76: Funny Time of the Year

Chicago en enero de 2005

por José Ángel Navejas

 

Si bien gran parte del invierno en Chicago es sumamente frío, no es siempre intolerable. De hecho, en los últimos diez años, la percepción sobre el invierno en la ciudad se ha transformado. Ahora Chicago en invierno es una ciudad con un gran atractivo turístico, tanto que incluso durante los días más fríos se puede ver a la gente disfrutando un paseo, admirando la imponente arquitectura cubierta de hielo, los ubicuos adornos y luces navideñas que contrastan alegremente con los cielos grises; se puede ver a los turistas admirando el río congelado, patinado en la pista de hielo y tomándose fotos junto al enorme árbol de Millenium Park mientras un grupo de niños canta villancicos en el fondo. Chicago se ha convertido, en breve, en un verdadero wonderland invernal.

 

Muy distinta es la imagen que yo retengo de hace aproximadamente unos quince años, cuando la ciudad apenas comenzaba a reimaginarse y aspiraba a convertirse en el imán turístico que ahora es. En ese entonces, durante los fines de semana, pocas eran las personas recorriendo alegremente la Avenida Michigan los días de frío más intenso. Era difícil andar calle tras calle sin un lugar dónde refugiarse del viento que castigaba y laceraba el rostro como un endemoniado ejército de navajas; era difícil ver a alguien cruzando el puente que se tiende sobre el río, atravesándolo como alguien que atraviesa una extensa tundra, con la esperanza de encontrar una remota cabaña y ser invitado a sentarse en torno al fuego; era difícil ver a alguien, en un heroico acto de supervivencia, desafiar los elementos y recorrer trabajosamente las solitarias calles, calles que ahora están llenas de cafés atestados de turistas.

6 de marzo de 2018

José Ángel Navejas. Llegó a Chicago en 1993, donde ha vivido desde entonces. Su libro autobiográfico Illegal: Reflections of an Undocumented Immigrant (University of Illinois, 2014), aparecerá en traducción al español en 2019. En la actualidad es candidato a doctorado en literatura latinoamericana por la Universidad de Illinois en Chicago.

Eterna luna de miel

Armando Villegas y Luiza Franco en Eterna luna de miel. Foto: cortesía

por Antonio E. Del Toro

 

La obra ha comenzado su segunda temporada en UpStage Chicago. Está puesta en escena es una obra original con guión y dirección de Armando Villegas, lo acompaña la actriz Luiza Franco. La comedia en sus mejores momentos podría ser tachada de ser más sketch que obra de teatro, empleando el humor escatológico para conseguir algunas risas. Sin embargo, la gracia de Eterna luna de miel termina ahí. Los problemas de primer mundo de la pareja, Alma y Gerónimo, son tan mundanos como aburridos. La presentación es anti-climática, no existe un conflicto fijo, ni mucho menos algún tipo de filosofía o introspección sobre la condición humana. Sólo existen incomodidades peregrinas y clichés que han sido choteados a morir por lo peor de Hollywood. El orden de los eventos que transcurren a lo largo de la puesta en escena es irrelevante, ya que ninguno de ellos ata cabos.

Lo que mata la obra es una simplificación extrema no tanto de los pleitos de pareja o los retos de la vida diaria, sino la manera en que se presenta la mujer. Alma es un personaje planísimo que existe con el fin de complementar los comentarios de Gerónimo que rozan en lo misógino en varias ocasiones. Hay una escasez absoluta de reflexión interna para ella, ya que nunca se defiende ante su agresor ni crece como persona. Alma es el compendio de una serie de estereotipos femeninos bastante fechados que no concuerdan con la mujer actual. Peor aún es el estancamiento emocional de Gerónimo en su manera de ser, el modo en que trata a Alma y la forma tan déspota con la que generaliza no sólo a su esposa, pero también a todas las mujeres, es agotador y sexista. Es evidente que el rol de Gerónimo es el de un patán, pero él tampoco crece como personaje, flaquea moralmente y no da indicios de redención o reconocimiento a sus trasgresiones. Por lo tanto, la obra carece de clímax y catarsis dejando al espectador con una puesta en escena sin dos de los componentes claves de la narrativa.

