Nuestra Señora de la NFL

Carolina A. Herrera Publicado 2018-02-04 10:26:38

 

El 28 de diciembre de 1975 pensamos que alguien estaba en el proceso de asesinar a mi papá. Los gritos provenientes del estudio no eran para menos. Mi madre, asustadísima, agarró a sus cuatro niños y salió corriendo de la casa. Después de algunos minutos de tensión, apareció mi padre en la banqueta, sin trazo alguno de violencia, agitando el vaso con hielos en busca de “más Coca-Cola”. Resultó que Roger Staubach había lanzado un pase largo —¡inaudito!— al receptor Drew Pearson, y éste había anotado el touchdown de la victoria a tan sólo 24 segundos de perder contra los Vikingos de Minnesota. Roger Staubach se consagró al haber completado el primer pase “Ave María” de la historia moderna del futbol americano... ¿por qué sé esto? Y, más importante aún, ¿a quién carajos le importa?

Memo invitó a todos sus amigos a ver los campeonatos a la casa y yo soy la que tiene que organizar el jolgorio. Lo sorprendente es que todos son aficionados o a los Vaqueros de Dallas o a los Acereros de Pittsburgh, y se van a juntar a ver a cuatro equipos que no “siguen”, porque ni los Cryboys ni los Acerrines llegaron al campeonato de sus respectivas divisiones. Sin embargo, la ciega afición de Memo no se limita a su equipo, sabe perfectamente el nombre y la posición de cada jugador de cada equipo desde que tiene uso de razón. Yo le digo que es como el “Rain Man” del americano. Chad-Ocho-Cinco, jugó para los Bengalíes del 2001 al 2010. Chad-Ocho-Cinco. Chad-Ocho-Cinco. Devin Hester, récord de anotación en regreso de patada. Devin Hester. Devin Hester. Joe Montana. MVP en 1989 y 1990. Joe Montana. Ya va a empezar Acción con Toño de Valdez. Ya va a empezar Acción con Toño de Valdez. Toño de Valdez. ¡Se me cayó la bolsa de papas! Hay 238 papitas en la alfombra. Pero no le digas que tenemos un compromiso en casa de, por ejemplo, “María Elena” porque no tiene idea de quien le estoy hablando. 

—¿Cuál María Elena? ¿La chaparrita, güerita, con la hija bigotona? ¡Ah! No sabía que se llamaba María Elena.

—¡Carajo! ¡¿Tres años de conocerlos y no puedes casar el nombre con la cara?!

Y no les toques a sus ídolos deportivos porque los defienden con más ahínco que el de Juana de Arco en la guerra de los Cien Años. El día que la señora Woods correteó a su famoso marido con un palo de golf, todos los varones que conozco se pronunciaron a favor de “ese pobre hombre maltratado”. ¡Crucifíquenla! Bueno, sólo faltó ver hordas de hombres uniformados con playeritas Callaway, armados de putters, exigiendo quemarla en una estaca. ¿Y qué pasó cuando salió el peine? “¡De qué se queja la vieja, si la tiene como reina! ¿Qué son unas cuantas canas al aire?” ¡Ay ‘ta, tay, tay, tay, tay!

¿Dónde estarán Marion Jones, Tonya Harding y Martina Hingis? En el infierno de las atletas perdidas: de meseras en algún Chilis o haciendo películas porno... ¡sabrá Dios!

Parecería que hombres y mujeres vivimos en dos mundos diferentes. ¿Qué saben los hombres de lo que es sentir que vas a estornudar justo cuando te estás poniendo rimel? ¿Qué saben de cuando te baja repentinamente mientras alzas tu raqueta para el saque, o caminas por un centro comercial (y no traes pantalones de mezclilla)? ¿Qué saben de cuando se vomita el niño en la alberca del club, o peor aún, en el supermercado sobre las compras que traes en el carrito? ¡¿Qué saben?! ¿Qué saben de cuando entras al baño del gimnasio después de hacer ejercicio y tu hijita de dos años apunta sonriente a la señora que se está lavando las manos junto a ti y exclama: “¡Mami, mami! ¡Mira qué señora tan gorda!”¿Qué saben de lo que es lidiar con los siempre lascivos elementos de Comisión Federal de Electricidad? ¿O con los coquetos y “cantinflescos” patrulleros que procuran el reglamento de tránsito sabiendo que no inducen el respeto ni de su madre? ¿Qué saben de lo que es tener ganas de hacer pipí, correr al baño, llegar con las piernas cruzadas y ver que hay cola? Y en el baño de hombres, si hubiese un Apocalipsis y tuvieran que mear, ¡para eso está el lavabo! ¡A veces siento que vivo en el planeta de los simios y yo soy Charlton Heston!

