West Side Story

West Side Story en el Lyric Opera de Chicago

por Carolina Herrera

 

Como cada año, para cerrar la temporada de ópera, el Lyric Opera of Chicago nos ofrece un musical y este año ha sido el turno del clásico del teatro musical estadounidense, West Side Story, la trágica historia de un par de enamorados que luchan contra los suyos para poder estar juntos. ¿Suena familiar? La obra es una reinterpretación de Romeo y Julieta, en donde Verona ahora es un barrio de Nueva York, Julieta es María, una joven puertorriqueña y Romeo es Tony, un joven de origen polaco ex-miembro de una pandilla. María es hermana de Bernardo, el líder de la pandilla opuesta y quiere que ella se case con Chino, su mejor amigo.

West Side Story, llevada al teatro en 1957, basada en un libreto de Arthur Laurents, música de Leonard Bernstein y Steven Sondheim, y coreografiada por Jerome Robbins es una amenaza triple, pues los actores no solo deben actuar y cantar, sino también bailar. La coreografía de Robbins es una mezcla de jazz y ballet, con ritmos latinos que representan la fusión del encuentro de dos culturas. El racismo y sus consecuencias es el tema que permea la historia de amor, cosa que, tristemente, continua siendo tema el día de hoy.

La acción se desarrolla en un escenario impresionante que representa “el barrio”, donde el balcón de Romeo y Julieta es ahora una escalera de escape, y no por eso la escena donde Tony y María se confiesan su amor, deja de destilar miel. Mikaela Bennett en el papel de María y Cori Cott, como Tony, fascinan con su voz al interpretar “Tonight” (Esta noche) y “María”, una balada que se queda flotando en el aire tiempo después de haber terminado. Amanda Castro, en el papel de Anita, la novia de Bernardo (papel que le valió a Rita Moreno el Óscar por mejor actriz de reparto), se lleva la noche con su potente voz, habilidad histriónica y capacidad para bailar lo que le pongan.

El primer acto es uno plagado de canciones conocidas, baile y color y desde el momento en que Bernardo le dice a su hermana que quiere que se case con su amigo  se adivina que la historia va a acabar en tragedia. El segundo acto afloja un poco, pero concluye la historia como está previsto… alguien se va a morir. West Side Story es una historia de odio y violencia, disfrazada de historia de amor… ¿o al revés? Ya no sé. ¡Muy buena!

Carolina Herrera. Su primera novela, #Mujer que piensa (El BeiSMan PrESs, 2016), recibió primer lugar en la categoría Mejor Primer Libro-Novela del International Latino Book Award. Es parte de Ni Bárbaras, ni Malinches: antología de escritoras latinoamericanas en Estados Unidos (Ars Comunis Editorial, 2017). Su historia forma parte del volumen IV de la serie Today’s Inspired Latina, Life Stories of Success in the Face of Adversity (2018). Es miembro del consejo editorial de El BeiSMan y contribuye a la revista con regularidad. Oradora TEDx. Vive en Naperville, Illinois.

Sandra Cisneros y Fernando Flores

Sandra Cisneros

por Tanya Victoria

American Writers Museum en Chicago cumple su segundo aniversario el jueves 16 de mayo. Esta noche tienen una invitada de lujo, Sandra Cisneros, La Santa Patrona de las Chingonas. Sandra es ampliamente conocida por su novela The House on Mango Street, publicada en 1984 , seis millones de copias vendidas, traducida a 20 idiomas, The House in Mango Street es parte del programa académico de escuelas secundarias y preparatorias en el país. Sandra es la escritora chicana que muchos queremos ser, además de escribir apoya a escritores emergentes con sus dos fundaciones sin fines de lucro, Macondo Foundation y Alfredo Cisneros del Moral Foundation. Esta noche Fernando Flores acompaña a Sandra en una plática que promete enriquecernos culturalmente, hacernos parte de sus historias y adentrarnos en mundos paralelos. Fernando presenta su libro Tears of the Trufflepig que Sandra define como de otra galaxia. El libro Fernando se sitúa en una tercera frontera entre México y Estados Unidos donde los narcóticos son legales, el tráfico de animales en vías de extinción es el mayor problema. Después de la conversación entre los autores, Sandra y Fernando firmarán libros y darán autógrafos.

La cita es en American Writers Museum a las 6:30pm en 180 Michigan Av. Suite 300 Chicago IL60601.

 

Tanya Victoria. De La Ciudad de México. Reside en Chicago desde 1998. Trabaja como coordinadora de programas que promueven la cultura y conservación para la educación infantil. Trabajó en la Sociedad de Zoológicos de Chicago. Estudió en la Sociedad General de Escritores Mexicanos (SOGEM) y escribe para Contratiempo desde 2001.

 

“Me canso ganso”: Las máximas de AMLO

El Fifí y AMLO

por Antonio Zavala

 

La premisa del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es que la época neoliberal consistió de años de rapiña dejando a México desbastado en corrupción, impunidad, violencia y pobreza. El nuevo presidente se ha asignado la tarea de limpiar a México de la corrupción y de la impunidad. Obrador apuesta a un México autosuficiente en todo lo que consume y busca crear trabajos, promover el bienestar social, no reprimir al pueblo y fomentar la libre expresión de los ciudadanos y la prensa, aunque él califique a la prensa conservadora como “Prensa Fifí”.

El nuevo presidente también busca impulsar el campo agrícola, la cual acusa de abandono por las administraciones anteriores. Además busca convertir en delitos mayores el manipular las elecciones, comprar votos e intimidar a los votantes.

Por los últimos cuatro meses, AMLO ha ofrecido una conferencia de prensa, llamada la mañanera, en donde presenta sus iniciativas y contesta preguntas de la prensa de lunes a viernes. Ahí destapa los escándalos previos, da nombres y números, y toma el tiempo, como él dice, para concientizar a los mexicanos sobre historia y los valores requeridos para la Cuarta Transformación de México.

Mas que todo, AMLO asegura que busca ser un buen presidente a la altura histórica de los presidentes Benito Juárez y Lázaro Cárdenas.

Las siguientes citas son un ejemplo de las expresiones que AMLO ha dicho para enfocar la atención a la Cuarta Transformación de México. Las fuentes son los medios ADN Político, México Desconocido, Milenio, Revista Proceso y mis propias anotaciones de sus conferencias mañaneras.

En las citas se pueden ver las reglas por las que el presidente se rige; su llamado a la honestidad, su apego a erradicar la corrupción, los elementos de la transformación y un llamado a que los mexicanos transformen su mentalidad para crear un México nuevo.

¿Vale preguntar si AMLO logrará lo que se ha propuesto? Es muy pronto para saberlo. Lo que sí se puede asegurar es que Andrés Manuel López Obrador es diferente a los últimos presidentes que México ha tenido. He aquí algunas de las máximas (lecciones) del presidente.

“No puede haber gobierno rico con pueblo pobre”.

“Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”.

“No vamos a ocultar nada, no vamos a ser tapadera de nadie”.

“Como decía Juárez nada por la fuerza, todo por la razón y principios”.

“No es un cambio de gobierno, es un cambio de régimen”.

“Yo necesito tener la comunicación con la gente, es más quiero saber siempre lo que la gente está pensando. Siempre voy a recoger los sentimientos de la gente porque ahí es donde me entero de lo que está pasando. Si nada más me dedico a leer el periódico, con todo respeto, quizás no vaya a saber lo que realmente está sucediendo”.

“Si robaban arriba, pues cómo no iban a robar abajo”.

“Antes no había Estado de derecho, era un estado de chueco”.

“Decían si no tranzas, no avanzas. Ahora si tranzas, avanzas y tambo”.

“No solo de pan vive el hombre”.

“No hay paz sin justicia, la paz es fruto de la justicia”.

“Cuando un funcionario acepta recibir hasta 600,000 pesos mensuales, eso es corrupción”.

“Se va a hacer más con menos, porque se acaba la corrupción”.

“Lo mejor es la honestidad, la integridad. La honestidad vale todo”.

“Que la cuarta transformación signifique justicia”.

“Cuando cambia la mentalidad de un pueblo, cambia todo”.

“Tenemos que moralizar la vida pública de México”.

“Todos a portarnos bien, todos. La felicidad no es el dinero. Y solo siendo buenos podemos ser felices”.

“El presupuesto es de todos. Es de los mexicanos, es del pueblo”.

“El neoliberalismo es sinónimo de corrupción”.

“La felicidad es estar bien con uno mismo, con nuestra consciencia y el prójimo”.

“Por el bien de todos, primero los pobres”.

“Deseo que el pueblo siempre tenga las riendas del poder en sus manos. El pueblo pone y el pueblo quita y es el único soberano al que le debo sumisión y obediencia”.

“Nuestro pueblo no es flojo, por el contrario, es de las sociedades más trabajadoras del mundo”.

“El pueblo de México es heredero de grandes civilizaciones y, por ende, es inteligente, honrado y trabajador”.

“La violencia se desató en el país porque no ha habido crecimiento económico en el país desde hace 30 años”.

“No se puede enfrentar la violencia con la violencia, no se puede apagar el fuego con el fuego”.

“Si esto es ser populista, que me apunten en la lista”.

“Cero tolerancia a la corrupción, no nos vamos a cansar, somos muy perseverantes, somos muy tercos. Ya dijimos, se va a desterrar a la corrupción y lo vamos a lograr. Esto que se sepa, no es discurso, no es retórica, mucho menos demagogia, es una convicción, es un principio. Que no estén pensando que va a ser un asunto pasajero. No. Es la principal tarea del gobierno de la república: acabar con la corrupción. No le hace que nos lleve tiempo, pero vamos acabar con la corrupción, se va a limpiar a la corrupción y que nos ayuden todos los ciudadanos”.

“El mercado no sustituye al Estado”.

“El Pacto por México, era un Pacto contra México”.

“El vasallaje colonial de obedecer y callar se acabó, ya somos libres”.

“El pueblo no es tonto. Tonto es el que piensa que el pueblo es tonto”.

“No les fallaré. Quiero seguir el ejemplo de Benito Juárez y de Lázaro Cárdenas”.

“Estamos a punto de lograr la cuarta transformación en la historia de México”.

“Nunca más un régimen autoritario que persiga e investigue a los luchadores sociales por sus ideales, sus convicciones, sus principios”.

“Nada ha dañado a México como la deshonestidad de sus gobernantes”.

Sobre aviso no hay engaño: sea quien sea (corrupto) será castigado. Incluyo a compañeros de lucha, funcionarios, amigos y familiares. Un buen juez, por la casa empieza”.

“En el campo hay una forma de vida buena, sana”.

“El gobernar, obedeciendo”.

“Ya saben que la suerte se reparte muy temprano”.

“Me canso ganso”.

Antonio Zavala. Periodista y escritor mexicano de Chicago. Zavala trabaja y colabora con varios medios incluyendo La Raza, el servicio de noticias EFE, la revista Contratiempo y la revista en línea El BeiSMan. Como autor tiene dos libros publicados: Pale Yellow Moon, colección de cuentos en inglés; y Memorias de Pilsen, colección de crónicas en español sobre las batallas del activismo Chicano en Pilsen, Chicago, en las décadas de 1970 y 1980. Actualmente Zavala trabaja en otro libro de cuentos en inglés.

 

Las sociedades modernas y la bestia del poder

LEVIATÁN: escena del filme del cineasta ruso Andrey Zvyagintsev.

por Febronio Zatarain

 

El pensador inglés Thomas Hobbes nos hace pensar que los verdaderos actos de bondad tienen un carácter sobrehumano. Que por naturaleza somos cien por ciento egoístas; que el objeto de estudio de la Ética es artificial, pues los valores se han establecido para poner riendas a los egoísmos y así poder desarrollar la Civilización. Lo natural, por ejemplo, es que los hombres seamos machos porque en términos de fuerza física podemos dominar a las mujeres. La mujer luchó y sigue luchando para lograr que se le trate como igual y que el hombre no abuse de su fuerza física.

Y esta lógica se reproduce en toda diferencia, en toda confrontación. Mientras más disposición muestran los grupos que se enfrentan a concertar, a ceder y a conceder mayor desarrollo en términos de civilización se manifestará al interior de una comunidad, de un país o del mundo entero.

En la primera mitad del siglo XX estas grandes Bestias del Poder que Hobbes bautizó con el nombre de Leviatán, se desbocaron y generaron dos guerras. Los triunfadores de la Segunda Guerra Mundial tuvieron que concertar, conceder y ceder. El mundo se dividió en dos bloques y cada uno construyó una ética con la cual regirse. Estos dos Leviatanes tuvieron sus confrontaciones de manera indirecta (lo que se llamó la Guerra Fría) a lo largo de cuatro décadas, hasta que el bloque “socialista” aceptó su fracaso. Al derrumbarse el Muro de Berlín se derrumbaron por completo las éticas que sustentaban al Uno con el Otro. Los leviatanes se desbocaron de nuevo. Los países de Europa Occidental, para poderse proteger de los embates de Estados Unidos, de Rusia y de China formaron la Unión Europea.

Debido al alto gran desarrollo de bienestar social que se había alcanzado en la gran mayoría de los países de la Unión Europea hacia el año 1989, las propuestas de respetar lo que no soy, lo que pertenece al terreno de la Otredad vienen fundamentalmente de ellos. Estados Unidos, Rusia y China se han mantenido en la misma sintonía; sus pleitos, cínicamente, son por el control de territorios. Entre ellos los debates sobre los valores no existen… “Si puedo, te jodo”.

