Voces en el Viento

John Barry Publicado 2014-10-01 06:41:40

En 1999, John Barry, profesor de literatura de Roosvelet University, publicó la antología Voces en el viento: nuevas ficciones desde Chicago. Durante dos décadas había seguido de manera cercana las inquietudes literarias de los latinoamericanos que se iban estableciendo en la Ciudad de los Vientos. A manera de homenaje, El BeiSMan reproduce casi en su totalidad la presentación de dicha antología; asimismo, extiende un agradecimiento a la familia del profesor Barry.

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Voces en el viento, John Barry
Ediciones Grupo Esperante, 1999, 212 páginas, ISBN 0-9639340-9-0

Voces de Chicago

El título de la antologíase refiere por supuesto al lema más o menos oficial de Chicago, pero lo elegí también para sugerir que las palabras escritas en español aquí difícilmente se arraigan, y más bien tienden a quedarse en el aire, para luego ser dispersadas por los vientos fríos de la indiferencia o sencillamente de la ignorancia. Que los artistas de Chicago sean pasados por alto constituye una vieja historia, y para los artistas de nuestra región que escriben en español la situación es aún más espinosa, ya que cuentan con un público mucho más efímero. Ha habido excepciones, notablemente la obra de Sandra Cisneros y de Ana Castillo en el campo literario, pero en general está todavía vigente el comentario que hizo Marc Zimmerman en 1992 en su libro U.S. Latino Literature: “Indeed Mid-West Latinos and Mid-West Latino literature have been greatly neglected”. Con esta antología espero romper un poco las barreras que enfrentan los cuentistas de la lengua española de Chicago en su búsqueda de lectores, a la vez que pongo mi grano de arena a la idea que Chicago disfruta de una de las comunidades latinas más vitales y con sus propios movimientos artísticos importantes.

En cuanto al subtítulo de la antología, “nuevas ficciones desde Chicago”, empleo la preposición desde porque uno de los criterios para ser incluido en este libro es que los escritores tienen que haber vivido en Chicago y publicado cuentos aquí. En realidad todos los autores del libro nacieron en Latinoamérica, para luego llegar a Chicago e involucrarse en las actividades literarias de acá. Casi todos han publicado sus cuentos en las revistas del área, revistas cuyo papel en el desarrollo del movimiento literario en Chicago ha sido fundamental. En todo caso prefiero la voz desdey no de porque “de” es una preposición que denota origen, mientras “desde” connota menos permanencia pero todavía señala el espacio de donde viene una entidad, en este caso los cuentos. En efecto muchas de las historias incluidas no tienen lugar en Chicago sino en el país de origen del escritor, y a veces sus espacios son filtrados por la experiencia de inmigrar a nuestra ciudad, a la vez que los cuentos que ocurren en Chicago representan la ciudad mediante esta misma experiencia migratoria: no son precisamente “de” Chicago, sino que emanan desde la ciudad. 

¿Por qué cuentos escritos en español? Ya aludí a la marginación de muchos artistas de habla hispana de Chicago, pero evidentemente los que escriben en inglés, como Cisneros, Castillo, han tenido algún éxito comercial y reconocimiento crítico fuera de Chicago. La cuestión de un público para los que escriben en español es más difícil. La continua popularidad de la narrativa latinoamericana en este país y a través del mundo no parece haber estimulado gran interés por los autores que escriben prosa en español dentro del territorio de los Estados Unidos, a pesar de los concursos literarios como Letras de Oro o el Concurso Esperante y otros esfuerzos parecidos. Hasta en algunos lugares se ha creado una división (mayormente sin fundamento y a veces bastante destructiva) entre los autores que escriben en español y los que escriben en inglés. (Véase el cuento Seven veces siete de Francisco Piña para una ficcionalización de un aspecto de dicha discordia.) De ninguna manera es mi intención tomar parte en esta polémica. Los factores que han contribuido a mi decisión de incluir sólo textos en español son la asociación que he sostenido sobre los años con las revistas de lengua española de Chicago y las personas que escriben para ellas, un afán de apoyar y promover las obras de los escritores de estas revistas, y un interés de décadas en la narrativa hispanoamericana. Por otra parte me parece que estos escritores merecen un público más amplio y que sus cuentos forman parte de un movimiento literario importante en español que tarde o temprano será reconocido por la crítica, las universidades y por el público dondequiera que lean la prosa en español.