Las bajas de la obra no destruyen sus aspectos actorales, existe una excelente dinámica entre Armando Villegas y Luiza Franco. Ambos se mueven dentro de su rol con agilidad y juntos logran conseguir algunas reacciones del público. El manejo de sonido y luces está bien adaptado y en ningún momento es ostentoso. El problema principal de Eterna luna de miel yace en una dramaturgia pobre. Ambos actores laboraron arduamente para lograr poner la obra en el escenario, pero a pesar de sus esfuerzos es imposible hacer milagros con ese libreto. La gran tragedia teatral es que Armando Villegas y Luiza Franco desperdiciaron sus dotes actorales con este libreto.

La obra vale la pena para aquellos que disfrutan del humor callejero que exige poco del público o para aquellos que les interesa el teatro, pero no quieren inmiscuirse en algo complejo que los rete. Eterna luna de miel continuará su temporada hasta el tres de febrero, con funciones viernes y sábado a las 8:00 PM y los domingos a las 6:00 PM. UpStage Chicago se encuentra ubicado en 2600 W. 35th St., 3rd Floor, Chicago, IL 60632. Los boletos están disponibles en https://m.bpt.me/event/3920117.

Antonio E. del Toro nació en Guadalajara. Trabaja como intérprete y traductor en Chicago. Gracias a un interés en tecnología y literatura, ha encontrado el teatro y su complejo proceso de producción. Otros intereses incluyen cine y técnica mixta.

House of Broken Angels, Urrea’s new novel

 

by Antonio Zavala

 

The character Big Angel is the long-standing patriarch of a large Chicano family in Luis Alberto Urrea’s new novel The House of Broken Angels, but he is dying of cancer. So, he gathers his extended family for a last ‘good-bye-see-you-in-the-beyond’ blast in San Diego, California.

However, before the party can take place, America, Big Angel’s mother, passes away and now the entire family has to pay their respects at her funeral and celebrate his birthday bash the next day.

Urrea’s new novel then follows the close to sixty members of the Miguel Angel de la Cruz, aka as Big Angel, clan for those two days as sons, daughters, half-brothers, cousins and grandchildren all fly or drive to San Diego to pay their final respects to the two family members.

Big Angel, who is 70-years-old, is a bigger than life character who moves north to the United States early in his life and later brings his wife Perla with him. Starting at the bottom, Big Angel eventually becomes a cyber systems manager at the Pacific Gas and Electric Company before retiring. In fact, Big Angel was so punctual and diligent that his co-workers called him The German.

These two traits remain with Big Angel into the present and should any family member arrive late anywhere, Big Angel is sure to call it to their attention.

Over the two days of the funeral for the 100-year-old matriarch and the birthday celebration for Big Angel, the extended family members interact, solidify their relationship as a Chicano family and here and there its members develop new hates, pass around “chismes”, fuel jealousies and try to rekindle old romances.

Big Angel has a half-brother, part Mexican and part Anglo, named Angel Gabriel who is an English professor in Seattle. He is called Little Angel. He is the son of their Mexican father, Don Antonio de la Cruz and a white American woman named Betty.

Big Angel is the father of three: Lalo who has completed his service with the military, a daughter named Minerva who is called Minnie; and a son named Braulio, who was killed years earlier due to street violence.

Author Urrea in this epic novel pays homage to Mexican families this side of the border and their marginal status in a white society bent on seeing families such as Big Angel’s as outsiders.

Mexican American families, Urrea seems to say, share traditional values such as honor, work, truth and loyalty and hold on to their dreams just like all American families do.

Chicano and Mexican American families in the United States are not new but American literature and the film industry has done its best to ignore them. In fact, Chicano families (remember that maxim that says we didn’t cross the border, the border crossed us) have been around since even before the US-Mexican War. All Mexicans in the United States, I must point out, are not recent arrivals to American society.