Al llamado Tercer Mundo, los tres Grandes Leviatanes han agarrado a los países que lo conforman como trampeadores y han aplicado un capitalismo bárbaro y descarnado. Si algunos de estos países han tenido en su interior movimientos sociales que han logrado tomar el poder, estos movimientos han tendido a crear un “Estado de Bienestar” muy débil que se ha manipulado al antojo de un Caudillo, priorizando siempre mantener y acrecentar el Poder valiéndose, si es necesario, de prácticas demagógicas y populistas. En la actualidad la esperanza, más que los jóvenes, son los adolescentes; y los liderazgos es muy probable que salgan de la Unión Europea, de Estados Unidos y de los demás países del llamado Primer Mundo; esto porque sus programas educativos preponderan el respeto no sólo a los demás, sino a los animales y a la naturaleza. La herramienta fundamental de los adolescentes y posiblemente de los niños para organizarse en todo el Orbe será el Internet; y también el Internet será su arma de ataque.

Los adolescentes y los niños del mundo nos darán una lección de Civilidad en la próxima década.

Febronio Zatarain. Emigró a Chicago en 1989 donde se ha dedicado a la promoción cultural. Ha publicado En Guadalajara fue (novela), Veinte canciones en desamor y un poema sosegado. En 2015 ganó el Premio Latinoamericano de Poesía Transgresora con el poemario El ojo de Bacon.

 

 

Celebraciones, una novela para no perder la memoria

Fotografía de Leonardo Gil por Rafael Ortiz Calderón

 

Celebraciones, de Leonardo Gil
Bogotá Colombia: Ministerio de Cultura, Himpar editores, 2018, 148 páginas, $10 dólares/$30.000 pesos colombianos, ISBN 978-958-58740-3-9

Los temas que genera la literatura no son al azar. Todo escritor se basa siempre al escribir en una conmoción interna, en una debacle intelectual que le empuja a decir algo. Pero ese sacudón emocional llega desde lo espiritual y no tanto desde lo sentimental. Siempre hay un hecho que marca no solo la visión personal, sino que afecta a toda una comunidad, a una nación, incluso a todo un continente. La novela Celebraciones, del autor colombiano Leonardo Gil Gómez, nos recrea una serie de eventos que han sacudido a Colombia por muchos años, pero sabemos que esos hechos se reflejan, lamentablemente, en cualquier zona de América latina.

Guillermo, el joven bogotano que es el protagonista de la novela, se gana la vida vendiendo películas, se entera que su hermano ha sido abatido por fuerzas del gobierno en un enfrentamiento con guerrilleros. Ni Guillermo ni Alicia, su madre, entienden la información que se les presenta de manera confusa, de mala gana, y con muchas sugerencias de “dejarlo ahí”. Guillermo, quien no cree lo que le dicen, emprende el viaje para recuperar el cuerpo de su hermano, guiado por un narrador en segunda persona que le habla muy de cerca, esa voz no es otra que la de su propio hermano muerto. El viaje se consuma no sin complicaciones ni desventuras, pero no deja de escucharse un dejo de tragedia a su paso, tal cual una guerra civil fratricida es.

Con una narrativa casi coloquial, Gil Gómez nos pasea por los llanos colombianos haciéndonos sentir el calor sofocante, los aromas de las cocinas de la calle, los sonidos de los vehículos y de los mosquitos, pero también las penurias de un pueblo que vive la muerte de manera cotidiana.

Toda América latina ha sufrido de dictaduras, de revoluciones, de guerras civiles o de terrorismo, y las secuelas se palpan aún después de varias décadas. Toda confrontación deja cicatrices, y es por eso que si queremos seguir viviendo y creciendo como comunidad, esas cicatrices deben ser expuestas para que la población aprenda de los errores y éstos no vuelvan a repetirse. Libros como Celebraciones, recrean esa memoria colectiva, nos la presentan sin contemplaciones para que podamos comprender en toda su dimensión la crueldad del ser humano, y lo que se necesita hacer para que el mundo cambie.

Celebraciones es una buena novela desde lo narrativo no solo porque es rica en su expresión, sino porque crea un ambiente propicio para que el lector viva el mismo entorno que el protagonista, sufra sus mismas angustias y para que celebre también esas pequeñas victorias que se pueden saborear dentro de un ambiente hostil, corrupto y despiadado. Pero también uno se da cuenta que la novela está trabajada desde el aspecto histórico y político, que es fiel a su contexto y porque invita a la reflexión. Y cuando tenemos un cóctel tan poderoso como este en una sola novela, no nos queda otra que sentarnos y empezar a leerla.

 

Fernando Olszanski, escritor y editor, su último libro se titula El orden natural de las cosas y otros cuentos. Es Director Editorial de Ars Communis. Reside en Chicago.

¿Para qué sirve la Real Academia Española?

por Humberto Gamboa

Ya que la semana pasada (del 19 al 22 de mayo, 1999) tuvimos en Chicago lo que se llamó las Primeras Jornadas de la Lengua Española, con la participación de intelectuales mexicanos como Carlos Fuentes, Ángeles Mastretta y Raúl Trejo Delarbre, y un sinfín de personalidades locales (entre otros: la escritora Ana Castillo, el profesor de la Universidad Roosevelt John Barry, y el director del semanario ¡Éxito! Alejandro Escalona), convendría echar un vistazo a la obra de un personaje muy poco conocido fuera de México, pero que en España llegó a hacer temblar a los mayores académicos de la lengua. Al igual que aquel Caballero Andante, Don Quijote de la Mancha, tampoco éste se arredró nunca ante la presencia de ningún gigante.

Se llamaba Raúl Prieto, y nació el 21 de noviembre de 1918 en Ciudad de México. Periodista desde muy joven, Raúl Prieto llegó a escribir artículos de toda índole: crónicas, reportajes, editoriales, etc. en publicaciones como La Prensa, Siempre!, El Tiempo y Novedades. Fue, además, miembro destacado del grupo legendario que en 1976 fundó la revista Proceso.

En 1949 apareció en Excélsior su columna Perlas japonesas, que alcanzaría gran popularidad. En ella, Prieto mostraba ya dos de sus principales características: un gran sentido del humor, sarcástico y venenoso, y una vasta erudición. Desde sus Perlas japonesas Prieto lanzaba saetas a los transgresores de la lengua, firmando ya con su famoso apodo: Nikito Nipongo.

Por ese entonces, Prieto comenzó su guerra con la Real Academia Española (RAE). Una guerra que se prolongó durante años, en la que Prieto jamás pidió ni dio tregua, y donde los académicos salieron los peor librados. Ya a finales de 1986, el autor de las Perlas japonesas podía exhibir al mundo su máximo trofeo: una Real Academia bastante desprestigiada.

