Una cosa sin sentido

Naida Saavedra

 

El siguiente cuento pertenece al libro Desordenadas de Naida Saavedra, publicado recientemente por Suburbano Ediciones. El BeiSMan publica este cuento con autorización de la autora e invitamos a los lectores a leer la reseña de Carolina A. Herrera sobre la compilación de cuentos de Saavedra.

Nunca sé cómo van a terminar los cuentos. Empiezo a escribir y me fastidio con un personaje, me pongo furiosa con otro. Raramente me enamoro de alguno de ellos. Siempre me burlo. Incluso olvido sus nombres o los confundo. Intercambio el parentesco entre padres e hijos o sobrinos y tíos. A veces también les asigno hijos a los que no tienen y nietos a los muy jóvenes. Una cosa sin sentido.

Quisiera además cambiar el género de la palabra personaje. O mejor dicho, añadir la. Quiero decir la personaje tal, la personaje cual. Además me gusta usar la @, así puedo decir hij@s, sobrin@s pero si se me ocurre usar las redes sociales con la @ todo es una locura. Entonces paso a la x. Hijxs, sobrinxs, ellxs. Vale recalcar que escribo ficción en español; por lo menos hasta ahora. Entonces si lo que escribo lo lee alguien que no está familiarizado con el uso de la x, no entiende, se para, pregunta o simplemente dice “aquí hay un error de máquina”. ¿O se dice error de computadora? Así que vuelvo a usar padres, hijos, ellos. ¡Agh! Qué idioma tan masculino.

El otro día me puse muy brava con Susana. Yo pensaba que la historia de ella se iba a desarrollar de otra forma. No sé, que iba a encontrar a Gustavo con alguien, que le arrancaría los pelos, que le daría una cachetada pero no, Susana lo consiguió llorando en una escalera. (No creo en las lágrimas de Gustavo, son de cocodrilo). Susana lo miró a los ojos y le dijo “te perdono”. ¡Y él ni siquiera le había pedido perdón! Borré esa línea en el Google Doc y miré a otro lado. Generalmente voy a un café muy chévere cerca de donde vivo y me divierto mientras escribo. Me tomo descansos de algunos segundos para refrescar la mente; miro a las personas comer, hablar, enamorarse.

Volví a ver la pantalla de la computadora y le di a undo. La frase volvió a aparecer. Gustavo había ganado. Susana le creyó y él seguramente haría otra de las suyas hasta matarla porque al final solo quería eso. Matarla. Cerré la computadora furiosa con estos personajes tan débiles y planos. Dije planos, no de plain sino de superficiales, sin sustancia, sin carne. Son como hojas de papel que caminan; si los ves de perfil son tan anchos como un hilo.

Otras veces me pasa que no logro saber el nombre de algunos personajes. No sé si les da pena o qué, pero no lo revelan. El narrador tampoco hace nada para aliviarme la incertidumbre. Ella, él, la mujer, el muchacho, el doctor, el chofer, la vecina de abajo; esas son algunas de las identificaciones que usan. No soy yo, lo repito, ¡yo quiero saber cómo se llaman! Por ejemplo, la muchacha de la historia del perro que camina con solo las patas de adelante y arrastra las de atrás no tiene nombre. Sí tiene, me imagino, pero no lo sé. Entonces me pongo a pensar que quizás sea mejor así pero me confundo y pienso que está en otra historia, que es hija de Luis o de Manuel, o de Antonia o de Micaela. Y así se me van los minutos. Para tratar de asirlos recuerdo cómo hablan.

La manera en la que conversan los personajes es muy interesante. Dependiendo de dónde sean tienen ese acento que los hace únicos. Ya sé, arriba dije que casi nunca me enamoro de mis personajes pero de su forma de hablar sí. Algunos son más respetuosos que otros, más formales, o más parcos. Otros son más irreverentes, más vulgares o quizás les importa un pepino lo que piensen de ellos. Hace como un mes un amigo leyó un cuento mío. Era la primera vez que leía algo escrito por mí y me dijo que le chocó mucho ver groserías —insolencias, malas palabras, coños, hijos de puta, carajos y no jodas, pues— en mi texto, que nunca se imaginó que yo escribiría así. Le respondí que yo no las dije, que las dijo el personaje, que por el hecho de que yo generalmente no las use no quiere decir que mis personajes tengan que abstenerse de usarlas. ¿O acaso no es cierto? Se rio de mí. “Sabes a lo que me refiero, es tu voz”, me dijo. ¡No! No es mi voz, es la voz del personaje, del nuevo profesor que entró al aula y al comenzar a dar clase una abeja entró por la ventana del salón y picó a una de sus estudiantes, la cual era alérgica. En fin, sonreí molesta y le dije que estaba equivocado. ¿O acaso no sabe que hay que separar a la autora del narrador y los personajes? (Justo escribí al autor y lo cambié por la autora. ¡Qué pesada es la masculinidad impuesta!)

Al acento también se le suma el ser bilingüe. Me refiero a hablantes de español e inglés. Ya ven que soy una Latina Writer (realmente me gusta este label). El hecho de tener la necesidad de pertenecer a un grupo es algo, como diría mi medio yo, muy arrecho. Que no soy escritora de allá porque empecé a escribir aquí. —Antes me decían— que no soy escritora de aquí porque comencé a publicar sobre temas de allá, porque los personajes no están aquí, porque no son bilingües. Qué necedad con querer categorizarme. Me quejo pero luego pienso que de algo tienen que comer los críticos literarios. ¡Y yo soy crítica literaria también! (Ironías de la vida). Latina Writer it is, pues. (En el fondo no quiero escribir esas palabras en inglés en itálicas. ¡Las normas de edición, las normas de edición!). Mis personajes son de dónde quieren ser y hablan cómo les dé la gana hablar.

A una hace un tiempo la escuché decir “Fucking carajo”. ¡Fucking carajo! (¿Aquí habría que incluir uno o dos signos de exclamación?) Hablaba con su madre, con la que siempre se comunicaba en español pero quería gritar y decir fucking. Carajo también le venía bien para el momento de decepción por el que estaba atravesando. Entonces, me imagino, las dos palabras le salieron juntas como compañeras de lucha. No pude escribir una coma para separarlas pues la voz de ella no hizo una pausa. No dijo fucking y luego carajo como si intentara traducir el fucking con el carajo. Lo que hizo fue intensificar el valor del carajo usando el fucking como adjetivo. Muy inteligente la protagonista, ¿verdad?

Este texto debería ser un cuento, esa era mi intención, pero realmente es un manifiesto. No sé exactamente de qué trata el manifiesto. Quizás de los personajes. En el Diccionario de la Real Academia Española dice que un manifiesto es un, y cito, escrito en que se hace pública declaración de doctrinas, propósitos o programas, fin de cita. Aquí no hablo de doctrinas ni propósitos ni programas pero de todas formas me parece un manifiesto, o quizás un ensayo personal como esos que escribía Virginia Woolf y que tanto me gustan.

