Chicago, los mexicanos y el Primero de Mayo

Juan Mora-Torres Publicado 2015-05-01 02:50:22


Lucy González de Parsons.

 

En 1941 Lucy González de Parsons habló frente a un gran número de huelguistas en McCormick Works, que estaba localizado en la intersección de las calles Blue Island y Western. Hoy en día, esa intersección es la línea que divide el barrio de Pilsen y La Villita. El origen del Primero de Mayo empezó en este sitio en 1886. Los obreros se habían ido a huelga contra McCormick Works. Demandaban la jornada de ocho horas y mejoras salariales. Como bien es sabido, la huelga de 1886 recibió mucho apoyo en Chicago y la prueba fue la concentración de obreros el 4 de Mayo, pero fue violentamente reprimida por la policía en Haymarket Square.

Lucy González de Parsons —una mulata mexicana nacida en Texas— fue esposa de Albert Parsons, uno de los mártires de Haymarket. Ella fue fundamental en promover el Primero de Mayo como el Día internacional de la clase obrera. Lucy —o como la llamaban sus camaradas de lucha, Lulú— participó en el desfile del Primero de Mayo de 1941. Este fue su último desfile; poco después murió a la edad de 91 años. También fue el último desfile del Primero de Mayo en Chicago por varias décadas. Es hasta la década de 1970 que se renueva la tradición de marchar el Primero de Mayo, pero ahora se hacía en el barrio de Pilsen.

Como muchas otras ideas, el significado del Primero de Mayo llegó tarde a México. El primer evento del Primero de Mayo que se conoce en México ocurrió en 1892 cuando los gremios de Chihuahua se unieron para conmemorar dicha fecha. El régimen represivo de Porfirio Díaz se había asegurado que el Primero de Mayo no se conmemorara en México como sí se estaba haciendo en otras partes del mundo.

Fue en 1913 cuando nació el Primero de Mayo como un evento masivo. En ese entonces la Casa del Obrero Mundial organizó una manifestación. Y asistieron 25,000 obreros en la Ciudad de México. Demandaban ante el gobierno de Victoriano Huerta —que había derrocado al gobierno electo de Francisco I. Madero— las ocho horas laborales, el derecho a la sindicalización, y mejoras salariales. Las imágenes de los “mártires de Chicago” ilustraban las mantas de los obreros. Los trabajadores y artesanos que marcharon también rindieron homenaje a Jesús García, el heroico ferrocarrilero que “salvó” a Nacozari en 1907. Es el mismo García que ha sido inmortalizado con el corrido “Máquina 501”. Con un par de interrupciones debido a la Revolución Mexicana, el Primero de Mayo se convirtió en un evento permanente en México. En una de las primeros celebraciones, un orador dijo: “venimos en este día de airada protesta mundial de las inmensas falanges del trabajo, no a llorar sino a recordar sobre las tumbas de los mártires de Chicago...”. Desde sus inicios, los nombres de los mártires y los acontecimientos de Haymarket de Chicago pasaron a formar parte de los discursos durante las celebraciones del Primero de Mayo.

La forma como los mexicanos recordaban a los mártires de Chicago impresionó a los extranjeros. Mother Jones, organizadora laboral, visitó Orizaba, Veracruz, en 1921 y asistió a uno de los eventos del Primero de Mayo que había organizado la Confederación General de Trabajadores. En el mitin, los oradores hacían referencia a los mártires. Recordaban la manera en que fueron ajusticiados y señalaban los sacrificios que hicieron para que se lograra la jornada de ocho horas de trabajo. Lo que más conmovió a Mother Jones fue que la marcha era encabezada por una bandera mexicana y un estandarte que decía “Anarquistas de Chicago de 1886”. Este acto conmovió tanto a Mother Jones que dijo: “este tributo fue la demostración más notable que he visto en todos mis años de lucha”.