En septiembre de 1958 aparece El Diccionario, el primer ataque de Prieto, ya en forma de libro, a la Real Academia Española. Es una crítica acerba y concienzuda al Diccionario de la Lengua Española en su edición de 1956, la XVIII. Al aparecer la XIX, en 1970, Prieto descubre que es tan mala —o aún peor— que la anterior, y ataca de nuevo: publica Madre Academia, crítica sicalíptico-lexicográfica en prosa (“¡Un libro cojonudo y sin censura!”, nos advierte, dibujado en la portada, un viejecito desdentado que viste la clásica toga del académico).

Este vocablo, sicalíptico, definido por la Real Academia Española como “pornográfico, obsceno”, tiene otras acepciones que, como siempre, fingen ignorar los académicos. El escritor José de la Colina, recordando su niñez madrileña (llegó a México exiliado), nos dice que también significa “cachondo”; y que le parece más que bien “que el autor prodigue a lo largo de su discurso contra la Academia un chisporroteo de sicalipsis en respuesta a la pacatería y la ridícula gazmoñería del Diccionario de la Lengua, sin coño y otras gollerías”.

De la Colina anotaba la inmensa aportación de Raúl Prieto con su libro: “Madre Academia es la más exhaustiva recopilación de los errores, barbaridades y omisiones del Diccionario de la Lengua. Errores por pésima información científica o meramente lexicográfica; barbaridades por una visión anacrónica, localista, reaccionaria del mundo; omisiones por lo anterior, y por la ridícula pacatería y la obsoleta censura de las malas palabras” —concluía en un largo ensayo.

Madre Academia fue un latigazo dirigido no solamente a los académicos de la Madre Patria; también lanzaba estocadas sin piedad alguna a las Academias de la Lengua de América Latina, equivalentes de aquélla y tan dadas, también, a dormirse en sus laureles. En especial criticó duramente a la de México (que en 1975 cumplía un siglo de haber sido creada) por su muy escasa —por no decir nula— participación en la elaboración del Diccionario de la Lengua.

Que en la lista de los miembros de la Academia Mexicana de la Lengua figuraran nombres tan ilustres como los de Juan Rulfo, Agustín Yáñez y Martín Luis Guzmán —afirmaba Raúl Prieto— no quería decir absolutamente nada. Otros estaban de acuerdo: el escritor Gustavo Sáinz escribió: “La Academia Mexicana cumple cien años, y aunque la metáfora es torpe, se me ocurre compararla con una tortuga”. De la Academia Argentina de la Lengua el poeta Jorge Luis Borges opinaba lo mismo, y eso que él era uno de sus miembros más destacados.

En 1984, al aparecer la edición XX del Diccionario de la Lengua, Prieto decidió darle otra vuelta de tuerca al asunto: publicó ¡Vuelve la Real Madre Academia! (1986), un ensayo de 400 páginas donde demostraba, sin lugar a dudas, que los académicos no tienen remedio. Tampoco —concluía desalentado— sus ingenuos y fieles seguidores. Así se lamentaba Prieto:

Desgraciadamente, le dan importancia al almodrote (el Diccionario RAE ) en España y en Hispanoamérica, tanto sus hordas burocráticas como muchas instituciones que en esas partes del Tercer Mundo intentan ser respetables. En la Universidad Nacional Autónoma de México, por ejemplo, más de un profesor de español, de literatura, de periodismo recomienda a sus alumnos que acudan al diccionario de la Real Madre —aunque no para reírse de sus burradas, sino para venerarlo como fuente de sabiduría y para tomarlo como autoridad lingüística.

En 1992, a las celebraciones en todo el mundo por el Quinto Centenario del descubrimiento de América, el llamado Encuentro de dos mundos (El Encontronazo, para sus detractores), quiso sumarse la Real Academia Española. Apareció la muy pregonada edición XXI, que había creado tantas expectativas. Esta vez, se suponía, su Diccionario de la lengua sí que iba a tomar en cuenta los cientos o miles de vocablos —hasta entonces ignorados— de las que fueran las antiguas colonias españolas. En el prólogo de esa edición, la RAE se daba baños de gloria:

La Real Academia Española ha querido contribuir a la celebración del V Centenario del descubrimiento de América publicando una nueva edición, la vigésima primera, de su diccionario usual. Lo hace para cooperar al mantenimiento de la unidad lingüística de los más de trescientos millones de seres humanos que, a un lado y otro del Atlántico, hablan el idioma nacido hace más de mil años en el solar castellano y se valen de él como instrumento expresivo y conformador de una misma visión del mundo y de la vida.

Con furia y fuego arremetió Nikito Nipongo: “Lenguaje amerengado y tramposo, influido por una concepción imperialista que, aunque anacrónica, respalda las labores de la Real Academia Española. Por lo mismo lanza la citada edición, no por cooperar al mantenimiento de la tal unidad lingüística que, claro, sólo la concibe aquella institución con el cordón umbilical amarrado a Madrid, la antigua metrópoli del imperio. Sí, el idioma que hablamos nació como dialecto del latín en Castilla la Vieja. Vuelto comunicador oficial de España, por imposición de los feroces Reyes Católicos, alcanzó la calidad de lengua española —discriminando al catalán, al valenciano, al bable, al gallego y, con mayor rencor, al vasco—.

Añadía: “Pero expandido a América tal idioma desde hace medio milenio, hoy, en rigor, no es castellano ni español, sino hispanoamericano: ente que de ninguna manera aprueba la cerrada Real Academia Española, según lo demuestra con su diccionario que es, en verdad, un diccionario madrileño. Para la vieja, sólo el habla de Madrid vale; fuera de Madrid, todo es Carabanchel. En el preámbulo se desparraman lisonjas esperando que el consultante las trague sin regüeldos disidentes, absteniéndose de estudiar a fondo el resto de la obra. Si le da por leerla y reflexionar sobre lo leído, verá que dichos elogios son groseramente falsos”.

El 25 de mayo de 1997, Nikito daba ya por muerta a la Real Academia. Publicó en La Jornada Semanal un artículo, Autopsia a doña Real Academia, que comenzaba con la disección de sus yerros: “El principal fin que tuvo la Real Academia Española para su formación —nos dice el prólogo de su primer diccionario (el cual empieza a imprimirse en Madrid en 1726)— fue hacer un diccionario copioso y exacto. Pero 266 años después [en junio de1992, XXI edición] ese diccionario copioso y exacto sigue siendo una mera ilusión. Estamos, más bien, no ante un diccionario, pues se trata de un mamotreto mango y rengo muy ajeno a las modernas técnicas lexicográficas, que ni remotamente tiene trazas de copioso ni menos aún de exacto”.