Cuando los personajes se dejan ver, algunas veces, los describo. La altura, la estructura ósea, el color de la piel, el tipo de pelo, la manera cómo visten, el tipo de lentes que llevan, en fin, si se dejan ver. Luego llego al café a escribir y me encuentro a uno o dos sentados, tomando un cappuccino o simplemente leyendo un libro. Quizás me atienden en el mostrador cuando voy a comprar un latte o se tropiezan conmigo cuando entro al baño o enchufo la computadora para poder escribir. Los personajes me persiguen, o nos perseguimos mutuamente. Es muy probable. El hecho es que cuando empiezo a redactar no sé adónde van ellos y a veces me fastidio o me pongo furiosa. Incluso algunos me dejan y no los vuelvo a ver. En esas ocasiones me siento abandonada. Antes pensaba que era porque no podía delinearlos perfectamente, pero ahora, después de haber escrito este ensayo, me doy cuenta que me pongo furiosa porque no los puedo controlar. Son, al fin y al cabo, pedazos de este mundo orgánico.

Con los nombres todavía enredados y confundida con acentos e historias compartidas, me levanto de la mesa, me dispongo a cerrar la computadora, calmada, porque vuelvo mañana a ver a los personajes una vez más, a los que quieran que los vea. Ya es tiempo de dejar ser.

 

NAIDA SAAVEDRA (Venezuela, 1979) es escritora de ficción, crítica literaria y docente. Ha publicado Vos no viste que no lloré por vos (2009), Hábitat (2013), Última inocencia (2013), En esta tierra maldita (2013) y Vestier y otras miserias (2015). Sus cuentos han aparecido en diversas antologías y revistas literarias. Saavedra posee un Ph.D. en Literatura Latinoamericana de la Florida State University y su investigación aborda la literatura Latinx, centrándose en los temas del desarraigo y la posmodernidad. En este momento estudia el New Latino Boom, movimiento literario en español propio de los Estados Unidos en el siglo XXI, sobre el cual escribió un libro de ensayo que será publicado en 2019 por El BeiSMan Press. Asimismo, su segundo libro de cuentos será publicado en 2019 por Suburbano Ediciones. Vive en Massachusetts, donde es investigadora y profesora de la Worcester State University.

Desordenadas desde el desarraigo

por Carolina A. Herrera

 

Desordenadas de Naida Saavedra
Suburbano Ediciones (July 9, 2019), 124 páginas, $16.99, ISBN-13: 978-0998847771

 

De entrada, Naida Saavedra advierte que Desordenadas es una colección de las historias que ha escrito sin que aparentemente exista un tema específico, dejando en manos del lector decidirlo. Podría pensar que el título es una excusa, una justificación por la aparente falta de cohesión, algo que a cualquier escritor podría poner nervioso, pues con frecuencia, uno escribe sin pensar en temas o hilos conductores. No es así. Me parece que, aunque esta colección de cuentos no aborda el género del terror, una sensación de inquietud permea las historias de la doctora Saavedra.  Es ese miedo que experimentamos los humanos a lo conocido, a lo que ya sabemos o podemos intuir, pero nos negamos a aceptar, como la soledad, el cambio, el rechazo, el qué dirán, la menstruación.

La doctora Saavedra, venezolana de abundantes cabellos rizados, comienza con una reflexión (aunque ella lo describe como un manifiesto) sobre el uso correcto del idioma y su frustración con “las normas de edición”. Acto seguido, las desecha, con justa razón, y plasma la oralidad del inmigrante como es, sin itálicas y sin comillas, porque así hablan sus personajes, como la “…Latina Writer that she is, pues.” La autora comienza rebelándose contra the Spanish police, porque parece que ésta no entiende que en Estados Unidos el español está en proceso de mestizaje y para persuadir al lector, hay que empezar por la boca.  Los personajes le hablan a la autora y es por eso que las historias “suenan” reales. Son estos “atracos” lingüísticos, lo que les da cuerpo y carácter. El miedo a ser juzgado por “la Academia”, es natural, pero ella no va a dejar que la silencien (¡fucking carajo!).

Los siete cuentos que conforman la obra, dan pie a una profunda reflexión de lo que es ser un inmigrante, de lo que es ser latino y sobre todo, de lo que es ser mujer. En “Your Shift Is Over” la protagonista va de la casa al trabajo y del trabajo a la casa sin mucho que la anime, como un autómata, mientras se la lamenta por sus ojeras negras, producto del cansancio que la invade, de la varices que le han pronosticado por estar tanto tiempo de pie, y justo cuando se detiene a oler las flores, ocurre lo inesperado. La ironía cierra la historia con un martillazo desgarrador.

Uno de mis favoritos, “Shampoo and Style” es la lucha de una muchachita contra su cabello rizado… y su madre. Sospecho que hay algo anecdótico, lo cual es natural, pues el escritor escribe de lo que sabe. Lo que es cierto, es que las mujeres nunca estamos contentas con lo que genéticamente nos corresponde. Si es lacio, lo queremos rizado y si es rizado, lo queremos lacio. El cabello, arma femenina de alto calibre, no siempre alcanza el objetivo deseado y nos pasamos la vida en una batalla capilar, tratando de darle gusto a todos, hasta que por fin llega el día  en que alguien nos ve como quisiéramos, y Naida ha plasmado esa aceptación de manera brillante.

“Ultra Soft Plus” también aborda un tema exclusivamente femenino, la menstruación, y lo que esto significa: la habilidad de parir, y de parir hijas que algún día tendrán que pasar por ese rite of passage, y quizás, experimentar los estragos del embarazo y el alumbramiento, como en el caso de “No llores mi reina”, donde la protagonista le revela a la hija recién parida, la historia de su origen y de su nombre.

En “Las cuatro Lauras”, el drama familiar de tres hermanas homónimas y su madre, es una revelación sicológica del poder que los hombres tienen sobre las mujeres, lo cual se hace más patente aún en “Vos no viste que no lloré por vos”, donde describe con detalle —a veces alegre, a veces terrible— los extremos a los que llegamos las mujeres por amor y por temor.

Desordenadas es una colección de historias escritas desde el desarraigo, que presentan pequeñas y grandes tragedias de manera realista, pero sobre todo, desde un punto de vista fresco, sin adornos, lleno de sentimiento. Desordenadas se puede leer en orden o en desorden, pero sea como sea, no tiene desperdicio.

