las actrices y el público, rompiendo la pared entre espectadores y elenco; el auditorio se transforma en testigo ocular de un crimen, cómplices y no nada más mirones, así cumpliendo con la función artística del teatro, la retroalimentación enérgica, rebasando el mero espectáculo y transportándonos a un juego de poder perverso entre la clase opulenta y sus subalternos.

La obra se mantiene en pie debido a la labor de las actrices: Paula Aguirre (Clara), Mafer Roussell (la Señora) y Andrea Leguizamón (Solange). El elenco traslada y conmueve al público, exponiendo la complejidad de la condición humana de una manera actoral sin depender de los trucos técnicos o la ambientación. Hay varios inconvenientes en la obra, pero abordaré dos.

El primero, que genera un bajón de calidad y un rechinar de nuestras capacidades auditivas, fue el innecesario uso del dialecto de Castilla, no sólo porque desentona, sino porque se emplea erróneamente. Los errores gramaticales no son culpa de la actriz mexicana; sospecho que es producto de una mala traducción del libreto o una pobre adaptación directoral. Sin embargo, esto se puede corregir fácilmente al permitirle usar su dialecto natural. Las hermanas marginadas se apegan a sus respectivos acentos, una al argentino y la otra al colombiano y no les quita presencia escénica. El personaje de la Señora perfectamente puede acoplarse al léxico de la clase alta mexicana. Es urgente que se efectúe ese cambio para utilizar las facultades actorales de Mafer al máximo y así eliminar esa distracción. Ella es la que tiene mayor formación académica como actriz y no se le está aprovechando.

El segundo inconveniente que se tiene que analizar es la ejecución del monólogo de Solange; la culminación existencial de un ser fragmentando y disfuncional queda plano. Se tienen que eliminar los gritos de la primera parte de la obra para acentuar el desplome de la cordura que se expone en la segunda. Las emociones están demasiado elevadas durante el curso del soliloquio, necesita bajar de vez en cuando para permitirle un suspiro al público. Esta sección es el mayor reto de la obra, es la parte más delicada y se tiene que manejar con suma cautela. Andrea hace hasta lo imposible para desplazarse de un polo emocional al otro, yendo desde la risa enfermiza hasta las lágrimas. Hay instancias en las que se percibe un doble caos; el del personaje y el de la actriz tratando de mantener varias emociones fuertes en crescendo en un monólogo que sobresale por extenso. Andrea ha crecido muchísimo como actriz y su rango de actuación continua extendiéndose. Sin embargo, hay una apelación gratuita al grito no solo en esta obra sino en muchas otras obras que se han presentado recientemente en Chicago. Es necesario auxiliarse del manejo de los tonos, de los titubeos, de los gestos, temblores del rostro, mesurar las pisadas; al igual que en la música, los silencios en el teatro acrecientan el arte. Con un grito se tilda un clímax, con dos se salta una corazonada, ya con tres o más me mandan a la algarabía de un mercado.

La obra es recomendable postula una propuesta teatral más elevada a la del teatro que estamos acostumbrados a ver en la comunidad hispana de Chicago. Las criadas nos incita a un acercamiento a un teatro más moderno, apegado al existencialismo. José Burgos ha tomado un riesgo que no solo se debe de respetar y reconocer, sino apoyar. Así es como el teatro en español puede dar sus grandes saltos.

 

Las criadas continuará su temporada en este nuevo espacio teatral hasta el 16 de diciembre en 3622 S. Morgan St. Chicago, IL en el corazón de Bridgeport. Los boletos están disponible en internet a través de Brown Paper Tickets.

Antonio E. del Toro nació en Guadalajara. Trabaja como intérprete y traductor en Chicago. Gracias a un interés en tecnología y literatura, ha encontrado el teatro y su complejo proceso de producción. Otros intereses incluyen cine y técnica mixta.

 

Fernando del Paso, forever

por Humberto Gamboa

Un día de noviembre de 1992, deambulando por los amplios pasillos de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara (FIL) me topé de frente con la figura entrañable del escritor Fernando del Paso. Me emocioné hasta los huesos. Lo reconocí inmediatamente por las fotos suyas publicadas en Proceso y en las solapas de sus libros. Quise acercármele pero dudé, por mi extrema timidez. Lo estuve siguiendo un buen trecho, y por fin, armándome de valor, me atreví a importunarlo. Le dije que era su lector muy agradecido, que su libro Palinuro de México (1977) lo llevaba en el alma, y que leía con devoción cada artículo suyo que aparecía en Proceso y en otras revistas. Me pidió que lo acompañara un rato y (mientras caminábamos) le contara un poco de mí y de lo que hacía en Chicago. Le dije de mi oficio de librero y de mis empeños con mis amigos en sacar una revista. Le regalé un ejemplar que llevaba del número 4 de tres américas (dedicada a José Emilio Pacheco) y le señalé que en la revista teníamos un pequeño espacio (Azul) dedicado a los niños, distinguido por su color. Me preguntó Del Paso si yo sabía que él mismo había publicado un libro de poesía para niños. Le dije que por supuesto, señor Del Paso, su De la A a la Z por un poeta (1988). Y él me dijo bueno, pues Ediciones ERA me acaba de publicar otro de esos libritos (Paleta de diez colores) y quizás les pueda interesar alguno de esos poemitas para su revista. ¡De mil amores, señor Del Paso!, le contesté. Pues entonces vámonos ya con mi querida amiga Neus Espresate (directora de ERA) para que de una vez sepa ella que usted y sus amigos cuentan con mi autorización para reproducir lo que quieran… y por favor Humberto: no vuelva a llamarme señor Del Paso, dígame Fernando a secas, ¿le parece bien? Tragué saliva de gusto.