En su vituperio, se burlaba con descaro de los académicos contando anécdotas atroces: “Al recibir a un nuevo miembro de la Real Academia Española, por ejemplo: el español Mario Vargas Llosa, reconciliado con Fujimori tras de la matanza de guerrilleros en la embajada nipona en Lima, un buen número de rucos se visten de etiqueta colgándose un collar con el escudo de su sociedad. A la ceremonia se ve obligado a asistir el rey de España, quien hace heroicos esfuerzos para no adormecerse mientras el recipiendario babea un discurso inane. Los fotógrafos de diarios y revistas y los camarógrafos de televisión se encargan de tomar las vistas que habrá de ver la gente. Algo es algo”. Y Nikito terminaba su feroz diatriba así:

A los académicos madrileños no se les invitó a soltar rollos de vacuidades en el Congreso Internacional de la Lengua Española, pachanga celebrada en Zacatecas [en 1997] y presidida por el citado rey de España y el [presidente] de México, cual si fueran autoridades en la materia. El desaire les ardió a los dichosos señorones, moviéndolos a vaciar su resentimiento calificando, junto con otros chupapitos, de disparate a la única propuesta respetable de esa reunión: la de reformas a la ortografía, que bosquejó Gabriel García Márquez con tino.

Tampoco los devotos del Diccionario RAE estuvieron nunca a salvo de los fuetazos de Nikito: a un periodista mexicano, corresponsal de Excélsior en Madrid, que fue a entrevistar al director de la Academia, lo trató con desprecio cuando leyó su texto, plagado de zalamerías: “Don J. Jaime Hernández, por su comportamiento revela el ánimo que alienta a sus admiradores: llega ante la presencia [del director] como si cegado por la emoción entrara de rodillas al sanctasanctórum de una divinidad. Acompáñenme a escuchar al extasiado don J. Jaime:

Don Fernando Lázaro Carreter me recibe en su despacho. Un bedel de avanzada edad me ha servido de guía entre las columnas que preside, con ese aire de gloriosa autosuficiencia, Miguel de Cervantes Saavedra, el “Manco de Lepanto”. Bajo su pétrea mirada llego al fin hasta esa habitación de aire espartano que Lázaro Carreter ha ocupado en los últimos cinco años.

“Nada tiene que hacer don Miguel de Cervantes en la Real Academia Española —dice tajante Nikito—. Murió 97 años antes de que a ésta la fundara Felipe V, rey de España importado de Francia porque el retrasado mental Carlos II, monarca anterior, murió agusanado sin dejar descendencia. Además, la Real Academia Española hubiera rechazado a Cervantes, por iconoclasta, de haber sido su contemporáneo. No hay que olvidar que la misma institución se negó a admitir en su seno tenebroso a la lexicógrafa María Moliner, poniendo de pretexto sus antecedentes antifranquistas. Pero sigo con J. Jaime Hernández:

Sentado ahí (Fernando Lázaro Carreter), emboscado en un mar de papeles que tapizan su escritorio, el presidente [sic] de la Real Academia Española parece, o quizá simula, estar muy concentrado en la lectura de algo que, aparentemente, le resulta impostergable. Su insigne figura, recortada por un haz de luz que desciende de un vitral lateral, parece resguardada por los retratos de cámara que penden de las cuatro paredes color granate.

“¡Qué dirá de la tal insigne figura el filólogo Manuel Alvar! —gruñe Nikito. Fue director de la Real Academia Española (1988–91) y, por haber tratado de modernizarla, cayó tras de meterle zancadilla Lázaro Carreter, su sucesor, distinguido por su calidad de grillo pomposo. Largo es el palique en el cual se enredan Carreter y su entrevistador. Me limito a dar cuenta del anuncio que hace, casi al final del cotorreo, don Fernando Lázaro Carreter:

Espero que con la ayuda de las Academias (de América) podremos completar nuestra labor de registro para poder lanzar en el año 2000 el que será el gran diccionario de la Real Academia Española, con un acervo mucho más completo del español que se habla en América y España.

“¿Podrá ocurrir milagro tan fabuloso, y con la ayuda de los cenáculos de inutilazos que son las mencionadas Academias del Nuevo Mundo?” —se preguntaba Raúl Prieto. Le respondió su alter ego, el extraordinario Nikito Nipongo: “Se requeriría dinamitar a la Real Academia Española, acabando con los académicos españoles: con su prepotencia hueca, su abulia, su negligencia, su pésima forma de expresarse, sus usos caducos, su conservadurismo esterilizante… El gran diccionario prometido tendría que ser radicalmente distinto al lexicón acostumbrado, y no otra obra de momias torpes, sino de lingüistas y lexicógrafos capaces y trabajadores, ajenos por completo a la Academia Real” —concluía el más grande polemista de la lengua española.

(1999)

 

POSDATA: Nikito y Poniatowska

Su nombre completo era Raúl Prieto Río de la Loza, y en sus escritos llegó a utilizar varios seudónimos como El doctor Keniké, Don Hechounperro y El abogado Patalarga, sin contar el más famoso, Nikito Nipongo, que usó en su columna Perlas japonesas iniciada en 1949 y continuada por casi 50 años. Sus padres fueron Sotero Prieto Rodríguez e Isabel Río de la Loza Salazar. Su primo segundo Carlos Prieto de Castro, profesor de la UNAM, contó de su pariente: “Como hijo del gran matemático, maestro de muchas generaciones, que fue Sotero Prieto Rodríguez, Raúl heredó su espíritu analítico y mordaz y sobre todo su rigor. Exacto en sus comentarios, Raúl Prieto nos hacía reír a todos. Su ingenio cortaba mucho más que los cuchillos de su casa”.

La escritora Elena Poniatowka contaba una anécdota similar. En la década de los 50 del siglo pasado, cuando ambos colaboraban en el diario Novedades, iniciaron una estrecha amistad. Cuenta Poniatowska: “Nikito Nipongo, o sea Raúl Prieto, me invitó a comer y en su casa de Teocelo numero 17 probé por vez primera la sopa de ajo que preparaba con maestría Angélica Insunza [su esposa]. Me encantó Angélica, quien también escribía en varias revistas y me pareció bella y de mucho carácter. Escuchar a la familia, sentada en torno de su mesa, era una experiencia estimulante porque todos, hasta Patito [su niño] opinaban de la sopa, del guisado y del postre con lucidez y vehemencia. Claro, el más sarcástico, sobre todo cuando se refería a la política, era Raúl Prieto”.

Continúa Poniatowska: “Me atreví a pedirle, varios años más tarde, que corrigiera un libro de cuentos (De noche vienes) y pensé que lo haría picadillo. No fue así, sólo me señaló unos cuantos galicismos y me recompensó con un gran abrazo. Años más tarde tambíen Guillermo Haro y yo habríamos de escuchar a la hora de alguna comida en mi casa sus comentarios sardónicos sobre la corrupción y la traición a la patria de los políticos mexicanos”. Luego Poniatowska dice algo inesperado que me encanta: “El 14 de julio de 1978 le hice una larguísima entrevista dividida en cuatro partes para Novedades, en cuyas fotos él ríe a mandíbula batiente quizá porque se acuerda de que dibujó en calzoncillos a Agustín Yáñez (que era muy solemne) para su libro Madre Academia. También pintó a otros funcionarios en situaciones grotescas”.