CAROLINA A. HERRERA (Monterrey, México, 1967). Licenciada en Ciencias Jurídicas, Universidad Regiomontana (1989), Master en Escritura Creativa, Universidad de Salamanca, (2019).  #Mujer que piensa (El BeiSMan PrESs, 2016) es su primera novela y obtuvo el primer lugar del International Latino Book Award en la categoría Mejor Primera Novela (Mariposa Award) y Mención Honorífica en la categoría Mejor Novela – Romance. Ha participado en las antologías Ni Bárbaras, ni Malinches (Ars Comunis Editorial, 2017), Palabras migrantes, 10 ensayistas mexican@s de Chicago (El BeiSMan Press, 2018) y Lujuria (serie Pecados Capitales, Editorial Abigarrados, 2019). Miembro del Consejo Editorial de El BeiSMan. Oradora TEDx. Vive en Naperville, Illinois. ​

 Celso Piña (1953-2019), an appreciation

Celso Piña by Carolina Sánchez

by Juan Mora-Torres

 

I have followed Celso Piña’s musical production since the release of Barrio Bravo, his 2001 breakthrough album. At that time I was living in San Antonio, Texas and “Cumbia sobre el río,” a song from that album, was being played everywhere I went. I bought Barrio Bravo and caught the Celso Piña fever, regarding it as one of the most original albums to come out of Latin America. A few years later I met Celso after he performed at a music festival in Chicago. We had a long conversation about Monterrey, growing up in the Cerro de la Campana, the history and the growing popularity of cumbia in the Americas. I was fortunate to attend his last performance at the Pilsen Fest.

As I reflect on his death and the significance of his artistic production that has captivated me since 2001, I sincerely believe that his music is one of the soundtracks that has captured the cultural transformations of the first two decades of this century, an age of rapid globalization whose features include the building of walls between the rich and poor nations, on the one hand, and cultural transgressions on the other. His post-2001 musical production trespassed the walls of established musical genres by fusing the local, especially the music of the urban poor, with latest international sounds to create something different. Piña and his band, the Ronda Bogota, blended Colombian cumbia with rock, funk, reggae, bolero, ska, rock and rap and other sounds. Stated another way, Celso Piña was one of the pioneers that ushered the new sounds that have influenced the emergence of the urban cumbia that is heard from Buenos Aires to Chicago.

The tracks on Barrio Bravo provide various hints that propelled Piña’s transition from a “traditional” cumbia vallenata musician to a creator of the “modern” cumbia urbana. Piña, a native of Monterrey, declared in one of the tracks that “música es música” and calls for the ending of prejudices that had created walls among musicians and listeners and compertalized them into rockeros, colombianos (cumbianeros), gruperos, and norteño tribes. This was a bold statement considering that for twenty years Piña had been a faithful colombiano, playing vallenato at bars, weddings, and street parties. Over these years, he cultivated a cult-like following within the city’s barrios bravo, such as the Colonia Independencia, the birthplace of Monterrey’s cumbia colombiana. Besides seeking an understanding among the city’s musical tribes, Piña also called for the accommodation of these genres because “aquí (Monterrey) se puede acoplar todo.” The mixing of sounds became his new gospel.

 

Celso Piña by Carolina Sánchez

 

In pursuit of blending sound, Barrio Bravo represented not only Piña’s break with traditional cumbia but also his first experiment in fusing cumbia with other musical genres. Although not well known outside of Monterrey’s barrios bravos, Piña had earned the respect of many well-known musicians in Mexico. He invited musicians of the grupero-norteño genres (Bronco, La Firma, and Los Humildes), rock (Santa Sabina, Resorte, Café Tacuba, and El Gran Silencio) and hip-hop (King Changó and Control Machete) to participate in his Barrio Bravo experiment. This was not an experiment of a mad artist who fused all to see what came out but of a maestro who carefully selected sounds that, as he noted in a track, “realmente valgan la pena.” The fusing of the Piña’s accordion-driven cumbia with different musical sounds created a new cumbia that depicts the urban as disorderly and chaotic, but also with an essence of complete and sustained animation. Barrio Bravo became a critically acclaimed album and Piña reached millions of new listeners (and he thanked “la pirateria” for spreading his music).

A couple of Piña’s songs serve as geographical guide into the musical landscape that influenced his new music. “El Tren,” a song from his follow-up album, Mundo Colombia (2002), is a metaphor for a journey into the circuits of sounds, from the “local” to the “cosmopolitan,” that influenced his new musical direction:

Cantandole al mundo
desde La Campana
sonando acordeón
y cumbia colombiana

La Campana, the “local,” is a reference to the tough working-class neighborhood where Piña was born, raised and lived most of his life. Established on top of a hill, La Campana was populated by poor migrants from San Luis Potosí, Zacatecas, Hidalgo and other parts who came in search of work in Monterrey’s factories. In the 1960s the cumbia colombiana found a nest in the Cerro de la Campana and other poor, isolated, and marginalized neighborhoods in Monterrey. The cumbia colombiana became the blues of these poor neighborhoods. Not forgetting his roots, the title of Barrio Bravo is a tribute to the many barrio bravos and to the street music emanating from them.

In “Cumbia sobre el río” Piña introduces Blanquito Man of the hip-hop group King Changó, “desde Venezuela a Nueva York.” Blanquito Man responds, “desde Nueva York a Monterrey.” Finally, Piña announces “desde Monterrey para el mundo.” The point that is being made is that any new musical creation that seeks to be relevant needs to involve the fusion of sounds from different circuits, especially the mixing of the local with the global. Walls need to be knocked down and Celso did that.

Celso Piña crossed a musical boundary with Barrio Bravo. He thanked all the artists who helped him in this crossing in “Verseando para mis amigos,” the last track of the album. He dedicated the song to them for helping him “a volver para retomar el vuelo.” The new experiment in mixing sounds came with a price, however. Many of the colombiano musicians (and audience), including close friends from the vallenato scenes of the barrios, viewed Celso Piña as an outlaw who had deviated from the “authentic” cumbia. These cumbianeros regarded him as a heretic, pointing out that the act of mixing different sounds had contaminated, polluted, and soiled what is “pure” cumbia. Piña, however, had crossed the boundary and there was no return. ¡Buen viaje por Mictlán, maestro!

 

Celso Piña by Manuel Velasco

Dr. Juan Mora-Torres is an Associate Professor of history at DePaul University. He has worked in farms and canneries in California and as adult education instructor in Chicago. He is the author of The Making of the Mexican Border. He is currently working on a book on Pilsen and Mexican Chicago (1945-1983). He is on the Board of directors of El BeiSMan.

 

Citizen Illegal: masculinidad cisgénero en un bildungsroman contemporáneo de poesía.

Foto de José Olivares por Marcos Vásquez

Julio Enríquez-Orneleas

 

Olivarez, José. Citizen Illegal: Poems. Haymarket Books, 2018.

 

En el lanzamiento del más reciente libro de Sandra Cisneros, Puro amor en el Museo Nacional de Arte Mexicana en Pilsen, fue cuando oí por primera vez el nombre de José Olivarez. Ese día la icónica escritora enunció una serie de jóvenes escritores quien, como ella, imaginaban un Chicago como el que ella narró en La casa en Mango Street. José Olivarez es un poeta quien a tan poca edad se destaca a nivel internacional por su poesía. El poemario Citizen Illegal de José Oilvarez se publica el 2018. En la colección sobresale la influencia del género musical de Hip-Hop y el estilo de poesía conocido como Spoken-Word. En sí, la temática de cada poema es en torno a la experiencia de un joven estadounidense que crece en un barrio en el área de Chicago; quien después asiste a la universidad, y vuelve a casa, distinto. Bien podría decirse que Citizen Illegal es un poemario entorno a la idea del bildungsroman pero en forma de poesía. Cabe mencionar que algunos poemas se presentan como micro-ficciones. El poemario del autor está compuesto por cinco secciones y contiene un total de cuarenta y siete poemas. A veces los poemas aparecen como breves párrafos con cierta tonalidad melódica y todo lo escribe en minúsculas. Los poemas exploran ideas universales como el amor, la salud mental, la familia, y la comunidad. José Olivarez problematiza esto al entrelazarlas con cuestiones de raza, etnia, genero, clase social y estatus migratorio.

