Casa propia en el Aguijón

Vanessa García (Marilis), Adilene Martinez (Yarisa), Stefanie Jara (Junior), Nydia Castillo (Fefa) y Alba Guerra (Fanny) en Casa Propia de Dolores Prida, dirigida por Sándor Menéndez para Aguijón Theater. Foto: Carlos García

Antes de iniciar, me parece prudente confesar una cosa: aborrezco los musicales. La canción no es una forma pragmática de narración, tiene la tendencia de ser empalagosa en el peor de los casos y en el mejor es poco práctica, ya que sacrifica poesía a cambio de melodía. Sin embargo, la siguiente puesta en escena me ha hecho dudar sobre mi postura.

El Aguijón Theater abre la temporada otoñal con su vigésima novena producción teatral Casa propia de la dramaturga cubana Dolores Prida. La obra como el título sugiere es sobre el susodicho “sueño americano”, el tener casa propia, que es la meta de muchos y el sueño guajiro de varios inmigrantes. Es un logro que siendo cumplido, puede generar una sensación de pertenecer a la sociedad estadounidense, ya no como “un otro” en la periferia de ésta sino como un miembro activo de ella.

La obra toma lugar en la ciudad de Nueva York, pero fácilmente se puede adaptar a cualquier metrópoli estadounidense. El escenario refleja este entorno citadino, es sencillo, pero elegantemente diseñado por Augusto Yanacopulos, siguiendo una de las grandes virtudes de Aguijón. Igualmente la iluminación y la música son ejecutadas fenomenalmente, cronometradas a la perfección.

La protagonista, Olga (Ana Santos-Sánchez), es formidable. Ella logra convertirse en un símbolo representativo no sólo del inmigrante, sino también como madre, esposa y mujer tratando de desenvolverse como un ser libre sin ningún tipo de guía o ayuda. Chocando contra los estereotipos femeninos y los retos que la vida cotidiana conlleva para una mujer que sólo quiere cumplir su sueño de vivir una vida digna. Su marido, Manolo (Raúl Durán), es un bonachón sumamente inmaduro que, a diferencia de Olga, se resiste a acoplarse a normas establecidas como la de ser un buen padre o marido. Manolo añora ser libre y su deseo de libertad lo lleva a la manipulación y al libertinaje, dejando en un cuarto plano el bienestar familiar. Pese a que es un bribón descarado en el sentido amplio de la palabra, no deja de ser simpático.

El trabajo actoral es excelente y se da una química integral que genera de la actuación una unidad. Cada actor pareciera moverse en un barrio caribeño de Manhattan y provoca que todo el auditorio se transporte a dicho vecindario, dónde conviven varias generaciones de inmigrantes, incluso una anciana de la península itálica. En este grupo generacional encontramos gente de la tercera edad sin el manejo claro del inglés, gente madura derramándose de nostalgia y jóvenes nacidos en Estados Unidos, pero que sufren de melancolía por una tierra que no conocieron; son seres doblemente condenados debido a un enraizamiento profundo en la tierra neoyorquina.

Los temas de Casa propia no se limitan únicamente a la inmigración, también abarca cuestiones filosóficas universales como son el miedo a la soledad, la dependencia, el abandono, el amor y la violencia, entre otros.

Antes que nada la obra es una comedia que traslada al espectador a la crítica social sin sermonearlo o imponerle alguna cosmovisión ajena. El aspecto musical y humorístico son encantadores y trabajaran los músculos abdominales de todo aquél que la vea. Este trabajo escénico está mesurado con precisión quirúrgica y atenuado cautelosamente; por el trabajo de dirección de Sándor Menéndez.

Sándor Menéndez con esta obra ha generando un salto cualitativo en el teatro en español en Chicago. No se pierdan por ningún motivo esta puesta en escena. ¡Los cautivará!

Stefanie Jara (Junior), Alba Guerra (Fanny), y Oswaldo Calderón (Narrator) en Casa Propia de Dolores Prida, dirigida por Sándor Menéndez para Aguijón Theater. Foto: Carlos García

Casa propia es parte del segundo Festival Internacional de Teatro Latino de Chicago, Destinos, y continuará su temporada los viernes y sábados a las 8:00 PM y los domingos a las 6:00 PM. Para más información visiten www.aguijontheater.org o llamen al (773) 637-5899.

 

Antonio E. del Toro nació en Guadalajara. Trabaja como intérprete y traductor en Chicago. Gracias a un interés en tecnología y literatura, ha encontrado el teatro y su complejo proceso de producción. Otros intereses incluyen cine y técnica mixta.

Cuenta regresiva

Cuenta regresiva

UpStage Chicago recibió la temporada otoñal con la obra teatral Cuenta regresiva de Holworthy Hall y Robert Middlemass, escrita en inglés originalmente bajo el nombre de The Valiant; dirigida, traducida y adaptada por el director guatemalteco Max Da Silva. La puesta en escena toma lugar en la década de 1930 en la oficina del alcaide de una correccional del estado de Illinois.

El escenario y los efectos muestran diligencia en cuanto a la investigación realizada para mantener la ilusión de la época: las luces y la música se presentan tenuemente y generan una atmósfera sombría, tensa.