Y luego les dice uno del embarazo y la respuesta es: “Pues como se nota que nunca has expulsado una piedra del riñón”. ¡Cositas! El día que expulses una sandía platicamos.

¿Y el idiota de Lance Armstrong qué? No era el superhombre que todos creían. ¡Qué huevo tiene! Eso de que le quitaron uno ha de ser otra de sus mentiras. Y todavía tiene la audacia de decir que quiere regresar. ¡Qué bárbaro! Para mí que no tiene uno de menos, ¡tiene uno de más! Sus admiradores sufren en carne propia el escarnio de la prensa y la opinión pública, si bien fugazmente, pues no hay nada más viejo que el periódico de ayer. Mañana habrá otro escándalo; un huracán o terremoto, quizás un tiroteo... y todo volverá a la normalidad. En el fondo, sé que un día, de repente, vamos a ver al güey bien sonriente montado en una bicicleta... 

Ya no quiero pensar en la franca desigualdad que existe aquí y en China. Y mejor no reparo en la India, o alguno de esos países en donde valgo menos que una caja de Kentucky Fried Chicken.

—A ver, Cande, ayúdame con la botana y vamos a ponerles una hielera aquí junto al sillón para que no estén fregando cada 10 minutos.

Los 49ers de San Francisco contra los Halcones de Atlanta. Y por otro lado los Ravens de Baltimore contra los Patriotas de Nueva Inglaterra, que ya son ganadores con el papucho de Tom Brady. Claro que si gana Baltimore...siguen estando en Baltimore. Baltimore es el equivalente a Tabasco. No hay nada que hacer ahí.

—Con su permiso, yo también voy a ver el partido. Harrrrr-boooooowwwwlllll!

Me pregunto si me estoy transformando en Hellboy[1]porque todos los amigos de Memo me observan como si se les hubiera aparecido el fantasma de Walter Payton. Si se vieran en un espejo... seis panzapelones luciendo tremendos jerseys de equipos perdedores. ¡¿Dónde está la Fashion Police para que los arresten?! Pero una mujer viendo el futbol americano: ¡herejía! Como si además de tener la osadía de jugar en el recreo con ellos, les estuviera quitando su pelota. Mi papá no sólo fue un fiel aficionado, también fue un gran maestro. Nos explicó la estrategia del juego, la presión del mariscal de campo, la función de la línea defensiva y la importancia del playbook. Cuatro meses al año no había más iglesia que la de Tom Landry[2]... y eso que no había cablevisión. Ahora hay misa lunes, jueves, sábado y domingo. Amén. En el nombre sea de Dios, me voy a mi cuarto a verlo. Idiotas.= 

El 20 de enero de 2013 Memo y sus amigos pensaron que alguien estaba tratando de secuestrarme... Go 49ers!

 

____________________

[1] Personaje del cómic del mismo nombre de piel roja con cuernos en la cabeza.

[2] Adorado entrenador del equipo de los Vaqueros de Dallas, famoso por su sombrerito y su cara de palo.

 

Carolina A. Herrera. Escritora. Su primera novela, #Mujer que piensa (El BeiSMan PrESs), fue publicada en el 2016. Es parte de Ni Barbaras, Ni Malinches, antología de escritoras latinoamericanas en Estados Unidos (Ars Comunis Editorial, 2017). Su historia es parte del Vol. 4 de la serie Today’s Inspired LatinaLife Stories of Success in the Face of Adversity (Mayo 2018). Es miembro del Consejo Editorial de El BeiSMan punto com y contribuye con regularidad a la revista. Oradora de Tedx. Vive en Naperville, Illinois.

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