Como ejemplo de eso, en el poema “My Therapists Says Make Friends with Your Monsters” el yo poético va con una terapista para aprender a cómo no huir de los monstruos, sino a conocerlos a pesar de que le llaman gordito o “husky”. Para la voz poética hay un interés en lo siguiente, “my therapists says i can’t / make the monsters disappear / no matter how much i pay her” (8). Es ahí donde el lector descubre que la meta no es hacer desaparecer a los monstruos, al contrario, quiere aprender, “their names, so i can see / clearly their toothless mouths, / their empty hands, they pleading eyes” (8). En el poema se indica claramente que uno de los monstruos es la relación del yo con el cuerpo. La transgresión poética reside en cómo el poema explora la imagen corporal de un hombre cisgénero y su salud mental, algo que comúnmente no se visibiliza en poesía latinx cuando se poetiza la experiencia cisgénero masculina. Como así lo indica el célebre escritor Carlos Andrés Gómez en su libro Man Up, al hombre latinx de cisgénero se le enseña a esconder sus sentimientos, y por eso ronda por el mundo como un niño asustado que aparenta ser lo que él cree que debe ser y hacer como un hombre. Debido a eso el hombre latinx de cisgénero, a veces, desconoce su sentir y no sabe quién es o cómo se siente porque se le ha enseñado únicamente a ser fuerte o a aguantar sus emociones en toda ocasión.

Ese hilo temático de la masculinidad cisgénero se ve en el poema, “Boy & The Belt” el cual viene después de “My Therapists Says Make Friends with Your Monsters”. En ese poema se explora el tema de la disciplina de un menor por parte de un padre que la lleva a cabo por medio de la violencia física a través de un cinturón. Desde un inicio la voz poética indica, “the belt is an extension of dad & dad is an extension of god” (9). Esto establece un orden de poder. En el poema predominan una serie de oraciones breves en donde se repite padre, niño, y cinto. Esta repetición de palabras es lo que le da melodía al poema. En sí, el poema cierra con lo siguiente, “when the belt meets the boy, the belt kisses the boy & leaves / purple lipstick. dad understands this as an act of love. the belt doesn’t know / about love. the belt knows it completed its job. & the boy hears love” (9). Es por medio de este poema, donde el yo poético también le está dando visibilidad a la violencia que algunos niños viven por parte de su padre cuando éste les muestra disciplina con un cinto. La voz poética equipara esta violencia infantil con actos de amor, y esto quizá lo hace de manera irónica, pero para el lector eso no queda claro. Cabe mencionar que este poema viene después del poema “My Therapists Says Make Friends with Your Monsters”, hace que se vinculen los dos literalmente dentro del poemario, pero también temáticamente, así como causa y efecto. Por la violencia vivida de niño el joven ahora como adulto está en proceso de conciliación con sus monstruos.

Este mismo tema de violencia por parte de un padre a un hijo se destaca en el poema, “Poem to Take the Belt Out of My Dad’s Hands”. En este poema la voz poética toma acción contra dicho acto de amor de su padre ya que afirma, “i snatch it & bury it” (57). Como indica el título del poema, con la falta del cinto el padre usa la mano. El poema cierra con lo siguiente, “the belt is buried. he reaches for my head and rubs it. soft. He says it’s okay. / in this story, there is no but. this story ends here. my dad. me. still under / his hands. still crying.” (57). En estos poemas se destaca el estado emocional de un niño quien sufre abuso físico por parte de su padre. En el poema vemos como hay un intento de resolver dicho abuso, pero al final el yo poético termina llorando y bajo el dominio de su padre, indicando que no hay una irresolución del abuso. Es importante destacar que en el poemario se siguen otros hilos entre la relación de padre e hijo, y no únicamente se presenta como una dinámica en donde el padre golpea al hijo. Parece ser que el yo poético explora sus relaciones familiares de diversos puntos de vista.

José Olivarez en Citizen Illegal problematiza la idea de la familia al incluir cuestiones de la masculinidad cisgénero, ya que vemos por medio del yo poético un afán de no seguir con las mismas formas de disciplina de su padre. Como resultado, el poemario se destaca por su deseo de darle visibilidad a dicha experiencia, la cual muchos jóvenes latinx viven. Aunque no sea amplía en esta lectura, cabe mencionar que en el poemario se explora la relación entre el yo poético con su madre y consigo mismo. Es decir que en el poemario de José Olivarez lo que sobresale es la sincera exploración de los diversos matices que forman un núcleo familiar. La maravilla y originalidad de la colección de poemas de José Olivarez surge por su habilidad coloquial de dar a conocer los diversos temas que forman parte de las experiencias latinx. Es esa accesibilidad y profundidad del lenguaje lo que causa que el texto se perciba como una colección imprescindible contemporánea ya que elocuentemente en el poemario se afirman verdades sobre lo que significa ser un joven en el siglo veintiuno.

Julio Enríquez-Ornelas es escritor y crítico literario. Nace en Zamora, Michoacán y crece en Salinas, California. Estudia literatura en inglés y español en Wabash College. En la Universidad de California, Riverside obtiene un doctorado en Literatura Latinoamericana con un enfoque en novelas mexicanas de fin de siglo. Al graduarse es nombrado Postdoctoral Fellow de literatura y cultura latinoamericana en la Universidad de Tennessee, Knoxville. Actualmente radica en Decatur, Illinois donde ejerce su carrera como profesor universitario de Español en Millikin University. Recientemente fue nombrado Coleman Faculty Fellow y James Millikin Professor de Educación. Su trabajo crítico y creativo ha aparecido en Hispania, Journal of Midwest Modern Language Association, Textos Híbridos, Alchemy: Journal of Translation, El BeisMan, “La carta abierta” de Ediciones Patito y Paloma Revista.

LA POESÍA Y UNAS MUERTES ANUNCIADAS

por Humberto Gamboa

 

En 1964, Pablo Neruda escribió su única obra dramática: Fulgor y muerte de Joaquín Murieta. Tres años más tarde sería puesta en escena, musicalizada en forma de Cantata por Sergio Ortega. Algunos fragmentos sobrevivieron como canciones independientes interpretadas por grupos de la Nueva Canción Chilena. Uno de los poemas, sobre todo, se volvería emblemático en las voces poderosas de Willy Oddó y los Quilapayún: Premonición a la muerte de Joaquín Murieta. Dice así:

Escucha la arena/ que mueve el desierto/ escucha el reloj/ que entierra a los muertos./ Atrás bandolero/ la muerte te aguarda,/ llegaron los galgos/ murió una guitarra,/ tu sangre invisible/ será derramada./ ¿Oíste, Murieta?