Cuento esta anécdota sólo para ilustrar la sencillez y la calidad de persona que fue este bello y sabio hombre de letras. El gran renacentista: poeta, ensayista, dramaturgo, dibujante, pintor, locutor de la radio BBC de Londres, diplomático, académico, y uno de los mayores novelistas del siglo XX, gloria de México y del mundo (Premio Cervantes 2015). Su deceso, ocurrido el 14 de noviembre de 2018, me ha dejado conmocionado. Leyendo Proceso en línea, me he venido a enterar de su fallecimiento en la ciudad de Guadalajara. Tenía mi ilusión de volver a verlo y escucharlo el próximo 27 de noviembre en la FIL, donde estaba programada su participación en un tributo a Juan José Arreola (él es coautor del hermoso libro Memoria y Olvido, Vida de J.J. Arreola contada a F. del Paso, 1994). Ahora seguramente el homenaje los incluirá a ambos. Será una velada triste. Después de 15 años sin ir yo a esta Feria del Libro, mi mayor placer iba a ser divisar desde una butaca en el auditorio al gentil y muy querido Fernando. Ahora viajará conmigo a la FIL y a todas partes.

Para aquellos infortunados que no conocieron nuestra añorada fugaz revista tres américas, y como mínimo tributo a nuestro inolvidable autor, reproduzco ahora los dos poemitas que nos regaló don Fernando, aparecidos en la sección Azul del número 5 de tres américas, con fecha de Verano 1993. Son como son todos los niños, como quiso ser siempre don Fernando: muy chiquitos, alegres y explosivos. Van entonces dos de esos colores de su paleta: EL AMARILLO “Son/ un solo sol,/ cuando son un solo brillo,/ el oro y el amarillo.” y EL ROJO “El rojo apagado/ se hace rojo vivo/ de unos labios prendado,/ a una boca prendido.” (Paleta de diez colores, ERA/CIDCLI). También como mínimo homenaje anexo (¿otra vez?) una antigua notita mía sobre su magistral Noticias del Imperio. La redacté para que coincidiera con la tradición de las fiestas mexicanas en Chicago, un 5 de mayo ya muy lejano. Y finalmente les ruego un minuto de silencio, y luego un gran aplauso, forever and ever, para don Fernando del Paso.

Chicago, 18 de noviembre de 2018

Noticias del Imperio de Fernando del Paso

La caída del último imperio mexicano

Para mi querida Estela, en nuestro Aniversario

Noticias del Imperio, de Fernando del Paso, Editorial Diana, 1987

“Yo soy mamá Carlota. Ellos, los mexicanos, me hicieron su madre, y yo los hice mis hijos. Yo soy Mamá Carlota, madre de todos los indios y todos los mestizos, madre de todos los blancos y los cambujos, los negros y los saltapatraces. Yo soy Mamá Carlota, madre de Cuauhtémoc y La Malinche, del cura Hidalgo y Benito Juárez, de Sor Juana y Emiliano Zapata. Porque yo soy tan mexicana, ya te lo dije, Maximiliano, como todos ellos. Yo no soy francesa, ni belga, ni italiana: soy mexicana, porque me cambiaron de sangre en México”.

Nos encontramos en Bélgica, en el Castillo de Bouchout, en 1927. La espectral figura que así delira, en aquel desolado castillo, es María Carlota Amelia Victoria Clementina, hija de Leopoldo, Príncipe de Sajonia-Coburgo y Rey de Bélgica, prima de la reina de Inglaterra, Emperatriz de México y de América. Tiene ochenta y seis años de edad y sesenta de vivir en silencio. En aquel año, su último sobre la tierra, rompe su mutismo y dialoga interminablemente con el fantasma de su adorado Max. A través de su soliloquio reviviremos el espectáculo de lo que fue el último imperio mexicano.

María Carlota es apenas un pálido recuerdo de aquella mujer ambiciosa que desembarcara en Veracruz el 28 de mayo de 1864, al lado de su esposo Fernando Maximiliano José, Archiduque de Austria, para tomar posesión del trono de México. Es la última sobreviviente de aquella aventura infame, cuando los sueños imperialistas de Napoleón III, de Francia, fueron desquebrajados por la férrea voluntad de un pueblo y la dignidad y sabiduría de su presidente: don Benito Juárez.

El escritor Fernando del Paso, quizá el más laborioso y brillante de todos los novelistas mexicanos contemporáneos, dedicó 10 años de su vida a investigar minuciosamente uno de los periodos más críticos de su país, los años conocidos como de la intervención francesa, cuando la joven República Mexicana se vio amenazada por la invasión de tropas extranjeras. El óptimo resultado de su tarea lo tenemos hoy a la vista: Noticias del Imperio, una de las novelas más fascinantes aparecidas en las últimas décadas, publicada por primera vez en 1987.

No es la primera vez que la tragedia de Maximiliano y Carlota ocupa la imaginación de un escritor. Otro mexicano, Rodolfo Usigli, escribió su drama Corona de sombra, en 1943, basado en ese hecho histórico. Y también, como anota Del Paso, existe media docena de poemas escritos por autores europeos, y hasta una obra de teatro, Juárez y Maximiliano, escrita por un austriaco, Franz Werfel. Pero sin duda alguna, es Fernando del Paso quien somete el tema hasta sus últimas consecuencias.

La exhaustiva investigación de los personajes de la tragedia aportó un sinfín de detalles interesantes que la historia oficial jamás menciona. Algunos chuscos, quizá intrascendentes, pero que exhiben el aspecto humano de los emperadores; por ejemplo, el hecho de que la primera noche que pernoctara la pareja imperial en el castillo de Chapultepec, su cama estuviera plagada de chinches, obligando a Maximiliano a dormir sobre el único mueble libre de los insectos: una mesa de billar. Y los arrebatos de celos de Carlota, enterada de las constantes infidelidades de su marido. El éxtasis del emperador ante el descubrimiento de la maravillosa flora y fauna mexicana. Y su deseo sincero de sentirse mexicano, y de ser aceptado como tal, llegando al extremo inaudito de aparecer en público vestido de charro.

