La identidad de género masculina no conforme...

Génesis Rafael López Ramírez Publicado 2015-06-01 04:41:55

 

La identidad de género masculina no conforme a la designada al momento del nacimiento (comúnmente conocida como transexualidad) en el siglo XXI en la Ciudad de México

 

El presente artículo lo escribí más en mis recuerdos de mi participación en el activismo pro derechos humanos de las personas trans, intersexual y agénero de los años 2007 hasta la fecha y de mi participación en grupos virtuales y presenciales de hombres trans.

 

Introducción

El término transexualidad.

La primera referencia que se tiene sobre el término transexualidad psíquica y transexualismo, es en el año de 1923, acuñado por Magnus Hirschfeld, para él la transexualidad era un estado intersexual.

Más tarde, 1949, David Cadwell retoma el termino transexual que posteriormente popularizó Harry Benjamin.

Para Harry Benjamin, 1963, endocrinólogo, el transexualismo era una condición intersexual donde el sexo indicado por el fenotipo y el genotipo eran opuestos al sexo morfológico del cerebro.

John Money más tarde, 1969, toma el termino Identidad de Género, para diferenciar la transexualidad de la orientación y/o preferencia sexual.

En 1973 y 1980 el termino transexualidad es tomado por la CIE 10 y el DSM-III respectivamente como un trastorno, una patología, a la cual eran sometidas las personas Transexuales para poder acceder a todo un proceso que implica la transición de un cuerpo de masculino a femenino o viceversa[1].

 

La transexualidad en México

Es en la década de 1980 que el término transexualidad empieza a sonar en México, con esto no estoy aseverando que no existiera esta situación de vida, sino que, como en muchos otros lados la transexualidad es confundida con la homosexualidad, de hecho aún es confundida con la orientación o preferencia sexual de una persona.

Antes de que este término llegara a la Ciudad de México los términos empleados para hablar de la transexualidad femenina se empleaban palabras despectivas como: mujercitos[2], putos, vestidas, locas, etc.

Es aproximadamente en la década de 1990 que la etiqueta “trans” se empezó a emplear entre el colectivo LGB de la ciudad de México[3].

Quizás y con riesgo a equivocarme es a principios del siglo XXI que las personas trans empiezan a pensarse como tal o más bien como un colectivo aunque fuera solo en el imaginario de cada quien, puesto que aún sigo pensando que para ser colectivo nos falta mucho.

En la ciudad de México el término transexual empieza a usarse políticamente en el año de 2006 cuando el entonces diputado Inti Muñoz propuso una Ley Federal de Identidad de Género y que más tarde en el 2007 con el diputado Sánchez Camacho se trabajaría en una Ley Federal Para la No Discriminación de los Derechos Humanos y Civiles de las personas Transgéneras y Transexuales.

Dicho proyecto quedo congelado y hasta el día de hoy el tema no se ha vuelto a tocar a nivel nacional.

Todo lo contrario sucedió en la ciudad de México, en el 2008, pues con la suma y esfuerzo de varios activistas y especialistas en derecho, psiquiatría, psicología, sexología además de la voluntad política del gobierno en turno es que vio a la luz la primera reforma que toca los derechos de las personas con identidad de género que difiere a la asignada al momento del nacimiento (transexualidad, transgeneridad).

Es en este momento en donde yo ubico quizás la primera vez en la que se puede hablar de un colectivo “trans” pues con pinzas se formó la Red Trans en donde muchas activistas, en su mayoría mujeres trans, dedicó tiempo, esfuerzo, dinero y días sin dormir para que esta reforma fuera posible.

Y fue momento que marcó un hito simbólico para que los hombres trans empezaran no a visibilizarse, pero si a encontrarse entre sí, buscando información y apoyo mutuo para iniciar un proceso de historias de vida, hormonas, camisas compresoras, prótesis para orinar o formar un paquete que simule un falo y testículos, cirugías y apoyo emocional.

 

Visibilización de los hombres trans en la ciudad de México en el siglo XXI

Si bien hay algunos relatos de hombres trans a lo largo de la historia de México, fueron pocos, el más sonado fue el del General Amelio Robles y luego silencio nuevamente.

Hasta el año de 2007 es que la visibilidad de los hombres trans se hace presente nuevamente con la presencia en medios masivos de comunicación de Mario Sánchez, un personaje que si bien puede causar polémica, pues es hijo de su tiempo tendrá más de 50 años, tiene como referencia la “hombría” del macho mexicano y por ello es muy criticado por las nuevas generaciones de hombres trans que están incursionando en el activismo, pero lo que si no se le puede discutir es que, en ese tiempo, fue el único que tuvo el valor de visibilizarse y decir: si soy un hombre trans[4].