Cuenta regresiva es una tragedia que se desenvuelve con la pena capital que acecha a Jaime Díaz (Israel Balza). En este espacio escénico, el padre Alberto (Armando Villegas) se emprende a la tarea de salvar el alma del reo; mientras que el alcaide Ruíz (Eytán Lasca-Szalit) intenta resolver el misterio sobre la identidad del preso. Ambos actúan como aliados en primera instancia, pero a la vez como contrincantes. En el escenario percibimos el caos del alcaide contra la serenidad del sacerdote; es vigorizante ver a Armando Villegas en un papel donde él es regido por la calma, le luce muy bien. Tanto el padre como el alcaide tratan de resolver el predicamento filosófico sobre en qué consiste la justicia, ya sea bajo las leyes del hombre o las de la divinidad. Además de estos agentes de credo y estado, dentro del elenco también se encuentran el guardia Medina (Arturo Castellanos) y la jovencita Josefina París (Alondra Hernández) quien aparece a última hora arguyendo que tiene información valiosa sobre la identidad del hombre misterioso.

La obra logra poéticamente lo que se propone, aunque tiene unos, escasos, pero notables desniveles. El alcaide Ruíz tiene unos subibajas de voz muy resaltados, estos generan un problema actoral para los otros miembros del elenco. Siendo el alcaide la columna vertebral del montaje, se necesita atenuar su volumen y resolver los cambios escénicos de una manera expresiva sin apelar al grito. Es evidente que Eytán Lasca-Szalit tiene mucho tallo como actor, y este minúsculo ajuste enriquecería a Cuenta regresiva substancialmente, elevándolo a él junto con sus compañeros.

Un dato interesante es la participación de estudiantes en la obra, es algo muy prometedor para el teatro en español chicaguense, Alondra Hernández es alumna de METAMORFOSIS KiDS Clases de actuación, en el mismo sitio donde se encuentra ubicado el teatro; a pesar de su breve experiencia y corta edad, 13 años, ella acerca al público a la magia de las artes escénicas en sus interacciones con Israel Balza. Ambos actores muestran mucha promesa y es imprescindible mantenerse al tanto de sus proyectos futuros.

Lo que más luce sobre esta obra es la fidelidad con la que se adaptó al castellano, manteniendo sus matices y respetando todos los homenajes que dispuso el dramaturgo en la versión original. Aquí no hay ni Spanglish, ni anglicismos forzados, el montaje es un producto netamente destinado a gente de habla hispana. La parte actoral trajo a la vida los silencios tensos que se desarrollan durante la obra, creando una sensación de inseguridad para el espectador, la cuál se mantiene en las tinieblas del inframundo criminal de principio a fin. Esta circunstancia crea dudas e incertidumbres como se lo propone cualquier misterio policiaco.

UpStage Chicago se encuentra ubicado en 2600 W 35th St., 3rd Floor, Chicago, Illinois. La obra es una acto y dura 60 minutos. Cuenta regresiva continuará su temporada hasta el once de noviembre: viernes y sábado a las 8:00 pm y domingo a las 6:00 pm. Los boletos están disponibles a través de (773) 416-8210 y www.cuentaregresiva.brownpapertickets.com.

Cuenta regresiva

Antonio E. del Toro nació en Guadalajara. Trabaja como intérprete y traductor en Chicago. Gracias a un interés en tecnología y literatura, ha encontrado el teatro y su complejo proceso de producción. Otros intereses incluyen cine y técnica mixta.

La realidad social del migrante en Ceviche en Pittsburg

Ceviche en Pittsburg. Foto: Rafael Ortíz

 

 

Hace más de cinco años tuve la oportunidad de leer el libreto Ceviche en Pittsburg escrita en 1993 por José Castro Urioste, crítico y dramaturgo nacido en Uruguay y formado académicamente en Perú. Más tarde obtuvo un doctorado en literatura latinoamericana de la Universidad de Pittsburg. Sin duda el Ceviche de Pepe Castro, además de mostrar el conflicto entre hermanos también nos muestra el paradigma de la identidad envuelta en ilusión y melancolía que como migrantes adoptamos. Roma Díaz, egresado de la Universidad Autónoma de México (UNAM) en Literatura Dramática estuvo a cargo de la dirección de Ceviche en Pittsburg. Para escribir este texto, Roma me platica que además de celebrar 25 años de haberse estrenado, Ceviche en Pittsburg plasma la realidad social “del migrante”.

Roma Díaz: “a 25 años de haberse estrenado Ceviche en Pittsburg sigue siendo un texto vigente especialmente para la comunidad migrante. La separación de familias, el conflicto de culturas, el comunicarse y vivir entre dos lenguas, entre otras cosas. Ese desarraigo es el que enfatizamos en la obra, dado a la situación legal muchos no pueden regresar ni para enterrar a sus muertos. Sin lugar a duda el conflicto entre los dos hermanos, Carlos y Toño, nos remite inevitablemente al mito de Caín y Abel. El principal conflicto entre los personajes refleja la lucha del más fuerte contra el más débil. El viaje de Carlos a Pittsburgh para confrontar y reencontrarse con su hermano inevitablemente evoca recuerdos de un pasado que los atormenta. Toño vive ahora en Pittsburgh en una cultura diferente, en un país prestado y se olvida del suyo que ahora empieza a ser un recuerdo lejano”. Los actores que participaron son: Rafael Manzo, Luiza Franco, Sergio Silva. La escenografía estuvo a cargo de la pintora Esperanza Gama. Dirección: Roma Díaz. La obra se presentó en el Centro para el entrenamiento del actor.

Ceviche en Pittsburg. Foto: Rafael Ortíz

Tanya Victoria. Ciudad de México. Reside en Chicago desde 1998. Trabaja como coordinadora de programas que promueven la cultura y conservación para la educación infantil. Trabajó en la Sociedad de Zoológicos de Chicago. Estudió en la Sociedad General de Escritores Mexicanos (SOGEM) y escribe para Contratiempo desde 2001.