La figura de Benito Juárez que retrata Fernando del Paso es verdaderamente inolvidable. Aquí, el Benemérito de las Américas, aparece investido de un gran sentido del humor, restándose importancia en lo personal, pero siempre consciente del enorme peso de sus responsabilidades. Los diálogos con su secretario nos revelan muchos de los aspectos de su vida privada, y al mismo tiempo nos indican los posibles motivos de las acciones que se vio obligado a emprender, tales como el no perdonar la vida de Maximiliano, al caer éste preso de las fuerzas republicanas.

A la famosa Batalla de Puebla, ocurrida el 5 de mayo de 1862, donde el invicto ejército francés sufriera tremenda derrota, asestada por las tropas del general Ignacio Zaragoza, se le ha concedido —a juicio de Del Paso— valor excesivo. Durante el curso de sus investigaciones, cayó en sus manos el diario del coronel Francisco Troncoso, referente al otro sitio de Puebla, ocurrido un año después, en 1863. En una entrevista publicada en La Jornada, en octubre de 1993, Del Paso contaba al periodista Martín Solares: “Vi que era necesario que el pueblo se diera cuenta de que la verdadera lucha heroica de los mexicanos no fue el 5 de Mayo, sino los 62 días del sitio de Puebla (del 17 de marzo al 19 de mayo de 1863) que, como digo ahí, a final de cuentas la ciudad tuvo que ser tomada colonia por colonia, manzana por manzana, calle por calle, casa por casa y, a veces, cuarto por cuarto”.

Desmitificar algunos pasajes de la historia no significa de ninguna manera atentar contra los valores nacionales, como podrían pensar algunos puristas despistados. Es saludable crear el debate en torno a figuras y hechos históricos. Y Del Paso lo logra de una manera efectiva e inteligente. En toda su obra narrativa, en sus dos novelas anteriores (José Trigo, 1966, y Palinuro de México, 1977) y en la que hoy nos ocupa, aparece como constante su análisis de las sociedades, su radiografía implacable del poder.

En Noticias del Imperio, Fernando del Paso examina las verdaderas motivaciones de los franceses, que justificaban la invasión del territorio mexicano con el pretexto de “salvarlo” de la nefasta influencia anglosajona, apelando a su “latinidad”. Tal es el origen del nombre que América Latina ostenta hasta la fecha. También cabe destacar que, dentro de esta voluminosa novela (670 páginas en esta edición), aparecen insertados algunos magistrales relatos que muy bien pudieran leerse independientemente, sin perder sustancia ni originalidad. Tal es el caso, por ejemplo, del regocijante capítulo “Seducciones: ¿Ni con mil Avemarías?”

Pero es la voz adolorida de Carlota la que imprime el verdadero carácter de la obra. Es su locura, provocada por el derrumbe del imperio, y las palabras finales de Maximiliano, antes de morir fusilado en el Cerro de las Campanas, lo que nos conmueve.

“Sentémonos a contar tristes historias de muertes de reyes”, reza el estribillo shakespeariano. Sentémonos pues, y escuchemos el delirio sin fin de la última emperatriz de México:

“Yo tengo alas de ángel; me crecieron anoche mientras soñaba contigo, mientras te imaginaba. Porque yo no soy nada si no invento mis recuerdos. Porque tú no serás nadie, Maximiliano, si no te inventan mis sueños… El otro día vino el mensajero disfrazado de Benito Juárez y tenía, entre las manos, la tapa de un cráneo que rebosaba de sangre. Era la sangre, me dijo, de todos los mexicanos que habían muerto durante la Intervención y el Imperio”.

 

Publicado en el semanario ¡Éxito! en su edición del 5 de mayo de 1994

Humberto Gamboa. Nació en Durango, en la navidad de 1954, en un pueblito llamado La Purísima, localizado a 50 kilómetros de Santiago Papasquiaro, la cuna de los Revueltas. La primera vez que oí de esa familia debe haber sido en 1962, durante una de mis frecuentes vistas a Santiago, donde mi hermano Fidel estudiaba su secundaria. Caminando un día por esas calles con mi madre, descubrí, incrustada en la pared de una casa que lucía pobre y abandonada, una vieja plaquita donde aún podía leerse: “Aquí nacieron los Revueltas, orgullo de México y del Mundo”. En agosto de 1968, cuando me fui a estudiar a la Ciudad de Durango fue cuando realmente caí en cuenta de la enorme importancia de José Revueltas. El Movimiento Estudiantil había llegado a la provincia y Durango estaba, como el resto del país, convulsionado. Su nombre estaba en boca de los manifestantes y en los diarios. Después de Tlatelolco, muchos jóvenes comenzamos a leer con fervor a José Revueltas. Durante 33 años, Gamboa fue librero (6 en la librería Europa y 27 en Tres Américas) y, al mismo tiempo, durante 10 años se dedicó a escribir reseñas de libros y entrevistas en la revista Tres Américas y en el semanario ¡Éxito!

 

Siegfrido en el Lyric Opera de Chicago

Siegfried en el Lyric Opera de Chicago. Foto: cortesía

Siegfried es la tercera de las cuatro operas que componen la tetralogía de El Anillo de los Nibelungos de Richard Wagner, y si usted se pregunta si es la versión operática de El señor de los anillos de Tolkien (o de Peter Jackson para los que se fueron derechito a Netflix), advierto que no lo es… pero sí lo es, pues Tolkien se basó en Wagner, y Peter Jackson se basó en Tolkien y muy probablemente Game of Thrones de George R.R. Martin (via Random House o HBO) es otro de sus descendientes. Lo segundo que voy a enfatizar sobre esta gran opera es que dura cinco horas, es decir, no es para principiantes. Si usted nunca ha ido a la ópera, no comience aquí.