 


Foto de Génesis Rafael por Manuel Ricardo García

 

De hombres transexuales y transgénero

En mi andar en el activismo pro derechos humanos de las personas trans e intersexuales pude darme cuenta de cómo es que se ha ido formando la historia de los hombres trans en la vida cotidiana y en el activismo de la Ciudad de México.

Una de las cosas que aprendí es que si bien pareciera que todos hablamos de lo mismo con el termino trans masculinos, es que realmente hablamos de un término paraguas, que acoge a diferentes formas de expresar la identidad de género, en este caso, la masculina, pues se abre un abánico de posibilidades y que hoy día en México conocemos como transexuales, transgénero, travestis e intersexuales.

Y que definitivamente la identidad de género y la preferencia u orientación sexual son dos cosas diferentes.

Quizás, en México, la manera más fácil de comprender la sexualidad humana es por medio del trabajo de Eusebio Rubio y su teoría de los holones.

Para Rubio la sexualidad humana consta de 4 potencialidades u holones:

La reproductividad, el género, el vínculo afectivo y el erotismo.

Para fines de este artículo nos enfocaremos en el género y el vínculo afectivo.

El género es la potencialidad humana de auto-identificarse, en la cultura occidental, como hombre o mujer (lo cual no implica siempre la genitalidad o aparato reproductivo de machos y hembras). Si me preguntaran a mí, Génesis Rafael, agregaría: identificarse con los dos (género fluido) o con ninguno (androginia), lo cual no implica en el caso de los últimos conceptos ser un tercer género.

El vínculo afectivo se refiere a la potencialidad humana de relacionarse sexo-afectivamente y que se ha clasificado en preferencias u orientación sexual, estas pueden ser: heterosexuales (hombre-mujer), homosexuales (hombre-hombre), lésbicas (mujer-mujer), bisexuales (ambos) o ser asexuales (puede haber un lazo afectivo-romántico, pero no relaciones sexuales).

La identidad de género masculina, no conforme a la asignada al momento del nacimiento, es decir; haber nacido con genitales de hembra (matriz, vulva, labios vaginales, etc.) llamada transexualidad en México, como ya he comentado antes, ha visto la luz hasta hace unos pocos años debido, me atrevo a decir, al internet.

Es así como los hombres trans, se han encontrado entre pares y formado círculos de apoyo de manera virtual y puedo decir, con orgullo, que tuve la fortuna de convocar al primer congreso de hombre trans a nivel nacional aproximadamente a finales del 2009, si mal no recuerdo, y se realizó en el hotel Mexicali cerca del metro Chabacano de la ciudad de México.

En este congreso, hablamos de cómo llevar a cabo un proceso, intercambiamos ideas y tips, nombres de médicos cirujanos y hablamos de como iniciar, en ese tiempo, el juicio especial para cambio de acta de nacimiento, de cómo disimular el pecho y de cómo crear una prótesis casera que simulara un pene con testículos.

En su mayoría los hombres que asistieron son hombres invisibles, así es como empecé llamarlos después del congreso, pues, en si no les interesa ser etiquetados como trans y mucho menos que se les identifique con esta etiqueta; ellos con sus propios recursos han costeado sus intervenciones quirúrgicas y se las han arreglado para obtener empleo salvaguardando su identidad legal, ya sea solos o con el apoyo familiar o de una pareja.

Después de ese congreso se organizó otro más en la ciudad de León, Guanajuato, y de ahí en fuera no se volvió a organizar otro más.

 

_____________________________________

[1] Saro Cervantes Isabel. Transexualidad una perspectiva transdisciplinaria. México, Alfil, 108 p. pp. 12-21.

[2] Vargas Susana. Mujercitos. México, editorial RM, 96 p.

[3] Entrevista a Anxelica Risco activista mexicana, sábado 28 de septiembre de 2013, en el local “El Taller” y a Natalia Anaya activista mexicana y precursora del movimiento bisexual en México, sábado 27 de octubre de 2014 en Voces en tinta, librería.

[4] http://www.jornada.unam.mx/2006/07/22/index.php?section=sociedad&article=035n1soc; http://gaceta.diputados.gob.mx/Gaceta/60/2007/mar/20070306-III.pdf

 

Génesis Rafael López Ramírez (México) Activista pro derechos humanos de las personas trans, intersexual y agénero. Fundador del colectivo hombres XX.

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