Fragmentos sobre "Trasfondos"

Héctor Sillas Publicado 2014-11-09 03:35:53

Trasfondos: Antología de narrativa en español del medio oeste norteamericano. Editores: Fernando Olszanski y José Castro Urioste
Ars Communis Editorial, 2014, 133 páginas, $10.80, ISBN-10: 1500915939

  

En una de sus últimas conferencias que dio en Chicago, Carlos Monsiváis preguntó desafiantemente: “¿Vale la pena escribir en español en los Estados Unidos?” Los editores Fernando Olszanski y José Castro Urioste han compilado Trasfondos: Antología de narrativa en español del medio oeste norteamericano como una prueba de la vitalidad que el español ha ido adquiriendo en una de las regiones de la Unión Americana. 

Los Estados Unidos es ahora el país donde conviven la gran mayoría de las hablas del mundo hispanohablante. Los modelos nacionales ya no bastan; lo que importa es la lengua común, el español.

A este subgénero narrativo, latinoamericano y peninsular, que refleja la vida del inmigrante en los Estados Unidos, Olszanski llama literatura del desarraigo.

Hay en estas 125 páginas dieciséis autores de nueve nacionalidades distintas. ¿Qué narran? Borrosos recuerdos de un viaje por la frontera; la marginación del oeste de Chicago; el ineludible pasado político latinoamericano; la carta de un misterioso escultor; un torrente de imágenes; un encuentro sexual fallido; la noticia de un asesinato; una pesadilla en el metro; la angustia de no estar ni aquí ni allá; un ritual en Disneylandia; (angustiantes) aventuras para evitar la deportación; una intriga a la Hammett; recuerdos de un amante agradecido; una chicharrevolución barroca; los problemas de traducción, entre culturas, entre géneros; las difusas fronteras entre la alta y la baja cultura, entre la realidad y la ficción. 

Algunos autores, como es natural, no presentan una obra suficientemente madura, pero hay otros (quienes apuestan más por la experimentación formal) que presentan auténtica maestría.

Por ejemplo: el final sorpresa de Acompañantes. Falla, porque jamás sitúa al lector en la historia; prefiere describir (“Después de largas horas de aburridas planicies, a lo lejos asomaron majestuosas las voluptuosas montañas bañadas de blanco”), en vez de crear cohesión narrativa. Tal vez funcione mejor como novela o como obra de teatro.

Por el contrario, desde el principio de El buen salvaje se intuye la técnica del narrador. Es un relato más orgánico. Por lo tanto, su final sorpresa no defrauda.

La inesperada muerte de Mickey Mouse tampoco me convenció, aunque aprecié su tono jocoso. Un relato en primera persona necesariamente desvía la atención hacia el lenguaje; pero el de Ordóñez no seduce: “Pero yo estaba muy pequeño cuando el abuelo murió, no lo recordaba en demasía, y muchas de mis memorias probablemente hayan sido implantadas gracias a fotos, videos e incluso anécdotas que de tan repetidas adquirieron imagen y sonido”.

Om ulloa,en cambio, muestra un estilo sugestivo (“Te lanzas y flotas entonces en el furor del jugo frappé en tropelía que deja la perenne piña explosiva que es tu cabeza bilingüe”); Rafael Franco-Steeves, también.

En suma, Trasfondos cumple con su fin; señala una serie de escritores a los que hay que seguir de cerca. Sin embargo, asimismo percibo en sus páginas una adherencia gratuita a la literatura latinoamericana, a formas consagradas hace cincuenta años. Confirmo mi antigua sospecha de que la literatura en español escrita en los Estados Unidos es conservadora.

Esta reseña, fruto también de otras lecturas de la literatura del desarraigo, no pretende ser desleal, sino promover una discusión que mitigue este conservadurismo. 

El inmigrante es un ser paradójico. Por un lado, la vida en el extranjero le impone un conservadurismo perdonable (bajo la forma de nostalgia, orgullo por sus raíces...); por otro, lo vuelve cosmopolita, lo habilita a transitar entre varias tradiciones. El inmigrante que se dedica a la literatura debe ignorar su conservadurismo. 

Este conservadurismo, que prospera en talleres (disfrazados de laboratorios) y sobre todo en las universidades, hace que los autores del desarraigo parezcan profesores. La tradición los consuela, los conforma, los limita. Le guardan excesiva reverencia.

Un profesor no escribe; estudia, glosa, resume. Trata a la literatura desde la distancia del eunuco.

Trasfondos puede volverse una antología anacrónica, un repertorio completo de recursos técnicos del boom. ¿Resistirá una relectura crítica? 

Otro riesgo es que Trasfondos sea reducido a mero étude de mœurs, a mero censo en donde convergen la peculiaridad lingüística y la observación sociológica. En el prólogo-manifiesto, Olszanski presenta a Trasfondos como “un infaltable documento a la hora de mostrarnos tal cual somos”, pero de ser así Trasfondos se volvería objeto de estudio de los departamentos de Spanish and Portuguese, y el español del desarraigo otro griego antiguo, otro latín, otro Spanglish.

De lo que se trata es escribir literatura a secas. 

La literatura del desarraigo debe replantear su relación con el boom: debe reordenarlo, en su verdadera dimensión, para desechar sus certidumbres, y debe obstinarse en leerlo críticamente hasta devolverle nuevas virtudes. Si no, figurará como el predecible desenlace de una moda neutra, inane.

El boom es precisamente el tipo de narrativa que la academia norteamericana espera de los autores del desarraigo. La academia ya se acostumbró a estas fórmulas; estos ejercicios verbales de reciclaje le rinden un servicio, le ahorran las interpretaciones.

Más interesante sería insertarse en otras tradiciones, lo que les otorgaría matices tan necesarios; más interesante aún sería insertarse en la misma tradición norteamericana y transformarla desde otra lengua.

¿Qué serían Rulfo y Onetti sin Faulkner?

¿Sospechaba Monsiváis acerca de este conservadurismo? Creo que incluso lo extendía al resto del español. Cuando murió, Monsiváis llevaba veinticinco años sin leer literatura contemporánea.

“¿Para qué escribir en español en los Estados Unidos?” Para que los Estados Unidos se convierta, junto con la Mancha, el Caribe, el Río de la Plata, el norte de México…, en un espacio literario más del español, y para que la literatura del desarraigo deje de verse desde afuera como un milagro menor.

Se necesita, entonces, un cambio, tanto temático como estilístico, que permita la escritura de una obra maestra. Tal obra (que exigiría un aparato crítico para entenderla a cabalidad) consolidaría la literatura del desarraigo en su conjunto.

Quizá alguno de estos dieciséis autores escriba esta obra.

 ♦

Héctor Sillas.Mexicano, estudia la maestría en artes liberales en la New School of Social Research, en Nueva York.

♦ ♦ ♦

Trasfondos se presentará el viernes 14 de noviembre de 2014
6pm: recepción       7pm: presentación
Northeastern Illinois University, Student Union 214
5500 North St. Louis Avenue, Chicago Illinois

 

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