Urrea, of course, needs no introduction to serious readers. He has written such popular novels as The Hummingbird’s Daughter, Queen of America, Into the Beautiful North and the 2015 short-story book The Water Museum.

He is also the author of the landmark book The Devil’s Highway A True Story, a 2004 Pulitzer Prize finalist. It’s a true story about how a band of coyote smugglers got lost in the Arizona desert in 2001 and caused the death of 14 immigrants from Central Mexico.

Urrea is the son of a Mexican father and an American mother and has told the media his latest book was inspired by the death of his older half-brother, Juan Urrea, who died three years ago of cancer just as he was about to reach his 74th birthday.

His brother Juan had a farewell party with all his relatives who knelt and kissed his hand as if he was, indeed, the godfather of the clan. Luis Alberto was in doubt about how to remember and honor his carnal or brother when a fellow writer, Jim Harrison, told him “Sometimes God hands you a novel. You have to write it.”

And so, Urrea did. And Urrea has said it’s all fiction, except the fact that he did lose his half-brother, so that readers are not led to believe that all that he wrote in House of Broken Angels did take place.

Unbeknown to most Chicanos and Mexican Americans in the Chicago area, Urrea teaches creative and non-fiction writing at the University of Illinois at Chicago (UIC), a few short blocks north of Pilsen, something he has been doing for close to twenty years now.

On a September day I met Luis Alberto in his office with the help of Marta Ayala, Community Affairs Specialist with the Latin American Studies Department at UIC. He was friendly, amiable and very witty. Later he allowed me to visit his class.

During the class, Urrea and the students were discussing second-person narratives they had written. He was at the top of his game discussing literature, point of view, colloquialisms and a recent trip he had taken to New York to talk about diversity.

I told Urrea I was not the ambassador for the entire Mexican community but that I, nevertheless, was glad he was here and writing such interesting books.

Antonio Zavala is a Chicago journalist and writer. He is the author of Pale Yellow Moon, a collection of 15 short stories and also of Memorias de Pilsen, a non-fiction book of memoirs about Chicago’s Pilsen neighborhood. Zavala, originally from Coeneo, Michoacan, Mexico, is busy working on another book of short stories.

 

En el exilio

 

Tu vida en un sofá los viernes

por las noches apesta.

Despide un olor que sangra

la nariz e hincha el vientre.

 

Tú vida en un sofá en el quinto

día de la semana da lástima,

da risa y euforia que desemboca

en un ridículo que nadie menciona.

 

Tú vida nocturna en un sofá pudre

el relleno de ese asqueroso sofá

que huele a culos trasnochados

y hartos a copas derramadas

accidentalmente sobre sus cojines

transpirados.

 

Tú pobre vida en un sofá deja

un matiz más desgastado, interrogante,

desagradable, como cuando

mi perra depresión se cansa

y se tumba ahí nomas…

 

Alma Cervantes, “La Cervantes”, es escritora, promotora y provocadora textual… Ha participado en diversas actividades culturales y tiene un par de libros inéditos.

Cenicienta en el Lyric

Cendrillon en el Lyric Opera of Chicago

¿Quién no conoce la historia de Cenicienta? El cuento del cambio de fortuna de una pobre muchacha maltratada por su madrastra y hermanastras, que termina casándose con el príncipe, ha aparecido en miles de versiones desde hace más de dos mil años. La versión más popular es la de Charles Perrault, escrita en 1697, donde aparecen por primera vez el hada madrina y las zapatillas de cristal.

Cendrillon, del francés Jules Massenet (1895) cuenta con un elemento muy curioso: el personaje de El Príncipe Encantador (Alice Coote) es un papel travestido, es decir, encarnado por una mezzo-soprano con el fin de contrastar con la maravillosa soprano coloratura Marie-Eve Munger en el papel del Hada Madrina. Salvo el padre de Lucette/Cenicienta (la australiana Siobhan Stagg), ésta es una opera llena de voces femeninas donde todas destacan. La madrastra, encarnada por la estadounidense Elizabeth Bishop se impone con su voz y personalidad, y las hermanastras (Emily Pogorelc y Kayleigh Decker) le dan el toque cómico a la historia.