El primer acto comienza con Mime el nibelungo (la raza enana de la mitología germánica) y quien ha criado a Siegfried, forjando una espada para que su entenado mate al dragón que custodia “el anillo” y después deshacerse del muchacho. Mime se entera por Woltan (el rey de los dioses) que solo la hoja forjada por “el que no conoce el miedo” (el propio Siegfried) será capaz de hacerlo con los restos Nothung, la espada que pertenecía al padre del joven protagonista. El escenario es una enorme pared blanca pintarrajeada con crayola donde se observa el nombre de Siegfried, el sol, un dragón y otros motivos dibujados por una mano infantil. El travieso Siegfried regresa del bosque y aquí comienza un intercambio entre los dos tenores (Brukhard Fritz en el papel de Siegfried y Matthias Klink como Mime) donde queda patente la arrogancia del muchacho y los planes de Mime. No se qué me decepcionó más, ver a Fritz vestido exactamente igual que el Chavo del Ocho o su voz, que no podía competir con la de Klink… o será que estaba sentada muy atrás. Me pareció que no proyectaba bien, pero aun así, el primer acto es uno lleno de color y movimiento, donde entran y salen mimos con cajas de Amazon para que Siegfried arme una fragua y pueda forjar la espada que su difunto padre sacó alguna vez de una piedra (y no es Arturo, el de las leyendas inglesas, lo que me lleva a pensar que la espada en la piedra es un tema que predomina en otras mitologías).

El segundo acto comienza en el bosque, cerca de la cueva del dragón, con Woltan, en una magnífica interpretación del barítono Eric Owens y Alberitch (Samuel Youn), el creador del anillo y hermano de Mime, a quien éste último le quiere quitar el poder. Luego aparece el enorme dragón, Fafner, y Siegfried se enfrenta a él hasta que lo poncha, literalmente. Ya llevamos tres horas de opera y todavía tengo ánimo de continuar escuchando la hermosa música de Wagner y las magníficas voces del elenco, pero nunca hay más de dos actores en escena, y solo los mimos que entran y salen a iluminar el escenario le dan un movimiento. Siento un bostezo que me quiere salir por los ojos y trato de disimularlo.

El tercer acto abre con el mano a mano entre Wotan y Erda, la diosa de la tierra (la impresionante Ronnita Miller), quien aparece coronando un volcán dibujado en metros y metros de tela que los mimos mueven rítmicamente (reminiscente del paracaídas de Gymboree). Ellos son los padres de Brünhilde, la valkiria que Siegfried encuentra momentos después profundamente dormida. Es aquí donde la soprano Christine Goerke nos deleita con la potencia de su voz, pero después de una hora de “te quiero, no te quiero, soy diosa, no quiero ser humana, pero te quiero, cómo le vamos a hacer” con el no muy sexy Siegfrido… confieso que mi cabeza bamboleó. Aún así, en este tercer acto, escrito doce años después de los dos primeros, se revelan las notas wagnerianas más reconocibles. Alguien me dijo alguna vez que no le gustaba la opera porque “te hacen el cuento muy largo”, y Siegfried peca de esto, pero no hay manera de modificarlo. Wagner escribió una opera de cuatro horas (cinco con los intermedios) y cada nota es imprescindible. Siegfried es una ópera para conocedores o fanáticos de las óperas de Wagner.

 

Siegfried en Lyric Opera de Chicago hasta el 16 de noviembre a las 6:00 pm.

Carolina Herrera. Su primera novela, #Mujer que piensa (El BeiSMan PrESs, 2016), recibió primer lugar en la categoría Mejor Primer Libro-Novela del International Latino Book Award. Es parte de Ni Bárbaras, ni Malinches: antología de escritoras latinoamericanas en Estados Unidos (Ars Comunis Editorial, 2017). Su historia forma parte del volumen IV de la serie Today’s Inspired Latina, Life Stories of Success in the Face of Adversity (2018). Es miembro del consejo editorial de El BeiSMan y contribuye a la revista con regularidad. Oradora TEDx. Vive en Naperville, Illinois.

 

Luis Leal: Memories of Chicago IV

Marc Zimmerman and Mario T. García

Opening Note:

What follows is Part IV of Marc Zimmerman’s extended interview with Luis Leal, an iconic pioneer of Mexican and Chicano literature, and longtime Chicago resident. The earlier installments have appeared in previous issues of El BeiSMan; and the entire interview, re-edited, appears as a key text in Zimmerman’s new edited volume, The Mexican Experience in Chicago: Early Memories and Echoes in Our Time (Chicago: LACASA 2018), a volume plotting the history of Mexican Chicago and the development of Chicago Mexican and Latino studies through the research findings of Zimmerman’s students during his last years in the Latin American and Latino Studies Program at the University of Illinois at Chicago. Essays about Chicago Latinos and Mexicans set the stage for the Leal interview evoking the city’s Mexican life from the 1920s through the 1950s. Next comes a compilation of comments made by and about early Chicago Mexicans as found in the first studies of this population. A final essay shows how the study of Chicago Mexicans from Guanajuato, can offer new insights affecting our overall view of Chicago’s Mexican population. Taken together, these materials, sum up and enrich earlier studies, but also anticipate, corroborate and at times challenge Chicago Latino research that has been bourgeoning in recent years. In this installment, Leal sets forth important information about early Chicago Mexican creative writing and literary outlets in the 1950s.