Ya no montarás/ ya no correrás/ ya no vengarás/ ya no vivirás.

La tierra te advierte/ se cumple el destino,/ los galgos te acechan,/ termina tu suerte,/ te siguen las huellas,/ no traigas la rosa,/ el llanto en la luna/ la lluvia prepara/ se acerca la muerte/ te aguarda la fosa./ ¡Murieta, detente!

El bandido/ héroe no escucha advertencias y se apresta a cumplir con su destino: muere en los campos de California, en los años de la llamada Fiebre del oro, a manos de los rangers. Sin embargo, la leyenda de Joaquín Murieta (algunos lo escriben Murrieta) sobrevive en el imaginario popular. Sus orígenes son oscuros: ¿mexicano de Sonora o chileno de Valparaíso? Existen corridos mexicanos y cuecas chilenas que relatan supuestos episodios de su vida. Neruda lo consideró chileno, y su Premonicion, con la música y los arreglos espléndidos de Eduardo Carrasco, gana fácilmente adeptos a su causa. Aquí lo que quisiera resaltar es esa alusión al final trágico de Murieta, encarnada en la peculiar figura de un presagio de poeta.

El 16 de septiembre de 1973, en Santiago de Chile, muere asesinado por la dictadura militar de Augusto Pinochet el poeta, cantante, director de teatro y profesor universitario Víctor Jara. El que había sido también director del Quilapayún en los primeros tres años del grupo había escrito un puñado de textos poéticos musicalizados que resultaron dolorosamente proféticos. Como muestra, escuchemos solamente un par de estrofas de Con el alma llena de banderas:

A tus pies heridos llegarán/ las manos del humilde,/ llegarán/ sembrando./ Tu muerte muchas vidas traerá/ y hacia donde tú ibas/ marcharán/ cantando.

Ahí donde se oculta el criminal/ tu nombre brinda al rico/ muchos nombres./ El que quemó tus alas al volar/ no apagará el fuego/ de los pobres.

Todavía más desconcertante es La canción del soldado, donde Víctor mira su propia muerte:

Soldado, no me dispares/ soldado./ Yo sé que tu mano tiembla/ soldado, no me dispares.

¿Quién te puso las medallas?/ ¿Cuántas vidas te han costado?/ Dime si es justo soldado/ con tanta sangre ¿Quién gana?/ Si tan injusto es matar,/ ¿por qué matar a tu hermano?

Tenemos aquí esa extraña aparición de la poesía anticipando la tragedia. En el caso real de Víctor Jara, el poeta se nos presenta como un visionario, un ser con una sensibilidad especial para detectar el trasfondo del cataclismo que se avecina, pero imposibilitado para evitarlo. Podemos aducir que se trata de coincidencias desafortunadas, que las metáforas lanzadas al calor de la inspiración poética dieron por mera casualidad en el blanco. Pero no deja de ser inquietante.

El 11 de agosto de 1986, en el número 510 de la revista mexicana Proceso, José Emilio Pacheco publicó en su columna Inventario uno de los casos más fascinantes que recuerdo haber leído de esa relación fortuita entre la poesía y un presentimiento de muerte. En este hecho real que parece ficción, ampliamente documentado, ocurrido en la década de los años treinta del siglo XX, los sueños ocupan un plano central. La acción transcurre en dos países (México y España) y se vieron involucrados no uno sino dos poetas, ambos en la plenitud de sus vidas y de su fama: Federico García Lorca y Bernardo Ortiz de Montellano. Por esas fechas (1986) habían muerto dos mexicanos ilustres, Renato Leduc y el Indio Fernández, y Pacheco le dedicó gran parte de su columna al poeta Leduc. La otra mitad del Inventario se enfocó en aquel extraño poema/ sueño de Montellano que hubiera muy bien podido llamarse Premonición a la muerte de García Lorca.

Para todos los que no tuvieron la dicha de leer la mejor columna cultural habida en México y quizá —por qué no— del mundo (desde 1973 hasta 2014) reproduzco (con perdón de JEP) la parte que corresponde a Ortiz de Montellano y su prodigioso sueño. Forma parte de las 353 columnas incluidas en los tres tomos (2075 páginas) de su Inventario publicado por Ediciones ERA en su primera edición (2017). Ojalá que un día se reimpriman los otros 706 Inventarios.

 

Artículo relacionado: EL SUEÑO DEL CONSULADO

 

Humberto Gamboa. Nació en Durango, en la navidad de 1954, en un pueblito llamado La Purísima, localizado a 50 kilómetros de Santiago Papasquiaro, la cuna de los Revueltas. La primera vez que oí de esa familia debe haber sido en 1962, durante una de mis frecuentes vistas a Santiago, donde mi hermano Fidel estudiaba su secundaria. Caminando un día por esas calles con mi madre, descubrí, incrustada en la pared de una casa que lucía pobre y abandonada, una vieja plaquita donde aún podía leerse: “Aquí nacieron los Revueltas, orgullo de México y del Mundo”. En agosto de 1968, cuando me fui a estudiar a la Ciudad de Durango fue cuando realmente caí en cuenta de la enorme importancia de José Revueltas. El Movimiento Estudiantil había llegado a la provincia y Durango estaba, como el resto del país, convulsionado. Su nombre estaba en boca de los manifestantes y en los diarios. Después de Tlatelolco, muchos jóvenes comenzamos a leer con fervor a José Revueltas. Durante 33 años, Gamboa fue librero (6 en la librería Europa y 27 en Tres Américas) y, al mismo tiempo, durante 10 años se dedicó a escribir reseñas de libros y entrevistas en la revista Tres Américas y en el semanario ¡Éxito!

EL SUEÑO DEL CONSULADO

por José Emilio Pacheco

 

1.- Seis años antes [de 1936] Bernardo Ortiz de Montellano soñó el asesinato de Federico García Lorca. Animado quizá por la traducción de Freud que publicó la Revista de Occidente, Montellano empezó a anotar sus sueños con fines poéticos, y no psicoanalíticos y proféticos. En 1930 escribió un poema al que tituló “Primero sueño” en homenaje a Sor Juana. Fue incluido en el número 35 de [la revista] Contemporáneos (abril – junio de 1931). Se puede leer en la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica (t. X-XI, pp. 1-2), como prueba infalsificable, y también en Sueño y poesía, la obra poética de Montellano, recogida por su discípulo Wilberto Cantón (UNAM, 1952 y 1971).

Habían nacido con pocos meses de diferencia. Lorca en Granada, el 5 de junio de 1898; Montellano en México, el 3 de enero de 1899. Ambos forman parte de la gran generación poética del idioma que en España es el “grupo del 27” y entre nosotros [los mexicanos] los llamados “Contemporáneos”. Lorca murió asesinado por los fascistas el 18 de agosto de 1936. Montellano dejó de existir el 13 de abril de 1949. Hoy el primero es un poeta universal; el segundo ha tenido la desgracia de no gustar a las personas que han hecho la opinión poética de México. El último golpe acaba de asestárselo Guillermo Sheridan en su excelente libro Los Contemporáneos ayer.