Su comentario me sorprende porque yo —ignorante que soy— desconocía que Nikito Nipongo fue también dibujante, y que sus caricaturas fueron muy celebradas. Y me dio risa enterarme que aquel dibujito en la portada del libro Madre Academia (de un viejito gritando “¡Un libro cojonudo y sin censura!” al que se le ven los calzones porque tiene la toga levantada) correspondía al escritor y académico mexicano Agustín Yáñez. En aquellos años (1970), Yáñez estaba a cargo de la Secretaría de Educación Pública en México (era el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz) y se comportó sumiso y callado ante su muy sanguinario jefe. En 1999, cuando yo escribí una notita para el semanario ¡Éxito!, mencioné de paso ese curioso dibujito, pero ignoraba que Nikito mismo lo hubiera hecho. Gracias a Poniatowska vine a saber de éso y muchas otras cosas.

“Su columna [Perlas japonesas] —escribió Elena Poniatowska en La Jornada (25 de sept. 2005)— podría ser un antecedente de Por mi madre, bohemios, de Carlos Monsiváis. Escogía lo mal dicho dentro de los discursos [de los funcionarios públicos], que era casi todo y —totalmente despiadado— señalaba pifias, contradicciones, falsedades o simples burradas. Diputado o senador que hablaba mal, diputado o senador que Nikito guillotinaba entre sonoras carcajadas. Todos le temían porque no dejaba títere con cabeza. Los abusos de poder, las chicanas, las transas lo sacaban de quicio y las denunciaba un día sí y otro también”. Poniatowska informa que, además de ensayos, Nikito escribió cuentos y novelas, y que llegó a publicar más de una docena de libros.

Raúl Prieto cultivó el aforismo (o el febrónimo, como decimos algunos en Chicago) y llegó a escribir dos libros sobre esa literatura breve: La Lotería (1960) y Nueva Lotería (1984). Poniatowska incluye algunos de ellos en su remembranza de Nikito Nipongo: “Vivir es el oficio más antiguo del mundo”, “El miedo a la verdad desnuda es el pudor”, “Soñó que soñaba un sueño que jamás soñaría”, “La gente es más cretina por afición que por naturaleza”, “El hombre feliz no tenía camisa, pero se la ponían al sacarlo de su celda en el manicomio”. También hay uno que le gusta mucho a mi hermano Enrique: “La gente inteligente habla de ideas, la gente común habla de cosas, la gente mediocre habla de gente”. Y este otro que muy bien podría haber subscrito José Alfredo Jiménez o mi buen amigo Zatarain: “Si la vida no vale nada ¿por qué nos la cobran tan caro?”

El 20 de septiembre de 2003, en Ciudad de México, falleció Raúl Prieto, el gran Nikito Nipongo. Su amiga Elena Poniatowska lo recordó así en el segundo aniversario de su muerte: “En su libro Si ya estás muerto, qué te importa, lanzado en 2003, poco antes de su muerte, Nikito se burla de las funerarias, de los cadáveres, de los familiares que chillan a moco tendido, de la farsa que es exaltar a quienes no tienen méritos, de los intelectuales cercanos al poder, de los periodistas ineptos y de muchas cosas más. Su crítica siempre resultó descarnada. El legado de Nikito Nipongo es: ‘Somos lo que hablamos’. Creyó en el equilibrio y la permanencia del idioma que hace del hombre un ser de carne y hueso que puede comunicarse con sus semejantes y discurrir sobre cualquier tema. Decía que los científicos (y su padre fue uno de ellos) no tenían porqué ser oscuros e incomprensibles. Al igual que Julio Scherer García, se resistía a los homenajes y lo que más lo atemorizaba era que algún político o funcionario le pusiera su nombre a alguna calle. Le pregunté qué pasaría si él mismo quisiera ser académico de la lengua y le entró un ataque de hilaridad que por poco lo lleva a la apoplejía”.

(2019)

Humberto Gamboa. Nació en Durango, en la navidad de 1954, en un pueblito llamado La Purísima, localizado a 50 kilómetros de Santiago Papasquiaro, la cuna de los Revueltas. La primera vez que oí de esa familia debe haber sido en 1962, durante una de mis frecuentes vistas a Santiago, donde mi hermano Fidel estudiaba su secundaria. Caminando un día por esas calles con mi madre, descubrí, incrustada en la pared de una casa que lucía pobre y abandonada, una vieja plaquita donde aún podía leerse: “Aquí nacieron los Revueltas, orgullo de México y del Mundo”. En agosto de 1968, cuando me fui a estudiar a la Ciudad de Durango fue cuando realmente caí en cuenta de la enorme importancia de José Revueltas. El Movimiento Estudiantil había llegado a la provincia y Durango estaba, como el resto del país, convulsionado. Su nombre estaba en boca de los manifestantes y en los diarios. Después de Tlatelolco, muchos jóvenes comenzamos a leer con fervor a José Revueltas. Durante 33 años, Gamboa fue librero (6 en la librería Europa y 27 en Tres Américas) y, al mismo tiempo, durante 10 años se dedicó a escribir reseñas de libros y entrevistas en la revista Tres Américas y en el semanario ¡Éxito!

La Traviata

La Traviata en el Lyric Opera de Chicago. Foto: Cortesía

por Carolina Herrera

Las románticas notas del preludio al primer acto de La Traviata de Giuseppe Verdi, comienzan a flotar sobre un hermoso telón de encaje celeste que sirve de filtro para mirar dentro de la recámara de Violetta, una cortesana (las escorts del XIX), quien, ayudada por su empleada Anina, se viste para una fiesta que ha organizado en su casa, tras recuperarse de una enfermedad.

El telón se levanta y se transforma rápidamente en el área donde se desarrolla la fiesta y ahora observamos una mesa que se desborda de pasteles y confites sobre una pared blanca. Los invitados llegan luciendo vestidos de colores, pelucas estrambóticas y algunos hasta máscaras, sirviendo no solo de reparto sino de adornos de alto impacto visual. Sus sombras se proyectan contra la enorme pared blanca dándole a la escena un aire fellinesco y es aquí donde comienza el conflicto de la historia. Alfredo Germont (el tenor italiano Giorgio Berucci), un joven aristócrata, se ha enamorado de Violetta (encarnada por la coloratura soprano rusa Albina Shagimuratova) y ésta se debate entre las declaraciones de amor de Alfredo y la vida de placer que hasta entonces ha llevado. Violetta, decide aceptar el amor de Alfredo y la hermosa voz de Shagimuratova se alza en el escenario al cantar la primer aria de la noche.