The launching of The Mexican Experience in Chicago will be the occasion for a panel discussion and book signing sponsored by El BeiSMan, Pilsen Outpost and LACASA Chicago on Chicago Mexican History: What’s Been and What’s to be Done, chaired by historian Juan Mora-Torres and with other writers on Mexican Chicago, Xochitl Bada, Carlos Heredia, Nicole Marroquín and Leonard Ramírez, to be held Saturday December 15, 2:15-4:45 at the Lozano Branch, Chicago Public Library, 1805 South Loomis Street, Chicago, IL 60608. Zimmerman’s book is available at the Community Bookstore on 18th Street and through Amazon.com.

Art: William L. Ortiz. Linocut—black and white, but here reproduced black on orange, as in the cover of Jones and Wilson, The Mexican in Chicago 1931, when the image was published for the first time.

Section IV

Early Chicago Mexican and Latino Publications and Writers

MZ: Don Luis, let’s review your participation in Chicago publications before and after the war, as well as your knowledge about some of the early Chicago Mexican writers and writings.

LL: Well, in Chicago, I wrote and edited work for several publications. First there was A.B.C., major weekly newspaper was owned by Armando Almonte, in which I published works on Mexican culture in the 40s.

I also collaborated some with La Revista Rotaria, the Spanish edition of the Rotarians’ magazine (but with its own independent Latin American content, including some Chicago materials) which was published in Chicago by another Mexicano Manuel Hinojosa Flores, who distributed his journal throughout all of Spanish America from his office on Michigan Avenue. And then there was Nueva Séptima Página, where some literary work appeared. And then came Vida Latina, a magazine that was published until the end of the 1950s, which included a few literary pieces, but lots of advertisements, announcements, photographs, and news.

MZ: Even before WWII, in any of these or other publication you can remember before 1950, do you recall seeing any literary work written by mexicanos or Latinos in Chicago?

LL: Yes, there were a few who wrote and published their work in A.B.C. and elsewhere. I can remember one of them—a Señor Miguel Uribe, who wrote poems and stories in Chicago, in the 1940s and 50s. He published a lot, but few people noticed. I found his work by chance, took an interest and helped him publish some of his things. I met him a few times. And from what I remember, he didn’t speak any English. He was Mexican, but I don’t remember where he was from. What I do remember is that he often published pure sonnets, but he seemed best in satirical things. He had not read Octavio Paz, but he drew on another, older tradition behind him. Some of his works were parodies of classic Mexican poems, like Sor Juana’s “Hombres necios”.

MZ: But you helped him publish some of his work?

LL: Yes… Here (he points to a poem from Nueva Séptima Página that he has on his table—the transcription is illegible). I think this is a funny poem about “un maestro de la escuela mexicana”.

MZ (looking at the text): Hmm, is this a poem about a teacher in Mexico, or one who teaches according to, maybe, something he considers to be the Mexican school of teaching …?

LL: To me it’s clear that it’s about somebody teaching á la mexicana but in Chicago…

MZ: Teaching the Boricuas Mexican Spanish!

LL: Yes, and teaching in parrot-like style that the poet mocks.

MZ: So it’s clear that it’s a poem written in and about Chicago—and it’s by the first Mexican creative writer we now know about in the city!

MG: And the title—

LL: It’s called Audacias. “Audacities”—and he published some other things too. And this was at a time when there were no specifically Latino literary journals, few outlets for the few who tried to write.

MZ: And this poem was written and published before there were many Puerto Ricans in the city.

LL: Yes….

MZ: And you also published some other things by Uribe in Vida Latina

LL: Yes.

MZ: Can you remember any other writers who published in A.B.C. or other publications?

LL: I think there were. Let me see if I find another poem (He looks through an assortment of materials he has placed on the table). Look, look here! It’s another very long piece–look! A love story by Agustín Medina.

MZ: (reading/translating what Leal hands him): “I want to say goodbye to poetry, I want to erase all I have said if you are saying goodbye.”

LL: So there may be a whole body Chicago Mexican and Latino literature that still needs to be catalogued and studied. If we were younger, we could get Nick Kanellos’ list of Chicago Latino newspapers, magazines and the like and then go through the collections at the Chicago Historical Society or maybe even the Newberry Library.

MZ: Yes, that was a project I had on my “to do” list, and I even secured some modest funding from Kanellos for Carlos Cumpián when he was a student and had access to Antonio Delgado’s collection of Vida Latina issues. But Carlos found mainly poems and short pieces that were written in Latin America and then published in the magazine.

LL: Yes there was a lot of that, because our Vida Latina was a magazine focused on Chicago Latino life, but it wasn’t a literary or cultural journal like Ventana Abierta at UCSB, which I still co-edit. I seem to remember us publishing some poems by Chicagoans, but I can’t remember, and I don’t have access to Vida Latina here.

MZ. I have read several numbers of the magazine, and find it pretty revealing about the way you and others involved imagined the community you were trying to deal with.

LL: Vida Latina was published by Arturo Barbas Madero who owned the International Publishing Company Press on West Roosevelt Road, where they printed the magazine with the first issue appearing on February 1st, 1952. The general editor was Olimpo Galindo a medical doctor. …

MG: A Latino doctor in those early days…

LL: Yes, at least by the late 1940s, there were at least some Mexican and Latino doctors in the community, though most or all probably came already professionalized at least in part from Latin America…

MZ: And Dr. Luis Leal was the associate editor…

LL: Claro but not a medical doctor—not a physician.

MG: Dr. Galindo probably thought listing you as a doctor gave the magazine some added clout.

LL: Yes, but my first byline indicated my community affiliation and not “Professor Luis Leal”–to an article on “The Contributions of the Mexican People to American Culture.”

MG: Meaning U.S. culture…

LL: Yes, the United States

MZ: And where could one buy this magazine–in stores?