Aunque tuvieron dos amigos en común, Salvador Novo y Jaime Torres Bodet, no se encontraron jamás: Lorca estaba invitado a México en el verano de 1936. A última hora decidió permanecer en su ciudad natal y allí fue a encontrarlo la muerte. Es probable que haya leído el poema en 1931. Lorca era muy supersticioso y nunca se refirió al “Primero sueño” en que, por lo demás, no aparece su nombre. No puede haber sido indiferente a su autor pues en el número 4 de Contemporáneos (septiembre – diciembre de 1928), [Montellano] reseñó el Romancero gitano que acababa de aparecer en Madrid.

 

2.- El río del Consulado se llamó así porque lo abrieron con trabajo esclavo los miembros del Consulado, la agrupación española que antes de las reformas borbónicas monopolizaba el comercio novohispano. Igual que el río de La Piedad, su objeto fue llevar al lago de Texcoco las aguas que bajan de las serranías del poniente [de Cd. de México]. A su orilla se tendió la calzada de la Verónica, uno de los dos accesos a Chapultepec antes de que Maximiliano abriera lo que hoy es la [avenida] Reforma.

Al introducirse el alcantarillado los ríos de la ciudad se convirtieron en desagües, asesinaron el lago de Texcoco y transformaron para siempre la ecología de la cuenca. Poco a poco se fue preparando el desastre de 1985 y no deja de ser significativo que los mayores estragos del terremoto aparezcan precisamente en el triángulo que forman los ríos del Consulado y La Piedad. Ahora fluyen invisibles pero, como tantas otras cosas en este país, siguen allí bajo tierra.

Antes de ser entubado para hacer la calzada Melchor Ocampo y después sumergido para construir el Circuito Interior, el río fecal marcaba el límite de la ciudad por el poniente y la línea divisoria entre la “decencia” de San Rafael y la miseria de Santa Julia. Montellano sueña y escribe que van con “el poeta andaluz”, entre nubes de polvo, por la orilla del

Canal de aguas obscenas, desconsolado río,/ lava sucia que rinde la jornada,/ agua amarilla, verde lavadero,/ lodazal de niños, gritos y pedradas.

Se detienen al descubrir en un jacal un velorio indígena. Tres niñas giran en derredor de otra niña muerta y cantan coplas alusivas a la flor de romero. Suena en la canción el nombre de [el poeta] López Velarde, desaparecido nueve años atrás. Al tocarla Montellano la niña revive y crece como una flor o una ciudad. Después vuelve a quedar dormida.

Siguen caminando. “El poeta andaluz” repite entre malas palabras un estribillo musical que sirve para encargar la fabricación de una guitarra. Aparece un grupo de indios. De tres en tres cargan guitarras largas como remos. Cada una está compuesta de tres guitarras más pequeñas en forma de ataúd:

Remos altos,/ monótonos laúdes:/ tres guitarras unidas/ como tres ataúdes.

Llega otro grupo de indios congregantes, surianos por el traje y armados con fusiles. Van con ellos tres o cuatro generales montados en enormes caballos de madera. El río parece convertirse súbitamente en estos personajes:

Canal de aguas obscenas,/ ojos de la carabina,/ amarillas cananas entre dientes/ —lava sucia que rinde la jornada—/ en caballos de Troya, relucientes,/ máscaras serpentinas,/ las estatuas ecuestres.

Polvo de los bolsillos de la tierra,/ polvo de siglos descalzos/ por escalar pirámides/ y abrir el corazón a los magueyes./ Acompañan la voz de los jinetes/ oraciones con letras de retablo,/ densas nubes de polvo, que los siguen/ como la sombra de los fusilados.

Con gesto duro de máscara uno de los generales da la orden de fuego a los soldados. En ese instante Bernardo Ortiz de Montellano despierta.

 

3.- Cuando se publicó en Contemporáneos era un poema onírico en que nadie podía ver anticipación alguna. Los “cuatro generales” del sueño no eran aún los “cuatro generales” que en 1936 se levantaron contra la República española. La única relación militar con el río del Consulado era que en su orilla estableció Porfirio Díaz su línea de asedio a la capital en 1867 (y libró su última batalla contra Leonardo Márquez en el puente de Insurgentes sobre el río de La Piedad). En el recuerdo infantil de Montellano pudo haber quedado la costumbre de Díaz de pasar revista a su ejército en los llanos de la Verónica.

Diecisiete años más tarde Montellano se entera, al leer a Pío Baroja en La feria de los discretos, que es costumbre andaluza el que los hacedores de ataúdes saquen un trozo para una guitarra de la misma madera en que elaboran una caja de muerto. Y recuerda que su abuelo era andaluz del Puerto de Santa María, y cerca de Sevilla hay un pueblo llamado Montellano.

Pero mucho antes, el 27 de septiembre de 1936, anota:

En estos días apareció en los diarios la noticia de la muerte del poeta andaluz Federico García Lorca, fusilado en Granada. No se conocen otros datos, pero nadie puede explicarse el destino final del poeta, alejado de la política y ajeno a la milicia en el conflicto español.

Al releer “Primero sueño” dice:

Siempre pensé que el poeta andaluz que me acompañaba en la jornada era García Lorca… La angustia del sueño —lo recuerdo— era la del fusilamiento ordenado con la voz ¡fuego! contra el grupo donde nos encontrábamos el poeta andaluz y yo […]. Cinco años después de escribir el “Sueño” ha muerto, fusilado por la inconciencia y la maldad, el poeta García Lorca, y una vez más confirmo que en los sueños como en la poesía —estados psíquicos afines, imágenes de una realidad esencial— pueden anticiparse sucesos por venir.   (JEP)

Artículo relacionado: LA POESÍA Y UNAS MUERTES ANUNCIADAS

West Side Story

West Side Story en el Lyric Opera de Chicago

por Carolina Herrera

 

Como cada año, para cerrar la temporada de ópera, el Lyric Opera of Chicago nos ofrece un musical y este año ha sido el turno del clásico del teatro musical estadounidense, West Side Story, la trágica historia de un par de enamorados que luchan contra los suyos para poder estar juntos. ¿Suena familiar? La obra es una reinterpretación de Romeo y Julieta, en donde Verona ahora es un barrio de Nueva York, Julieta es María, una joven puertorriqueña y Romeo es Tony, un joven de origen polaco ex-miembro de una pandilla. María es hermana de Bernardo, el líder de la pandilla opuesta y quiere que ella se case con Chino, su mejor amigo.

West Side Story, llevada al teatro en 1957, basada en un libreto de Arthur Laurents, música de Leonard Bernstein y Steven Sondheim, y coreografiada por Jerome Robbins es una amenaza triple, pues los actores no solo deben actuar y cantar, sino también bailar. La coreografía de Robbins es una mezcla de jazz y ballet, con ritmos latinos que representan la fusión del encuentro de dos culturas. El racismo y sus consecuencias es el tema que permea la historia de amor, cosa que, tristemente, continua siendo tema el día de hoy.