En 1923, el novelista inglés D.H. Lawrence asistió a un mitin donde se denunciaba la muerte de los mártires como un acto “sin vergüenza y bellaco”, y señaló que los discursos causaban mucha emoción entre los asistentes. The New York Times reportó en 1929 que el Primero de mayo en México era una “demostración anual glorificando la memoria de esos que fueron ajusticiados en Chicago en 1886”. El nieto de Óscar Neebe, uno de los mártires, asistió a un mitin del Primero de Mayo en la Ciudad de México. Su anfitrión le dijo que ésta era una conmemoración a “la muerte de los mártires de Chicago”.

En México, la historia de los mártires se dio a conocer a través de la repetición, los rituales y los discursos que se daban año con año. Con el tiempo, el Primero de Mayo se institucionalizó como proyecto de Estado en alianza con los sindicatos oficialistas. Esto se puede notar en el gran número de colonias, calles y escuelas públicas que llevan los nombres de “Mártires de Chicago” y Primero de Mayo. En ese día, los sindicatos oficialistas tenían un desfile como también lo tenían los sindicatos independientes y la izquierda política. Así que a través de la repetición y los rituales se instaló la historia de los mártires de Chicago en la conciencia colectiva de los mexicanos. En texas, un jornalero agrícola de edad avanzada —para seguirle dando sentido al Primero de Mayo— declaró: “Este movimiento empezó en 1883 en Chicago. ¿Sabes los que les hicieron? Los quemaron vivos y los colgaron de los árboles. Ésos eran los líderes obreros en ese día. Les llaman ‘los mártires de Chicago’”.

Después de más de tres décadas, los activistas mexicanos en Chicago revivieron la tradición del Primero de Mayo. El primer mitin sucedió en el barrio mexicano de Pilsen en 1977 y lo convocó la organización CASA-HGT (Centro de Acción Social Autónoma-Hermandad General de Trabajadores). La marcha se realizó en la calle Dieciocho. Y la tradición continuó hasta 1986 en Chicago con una gran conmemoración para celebrar el centenario del acontecimiento de Haymarket. En Pilsen, hubo eventos culturales en Casa Aztlán (concierto de Gabino Palomares), la secundaria Benito Juárez y el restaurante la Décima Musa. Esta fue la última celebración del Primero de Mayo hasta el 2006.

Eduardo Galeano visitó Chicago en 1985 y le sorprendió la ausencia de memoria sobre los mártires. Escribió en el Libro de los abrazos: “El primero de mayo es el único día verdaderamente universal de la humanidad entera, el único día donde coinciden todas las historias y todas las geografías, todas las lenguas y religiones, y las culturas del mundo; pero en Estados Unidos es otro día cualquiera”.

Para Galeano quedó claro la ausencia de celebración del Primero de Mayo en Estados Unidos; sin embargo, en el 2006 quedó demostrado que Estados Unios ya no era una anomalia al no celebrar esta fecha. La gran celebración multitudinaria del Primero de Mayo de 2006 volvió a tener su origen en Pilsen cuando activistas hicieron una llamado nacional en defensa de los inmigrantes. 120 años después de su origen, marcharon millones de personas a lo largo y ancho de Estados Unidos, pero ahora además de recordar a los mártires de Chicago, se demandaba una reforma a las leyes de inmigración.

El Primero de Mayo de 2006 unificó a las distintas comunidades, etnias y religiones, aunque haya sido por tan solo un día. Es uno de esos pocos momentos en la historia de Estados Unidos donde la gente —que había sido dividida por clase, raza, género, fe y edad— encontró una causa en común. Dejando en claro —incluyendo a los que ostentan el poder— que los inmigrantes y sus aliados constituyen una fuerza política que nunca se había empleado en el pasado. Además de mostrar dicha fuerza y que es real, también demostró que tiene las posibilidades de crear una política alternativa al sistema actual.

 


Primero de Mayo en Chicago, 2006.

 

◊ 

Juan Mora-Torres. Historiador y autor de The Making of the Mexican Border.

Comentarios



De interés

Blogs

Cool2ra

Diske Uno, el artista culichi que dibuja RAÍCES

Rocío Santos - 2017-12-14

El ojo de Turandot

Carolina A. Herrera - 2017-12-11

Delicia de Coco

Carolina A. Herrera - 2017-11-27

Files

Find Us On Facebook