La música, a cargo de la Orquesta Sinfónica del Lyric dirigida por Andrew Davies, es energética, con duetos románticos y abundantes hazañas vocales, especialmente cuando se trata de la estrambótica y deliciosa Hada Madrina.

La impresionante escenografía muestra un fondo con letras, como si fuera un libro. Con puertas en los costados por donde entran y salen los personajes, el escenario da la impresión de una biblioteca en movimiento constante donde predominan el rojo, negro, gris y blanco, dándole a la puesta un toque extravagante y jocoso. El elegante vestuario exagera las formas femeninas evocando las ilustraciones del cuento de Perrault. Una puesta en escena extravagante, divertida y chic.

 

Cendrillon se presenta en el Lyric Opera los días 11, 17 y 20 de enero.

 

Carolina Herrera. Su primera novela, #Mujer que piensa (El BeiSMan PrESs, 2016), recibió primer lugar en la categoría Mejor Primer Libro-Novela del International Latino Book Award. Es parte de Ni Bárbaras, ni Malinches: antología de escritoras latinoamericanas en Estados Unidos (Ars Comunis Editorial, 2017). Su historia forma parte del volumen IV de la serie Today’s Inspired Latina, Life Stories of Success in the Face of Adversity (2018). Es miembro del consejo editorial de El BeiSMan y contribuye a la revista con regularidad. Oradora TEDx. Vive en Naperville, Illinois.

Ahí te ves 2018

Desde la mesa del comedor de mi hermana miro el amanecer en la ciudad de México. Dos grandes ventanales enmarcan los modernos edificios de concreto y cristal que se alcanzan a ver, mientras los rayos anaranjados del sol comienzan a asomarse entre las ranuras que los dividen. Le comento a mi hermana que la vista es preciosa y ella replica que si no estuvieran esos edificios, se verían los volcanes. “Pero no te preocupes, deja hago una consulta ciudadana para ver si los tiran”, sugiere entre risas.

El 2018 por fin le trajo a Andrés Manuel López Obrador la presidencia que tanto anhelaba. Treinta millones de mexicanos votaron por el cambio y aunque su gobierno todavía es muy reciente, parecería que lleva diez años en el poder…por lo menos eso es lo que aprecio en Twitter y Facebook, donde desde hace meses no dejo de ver pleitos entre sus haters y seguidores. Lo mismo pasa con Trump. Lo más destacado que han hecho es crear un ambiente de polarización extrema donde la palabra tolerancia resuena más como el nombre de un museo, y no una cualidad humana. La sola mención del nombre de AMLO puede poner en peligro la fiesta así es que he decidido no incluirlo en el juego de los “Papelitos”.

La buena noticia es que en el 2018 no se cayó nada con los temblores y la ciudad está como la dejé antes del cambio de poder: fría en las mañanas, caliente a mediodía y fresca en la noche (lo que te obliga a cargar con un suéter todo el tiempo), pero con una pequeña diferencia: por ser Navidad, no está tan llena y por ende, el cielo del valle de México está limpio y las calles no son un caos total. Desde la carretera a Toluca se puede ver hasta el infinito porque además, no llueve. Aún así, la construcción no para, los conductores todavía no aprenden a descifrar las señales de tránsito y las calles siguen llenas de vendedores ambulantes y pordioseros. Al viejito que me toca el vidrio con insistencia y me reclama enojado porque no le doy una limosna, no le doy. A la viejita que me ofrece una paletita que nunca me voy a comer, le compro tres paletitas y le doy de más. En esta ciudad, el ejercicio de la compasión es un deporte olímpico. Yo solo espero que AMLO les cumpla a esos viejitos.