LL: It sold a lot on Halsted–on the street corners, where they sold newspapers. There were also grocery stores where they sold copies. Here (he turns to a photo in the Vida Latina’s first issue). Here is the Consul and here is Jaime Torres Bodet, the director of UNESCO at a party we had for him in West Chicago. … Once I got involved with Vida Latina, my own projects became more directly cultural than political as I sought to help make the magazine a vehicle for all Latino social sectors, helping to forge a multi-layered community that could then take on all kinds of agendas. And that meant that we needed a popular journal that would advertise community dances, plays, concerts and all kinds of events—even weddings, quinceañeras, whatever….

MZ: Look, “Men needed to work in Factory.”

MG (reading): “Permanent job. No experience needed. Tanning company.”

LL: For Mexicans ‘tanning’ is dangerous, difficult, and ugly work. With the laundry next to the packing houses they had the tanning houses, the acid tanning houses were among the worst jobs the Mexicans got.

MG: These advertisements are historical gems! The same for all these announcements about community dances, quinceañeras, weddings–all those events…

MZ: Yes, it certainly gives us a sense of Latino life and is clearly a valuable document for studying the period, maybe more so than other magazines I can think of. But I sense that its greatest weakness is just where you would have your greatest impact during your career—the question of literature.

LL: This is true, but remember that Vida Latina had much in English, and the fact is I devoted myself to Mexican and Latin American literature in Spanish at the University. My interest in Chicano literature came later.

MG: Well I think it’s time to talk about Chicano literature…especially from Chicago.

Marc Zimmerman has authored and edited some 30 books, including Lines on the Border and The Italian Daze (2017), and The Short of it All (forthcoming in 2018).  He is a regular contributor to El BeiSMan.

Mario T. García is a major Chicano historian, with important books tracing the key generational stages of Chicano and Latino history as well as countless books of Chicano oral history,  One of his recent books, Literature as History (U. of Arizona Press 2017), opens the door to a rich, interdisciplinary approach to Chicano and Latino studies.

La rapsodia ochentera de Queen

Bohemian Rhapsody de Bryan Singer

Rapsodia Bohemia es precisamente eso, una composición sin mucha estructura que expresa un gran rango de sentimientos, sobre todo para los que crecimos con la música de Queen. El director tuvo dos grandes aciertos. El primero fue abrir y cerrar la película en el día del concierto Live Aid, el 13 de Julio de 1985. Se me enchinó la piel, pues yo recuerdo bien ese día. Mi hermana y yo nos despertamos más temprano que de costumbre para poder ver a decenas de estrellas del rock unidas en un esfuerzo de recaudación de fondos para combatir el hambre en África, y me mantuve ahí, esperando a que Phil Collins volara del estadio de Wembley en Londres, al de JFK en Filadelfia y ser el único artista en tocar en los dos estadios. Pasé no menos de 14 horas pegada al televisor.

El segundo fue el casting de cada uno de los miembros de la banda, empezando por el petite Rami Malek en el papel de Freddie Mercury. Malek, en una actuación que seguramente le valdrá una nominación al Golden Globe, se transforma en Mercury y es justo en el plano secuencia de la caminata hacia el escenario de Live Aid, mostrándolo de espaldas, donde vemos la reencarnación total del adorado y malogrado artista. El parecido de los otros tres actores, Gwylim Lee como Brian May, el baby face Ben Hardy como Roger Taylor, y Joseph Maziello como John Deacon, es impresionante. Aplaudo al genio que se le ocurrió ofrecerle a Mike Myers el papel de Ray Foster, el productor que les dijo que Bohemian Rhapsody no iba a pegar. El que entendió, entendió y el que no, no.

Lo único que aprendí de la película fue que, si no hubiera pegado la banda, Taylor sería dentista y May astrofísico. Estos muchachitos tenían un Plan B por si la tocada no funcionaba… y funcionó gracias a Freddie Mercury. Fuera de eso, la historia es bastante conocida y el guión no contiene muchas desviaciones, aunque el orden cronológico de sus éxitos no es completamente correcto. La verdad es que no me importó, pues me la pasé bailando en mi asiento de principio a fin sin importarme lo que pensara la rígida señora sentada a mi izquierda, y tampoco me importa que la voz de Malek (mezclada con la de Marc Martel para alcanzar el rango vocal de Mercury) no sea igualita a la de Mercury (para eso hay miles de videos de él en YouTube).

Queen fue una banda bien avenida hasta que Freddie se dejó llevar por su estilo de vida y fue precisamente eso lo que lo llevó a la muerte durante la crisis del SIDA de la década de 1980. Los otros tres, hombres de familia, nunca le hicieron segunda saliendo del concierto, pero lo que sí es cierto es que para Freddie su banda era su familia, y como toda familia disfuncional, acabó peleándose con ella. No fue sino hasta que le llegó el rumor de Live Aid, que el hijo pródigo regresó para dar el performance de su vida. Freddie Mercury murió seis años después y la banda se desbandó (valga la redundancia). John Deacon se retiró y jamás ha vuelto a tocar en público. Brian May y Roger Taylor continúan tocando los éxitos que los llevaron a la fama, pero sin Mercury, nada ha sido igual.

Una película palomera que los ochenteros de corazón disfrutarán al máximo (mi hermana reportó llanto incontenible), pero también para todas las generaciones siguientes que han crecido escuchando We Are The Champions y We Will Rock You en los estadios sin tener idea de quien las parió (y mucho menos cómo). Yo me quedo con Killer Queen…dynamite in a laser beam… aunque muchas veces, como le espeta Ray Foster a Mercury después de escuchar Bohemian Rhapsody, ¡no entiendo que carajos está tratando de decir!