 

Otros criterios de selección y algunos problemas

Todos los cuentos incluidos en esta antología han sido publicados anteriormente en Chicago y todos por autoras y autores que residen en el área. Aun con esas restricciones, la tarea de elegir qué escritores iban a incluirse era bastante difícil. Y una vez que yo había decidido incluir a un autor determinado, entonces tenía que elegir cuál de sus cuentos iba a incluirse. Llegué a la conclusión de que tendría que hacer una selección demasiado arbitraria si seguía la convención de ciertas antologías donde hay un solo cuento por cada autor y donde se entiende o se declara expresamente que el cuento es representativo de la obra entera del escritor. Para el escritor con más de un estilo, más de un lenguaje, o con una temática rica y variada, la selección de un solo texto para representarle resultaría engañosa. Por eso he seleccionado más de un cuento por cada escritor, dando así una idea más extensa de la producción de cada autor y a la misma vez ofreciendo una visión más amplia de lo que está pasando con el cuento en Chicago en términos generales. Por otra parte, una de las características de la narrativa de Raúl Dorantes, Alejandro Ferrer, Ricardo Armijo o Febronio Zatarain es precisamente la diversidad de temas, tonos y técnicas narrativas, la cual se evidenciaría en una antología que incluye más de un texto de cada persona.

Otro problema que tuve que enfrentar se trataba del género mismo: ¿son algunos de los textos tan breves que son más bien estampas o viñetas y no cuentos? Parte del origen de este problema es de naturaleza práctica: es difícil fundar una revista literaria y frecuentemente los números son muy pequeños al comienzo. Cuando salió el primer número de la revista Fe de erratas, en mayo de 1992, sólo tenía veintiséis páginas en un formato de 5 1/4 por 8 1/4 pulgadas, muy poco espacio para cuentos de alguna extensión si el consejo editorial quería incluir los trabajos de varios escritores. Indudablemente este factor influyó en la redacción del primer número, y puesto que muchos de los autores incluidos también estaban al mismo tiempo en el consejo editorial de la revista, debió haber influido hasta en la producción de los textos mismos: sabiendo de antemano que la revista no iba a ser muy grande, los autores se pusieron a escribir cuentos breves. Con el tiempo, cada número de Fe de erratas ha sido más amplio, lo cual ha permitido que los cuentos publicados sean mucho más largos. La otra revista literaria principal de lengua española de los últimos años, Tres Américas: Revista cultural, ha tenido una trayectoria semejante. En esta antología incluyo algunos de estos textos muy breves porque alcanzan el nivel artístico de los otros textos y/o también porque son representativos, y los incluyo con tal de que tengan una trama y por lo menos el desarrollo de un personaje. Posiblemente en algunos casos, como prendas de mujer, de om ulloa, u Obra maestra, de Adolfo Colón, o quizá Desesperada intención, de Febronio Zatarain, con sus poemas intercalados, el texto no quepa claramente en la categoría “cuento” para algunos lectores, pero para mí estos textos sí son cuentos, y además no me tiene muy obsesionado la línea, a veces borrosa, entre un cuento y una viñeta o estampa.

De los trece autores de la antología, sólo hay dos escritoras. Hasta que salió el primer número de la nueva revista Zorros y erizos en mayo de 1997, Graciela Reyes era la única mujer que había publicado cuentos dentro de las ocho diferentes revistas que consulté para este libro. Aunque todavía una minoría, hubo mucho más mujeres poetas que cuentistas en estas mismas revistas. ¿A qué se debe esta ausencia en las revistas de Chicago? De las que escriben en inglés tenemos no sólo los ejemplos de las narradoras Castillo y Cisneros, sino también el caso de la poeta Beatriz Badikian, quien está preparando aquí una colección de cuentos en inglés. Yo sólo podría ofrecer conjeturas para explicar esta carencia, entre ellas que se deba en parte a las dificultades históricas que ha tenido la mujer en publicar sus textos, o que algunas escritoras del área no sepan de la existencia de las revistas o más bien no sepan cómo (o no puedan) acercarse a ellas. Con Zorros y erizos la presencia de mujeres en el consejo editorial ha aumentado bastante, con un concomitante incremento en el número de narradoras en los primeros dos números. Om uolla es una de ellas. Podríamos anticipar más cuentos de las narradoras de Chicago en los próximos números.