Giuseppe Verdi se basó en La dama de las Camelias del francés Alejandro Dumas hijo, para escribir una tragedia de amor clásica, donde los enamorados no pueden estar juntos y justo cuando parece que todo se va a resolver, ella muere. La producción del Lyric Opera es una explosión de color, luz y sombras que solo puedo describir con una palabra que no tiene traducción en español: whimsical, que es algo entre lo fantástico y lo caprichoso, lo colorido y lo novedoso. En el segundo acto, tras la intervención del padre de Alfredo (el tenor Zeljko Lucic) quien ha convencido a Violetta de dejarlo para preservar el honor de la familia, los enamorados asisten a una fiesta por separado. El tapiz rojo y negro de la pared que encuadra el escenario da una sensación de exceso y decadencia que se acentúa con el vestuario del ensemble, los toros danzantes y los magos, en un desfile de luces y sombras que podría compararse con los altibajos del amor.

La tragedia de La Traviata —la mujer caída— es un drama del siglo XIX que resuena en el XXI pues aunque las formas han cambiado y supuestamente nos hemos “liberado”, una mujer independiente todavía es vista con cierta sospecha y a veces hasta lástima. Y mejor aquí le paro porque ya me estoy enojando… La Traviata en el Lyric es una puesta visual y musicalmente impactante que no deja de asaltar y sorprender de principio a fin.

 

La Traviata se presenta en el Lyric Opera de Chicago hasta el 22 de marzo.

Carolina Herrera. Su primera novela, #Mujer que piensa (El BeiSMan PrESs, 2016), recibió primer lugar en la categoría Mejor Primer Libro-Novela del International Latino Book Award. Es parte de Ni Bárbaras, ni Malinches: antología de escritoras latinoamericanas en Estados Unidos (Ars Comunis Editorial, 2017). Su historia forma parte del volumen IV de la serie Today’s Inspired Latina, Life Stories of Success in the Face of Adversity (2018). Es miembro del consejo editorial de El BeiSMan y contribuye a la revista con regularidad. Oradora TEDx. Vive en Naperville, Illinois.

Elektra en el Lyric Opera de Chicago

Lyric Opera of Chicago presenta una de las obras más distintivas del canon operístico, Elektra. A principios del siglo XX, Hugo von Hofmannsthal escribió el libretto y Richard Strauss escribió la partitura musical en Dresde. La violencia y la brutalidad musical es contundente, la cual marcha en harmonía con la poesía lírica a lo largo de la trama. La ópera dura aproximadamente 100 minutos ininterrumpidos, compuesta por cuatro escenas mayores cada una incluye su respectiva conclusión climática. Elektra está inspirada en la mitología griega, particularmente en la tragedia Electra de Sófocles, pero la adaptación operística sigue los estilos expresionista y modernista.

La trama toma lugar en el palacio de Agamemnon donde Elektra (Nina Stemme) deambula sufriendo la muerte trágica de su padre mientras trama su venganza contra los malhechores que usurpan la corona, Klytämnestra (Michaela Martens) y Aegisth (Robert Brubaker). Elektra vive los retos y las miserias de la condición humana, analizando los horrores y castigos que rigen su existencia a manos de una familia disfuncional. La joven anti-heroína atesora el hacha que mató a su padre, en su delirio confabula un complot con sus hermanos Chrysothemis (Elza Van Den Heever) y Orest (Iain Paterson) para vengar al rey. Elektra exhibe homicidios, destierros, pecaminosidad y venganza dentro de una aristocracia venida a menos.

El trabajo actoral es excepcional, altamente catártico y transciende a una elegancia inolvidable dentro de un ámbito en tinieblas con sombras peligrosas en cada esquina. Hay belleza dentro de los aspectos más mórbidos de la existencia. La victoria de Elektra surge en su dualidad dramática y musical, es prudente destacar dos participes de alto renombre: El director de orquesta, Donald Runnicles y la actriz Nina Stemme debutan en Lyric Opera of Chicago con esta presentación engrandeciendo sus ya impresionantes trayectorias. Runnicles fue nominado al Grammy por su labor Janáček’s Jenůfa en 2015 y se ha especializado en la obra de Richard Wagner y Richard Strauss. El papel protagónico de Elektra lo interpreta la actriz Nina Stemme, galardonada con el premio Birgit Nilsson. La actriz Stemme, ha sido considerada un tesoro nacional su tierra natal, Suecia.

La escenografía consiste de la fachada del palacio de Agamemnon, un lugar gris, lleno de escombros, un sitio donde las sombras son personajes y accesorios estéticos, elementos excelentes para contrastar la sangre que inunda el escenario. El manejo de luces es impecable. La obra es un maratón de canto que mantiene un nivel pasional constante de principio a fin. Los efectos especiales aunque son limitados logran promulgar los impactos sensoriales que aterran y deslumbran al público. Esta puesta en escena es formidable y la recomiendo, es toda una experiencia. Los vestuarios, la orquesta, la coreografía todo es mesurado y presentado de una manara nítida y sofisticada.

Elektra concluirá su temporada el 22 de febrero, 2019. Para mayor información visite www.lyricopera.org.

Antonio E. del Toro nació en Guadalajara. Trabaja como intérprete y traductor en Chicago. Gracias a un interés en tecnología y literatura, ha encontrado el teatro y su complejo proceso de producción. Otros intereses incluyen cine y técnica mixta.

 

Russian Doll o las muchas muertes de Nadia

 

*SPOILER ALERT*: Antes de leer la siguiente reseña recomiendo que vean la serie (ocho capítulos de 25 minutos), pero si son de los que no ven nada si no se los recomiendan, entonces por medio de la presente me libero de toda responsabilidad si les echo a perder la historia. Procedamos.

Nadia (Natasha Lyonne), una programadora de videojuegos, se mira en el espejo del baño de su amiga Maxine (Greta Lee en un papel robaescenas), quien le ha organizado una fiesta por su cumpleaños. Al salir del baño, el guateque está en su apogeo y Nadia se mueve entre los invitados hasta llegar a la cocina donde se encuentra Maxine. Ésta la felicita con brazos abiertos, le pasa un churro y le pregunta si se está divirtiendo. Tras darle el toque, Nadia, con el sarcasmo que la caracteriza, le contesta que a los 36 ya se está “asomando al precipicio de su mortalidad y eso es ¡mucho más divertido!” Max le espeta que se calme pues le está cocinando un “fucking chicken!” Este intercambio se repetirá una y otra vez, en diferentes versiones, y ahí observaremos la transformación interna de Nadia. Nadia, con su enorme y rizada cabellera roja, su fuerte acento neoyorquino y su adicción al cigarro, es una mujer soltera, aficionada al alcohol, a las drogas recreativas e incapaz de sostener una relación duradera. Está muy preocupada porque Oatmeal, el gato que vive con ella part-time (divide su tiempo entre su casa y la tiendita del barrio), no aparece desde hace tres días. Esa noche, después de tener sexo con uno de los invitados de la fiesta, sale a comprar cigarros, alcanza a ver a Oatmeal del otro lado de la calle, corre por él, la atropella un taxi y muere.