La acción se desarrolla en un escenario impresionante que representa “el barrio”, donde el balcón de Romeo y Julieta es ahora una escalera de escape, y no por eso la escena donde Tony y María se confiesan su amor, deja de destilar miel. Mikaela Bennett en el papel de María y Cori Cott, como Tony, fascinan con su voz al interpretar “Tonight” (Esta noche) y “María”, una balada que se queda flotando en el aire tiempo después de haber terminado. Amanda Castro, en el papel de Anita, la novia de Bernardo (papel que le valió a Rita Moreno el Óscar por mejor actriz de reparto), se lleva la noche con su potente voz, habilidad histriónica y capacidad para bailar lo que le pongan.

El primer acto es uno plagado de canciones conocidas, baile y color y desde el momento en que Bernardo le dice a su hermana que quiere que se case con su amigo  se adivina que la historia va a acabar en tragedia. El segundo acto afloja un poco, pero concluye la historia como está previsto… alguien se va a morir. West Side Story es una historia de odio y violencia, disfrazada de historia de amor… ¿o al revés? Ya no sé. ¡Muy buena!

Carolina Herrera. Su primera novela, #Mujer que piensa (El BeiSMan PrESs, 2016), recibió primer lugar en la categoría Mejor Primer Libro-Novela del International Latino Book Award. Es parte de Ni Bárbaras, ni Malinches: antología de escritoras latinoamericanas en Estados Unidos (Ars Comunis Editorial, 2017). Su historia forma parte del volumen IV de la serie Today’s Inspired Latina, Life Stories of Success in the Face of Adversity (2018). Es miembro del consejo editorial de El BeiSMan y contribuye a la revista con regularidad. Oradora TEDx. Vive en Naperville, Illinois.

Sandra Cisneros y Fernando Flores

Sandra Cisneros

por Tanya Victoria

American Writers Museum en Chicago cumple su segundo aniversario el jueves 16 de mayo. Esta noche tienen una invitada de lujo, Sandra Cisneros, La Santa Patrona de las Chingonas. Sandra es ampliamente conocida por su novela The House on Mango Street, publicada en 1984 , seis millones de copias vendidas, traducida a 20 idiomas, The House in Mango Street es parte del programa académico de escuelas secundarias y preparatorias en el país. Sandra es la escritora chicana que muchos queremos ser, además de escribir apoya a escritores emergentes con sus dos fundaciones sin fines de lucro, Macondo Foundation y Alfredo Cisneros del Moral Foundation. Esta noche Fernando Flores acompaña a Sandra en una plática que promete enriquecernos culturalmente, hacernos parte de sus historias y adentrarnos en mundos paralelos. Fernando presenta su libro Tears of the Trufflepig que Sandra define como de otra galaxia. El libro Fernando se sitúa en una tercera frontera entre México y Estados Unidos donde los narcóticos son legales, el tráfico de animales en vías de extinción es el mayor problema. Después de la conversación entre los autores, Sandra y Fernando firmarán libros y darán autógrafos.

La cita es en American Writers Museum a las 6:30pm en 180 Michigan Av. Suite 300 Chicago IL60601.

 

Tanya Victoria. De La Ciudad de México. Reside en Chicago desde 1998. Trabaja como coordinadora de programas que promueven la cultura y conservación para la educación infantil. Trabajó en la Sociedad de Zoológicos de Chicago. Estudió en la Sociedad General de Escritores Mexicanos (SOGEM) y escribe para Contratiempo desde 2001.

 

“Me canso ganso”: Las máximas de AMLO

El Fifí y AMLO

por Antonio Zavala

 

La premisa del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es que la época neoliberal consistió de años de rapiña dejando a México desbastado en corrupción, impunidad, violencia y pobreza. El nuevo presidente se ha asignado la tarea de limpiar a México de la corrupción y de la impunidad. Obrador apuesta a un México autosuficiente en todo lo que consume y busca crear trabajos, promover el bienestar social, no reprimir al pueblo y fomentar la libre expresión de los ciudadanos y la prensa, aunque él califique a la prensa conservadora como “Prensa Fifí”.

El nuevo presidente también busca impulsar el campo agrícola, la cual acusa de abandono por las administraciones anteriores. Además busca convertir en delitos mayores el manipular las elecciones, comprar votos e intimidar a los votantes.

Por los últimos cuatro meses, AMLO ha ofrecido una conferencia de prensa, llamada la mañanera, en donde presenta sus iniciativas y contesta preguntas de la prensa de lunes a viernes. Ahí destapa los escándalos previos, da nombres y números, y toma el tiempo, como él dice, para concientizar a los mexicanos sobre historia y los valores requeridos para la Cuarta Transformación de México.

Mas que todo, AMLO asegura que busca ser un buen presidente a la altura histórica de los presidentes Benito Juárez y Lázaro Cárdenas.

Las siguientes citas son un ejemplo de las expresiones que AMLO ha dicho para enfocar la atención a la Cuarta Transformación de México. Las fuentes son los medios ADN Político, México Desconocido, Milenio, Revista Proceso y mis propias anotaciones de sus conferencias mañaneras.

En las citas se pueden ver las reglas por las que el presidente se rige; su llamado a la honestidad, su apego a erradicar la corrupción, los elementos de la transformación y un llamado a que los mexicanos transformen su mentalidad para crear un México nuevo.

¿Vale preguntar si AMLO logrará lo que se ha propuesto? Es muy pronto para saberlo. Lo que sí se puede asegurar es que Andrés Manuel López Obrador es diferente a los últimos presidentes que México ha tenido. He aquí algunas de las máximas (lecciones) del presidente.

“No puede haber gobierno rico con pueblo pobre”.

“Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”.

“No vamos a ocultar nada, no vamos a ser tapadera de nadie”.

“Como decía Juárez nada por la fuerza, todo por la razón y principios”.

“No es un cambio de gobierno, es un cambio de régimen”.

“Yo necesito tener la comunicación con la gente, es más quiero saber siempre lo que la gente está pensando. Siempre voy a recoger los sentimientos de la gente porque ahí es donde me entero de lo que está pasando. Si nada más me dedico a leer el periódico, con todo respeto, quizás no vaya a saber lo que realmente está sucediendo”.

“Si robaban arriba, pues cómo no iban a robar abajo”.

“Antes no había Estado de derecho, era un estado de chueco”.

“Decían si no tranzas, no avanzas. Ahora si tranzas, avanzas y tambo”.

“No solo de pan vive el hombre”.

“No hay paz sin justicia, la paz es fruto de la justicia”.

“Cuando un funcionario acepta recibir hasta 600,000 pesos mensuales, eso es corrupción”.

“Se va a hacer más con menos, porque se acaba la corrupción”.

“Lo mejor es la honestidad, la integridad. La honestidad vale todo”.