No pretendo que esta antología comprenda a todos los escritores y escritoras que escriben cuentos en español desde Chicago, ni que yo haya podido encontrar todas las revistas literarias en español que han salido en los últimos años. Pero a base de las presentaciones públicas de prosa y poesía a las cuales he asistido desde 1980 y mi contacto con varios de los escritores de la ciudad, creo que este libro ofrece una buena muestra del talento narrativo en Chicago.

Conviene señalar que esto es un work in progress. Mientras preparaba el manuscrito seguía recibiendo nuevos números de revistas con nuevos cuentos y también una que otra llamada telefónica de alguien que quería saber qué es lo que estaba haciendo con la antología, cuándo iba a salir, cuándo pensaba traducirla al inglés, y si iba a hacer una antología de obras inéditas, de poesía, de ensayos o de textos en inglés. O sea, la producción literaria de la ciudad sigue en aumento, con una correspondiente necesidad de encontrar espacios para presentarla al público. Por eso, espero que ésta sea la primera en una serie de antologías que, Dios mediante, presenten la ficción en prosa que se escribe desde Chicago, y que luego presenten poesía, ensayo, periodismo y crítica cultural y social.

  

Tres revistas literarias

Las tres revistas que constituyen las fuentes principales de esta antología, Tres Américas, Fe de erratas, y su continuación Zorros y erizos, han sido fundamentales para el desarrollo del movimiento literario en español en Chicago. Históricamente las revistas literarias han desempeñado un papel fundamental en la historia de las letras hispanoamericanas y la situación en nuestra ciudad no es diferente: las revistas impulsan a los escritores a crear nuevas obras mientras brindan un espacio donde pueden presentarlas, un espacio imprescindible para los que están empezando su carrera literaria y que no han publicado sus trabajos en otras partes o para los que quieren experimentar con un nuevo estilo o en un nuevo género, y también para los que quieren continuar su producción literaria en un nuevo lugar. En Chicago, la mayoría de las personas que escriben ficción en español en algún momento han estado involucradas directamente en las revistas o están colaborando con ellas actualmente, de modo que las revistas constituyen una parte íntegra de su trabajo literario. El escribir un cuento, poema o ensayo en español en esta ciudad muchas veces significa someterlo en seguida al consejo editorial de una de las revistas y con suerte proyectarlo al público mediante el próximo número. En algunos casos, como el de Alejandro Ferrer, envía uno de sus cuentos a Tres Américas, otro a Fe de erratas, para luego verlo publicado en Chile o en otro lugar.

Trabajar directamente con las revistas implica un doble compromiso: escribir para la revista y promover no sólo su propio trabajo sino el de otros autores y autoras del área. Tres Américas, establecida dos años antes que Fe de erratas, en 1990, ha podido sacar un número cada año, y cuando parece que la revista ha sufrido su muerte definitiva y que nunca resucitará un grupo de escritores se reúne para sacar un nuevo número. Y con cada número la revista es más amplia, su presentación mejor, y se incluyen a nuevos escritores quienes aparecen al lado de los que siempre han aportado sus textos a la revista. Terminar un número es celebrado por una presentación/fiesta/velada literaria en la librería Tres Américas, a veces con música, vino, y uno que otro poema o tal vez un cuento breve leído al público. Todas estas actividades sirven para apoyar a los escritores y animarles a escribir más.