Corte a:

Nadia, una programadora de videojuegos, se mira en el espejo del baño de su amiga Maxine… y aunque la premisa es reminiscente de Groundhog Day (donde el nefasto Phil Connors debe revivir el mismo día y transformarse para poder lograr que la chica se enamore de él), Nadia no solo debe reevaluar su vida, sino descubrir qué está pasando, es decir, resolver el problema del “reinicio de secuencia”. La primera vez que “reinicia” piensa que todo ha sido una alucinación producida por el churro de Maxine (“Tiene cocaína, al estilo israelita”), pero muy pronto se da cuenta de que, no importa lo que haga, la muerte la acecha ese día, y al alcanzarla, despierta frente al mismo espejo y sale a la misma fiesta y Maxine acaba haciendo una referencia al pollo. En esta versión, los acordes de I’ve Got You Babe, han sido reemplazados por Gotta Get Up, una cancioncita pegajosa de Harry Nilson (1971) que hace las veces de disparo de salida.

El nombre Russian Doll alude a la tradicional Matrioshka, una muñeca de madera hueca, que a su vez alberga a otra, y ésta a otra, hasta llegar a la última, la más pequeña. Es el mismo concepto de lo que en literatura conocemos como caja china y así es como se desarrolla la trama de la serie. En cada reinicio, la historia comienza en el baño y en cada reinicio Nadia descubre algo nuevo que la lleva en otra dirección. Al principio Nadia busca la respuesta en elementos externos o sobrenaturales, pero hasta que se topa con Alan (Charlie Barnett), un muchacho que padece de su misma condición, comienza a ver hacia adentro, y es entonces cuando la historia comienza a abordar las grandes preguntas. ¿Quién soy? ¿Por qué estamos aquí? ¿En qué consiste ser un buen amigo? ¿Qué le debemos a nuestros seres queridos? ¿Qué nos hace humanos? ¿Porqué, a pesar de estar tan conectados a todo, estamos tan desconectados de los demás? Es un indigente, Horse, que se le aparece a Nadia en la calle todas las noches, el único con la lucidez suficiente para sugerirle que le permita cortarle el cabello. Un cabello rizado y rojizo que heredó de su madre, un cabello que su madre admiraba.

Nadia y Alan deben reiniciar una y otra vez hasta encontrar el glitch proverbial en su programa de vida y hacer los ajustes necesarios para que corra bien. Deberán hacer equipo y confiar en el otro para luchar contra los fantasmas del pasado que los acechan y que no les permiten vivir el presente. Russian Doll es una comedia que aborda la naturaleza de los traumas que nos impiden amarnos a nosotros mismos y que con frecuencia conducen a los excesos o a la depresión y los trata como lo que son, una parte de nosotros, algo con lo que todos lidiamos tarde o temprano. Natasha Lyonne, con su voz aguardientosa, e increíble capacidad para la comedia física, más que una brisa fresca, es un huracán histriónico. Producida por la propia Lyonne, Amy Poehler y Leslye Headland, Russian Doll es una serie escrita por mujeres, realizada por mujeres, y no se si es por eso que me ha gustado tanto, pues captan la feminidad de tantas maneras… todas reales, todas maravillosas, algunas trágicas. Pero es esa primera imagen de Lyonne en el espejo, la imagen con la que reinicia una y otra vez, mirándose a sí misma, con el delineador a todo lo que da, y esos ojos entre hartos y retadores, esa es una imagen que he visto miles de veces en el espejo. Es el look universal femenino de “¿Y ahora qué?” Russian Doll… imperdible.

Carolina Herrera. Su primera novela, #Mujer que piensa (El BeiSMan PrESs, 2016), recibió primer lugar en la categoría Mejor Primer Libro-Novela del International Latino Book Award. Es parte de Ni Bárbaras, ni Malinches: antología de escritoras latinoamericanas en Estados Unidos (Ars Comunis Editorial, 2017). Su historia forma parte del volumen IV de la serie Today’s Inspired Latina, Life Stories of Success in the Face of Adversity (2018). Es miembro del consejo editorial de El BeiSMan y contribuye a la revista con regularidad. Oradora TEDx. Vive en Naperville, Illinois.

Poemas de Silvia Goldman

 

llegar

 

las almohadas estaban correctas en la cama de su hijo corría el aire y las palabras la echaban de su boca el sueño perdía sus lamentos eran sudores bajando hasta el ombligo doblándole las ganas a quien no sabe qué es menos cuando se tapa la cara la levanta y el pañuelo en que se sienta ya no puede ni entornarle la boca naufraga dentro de sus sábanas unas gotitas caen desde el techo de estrellas luminosas son ojos rodando por el cuarto son peces esparcidos por la tierra de cuando en cuando entra a un largo pasillo y llega a las palabras

 

 ◊

 

dos poéticas

 

-debes quedarte observando el objeto llana y ferozmente

por ejemplo

observar la cebolla hasta la cutícula de su catáfila

hasta ese perro donde ya no se ladra

y esperar

a que pase un hombre y no le falte a otro hombre

y anticipar

que se besarán los hombros estos hombres

y despedirán

desde la prisa de su árbol

un ladrido en la piel que los enrama

y cuando tus ojos comiencen a buscarlos

y si una piedra los mueve todavía

empezar a comer sus oraciones

un cuchillo como una inclinación

un ángulo que disperse la raíz  

como lo hace la soledad sobre las formas

una forma de estar inclinado es un abismo

por ejemplo la parte de la noche es su pesadilla

por ejemplo las tardes son un ejemplo de lo que no

se debe decir en un poema sobre la tarde

-yo digo que no hay lenguaje en soledad

que las palabras no están en tu boca

hay que sacarlas de otros y esperar

sujetarse al cuello por donde pasa su hermosura

y en el medio de una sílaba sentarse y olvidar

la palabra

el cuello

el país natal

esto no suena bien decirse

sentado en la línea que cruza la lengua

olvidar la lengua

sentado en la lengua que surca la línea

arar la línea

escuchar lo partido en cada sílaba

echarse en esa herida

¿quién se parece

a tu palabra cuando la lame su mitad?

entre sílaba y sílaba

entre lo asido y lo dejado

un pájaro

un pico que comienza

a no poder hablar

un olvidar a medias

un alzarse porque hay que caminar

un alzarse si hay que caminar

 

Reseña del poemario De los peces la sed de Silvia Goldman.

Silvia Goldman, uruguaya, radicada en Estados Unidos desde hace quince años. Poemas y artículos académicos suyos han sido publicados en revistas literarias de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. En el 2008 publicó su primer libro de poemas titulado Cinco movimientos del llanto(Ediciones de Hermes Criollo, Montevideo). En el 2016, la editorial Cardboardhouse Press publicó No-one Rises Indifferent to Sorrow, una selección de los poemas contenidos en la primera sección de dicho libro y traducidos al inglés por Charlotte Whittle. Su poemario más reciente es De los peces la sed (Pandora/Lobo estepario, 2018). Es doctora en Estudios hispánicos por la Universidad de Brown y docente universitaria.