Queen

Carolina Herrera.Su primera novela, #Mujer que piensa (El BeiSMan PrESs, 2016), recibió primer lugar en la categoría Mejor Primer Libro-Novela del International Latino Book Award. Es parte de Ni Bárbaras, ni Malinches: antología de escritoras latinoamericanas en Estados Unidos (Ars Comunis Editorial, 2017). Su historia forma parte del volumen IV de la serie Today’s Inspired Latina, Life Stories of Success in the Face of Adversity (2018). Es miembro del consejo editorial de El BeiSMan y contribuye a la revista con regularidad. Oradora TEDx. Vive en Naperville, Illinois.

Casa propia en el Aguijón

Vanessa García (Marilis), Adilene Martinez (Yarisa), Stefanie Jara (Junior), Nydia Castillo (Fefa) y Alba Guerra (Fanny) en Casa Propia de Dolores Prida, dirigida por Sándor Menéndez para Aguijón Theater. Foto: Carlos García

Antes de iniciar, me parece prudente confesar una cosa: aborrezco los musicales. La canción no es una forma pragmática de narración, tiene la tendencia de ser empalagosa en el peor de los casos y en el mejor es poco práctica, ya que sacrifica poesía a cambio de melodía. Sin embargo, la siguiente puesta en escena me ha hecho dudar sobre mi postura.

El Aguijón Theater abre la temporada otoñal con su vigésima novena producción teatral Casa propia de la dramaturga cubana Dolores Prida. La obra como el título sugiere es sobre el susodicho “sueño americano”, el tener casa propia, que es la meta de muchos y el sueño guajiro de varios inmigrantes. Es un logro que siendo cumplido, puede generar una sensación de pertenecer a la sociedad estadounidense, ya no como “un otro” en la periferia de ésta sino como un miembro activo de ella.

La obra toma lugar en la ciudad de Nueva York, pero fácilmente se puede adaptar a cualquier metrópoli estadounidense. El escenario refleja este entorno citadino, es sencillo, pero elegantemente diseñado por Augusto Yanacopulos, siguiendo una de las grandes virtudes de Aguijón. Igualmente la iluminación y la música son ejecutadas fenomenalmente, cronometradas a la perfección.

La protagonista, Olga (Ana Santos-Sánchez), es formidable. Ella logra convertirse en un símbolo representativo no sólo del inmigrante, sino también como madre, esposa y mujer tratando de desenvolverse como un ser libre sin ningún tipo de guía o ayuda. Chocando contra los estereotipos femeninos y los retos que la vida cotidiana conlleva para una mujer que sólo quiere cumplir su sueño de vivir una vida digna. Su marido, Manolo (Raúl Durán), es un bonachón sumamente inmaduro que, a diferencia de Olga, se resiste a acoplarse a normas establecidas como la de ser un buen padre o marido. Manolo añora ser libre y su deseo de libertad lo lleva a la manipulación y al libertinaje, dejando en un cuarto plano el bienestar familiar. Pese a que es un bribón descarado en el sentido amplio de la palabra, no deja de ser simpático.

El trabajo actoral es excelente y se da una química integral que genera de la actuación una unidad. Cada actor pareciera moverse en un barrio caribeño de Manhattan y provoca que todo el auditorio se transporte a dicho vecindario, dónde conviven varias generaciones de inmigrantes, incluso una anciana de la península itálica. En este grupo generacional encontramos gente de la tercera edad sin el manejo claro del inglés, gente madura derramándose de nostalgia y jóvenes nacidos en Estados Unidos, pero que sufren de melancolía por una tierra que no conocieron; son seres doblemente condenados debido a un enraizamiento profundo en la tierra neoyorquina.

Los temas de Casa propia no se limitan únicamente a la inmigración, también abarca cuestiones filosóficas universales como son el miedo a la soledad, la dependencia, el abandono, el amor y la violencia, entre otros.

Antes que nada la obra es una comedia que traslada al espectador a la crítica social sin sermonearlo o imponerle alguna cosmovisión ajena. El aspecto musical y humorístico son encantadores y trabajaran los músculos abdominales de todo aquél que la vea. Este trabajo escénico está mesurado con precisión quirúrgica y atenuado cautelosamente; por el trabajo de dirección de Sándor Menéndez.

Sándor Menéndez con esta obra ha generando un salto cualitativo en el teatro en español en Chicago. No se pierdan por ningún motivo esta puesta en escena. ¡Los cautivará!

Stefanie Jara (Junior), Alba Guerra (Fanny), y Oswaldo Calderón (Narrator) en Casa Propia de Dolores Prida, dirigida por Sándor Menéndez para Aguijón Theater. Foto: Carlos García

Casa propia es parte del segundo Festival Internacional de Teatro Latino de Chicago, Destinos, y continuará su temporada los viernes y sábados a las 8:00 PM y los domingos a las 6:00 PM. Para más información visiten www.aguijontheater.org o llamen al (773) 637-5899.

 

Antonio E. del Toro nació en Guadalajara. Trabaja como intérprete y traductor en Chicago. Gracias a un interés en tecnología y literatura, ha encontrado el teatro y su complejo proceso de producción. Otros intereses incluyen cine y técnica mixta.

Cuenta regresiva

Cuenta regresiva

UpStage Chicago recibió la temporada otoñal con la obra teatral Cuenta regresiva de Holworthy Hall y Robert Middlemass, escrita en inglés originalmente bajo el nombre de The Valiant; dirigida, traducida y adaptada por el director guatemalteco Max Da Silva. La puesta en escena toma lugar en la década de 1930 en la oficina del alcaide de una correccional del estado de Illinois.

El escenario y los efectos muestran diligencia en cuanto a la investigación realizada para mantener la ilusión de la época: las luces y la música se presentan tenuemente y generan una atmósfera sombría, tensa.