Aparte de un nuevo gobierno, el 2018 le trajo a los mexicanos Luis Miguel: La Serie, donde la expresión “¡Coño, Micky!” sembró el odio generalizado hacia Luisito Rey y todos esperan que esté pudriéndose en el infierno …el único final feliz imaginable. La pregunta recurrente en las redes sociales fue ¿qué serie me recomiendan? Difícil escoger. Una de las mejores fue The Haunting of Hill House, basada en la novela de Shirley Jones, y adaptada y dirigida por Mike Flanagan (Hush, Gerald’s Game). Una familia se muda a una mansión gótica durante el verano con intención de renovarla para venderla … y el flip no sale como esperaban. Aunque es una serie de terror y echa mano de los artificios propios del género, THHH es más bien una metáfora extraordinariamente bien realizada sobre el impacto que las enfermedades mentales tienen en una familia. En la categoría de comedia me quedo con Barry, escrita y protagonizada por Bill Hader (de Saturday Night Live). Es la historia de un sicario que decide ser actor y cómo, incapaz de renunciar, tiene que combinar su chamba con su sueño. Gracias HBO.

Los cineastas mexicanos se impusieron en Hollywood y el mundo. Guillermo del Toro ganó el Oscar al mejor director por “La forma del agua” y … ROMA. Alfonso Cuarón nos mostró el México de 1970, igual de complicado, igual de desigual e igual de violento que el de hoy, pero apelando a la memoria colectiva de esos años, cuando las familias mexicanas veían “Ensalada de locos” juntos, apretujadas en un sillón, y los niños tomaban Choco Milk. El único defecto que encontré fue la omisión del jingle de los Chocorroles Marinela (choco, chocorroles, pas-te-li-tos, choco, chocorroles, enrro-lla-di-tos…).

El movimiento de #metoo continuó en Estados Unidos con brío. ¡Harvey Weinstein arrestado y Bill Cosby al bote! ¿Quién ha visto a mi ex-paisano Louis C.K.? Y de Kevin Spacey mejor ni hablamos. En México…no tanto (ver Karla Souza).

¿Quién ganó la serie mundial? No me acuerdo …porque fue año de Mundial de futbol. Rusia 2018 nos dio la alegría de ver a México ganarle al temible campeón del mundo, “Die Mannschaft”, y hacer temblar de emoción a los comentaristas deportivos, quienes parecían tan o más sorprendidos que el guardameta-capitán Manuel Neuer. El optimismo se convirtió en mantra cuando el Chicharito nos instó a imaginarnos cosas chingonas y todos nos las imaginamos…pero el marrano de Neymar… Ya será para el 2022.

Y volviendo a Estados Unidos, Trump nos siguió recordando que estamos viviendo en la peor versión de la segunda parte de “Volver al futuro” y sus berrinches tienen una buena parte del gobierno cerrado hasta que no le financien el muro que dijo que México iba a pagar. Parecería que su chamba consiste en comprobarle al mundo que es un psicópata, porque no hay otra explicación para alguien que insiste en separar familias, encarcelar niños, hacerle ojitos a Putin, hacerse de la vista gorda con los sauditas, postular a un party boy a la Suprema Corte de Justicia, y en general, convertir a Estados Unidos en el hazmerreír del mundo. AMLO es un corderito comparado con el Golem que es Trump, cuyo In Memoriam de colaboradores es más largo que la lista de personajes célebres que nos dejaron este año. Stan Lee, Milos Forman y Bernardo Bertolucci ya estaban viejitos. Anthony Bourdain, Kate Spade, el rapero Mac Miller y Avicci se apuntaron al In Memoriam solitos, reabriendo la conversación sobre la salud mental. Recuerden, siempre hay alguien dispuesto a escuchar.

¡Salud!

Desde la Ciudad de México

Carolina Herrera. Su primera novela, #Mujer que piensa (El BeiSMan PrESs, 2016), recibió primer lugar en la categoría Mejor Primer Libro-Novela del International Latino Book Award. Es parte de Ni Bárbaras, ni Malinches: antología de escritoras latinoamericanas en Estados Unidos (Ars Comunis Editorial, 2017). Su historia forma parte del volumen IV de la serie Today’s Inspired Latina, Life Stories of Success in the Face of Adversity (2018). Es miembro del consejo editorial de El BeiSMan y contribuye a la revista con regularidad. Oradora TEDx. Vive en Naperville, Illinois.