Fe de erratas sacó doce números entre 1992 y 1995, Y muchas de las personas que colaboraron en esa revista están involucradas en Zorros y erizos, con las nuevas colaboradoras (y colaboradores) que mencioné arriba. Aunque algunos autores han publicado obras en Tres Américas y Fe de erratas, ésta última tiende a incluir los trabajos de escritores un poco más jóvenes, acaso más recién llegados a nuestra ciudad; o sea, los autores de Tres Américas han vivido en Chicago por más tiempo. Fe de erratas ha podido sacar más números pero también ha sufrido más altibajos dentro del consejo editorial; por su parte, como dije antes, a veces parece que Tres Américas ha producido su último número, pero entonces los colaboradores empiezan a hablar de la necesidad de seguir adelante y la revista vuelve a salir. En efecto las dos revistas, cada una en su propia manera, han sido absolutamente necesarias en el desarrollo de las letras españolas en Chicago. Durante los últimos años ha habido otras revistas, pero ninguna ha podido sacar varios números más que Tres Américas y Fe de erratas, y es de esperar que Zorros y erizos pueda seguir la pauta establecida por ellas, y los tres primeros números nos dan mucha esperanza de no sólo continuar las aportaciones de Fe de erratas, sino de traer algo nuevo a las letras en español de la ciudad de Chicago.

Además de promover los textos de los escritores latinos del área y brindarles un espacio para publicarlos, las revistas se han afanado en mantener y promover el uso del español en Chicago. Por medio de sus declaraciones respecto a la necesidad de usar el español como instrumento de expresión artística podemos vislumbrar características de algunos de los cuentos. Por ejemplo en la presentación del primer número de Fe de erratas los colaboradores declararon: “El español es la patria, nuestra patria latinoamericana, que arrastramos a los países donde nos sorprende la vida. Nuestro idioma es el sentimiento de una identidad que se ve forzada a responder a una realidad ajena...” Y en “A manera de presentación” de Tres Américas: Revista Cultural, hablando de los colaboradores de la revista, declararon que "creen obstinadamente en el lenguaje, e intentan arrancarle algunos de su secretos. Piensan, sueñan, aman y sufren en español. Y en español escriben. Y no por chauvinismo ni menosprecio al otro lenguaje, sino por la necesidad real de indagar sus orígenes, de mantener vivas sus tradiciones, de dialogar con ellos mismos y con su gente”. En las dos afirmaciones se evidencia el anhelo de aferrarse a la lengua materna dentro de un ambiente cultural enajenante como el de Chicago, manteniendo un vínculo firme con la patria de origen y con sus costumbres e idiosincrasia mediante la lengua. Estos son motivos a veces explícitos pero más frecuentemente implícitos en muchos de los textos reunidos aquí: el empeño en afirmar los lazos con el país de origen se encuentra en los lenguajes, los espacios, y los temas de varios cuentos de esta antología donde se evocan el pueblo, el campo, el hogar y la manera de hablar y de pensar de allá.

 

Organización

Esta pluralidad de lenguajes y su correspondiente variedad de espacios ficticios es una de las características fundamentales de los textos de los escritores y escritoras de Chicago. Para destacarla he decidido organizar la antología basándome en los espacios representados en los cuentos. Cuando determiné incluir más de un texto de cada autor y autora, me quedó el problema de cómo presentarlos. Una de las maneras más obvias hubiera sido estructurar el libro según los autores: poner los cuentos de, digamos, Raúl Dorantes juntos, introducirlos con una pequeña nota bibliográfica, y uno que otro comentario sobre la obra de él. Pero para dar otra idea de la gama de temas, estilos, técnicas y lenguajes de los diferentes escritores de Chicago, y además de la variedad de lenguajes, técnicas y espacios de un autor dado, decidí ordenar la antología en tres categorías amplias: cuentos cuyo espacio es el pueblo y el campo, cuentos que tienen lugar en la ciudad, y cuentos cuyo espacio principal es el de la imaginación, sea mayormente sicológico o fantástico. Al agrupar los cuentos en esta manera, me di cuenta de que con cada espacio venía un lenguaje propio: el lenguaje de El sur, de Febronio Zatarain, cuento que tiene lugar en el metro de Chicago, no era el lenguaje de su Desesperada intención, donde el espacio principal es el de la imaginación de un narrador que vive en Chicago. Tampoco era el lenguaje del El sur el mismo que el de El tren para en Pulaski, de Raúl Dorantes, cuyo espacio ficticio es exactamente el mismo que en el cuento de Zatarain: el metro de Chicago. De hecho si yo tuviera que señalar una sola característica sobresaliente de los narradores y narradoras de Chicago sería precisamente ésta: la riqueza y la variedad de los lenguajes de sus textos.