“Que la cuarta transformación signifique justicia”.

“Cuando cambia la mentalidad de un pueblo, cambia todo”.

“Tenemos que moralizar la vida pública de México”.

“Todos a portarnos bien, todos. La felicidad no es el dinero. Y solo siendo buenos podemos ser felices”.

“El presupuesto es de todos. Es de los mexicanos, es del pueblo”.

“El neoliberalismo es sinónimo de corrupción”.

“La felicidad es estar bien con uno mismo, con nuestra consciencia y el prójimo”.

“Por el bien de todos, primero los pobres”.

“Deseo que el pueblo siempre tenga las riendas del poder en sus manos. El pueblo pone y el pueblo quita y es el único soberano al que le debo sumisión y obediencia”.

“Nuestro pueblo no es flojo, por el contrario, es de las sociedades más trabajadoras del mundo”.

“El pueblo de México es heredero de grandes civilizaciones y, por ende, es inteligente, honrado y trabajador”.

“La violencia se desató en el país porque no ha habido crecimiento económico en el país desde hace 30 años”.

“No se puede enfrentar la violencia con la violencia, no se puede apagar el fuego con el fuego”.

“Si esto es ser populista, que me apunten en la lista”.

“Cero tolerancia a la corrupción, no nos vamos a cansar, somos muy perseverantes, somos muy tercos. Ya dijimos, se va a desterrar a la corrupción y lo vamos a lograr. Esto que se sepa, no es discurso, no es retórica, mucho menos demagogia, es una convicción, es un principio. Que no estén pensando que va a ser un asunto pasajero. No. Es la principal tarea del gobierno de la república: acabar con la corrupción. No le hace que nos lleve tiempo, pero vamos acabar con la corrupción, se va a limpiar a la corrupción y que nos ayuden todos los ciudadanos”.

“El mercado no sustituye al Estado”.

“El Pacto por México, era un Pacto contra México”.

“El vasallaje colonial de obedecer y callar se acabó, ya somos libres”.

“El pueblo no es tonto. Tonto es el que piensa que el pueblo es tonto”.

“No les fallaré. Quiero seguir el ejemplo de Benito Juárez y de Lázaro Cárdenas”.

“Estamos a punto de lograr la cuarta transformación en la historia de México”.

“Nunca más un régimen autoritario que persiga e investigue a los luchadores sociales por sus ideales, sus convicciones, sus principios”.

“Nada ha dañado a México como la deshonestidad de sus gobernantes”.

Sobre aviso no hay engaño: sea quien sea (corrupto) será castigado. Incluyo a compañeros de lucha, funcionarios, amigos y familiares. Un buen juez, por la casa empieza”.

“En el campo hay una forma de vida buena, sana”.

“El gobernar, obedeciendo”.

“Ya saben que la suerte se reparte muy temprano”.

“Me canso ganso”.

Antonio Zavala. Periodista y escritor mexicano de Chicago. Zavala trabaja y colabora con varios medios incluyendo La Raza, el servicio de noticias EFE, la revista Contratiempo y la revista en línea El BeiSMan. Como autor tiene dos libros publicados: Pale Yellow Moon, colección de cuentos en inglés; y Memorias de Pilsen, colección de crónicas en español sobre las batallas del activismo Chicano en Pilsen, Chicago, en las décadas de 1970 y 1980. Actualmente Zavala trabaja en otro libro de cuentos en inglés.

 

Las sociedades modernas y la bestia del poder

LEVIATÁN: escena del filme del cineasta ruso Andrey Zvyagintsev.

por Febronio Zatarain

 

El pensador inglés Thomas Hobbes nos hace pensar que los verdaderos actos de bondad tienen un carácter sobrehumano. Que por naturaleza somos cien por ciento egoístas; que el objeto de estudio de la Ética es artificial, pues los valores se han establecido para poner riendas a los egoísmos y así poder desarrollar la Civilización. Lo natural, por ejemplo, es que los hombres seamos machos porque en términos de fuerza física podemos dominar a las mujeres. La mujer luchó y sigue luchando para lograr que se le trate como igual y que el hombre no abuse de su fuerza física.

Y esta lógica se reproduce en toda diferencia, en toda confrontación. Mientras más disposición muestran los grupos que se enfrentan a concertar, a ceder y a conceder mayor desarrollo en términos de civilización se manifestará al interior de una comunidad, de un país o del mundo entero.

En la primera mitad del siglo XX estas grandes Bestias del Poder que Hobbes bautizó con el nombre de Leviatán, se desbocaron y generaron dos guerras. Los triunfadores de la Segunda Guerra Mundial tuvieron que concertar, conceder y ceder. El mundo se dividió en dos bloques y cada uno construyó una ética con la cual regirse. Estos dos Leviatanes tuvieron sus confrontaciones de manera indirecta (lo que se llamó la Guerra Fría) a lo largo de cuatro décadas, hasta que el bloque “socialista” aceptó su fracaso. Al derrumbarse el Muro de Berlín se derrumbaron por completo las éticas que sustentaban al Uno con el Otro. Los leviatanes se desbocaron de nuevo. Los países de Europa Occidental, para poderse proteger de los embates de Estados Unidos, de Rusia y de China formaron la Unión Europea.

Debido al alto gran desarrollo de bienestar social que se había alcanzado en la gran mayoría de los países de la Unión Europea hacia el año 1989, las propuestas de respetar lo que no soy, lo que pertenece al terreno de la Otredad vienen fundamentalmente de ellos. Estados Unidos, Rusia y China se han mantenido en la misma sintonía; sus pleitos, cínicamente, son por el control de territorios. Entre ellos los debates sobre los valores no existen… “Si puedo, te jodo”.

Al llamado Tercer Mundo, los tres Grandes Leviatanes han agarrado a los países que lo conforman como trampeadores y han aplicado un capitalismo bárbaro y descarnado. Si algunos de estos países han tenido en su interior movimientos sociales que han logrado tomar el poder, estos movimientos han tendido a crear un “Estado de Bienestar” muy débil que se ha manipulado al antojo de un Caudillo, priorizando siempre mantener y acrecentar el Poder valiéndose, si es necesario, de prácticas demagógicas y populistas. En la actualidad la esperanza, más que los jóvenes, son los adolescentes; y los liderazgos es muy probable que salgan de la Unión Europea, de Estados Unidos y de los demás países del llamado Primer Mundo; esto porque sus programas educativos preponderan el respeto no sólo a los demás, sino a los animales y a la naturaleza. La herramienta fundamental de los adolescentes y posiblemente de los niños para organizarse en todo el Orbe será el Internet; y también el Internet será su arma de ataque.

Los adolescentes y los niños del mundo nos darán una lección de Civilidad en la próxima década.

Febronio Zatarain. Emigró a Chicago en 1989 donde se ha dedicado a la promoción cultural. Ha publicado En Guadalajara fue (novela), Veinte canciones en desamor y un poema sosegado. En 2015 ganó el Premio Latinoamericano de Poesía Transgresora con el poemario El ojo de Bacon.