Cuenta regresiva es una tragedia que se desenvuelve con la pena capital que acecha a Jaime Díaz (Israel Balza). En este espacio escénico, el padre Alberto (Armando Villegas) se emprende a la tarea de salvar el alma del reo; mientras que el alcaide Ruíz (Eytán Lasca-Szalit) intenta resolver el misterio sobre la identidad del preso. Ambos actúan como aliados en primera instancia, pero a la vez como contrincantes. En el escenario percibimos el caos del alcaide contra la serenidad del sacerdote; es vigorizante ver a Armando Villegas en un papel donde él es regido por la calma, le luce muy bien. Tanto el padre como el alcaide tratan de resolver el predicamento filosófico sobre en qué consiste la justicia, ya sea bajo las leyes del hombre o las de la divinidad. Además de estos agentes de credo y estado, dentro del elenco también se encuentran el guardia Medina (Arturo Castellanos) y la jovencita Josefina París (Alondra Hernández) quien aparece a última hora arguyendo que tiene información valiosa sobre la identidad del hombre misterioso.

La obra logra poéticamente lo que se propone, aunque tiene unos, escasos, pero notables desniveles. El alcaide Ruíz tiene unos subibajas de voz muy resaltados, estos generan un problema actoral para los otros miembros del elenco. Siendo el alcaide la columna vertebral del montaje, se necesita atenuar su volumen y resolver los cambios escénicos de una manera expresiva sin apelar al grito. Es evidente que Eytán Lasca-Szalit tiene mucho tallo como actor, y este minúsculo ajuste enriquecería a Cuenta regresiva substancialmente, elevándolo a él junto con sus compañeros.

Un dato interesante es la participación de estudiantes en la obra, es algo muy prometedor para el teatro en español chicaguense, Alondra Hernández es alumna de METAMORFOSIS KiDS Clases de actuación, en el mismo sitio donde se encuentra ubicado el teatro; a pesar de su breve experiencia y corta edad, 13 años, ella acerca al público a la magia de las artes escénicas en sus interacciones con Israel Balza. Ambos actores muestran mucha promesa y es imprescindible mantenerse al tanto de sus proyectos futuros.

Lo que más luce sobre esta obra es la fidelidad con la que se adaptó al castellano, manteniendo sus matices y respetando todos los homenajes que dispuso el dramaturgo en la versión original. Aquí no hay ni Spanglish, ni anglicismos forzados, el montaje es un producto netamente destinado a gente de habla hispana. La parte actoral trajo a la vida los silencios tensos que se desarrollan durante la obra, creando una sensación de inseguridad para el espectador, la cuál se mantiene en las tinieblas del inframundo criminal de principio a fin. Esta circunstancia crea dudas e incertidumbres como se lo propone cualquier misterio policiaco.

UpStage Chicago se encuentra ubicado en 2600 W 35th St., 3rd Floor, Chicago, Illinois. La obra es una acto y dura 60 minutos. Cuenta regresiva continuará su temporada hasta el once de noviembre: viernes y sábado a las 8:00 pm y domingo a las 6:00 pm. Los boletos están disponibles a través de (773) 416-8210 y www.cuentaregresiva.brownpapertickets.com.

Cuenta regresiva

Antonio E. del Toro nació en Guadalajara. Trabaja como intérprete y traductor en Chicago. Gracias a un interés en tecnología y literatura, ha encontrado el teatro y su complejo proceso de producción. Otros intereses incluyen cine y técnica mixta.

La realidad social del migrante en Ceviche en Pittsburg

Ceviche en Pittsburg. Foto: Rafael Ortíz

 

 

Hace más de cinco años tuve la oportunidad de leer el libreto Ceviche en Pittsburg escrita en 1993 por José Castro Urioste, crítico y dramaturgo nacido en Uruguay y formado académicamente en Perú. Más tarde obtuvo un doctorado en literatura latinoamericana de la Universidad de Pittsburg. Sin duda el Ceviche de Pepe Castro, además de mostrar el conflicto entre hermanos también nos muestra el paradigma de la identidad envuelta en ilusión y melancolía que como migrantes adoptamos. Roma Díaz, egresado de la Universidad Autónoma de México (UNAM) en Literatura Dramática estuvo a cargo de la dirección de Ceviche en Pittsburg. Para escribir este texto, Roma me platica que además de celebrar 25 años de haberse estrenado, Ceviche en Pittsburg plasma la realidad social “del migrante”.

Roma Díaz: “a 25 años de haberse estrenado Ceviche en Pittsburg sigue siendo un texto vigente especialmente para la comunidad migrante. La separación de familias, el conflicto de culturas, el comunicarse y vivir entre dos lenguas, entre otras cosas. Ese desarraigo es el que enfatizamos en la obra, dado a la situación legal muchos no pueden regresar ni para enterrar a sus muertos. Sin lugar a duda el conflicto entre los dos hermanos, Carlos y Toño, nos remite inevitablemente al mito de Caín y Abel. El principal conflicto entre los personajes refleja la lucha del más fuerte contra el más débil. El viaje de Carlos a Pittsburgh para confrontar y reencontrarse con su hermano inevitablemente evoca recuerdos de un pasado que los atormenta. Toño vive ahora en Pittsburgh en una cultura diferente, en un país prestado y se olvida del suyo que ahora empieza a ser un recuerdo lejano”. Los actores que participaron son: Rafael Manzo, Luiza Franco, Sergio Silva. La escenografía estuvo a cargo de la pintora Esperanza Gama. Dirección: Roma Díaz. La obra se presentó en el Centro para el entrenamiento del actor.

Ceviche en Pittsburg. Foto: Rafael Ortíz

Tanya Victoria. Ciudad de México. Reside en Chicago desde 1998. Trabaja como coordinadora de programas que promueven la cultura y conservación para la educación infantil. Trabajó en la Sociedad de Zoológicos de Chicago. Estudió en la Sociedad General de Escritores Mexicanos (SOGEM) y escribe para Contratiempo desde 2001.