Es notorio que los géneros literarios no son puros ni absolutos, sino que son intentos críticos de entenderse con un conjunto de textos, o que son construcciones teóricas que se usan para un análisis específico y que luego pueden retirarse mientras las obras literarias se quedan. Así es con la organización de esta antología. Entonces hay cuentos que tienen elementos de las tres categorías propuestas: por ejemplo, El tren para en Pulaski tiene lugar en Chicago, en un pueblo de México, y dentro de la imaginación del protagonista que se enferma en el metro; sin embargo para mí predomina el espacio de Chicago. El escenario de El acuerdo, de Graciela Reyes, es evidentemente Buenos Aires, pero me parece más trascendente lo que ocurre en la mente del narrador/protagonista; el espacio de El sendero de los cascos, de Alejandro Ferrer, es sin lugar a dudas el campo de la Patagonia, pero nos llama la atención más la técnica narrativa y sus consecuencias en la imaginación del lector. Así era con todos los cuentos: para colocar cada uno dentro de la organización de la antología tenía que decidir a cuál categoría pertenecía principalmente. 

Además, dentro de los tres grupos “pueblo”, “ciudad” e “imaginación” se podrían establecer subgrupos. En cuanto a la ciudad hay un espacio que pertenece a la enajenación cultural que se experimenta en Chicago o en cualquier gran ciudad de los Estados Unidos. Con respecto al pueblo, hay espacios idealizados y evocados con nostalgia, otros representados con un poco de distancia irónica o con un tono de un observador imparcial. Dentro de la categoría de espacios de la imaginación hay cuentos narrados por niños y por una serie ecléctica de narradores que van desde narradores inteligentes y sensibles a esquizofrénicos (Te vas a hacer gárgola, Monter, de León Leiva) y hasta asesinos (El acuerdo, de Reyes).

  

Movimiento o momento

Mientras preparo esta antología las actividades literarias en español de Chicago siguen en marcha: se prepara un nuevo número de Zorros y erizos, sale un nuevo libro de Editorial Esperante escrito por un escritor de Chicago, se planea un nuevo número de Tres Américas, Revista cultural, se publica un cuento o un poema en el semanario Éxito, se lleva a cabo un taller literario con algún autor invitado de Latinoamérica, y se presentan textos inéditos en uno de los lugares de costumbre: San Agustín College, Tres Américas Bookstore, El Centro Museo de Bellas Artes Mexicanas, La Décima Musa, Librería El Yunque, o The Rudy Lozano Library. Individuos que no han publicado antes en la ciudad entregan por primera vez sus poemas y cuentos a los consejos editoriales de las revistas, y uno que otro escritor

o escritora trabaja en una novela, deja el cuento por la poesía, o decide escribir en inglés, mientras otros cambian del inglés al español. El impulso artístico en español que empezó a manifestarse hace algunos años no sólo continúa sino que está en aumento. 

Un conjunto de factores sociopolíticos y artísticos han convergido para que este florecimiento de la literatura ocurra. ¿Pero cómo debiéramos nombrar este fenómeno: florecimiento, movimiento o momento? Sólo el tiempo dirá con absoluta certeza, pero a base de la continua producción literaria y las actividades de las revistas y los escritores y escritoras involucrados en ellas, más las obras producidas de escritores que no participan con las revistas, me atrevo a plantear la idea de que lo que está ocurriendo en Chicago constituye un movimiento literario en las letras españolas. Espero que esta antología sea una confirmación de la realidad de ello.

 

John Barry. Septiembre, 1999. Chicago, Illinois.

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